Youtube Music Awards, la consolidación de un medio

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Es esta quizá la señal más notoria de que el empoderamiento de internet como medio de comunicación, es cada día mayor y da muestras de una posible superioridad en los próximos años; después de que la televisión encabezara las premiaciones y reconocimientos a las industrias del entretenimiento como el cine, la televisión o la música, Youtube enarbola la bandera del reconocimiento democrático y realmente popular al premiar a los talentos tomando en cuenta directamente la opinión de los usuarios, además de premiar a aquellos que sin tener una disquera o una superproducción detrás simplemente demuestran su talento.

Youtube ha anunciado sus primeros premios de música llamados Youtube Music Awards, que se celebrarán el próximo 3 de noviembre en un evento ‘streaming’, donde se premiarán los mejores vídeos y artistas del último año.

Para ello la plataforma de vídeos Youtube ha creado los Youtube Music Awards, unos premios que se celebrarán el domingo 3 de noviembre en Nueva York con Jason Schwartzman como anfitrión.

El evento será retransmitido en ‘streaming’ e incluirá actuaciones desde distintos países, como Moscú, Londres, Rio de Janeiro y Seúl. Lady Gaga, Eminem y Arcade Fire se unirán a otros artistas y a algunas de las mayores estrellas de Youtube como Lindsey Stirling y CDZA en actuaciones y colaboraciones musicales.

No obstante, el 17 de octubre comenzarán las votaciones para premiar a los artistas elegidos. Los usuarios de Youtube tendrán que apoyar a sus artistas o vídeos favoritos que se homenajearán. Por ellos, se tendrán que votar a los candidatos a través de las redes sociales.

En los días previos al evento del 3 de noviembre, los nominados a los premios compartirán sus videoclips oficiales, entrevistas, parodias o conciertos en Youtube para que se pueda seguir conociendo su música en el canal.

El valor de la reputación en internet

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Vivimos en 2 mundos paralelos: el virtual y el físico, y brincamos de uno a otro durante todo el día, una transacción virtual genera un resultado físico, una operación física genera un resultado virtual; estas interactuaciones son el origen de todo tipo de implicaciones a nivel no sólo tecnológico, sino económico, cultural y social. Cuando compramos en la red, por ejemplo mediante Mercado Libre y pagamos mediante transferencia desde nuestra banca personal, efectuamos una acción puramente virtual que se transforma irremediablemente en un resultado físico al obtener el producto en la puerta de nuestra casa. Por otro lado cuando, por ejemplo, corremos algunos kilómetros acompañados de nuestra aplicación móvil de entrenamiento, estamos convirtiendo un movimiento físico en un resultado virtual. De esta forma, estos dos mundos viven en constante interacción y lo que sucede en uno puede perjudicar o beneficiar al otro en grandes escalas.

Al estar tan relacionado lo virtual con lo físico y al existir una relación de influencia entre uno y otro, lo que sucede en internet puede afectar personalmente a los usuarios y por ello estos deben cuidar su reputación en la red.

La reputación en internet no es privativa de las grandes empresas, o de los políticos, de los grandes empresarios y de los miembros de la farándula. Es un tema que atañe a cualquiera, desde aquel estudiante de preparatoria que comparte videos y fotografías de su artista preferido, hasta aquel profesionista que en sus ratos libres publica sus posturas políticas, pasando por aquellos que comparten “memes” y le mientan la madre a su equipo de futbol preferido; todo esto mientras también aspiran a un mejor empleo, a un mejor puesto o a una proyección profesional.

Sin darle un sentido estrictamente comercial, debemos entender que como individuos dentro de internet somos una marca y que por tanto, nuestra presencia y nuestra interacción, en redes sociales principalmente, contribuye de forma activa a moldear esta marca hasta darle un carácter único.

Al interactuar y dejar rastro en internet, estemos de acuerdo o no con ello, somos nuestra propia marca ya sea como resultado de una estrategia totalmente premeditada por nuestra parte, o solamente por la acumulación de conversaciones, recomendaciones, imágenes, videos, mensajes y todo tipo de comunicados que realizamos principalmente en las redes sociales, foros y blogs.

Congruencia

Un usuario de redes sociales, un participante de algún  foro o un bloguero debe partir siempre de la congruencia entre su personalidad “real” y su personalidad ficticia. Es cierto que con toda premeditación y objetivos muy particulares, muchos construyen personajes totalmente ajenos a su persona; sin embargo, la mayoría no lo hace así, la mayoría establece un personaje en internet muy parecido o casi igual al que mira en el espejo.

