El falso mito del chip integrado en los niños de hoy

Luis Alberto Martínez Álvarez

niñosytecnologiaEs común que después de ver a un niño muy pequeño utilizar dispositivos electrónicos como smarthphones, o tablets, sus padres orgullosos exclamen que los niños de ahora “ya traen integrado el chip” lo que los hace más diestros desde temprana edad en el uso de estos aparatos.

En realidad esto es falso -es lamentable desilusionar a los nuevos y orgullosos padres- pero sus hijos nacieron con las mismas habilidades que ellos y sus abuelos. No tienen pre-grabada ninguna información extra, tampoco adquirieron la destreza tecnológica en la lactancia ni mucho menos tienen una habilidad digital innata.

Los niños pequeños adquieren la destreza y habilidad tecnológica a temprana edad por la naturaleza propia de los dispositivos y la tecnología actual. No es una habilidad de los niños, es una ventaja de la tecnología.

Con la llegada de la tecnología táctil en los dispositivos electrónicos y con la creciente oferta de sistemas operativos con funcionamiento predictivo y más sencillo cada vez, los procesos de comprensión y asimilación de funciones representan un reto muy sencillo para el cerebro humano.

Los niños a temprana edad tienen concentrada toda su atención en todo lo que tocan, en todo lo que ven y en como sus acciones inciden en su entorno inmediato, que son precisamente los ingredientes necesarios para comprender el funcionamiento de la mayoría de dispositivos actuales.

La tecnología actual brinda a los niños 2 elementos didácticos muy específicos. Primero, la posibilidad de obtener respuestas inmediatas y de muy fácil comprensión tras simples movimientos (tocar y recibir una respuesta, arrastrar y mover) la segunda es la capacidad de experimentar reiteradamente, pues las pantallas, las tablets y las aplicaciones permiten, de forma segura, que quien las ejecuta mediante acierto-error comprenda su funcionamiento.

Un botón es más fácil de comprender que una palanca, un movimiento es más fácil que comprender una perilla, con esta lógica los dispositivos actuales permiten incidir en las destrezas del usuario quien es fácilmente “entrenado” por estos dispositivos.

Actualmente además existe una variedad inmensa de aplicaciones y juegos didácticos construidos específicamente para estimular la inteligencia, destrezas y habilidades a temprana edad, que aunadas a la rápida capacidad de absorción de conocimientos que tenemos de pequeños pueden derivar en un dominio veloz de la tecnología.

Sin embargo uno de los riesgos más importantes del uso didáctico de la tecnología actual es el uso excesivo y la sobre-valoración pues la tecnología es vista como única fuente de aprendizaje y diversión, dejando de lado otro tipo de actividades y creando desde temprana edad consumidores dependientes del gadget del momento.

Los dispositivos inteligentes se parecen cada día más a juguetes de bebés, por ello es más fácil su asimilación, el problema ahora radica en enseñar a nuestros hijos a no depender de ellos.

Si bien es cierto que la teoría evolutiva nos ha enseñado que hay habilidades que se heredan y modifican generacionalmente por la influencia de factores sociales y ambientales, la realidad es que menos de una década de sorprendentes avances tecnológicos no hay muchas posibilidades de un cambio genético,

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