El riesgo, lo reitero, está en la incongruencia, aquélla que puede acabar con la reputación de cualquier persona. Esa persona que por ejemplo comparte fotografías, enlaces y reflexiones en torno a su amor por México y el orgullo de ser mexicano, pero tira basura en la calle, mira para otro lado cuando ve una injusticia, da sobornos y mordidas, etc., o aquellos que, por ejemplo en la coyuntura actual, comparten estados de solidaridad con los damnificados de Guerrero, publican fotografías entregando víveres o se indignan contra la falta de ayuda, pero le cierran groseramente la puerta a la pobre anciana empapada que les pide una moneda en algún crucero.

Principalmente nuestra reputación está construida en función de lo que aparece en dos elementos clave de internet, el buscador y las redes sociales.

¿Qué pasa cuando digitas tu nombre completo en Google?

Digitar tu nombre en Google es uno de los primeros ejercicios para conocer tu reputación en internet; recordemos que, el 93% de los usuarios no pasan de la primera página de los resultados, así que si tu nombre no aparece en esta primera página, eres un perfecto desconocido, pero si al contrario éste se muestra en la primera página será necesario prestar atención a lo que aparece puesto que ello define tu reputación.

En el caso de que existan resultados sobre tu nombre se pueden dar dos escenarios, el primero, que existe una estrategia bien planteada en torno a tu imagen en internet; el segundo, que no se tiene el interés o el conocimiento para tenerla y los resultados simplemente salieron de manera circunstancial.

Sobre el primer escenario entonces encontrarás muy probablemente tu página o blog personal, seguida de tus perfiles de redes sociales como Facebook, LinkedIn, Twitter, Youtube, Google+, etc. como también noticias o artículos que hablan de ti en portales digitales de relevancia.

En el segundo escenario, sólo aparecerán referencias inconexas, algunas opiniones o comentarios de terceros dentro de redes sociales, reseñas o participaciones en foros o resultados que ni siquiera hacen referencia a tu nombre, sino a palabras clave similares u homónimos.

 

La red social y tu reputación masiva

El presente actual de internet y las herramientas de redes sociales están ligados a un nuevo concepto de democracia de comentarios y opiniones. Cualquiera con las competencias mínimas en materia digital puede emitir críticas, valoraciones y reseñas sobre cualquier persona, sobre cualquier marca, organización o empresa; muchas de estas críticas con dolo y desde el anonimato. Todos estos comentarios son visibles de forma inmediata en redes sociales y foros.

Nosotros somos lo que decimos y somos más lo que publicamos, al menos cuando se trata de una identidad profesional. Así como las grandes empresas cuidan la imagen de su producto y la asocian a ideas y sentimientos, las personas también lo hacen inconscientemente. Ejemplos hay muchos, y todos perfectamente ligados al discurso y la imagen. Una persona que comparte frecuentemente estados e imágenes entorno a la parranda, las fiestas y “las chelas” nunca podrá generar una idea de responsabilidad y seriedad. Aquellos que mañana, tarde y noche comparten estados de pereza, flojera y hastío durante su jornada, están muy lejos de reflejar la llamada pro-actividad.

Todo lo anterior está determinado en función de la importancia que le damos a este medio digital dentro de nuestra vida y al nivel de influencia que queremos tener: de nosotros para la red y de la red para nosotros.

Estadísticas de Social Media al primer semestre de 2013

Luis Alberto Martínez Álvarez

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De acuerdo a datos del primer semestre de 2013, se determinó que una quinta parte del día de los mexicanos está dedicado a navegar por internet. Este estudio basado en datos de la Asociación Mexicana de Internet AMPCI, experian y statiscbrain entre otras fuentes muestra en una infografía los datos actuales de tráfico y uso en las principales redes sociales en el mundo.

Declaración de principios

Luis Alberto Martínez Álvarez

sociedadAnalizar la tecnología y la comunicación en su constante relación con los fenómenos sociales es una tarea muy satisfactoria y atractiva, desde hace unos años decidí mirar con ese enfoque a todo este interesante mundo de las computadoras, el internet las redes sociales y demás.

No soy seguidor férreo de las páginas y blogs donde se muestran los últimos avances, los nuevos dispositivos y las más novedosas aplicaciones, y mucho menos promotor de ellas, todo eso es finalmente tecnología de consumo, hoy salió el IOS7 y mañana saldrá el 8 y el nuevo IPhone con reconocimiento de uña y aleación de titanio… ya será tarea de las marcas, de las empresas y sus áreas de mercadotecnia convencernos de comprar tal o cual dispositivo, para analizar su funcionamiento, su rendimiento y demás, hay expertos, los respeto pero no despiertan mucho mi interés.

Por otro lado, los efectos, negativos y positivos, que el desarrollo y manejo tecnológico pueda significar en la sociedad son realmente muy interesantes y en contraparte también conocer y analizar como la sociedad y sus fenómenos inciden en la aplicación, desarrollo y concepción de la tecnología.

El término tecnología ha sido relacionado únicamente con los avances en telecomunicaciones e informática; sin embargo, abarca mucho más. Antes que los desarrollos en comunicaciones e informática, existe una base de conocimientos tecnológicos que forman parte de la estructura sobre la cual avanza el desarrollo y la producción de bienes o servicios.

Los avances en tecnología que se expresan socialmente como “nuevos” tienen su historia y no aparecieron repentinamente; pasaron por el campo de las competencias más elementales y por la maduración cultural y cognitiva. Las llamadas nuevas tecnologías están caracterizadas por la extrema rapidez de su evolución y por su potente impacto transformador de la estructura social, pero han sido posibles gracias a la capacidad humana de evocar, aprender y construir conocimiento.

A veces es muy importante detenernos a pensar en qué hay detrás de los dispositivos, el internet y todas esas “nuevas” tecnologías que son ahora parte de nuestra cotidianidad. Cuando tenemos en nuestras manos un llamado Smartphone, tenemos que verlo desde diferentes ópticas, no sólo es un novedoso y funcional aparato, es también el resultado de un proceso: tecnológico, económico y social.

Es también conocido que dentro del contexto actual se vive un enajenamiento muy fuerte de la llamada “cultura digital” dónde se han creado ciertos especímenes capaces de describir las maravillosas virtudes de los nuevos dispositivos y tecnologías, pero que viven totalmente ajenos a su contexto histórico, su realidad social y presentan un enorme desinterés por otros temas.

Además estos especímenes presentan severos problemas para comunicarse claramente por escrito, no hilan bien las frases cuando hablan (los cientos de videos en Youtube de cualquier Campus Party pueden evidenciar tal afirmación) y son un cúmulo de anglicismos, tecnicismos y aberrantes deformaciones e invenciones en su lenguaje que terminan por ahuyentar a un interlocutor serio.

Ante ello muchas personas, aquellas interesadas en inmiscuirse en este mundo informático, aquellos que no tienen la necesidad de saber que es un gadget, un meme, un trendtopic, agradecen mucho cuando se les explica en un lenguaje amable, ordenado y correcto.

Sigamos pues con este Eureka.

Día del programador. ¿El gremio que mueve al mundo?

Luis Alberto Martínez Álvarez

programadorEste día se celebra a nivel mundial el Día del Programador, en las redes sociales, en los correos y oficinas del gremio circulan felicitaciones, abrazos y buenos deseos y ante ello valdría la pena revisar la importancia de esta profesión dentro de la dinámica mundial actual.

Como muchos ya lo habrán buscado en la Wikipedia, el día 256 del año se eligió como el idóneo para celebrar a los programadores, por ocurrencia de un desarrollador web ruso, que eligió este número ya que es la cifra de distintas combinaciones que pueden representarse con 8 bits, por lo tanto es muy conocido entre los programadores.

Pero finalmente ¿Cómo ve el mundo a los programadores? Hasta hace una década hablar de un programador era hablar de aquellos sujetos que pasaban horas detrás de una computadora, abstraídos del mundo real, despreocupados de su entorno, su persona y su imagen, y capaces de resolver problemas complejos sólo tecleando código en su computadora. El programador entonces únicamente se especializaba en generar sistemas, contables, organizacionales, de producción, etc. Era también visto como un ente ajeno a la producción o la estructura permanente de cualquier empresa u organización, generalmente auto-segregado y en muchos casos con fama de informal, soberbio, prepotente y fanfarrón.

En la actualidad muchas cosas han pasado, la integración de los programadores en la vida productiva del país dejó de ser una ocurrencia o una necesidad temporal y se convirtió en una necesidad permanente. No estoy seguro de llamarla la profesión del presente, mucho menos del futuro; la historia nos ha enseñado que cada época, en función de su realidad social y económica ha requerido a tales o cuales especialistas: el renacimiento estuvo plagado de músicos, pintores y artistas; ser economista, industrial, inventor o ingeniero a finales del siglo XVIII con la Revolución Industrial garantizaba cierta bonanza. Desde principios del siglo pasado convertirse en abogado o médico era muy socorrido por las familias con la capacidad de pagar estudios a sus hijos. En la segunda mitad del siglo pasado fueron los ingenieros civiles, los urbanistas y todos aquellos que contribuyeron a la transformación de las grandes ciudades quienes vivieron su momento de esplendor.

La profesión del programador ha ido transformándose en función de los requerimientos y avances tecnológicos en el planeta y la sobrevaloración y dependencia que actualmente se tiene de las tecnologías de información. Actualmente todos los días surgen nuevas tecnologías y por ende nuevas formas de desarrollo, lenguajes de programación y componentes electrónicos que requieren la intervención y especialización de un programador.

Es entonces que hoy el gremio de los programadores está presente en la mayoría de áreas productivas del planeta, por supuesto también en el gobierno, el ejército, el comercio, el sector salud, etc. Sin embargo aun cuando hay una gran demanda de desarrolladores, y todos los años egresan de las universidades e institutos, ejércitos de nuevos programadores, la realidad no es muy agradable.

A principios del milenio, el fenómeno Y2K recientemente había enseñado al mundo que no debíamos confiar tanto en los sistemas, y tampoco sobrevalorarlos. La mayoría de universidades comenzó a experimentar una sobredemanda en sus carreras orientadas a sistemas, poniéndolas al nivel de carreras como medicina y leyes. Los salones estaban atiborrados de muchachos que se matricularon pensando en las maravillas de una carrera triunfante y con muchas opciones de trabajo. Así como la música requiere ciertas habilidades para su mayor comprensión, y así como la enfermería requiere cierta vocación de servicio, una carrera de sistemas requiere de ciertas habilidades y determinadas formas de razonar. Esto hizo que el primer semestre muchos desertaran, y al final pocos nos tituláramos. Paralelamente surgieron cientos de institutos y universidades de las llamadas “patito”, que ofertaron la carrera de “programador analista” e irresponsablemente crearon perfiles profesionales en función de la demanda pero carentes de preparación.

Es entonces que a las calles salieron miles de profesionales en sistemas, unos excelentemente preparados, y muchos sin los conocimientos mínimos suficientes, pero todos compitiendo por los mismos puestos y las mismas condiciones laborales. Este fenómeno generó en el mercado una nueva necesidad y un nuevo negocio para muchos. La capacitación y la certificación.

Las empresas invierten millones de dólares en capacitar a profesionales y sobre todo en garantizar que quienes llegan a ellas tienes los conocimientos necesarios, de esta forma surgen las certificaciones.

Las multinacionales Microsoft, Cisco, Java, Oracle, etc. crearon entonces áreas de certificación de profesionistas que representan jugosas ganancias para ellos y magníficos dividendos para las empresas que las utilizan como referentes para la selección de personal.

Actualmente las carreras de sistemas dejaron de tener la demanda de hace unos años, -basta con ver los resultados y lugares disponibles en las carreras de sistemas de la BUAP- y a muchos desarrolladores o egresados dejó de importarles el título profesional, dándole mayor peso a las certificaciones.

Para concluir, creo que ser programador, profesionista de los sistemas requiere vocación, pero además mucha responsabilidad, disciplina, preparación y humildad, estoy de acuerdo, actualmente sobre nosotros pesa una gran carga, en muchas ocasiones nos echamos encima a la organización, a la institución, a la dependencia que confía en nosotros, desafortunadamente nos pagan por tener la culpa, somos ángeles y demonios, pero nuestra profesión y trabajo es tan respetable como las otras, somos parte de un todo.

Los veteranos

(Por cierto)  tristemente he escuchado a algunos colegas y estudiantes decir que los programadores veteranos no son capaces de seguir el ritmo de los rápidos cambios tecnológicos, y por ello hay quienes les discriminan en el campo del software y las aplicaciones web. Sin embargo, un nuevo estudio indica que los conocimientos y habilidades de los programadores en realidad mejoran con los años, y que los programadores veteranos saben tanto como los programadores jóvenes, o incluso más, cuando unos y otros trabajan con plataformas de software recientes. Denostar a aquellos que brindaron sus conocimientos y bases y que cuentan con experiencia académica, y  que en su experiencia profesional han visto los cambios tecnológicos desde sus inicios me parece infame y denota una soberbia profesional totalmente deleznable.

Felicidades a todos mis colegas.

Consecuencias y responsabilidad en las redes sociales

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Desde el pasado fin de semana detonó en los principales canales de redes sociales el video de una profesora reprendiendo y exponiendo a una alumna que la insultó en twitter. Este video ha generado mucha polémica y repercutido en la vida profesional de la maestra. Ante ello vale la pena analizar brevemente sobre las consecuencias de una red social.

En diversas publicaciones de internet, aún en muchos textos académicos de sicólogos, sociólogos, comunicadores, etc. se ve a las redes sociales como ángeles y demonios. Por un lado se les atribuyen súper poderes y grandes ventajas en materia comunicacional, organizacional y por supuesto para la propagación de ideas libres alejadas de la censura; se abren canales de información muy importantes que permiten desarrollar a una población más participativa, es pues la democratización de los medios de comunicación masiva. Por otro lado las redes son satanizadas, pues según otras plumas enajenan, reducen la productividad, promueven la banalidad y el ocio y manipulan la información a su antojo. Sin embargo, en muchos análisis las redes sociales padecen una especie de objetización, se les da un carácter propio al cuál le otorgan propiedades, virtudes y defectos. Se mantiene esta terrible confusión de asignarle al Facebook, Twitter , Pinterest, etc , los atributos de las redes sociales, cuando estos son tan sólo herramientas de comunicación que generan e integran una red social cuya estructura se analiza en función de los individuos que las integran.

Las herramientas actuales de comunicación, vinieron a crear y entretejer miles de redes sociales debido a su inmediatez y a su facilidad de uso; recientemente hablé sobre las razones por la que nos atrapan, por las que son tan populares, sin embargo también creo que su uso deriva en una responsabilidad.

Todo lo que hacemos, escribimos y decimos tiene consecuencias, no ahora, siempre; sólo que ahora, con las nuevas herramientas  tecnológicas, nuestro mensaje puede llegar a muchas personas muy, muy rápido. No siempre estamos conscientes de ello, pero así es, y el incidente de esta maestra de Ciudad Madero con su alumna nos lo demuestra.

Particularmente creo que la maestra tuvo de inicio un buen ejercicio para reprender a la alumna que la insultó mediante alguna herramienta social. Solicitó a sus alumnos que analizaran un texto en torno a estas herramientas y confrontó entre ellos las consecuencias y responsabilidades que se deben tener sobre la comunicación en internet.  Muchas veces aprovechamos el anonimato o la despersonalización que nos puede brindar internet para insultar o denostar a cualquiera. Y ante ello sea cual sea nuestra edad debemos ser responsables. Confrontar a alguien con lo que dice o escribe es muy sano e interesante, sin embargo en lo que la maestra se equivocó fue en hacerlo público, utilizar el mismo medio para exponerlo, y para colmo perder el control y convertir el incidente en algo personal.

Finalmente ahora la maestra está experimentando las consecuencias de sus acciones dentro de la misma red social, pidió que se difundiera el video del regaño sin pensar en los niveles de audiencia que tendría y el impacto nacional que implicaría.

Muchas veces escribimos o compartimos algo pensando que no tendrá consecuencias o que sólo lo verá nuestro círculo de amigos, sin embargo esto no es cierto, a alguien no le gustará, alguien lo compartirá, lo hará grande, así es el fenómeno de estas nuevas herramientas.

Nosotros compartimos y exponemos en nuestros perfiles lo que queremos mostrar y lo que estamos dispuestos a sostener ante nuestra red social y esta misma red social está entrelazada con otras que también pueden ser sensibles a lo que escribimos. Esta es la esencia de la comunicación digital actual. Tenemos que ser responsables, congruentes y consecuentes con lo que escribimos y compartimos en redes sociales.

No hay foto más segura que la que no se comparte en la red, no hay secreto mejor guardado que el que no se sube a internet.

Dependiendo de nuestro círculo de amistades, nuestro nivel de penetración e influencia dentro de las redes sociales y la imagen que queremos dar a nuestros contactos, debemos ser más responsables. Si queremos hacer de nuestra vida y pensamiento algo público, podemos escribir todo lo que nos pasa, compartir todo lo que hacemos, y externar nuestras opiniones de todo y todos, pero entonces debemos ser responsables de las consecuencias y asumir las críticas.

En las redes sociales somos lo que compartimos, nuestra imagen está construida de acuerdo a lo que hacemos público y de acuerdo a como reaccionamos ante ello.

Facebook: del encantamiento y la adicción 2da Parte

Luis Alberto Martínez Álvarez

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La semana pasada analizamos brevemente una de las razones por la que es muy difícil resistirse al fenómeno Facebook, hablamos del deseo de comparación y competencia, y de la facilidad de acceso a esta red social y su nula complejidad de uso.

Otro de los grandes imanes de Facebook está en que la mayoría de sus usuarios, principalmente jóvenes, sólo tienen una verdadera aceptación cuando ingresan a esta red ya que sólo tienden a destacar lo positivo, es decir, la parte que todos quieren que vean de ellos, la negación de defectos y el establecimiento de relaciones que sólo buscan una satisfacción inmediata.

Buscas publicar sólo aquellas fotografías en donde mejor sales, si alguno de tus contactos sube una en dónde te ves mal, te frustras y hasta pides que la cambien, en Facebook generalmente destacarás aquella buena decisión que tomaste, construyes una imagen tuya a partir de lo que publicas, ajena a tus vicios o defectos, si en algún momento los publicas es para vanagloriarte de ellos.

Los humanos son seres sociales que necesitan relacionarse para poderse desarrollar totalmente, sin embargo, se esfuerzan por ocultar su curiosidad. Ese anhelo por descubrir cosas, algunas importantes y otras no tanto, de sus amigos, de sus compañeros de la universidad, su familia, o de amigos de sus  amigos y en muchos casos de personas que no conocen.

La curiosidad es un fenómeno humano que cuesta trabajo medirse, ya que no se acepta tan fácilmente,  es una necesidad cuya satisfacción es muy importante que sea totalmente discreta de lo contrario, el curioso, se puede enfrentar al rechazo y la exposición social.

Es por ello que en su tiempo la televisión encontró un nicho al transmitir los reality shows como el Big Brother en horarios estelares, ya que de forma masiva se satisfacía la curiosidad del televidente quien podía observar sin ser detectado. Así también Facebook, permite explorar los perfiles de los contactos sin dejar rastro y de forma totalmente anónima, basta con aceptar a alguien como contacto para que este pueda husmear en todo lo que publicas. Lo que engancha de Facebook es la forma en que nos permite explorar la vida de los otros.

Entras en tu cuenta y de inmediato, el llamado time-line o feed de noticias que funciona en tiempo real te informa de lo más destacado de la actividad de tus contactos. De esta forma ves la foto del nuevo coche que se acaba de comprar uno de tus amigos, tu antiguo compañero de trabajo. Evidentemente quieres saber más y entras en su álbum de fotografías. Y revisando sus fotografías, te enteras de que se ha casado. Además, crees conocer a su ahora esposa. Sigues investigando y te das cuenta de que sí, que es amiga de alguna otra amiga tuya, que de acuerdo a su estado acaba de terminar una relación y parece ser que ahora está libre. Y claro, además de recorrer sus fotografías empiezas a averiguar quiénes son sus amigos, qué lugares frecuenta  y que gustos tiene… en fin durante media hora o más satisficiste tu curiosidad sin dejar rastro alguno.

Con cientos de juegos, aplicaciones, música, páginas temáticas y demás, Facebook es el remedio infalible contra el aburrimiento, pensemos ¿Qué podría ser más adictivo que encontrar algo que en que gastar las horas de aburrimiento que sufrimos al menos una vez al día? Otro de sus éxitos radica precisamente en ello, podemos brincar de una actividad lúdica a otra, pasar de un juego a otro y mantenernos activos en la red social, sin complicaciones.

En tu oficina, en tu cubículo, antes de dar una clase, juegas un rato Candy Crush, mientras conversas con tus amigos, te aburres, te cansas de pasar de niveles, entras a alguna página temática, recorres uno a uno los llamados memes y las imágenes curiosas, te aburres, buscas ahora alguna otra aplicación, vas de actividad en actividad, Facebook te lleva.

El auto-engaño de la vanidad. Lamentablemente, una gran parte de los usuarios de Facebook son vanidosos, otra gran parte tiene problema de auto estima, el resto tiene ambas cosas.  Existen muchos usuarios que a menudo creen que mientras más amigos tengan en esta red social mejores personas son. Otros tantos sostienen que entre más amigos posean son más populares y los más vanidosos valoran su “falsa perfección o belleza” en función de cuántos amigos tienen. Tal situación los lleva a tal punto de aceptar en su lista de amigos a cuantas personas les agreguen.

Día a día vives preocupado por algunos números, tu número de amigos, el número de comentarios en tus publicaciones, el número de “likes”, es muy probable que a un tercio de tus amigos de Facebook ni siquiera los conozcas o jamás hayas pasado palabra con ellos sin embargo esto no importa, representan un cuantioso número en tu escala de popularidad, sientes una interesante satisfacción cada vez que recibes un “Me gusta” o un comentario positivo a alguna publicación

Algunos autores sostienen que Facebook tiene el poder de ser la cura para la soledad, aunque añadiríamos que también es causa de la misma en ciertos eventos. Si te sientes solo, puedes llamar a un amigo, salir con un grupo, o simplemente pasan horas enviando mensajes a tus amigos de Facebook, dejar comentarios en sus fotos, escribir algo divertido en el muro y así sucesivamente. De forma extrema a esto se le llama la automedicación digital. Se trata de una condición en la que la persona pretende escapar de todos sus inconvenientes visitando la consoladora presencia de internet tal y como ellos la asumen.

Variadas son las razones para seguir pegado a Facebook, el que esto escribe no sataniza ni pretende ser inquisidor ante aquellos que hacen de Facebook un estilo de vida, de alguna forma u otra explotamos las redes sociales a nuestro modo, por supuesto que yo también construyo un personaje, construyo una imagen mediante la red social, simplemente creo que es una herramienta de la que hay que tener mucho cuidado y en la que uno debe estar consciente de que lo que comparte es lo que quiere mostrar, no más.

Facebook: del encantamiento y la adicción

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Primera Parte

Un tema que es muy socorrido y del que muchos hablamos, todos o casi todos aquellos que tienen el mínimo de contacto con internet tarde o temprano son atrapados por Facebook, unos más otros menos, unos muy conscientemente otros sin pensarlo, muchos lo niegan otros lo presumen, aquellos se molestan, otros se preocupan pero al final todos continúan inmersos en esta red social y todos nos preguntamos ¿Por qué no puedes resistirte a entrar?

Las redes sociales son el fenómeno comunicacional de los últimos años, muchos, sobre todo sus principales promotores, gurús y estudiosos, magnifican sus poderes y hablan de una revolución comunicacional y del éxito que se puede obtener dominándolas, sin embargo, realmente debemos preguntarnos ¿Quién domina a quién?

Desde el enfoque tecnológico el éxito de las redes sociales está en la facilidad de acceso y en la nula complejidad de su uso; Facebook ha sido optimizado para cargar de manera muy rápida en la mayoría de exploradores comerciales sin importar mucho el rendimiento del equipo. Además existen aplicaciones para la mayoría de teléfonos inteligentes en el mercado.

En cuanto a su uso, basta con tener una cuenta de correo electrónico y registrar los datos mínimos para poder acceder a esta red social, si lo queremos automáticamente busca en nuestros contactos de correo electrónico aquellos que tienen un perfil en Facebook y nos vincula con ellos. Su interfaz es muy simple: cargar una foto, publicar un texto, un comentario, interactuar con otros, todo no requiere más de un clic. Es por ello que es fácil de usar por todos, tengan o no dominio de la tecnología actual.

El fenómeno adictivo de esta red social principalmente se explica desde un enfoque sicológico, tomando en cuenta algunos factores propios de la naturaleza humana.

El primero, y creo que el más importante radica en el deseo de comparación y competencia, la factibilidad de poder comunicar en tiempo real lo que hacemos, lo que poseemos, lo que decimos alimenta nuestra necesidad de compararnos con otros en términos de apariencia, posesiones materiales, conocimiento, amistades y éxito. De esta forma decimos “yo estoy viajando, comiendo, comprando, leyendo, diciendo, esto o el otro y tú no”.

Hace una década si te comprabas un auto nuevo, por ejemplo, tenías que esperar a que tus amigos lo vieran estacionado en tu casa o cuando llegaras a una reunión presumirlo; ahora simplemente tomas muchas fotos en los mejores ángulos posibles, las compartes en Facebook y esperas las felicitaciones, las manifestaciones de gusto y hasta envidia con las que satisfaces aquella necesidad de comparación.

Es cierto que en Facebook concurren infinidades de personalidades y no todas ellas satisfacen su necesidad de comparación y competencia destacando adquisiciones materiales, también están aquellas que destacan proezas profesionales, académicas, laborales y al igual que en el caso anterior encuentran una satisfacción cuando sus contactos las reconocen mediante comentarios y Me gusta.

Según sea tu  edad y ocupación escribes sobre los resultados de tu examen de matemáticas, el coche que arreglaste, el libro que leíste, el problema que resolviste o la clase que impartiste, y esperas ansioso el reconocimiento y los comentarios de tu círculo de amigos, principalmente de aquellos que comparten tus intereses y retos como compañeros de trabajo y colegas.

Los teléfonos inteligentes detonaron el uso y la aplicación de la ubicación geográfica, ya que mediante el GPS los usuarios de redes sociales pueden compartir el punto exacto de la tierra en el que se encuentran con un clic, de forma automática Facebook les sugiere los lugares cercanos y vincula con los perfiles o páginas públicas de dichos lugares. Al ser una geo-localización satelital automática no hay lugar a dudas o simulaciones.

Ahora no sólo compartes fotografías de tus vacaciones o viajes, también compartes tu ubicación exacta, nadie dudará por ejemplo que estás en Groenlandia, envías tu posición, los restaurantes a los que fuiste, las playas que visitaste y las calles que caminaste, haces de tus viajes un diario de viaje virtual constantemente actualizado, y si no tienes internet te frustras ya que tendrás que esperar hasta la noche, hasta el hotel para subir aquella foto con el delfín.

Hasta ahora hemos analizado el tema de la comparación y competencia, sin embargo nos falta revisar otras tantas causas como la curiosidad, el aburrimiento, la autosatisfacción, la soledad, los celos, en fin, mañana será.

¿Cómo funciona WhatsApp?

Luis Alberto Martínez Álvarez

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En el mundo se envían aproximadamente 10mil millones de mensajes diarios mediante WhatsApp; en prácticamente todos los teléfonos inteligentes de reciente manufactura se puede utilizar, su éxito mundial es arrollador, pero ¿Qué tanto sabemos de él?.

Empecemos por su peculiar nombre, WhatsApp es un juego de palabras que conjunta  la frase coloquial inglesa “What’s up“, que significa “¿Qué pasa?”, similar a nuestro “Qué onda”, y la abreviatura -también inglesa- para aplicaciones informáticas, “App“. Ya que el nombre resulta un tanto complicado de pronunciar para los hispanos han surgido muchas variantes como: Wassap, Uasap, Uassa, Wazap, Whatsap, Whatssup, Uasap, Guasa, Whazap, Wassup y hasta se ha impuesto popularmente el verbo “whasapear”.

Él éxito de esta plataforma radica en su facilidad de uso, su compatibilidad con todos los smarthphones, las prácticas funciones de comunicación con las que cuenta, y su muy bajo costo (antes era gratis) ya que, en varias plataformas como Android, al cabo de un año de uso WhatsApp requiere que te registres para seguir funcionando, sin embargo el costo de la suscripción anual es muy bajo, apenas son 2 dólares.

¿Cómo funciona?

La aplicación de WhatsApp funciona exclusivamente en teléfonos celulares, oficialmente no existe ninguna versión para computadoras personales y otro tipo de dispositivos, y aunque en la red existen varios emuladores que lo permiten, estos no están reconocidos por la compañía fabricante de la aplicación.

El popular servicio de mensajería utiliza la red de datos plana o 3G para comunicarse, también puede utilizar wi-fi, lo que significa un ahorro muy importante en conectividad, comparado con los SMS de pago por mensaje.

Una vez que se instala en el dispositivo automáticamente crea una cuenta de usuario usando el número telefónico como nombre de usuario de esta forma se crea un registro más en la enorme base de datos con la que cuenta WhatsApp. De esta forma aunque se cambie de dispositivo, mientras se conserve el mismo número telefónico, siempre se mantendrá el registro.

En la base de datos de WhatsApp, por una parte se almacenan los datos de cada usuario y por otra todos los videos, imágenes, audio y ubicaciones compartidas.

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En el primer bloque o tabla almacena el identificador, es decir el número de celular, el estado, esa frase personalizada que utilizamos, la imagen que subimos a nuestro perfil, si estamos o no en línea, la última vez que nos conectamos, las conversaciones que hemos mantenido con nuestros contactos, los grupos que hemos creado y los bloqueos a otros usuarios.

Además dispone de otro bloque que almacena todos los archivos que se han intercambiado, de esta forma nos podemos imaginar el tamaño y cantidad de servidores con los que debe contar esta empresa.

La aplicación también automáticamente se sincroniza con la agenda del teléfono, de tal suerte que el usuario se evita agregar contactos a una agenda diferente como en el caso de Facebook o el extinto Messenger Móvil.  Ya que todos los usuarios son registrados con su número de teléfono WhatsApp listas todos los usuarios entre los contactos automáticamente.

Una de sus más interesantes funciones es que aún cuando los contactos no estén conectados,  ya sea por tener el celular apagado o fuera de cobertura, WhatsApp almacena los mensajes en el servidor y espera a que conecten para enviárselos. Esto se verifica con el número de “palomitas” que aparecen delante del mensaje la primera avisa que el mensaje fue enviado, y se encuentra en el servidor, la segunda que el mensaje fue recibido por el destinatario.

En el caso de los mensajes que contienen una imagen, audio o video, estos se envían subiéndolos  a un servidor web HTTP y enviando al receptor un enlace mismo, junto a  una vista previa –thumbnail- almacenada en una secuencia de codificación llamada Base 64.

WhatsApp genera cada madrugada, una copia de seguridad de las conversaciones, una diaria, almacenando un total de siete días.  La interrogante de muchos está precisamente en cuanto tiempo permanecen en sus servidores todos los archivos que se suben a su almacén, algunos dicen que como mínimo un mes.

Quedan muchas dudas sobre el uso de la información por parte de WhatsApp, es innegable que actualmente cuenta con la base de datos telefónicos más grande del mundo, con perfiles y conversaciones suficientes para analizarnos, una herramienta muy útil que junto a muchas otras, que han transformado la forma de comunicarse de los seres humanos, ocultan por otro lado el verdadero poder que tienen al concentrar tanta información.

WhatsApp la plataforma de mensajería instantánea más utilizada en México

Luis Alberto Martínez Álvarez

En México, el 84 por ciento de quienes utilizan una aplicación de mensajería prefieren Whatsapp, mientras que Facebook se encuentra a 15 puntos de distancia de esa plataforma (69%).

La plataforma de mensajería instantánea por Internet, WhatsApp, se colocó en el primer semestre del año como la aplicación más utilizada por los usuarios mexicanos, muy por delante de aplicaciones similares como la de Facebook, Line o Wechat.

Una investigación de la firma Acision reveló que el 84% de los usuarios que poseen un teléfono inteligente utilizan esta aplicación, por entre un 69 a 70% que utiliza el servicio de mensajería de Facebook. Un 43% de los usuarios mexicanos opta por la aplicación de Twitter para enviar mensajes, mientras que aplicaciones como Line o Wechat apenas pintan en las listas.

En la investigación de Acision, el 66% de los usuarios mexicanos acepto que “tendría problemas” por no contar en su teléfono con una aplicación de WhatsApp, mientras que el 26% se sentiría perdido si no contara con una aplicación de este tipo.