¿Quiénes son los dueños de Internet?

Luis Alberto Martínez Álvarez

Con más de 50 millones de usuarios en México y 2,700 millones a nivel mundial, Internet se ha convertido en el fenómeno político, económico y cultural de los últimos 50 años. Su uso y aplicación ha generado millones de empleos y ha creado una industria de millones de dólares. El fenómeno comunicacional de la red de redes es indiscutible, día a día crece su penetración en el mundo y con ello su poder sobre las masas. Ante ello valdría la pena preguntarse: ¿Internet tiene dueño?

No, Internet no es libre y sí tiene dueños. Por mucho tiempo venimos arrastrando la falsa idea de que Internet al ser en su mayoría gratuito y ser el producto de un desarrollo colectivo no tiene dueños ni particulares. La ilusión de gratuidad y carencia de propietarios la tenemos dada por la libertad idílica que nos proporciona el poder abrir casi cualquier página con un solo click sin pagarle un centavo a nadie y obtener beneficios con ello.

Desde que uno de sus creadores, Tim Berners-Lee, lanzó los primeros bits y constituyó el incipiente ciberespacio de finales de los 80´s, se generó un fenómeno de propagación mundial sin precedentes y no se condicionó su uso y explotación a una retribución económica. Este crecimiento exponencial de Internet y su masificación global ha generado una sensación de libertad entre sus usuarios, quienes consideran que no tiene dueños y que la sociedad misma colabora en la construcción de un bien común.

Me parece muy importante retomar el ejercicio y propuesta de organización de internet que Mariano Zukerfeld realiza atinadamente en su artículo “De niveles, regulaciones capitalistas y cables submarinos: Una introducción a la arquitectura política de Internet”*, en dicho artículo se colocan todos los elementos que componen la Internet en una suerte de estratos o capas que permiten comprender mejor su funcionamiento desde una perspectiva económica y política.

Zukerfeld plantea 5 capas para la arquitectura de Internet. Infraestructura, hardware, software, contenidos y red social. En cada una de ellas se muestra el empoderamiento de unos cuantos privilegiados que dictan las reglas y constituyen a los propietarios de la gran red.

La primera capa, de infraestructura, está integrada por las grandes conexiones físicas que recorren los continentes llevando y trayendo información, esas grandes troncales de fibra óptica también llamadas backbones, se complementan con satélites y cables submarinos.

AT&T, Verison, Alcatel Lucent, entre otras, son grandes corporativos que controlan e invierten millonarias cifras en tender una red física de fibra óptica por la que transite información a través de todo el planeta. Mediáticamente son poco conocidas las cabezas de estas empresas, no sabemos claramente quiénes toman las principales decisiones y obtienen la mayoría de ganancias por controlar el tráfico mundial.

La segunda capa, la de hardware, constituye todos los aparatos que se utilizan para acceder a la red. Desde los servidores de los proveedores de Internet y hosting hasta los routers, módems,  computadoras, y ahora celulares y tabletas.

En esta capa podemos encontrar involucrados a otras grandes empresas millonarias cuyas decisiones y acciones pueden cambiar el curso y la forma en la que accedemos al “ciberespacio”.

Aunque en esta capa se concentra una gran variedad de empresas con altas sumas de facturación, son pocas las que constituyen un poder real sobre Internet. Algunos ejemplos:

Go Daddy es una  de las empresas de internet más grande del planeta, dedicada al registro de dominios y almacenamiento de sitios web, a la fecha concentra y gestiona más de 40 millones de sitios de Internet bajo su gestión. Go Daddy es actualmente la organización registradora de dominios más grande del mundo acreditada por la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN).

En México, Uninet de Telmex controla casi todo el tráfico de internet ya que son ellos quienes concentran los servidores y tienen tendida toda la red de datos en el país, tienen los postes, los routers, la fibra, los nodos y proveen de módems a la población que se conecta a Internet y además subarriendan su infraestructura a otros proveedores.

En esta capa podríamos contar también a los grandes proveedores de tecnología de consumo como Apple, Samsung, HP, Sony, Dell, etc, que manufacturan los millones de dispositivos que año con año son adquiridos para acceder a la llamada nube, y con los cuales construyen su empoderamiento económico. Nadie por ejemplo puede dudar de la influencia que Steve Jobs y Apple tuvieron sobre Internet y el mundo digital.

El software es el tercer estrato, comprende los sistemas operativos de los servidores, los protocolos, los buscadores, los navegadores, los códigos de programación de las páginas, etc. Es decir todo aquel conjunto de programas y rutinas de computadora que, montadas sobre el hardware y la infraestructura, hacen funcionar a la red.

Este estrato está regido en la mayoría de sus elementos por la propiedad intelectual, es decir empresas desarrolladoras propietarias de código y métodos sobre los que generan un importante control. Los sistemas operativos como Windows Server licenciado por Microsoft de Bill Gates o distribuciones de Linux distribuidas por Red Hat Inc. de Whitehurst constituyen una base fundamental para la operación de la gran red. Google es probablemente uno de los más empoderados en esta capa, ya que sus algoritmos para la indexación de sitios web, su navegador y toda la gama de herramientas que ha liberado, están presentes en casi todas las disciplinas ligadas a la red. Google cuenta con el mayor tráfico de búsquedas del planeta y se ha posicionado como el creador de los estándares de posicionamiento, indexación y clasificación de información del planeta, además de ser una de las empresas con mayor crecimiento y desarrolladores en todo el planeta.

La cuarta capa, la más grande de todas y visiblemente la más importante, se refiere a los contenidos de Internet. Para entrar en contexto, cada minuto se envían más de 200 millones de correos electrónicos, se realizan 2 millones de consultas a Google, se suben 48 horas de vídeo a YouTube, se escriben más de 100.000 mensajes en Twitter, se publican casi 30.000 nuevos artículos en sitios como Tumblr o WordPress y suben más de 6.000 fotografías a Instagram y Flickr. Esta estratosférica cantidad de información constituye la mayor riqueza de la nube, sin embargo en esta capa está el punto más delicado del empoderamiento. ¿A quiénes pertenece esa información? La información rara vez pertenece a sus creadores, al subirla a Internet la entregamos a una compañía, ella se vuelve la propietaria de nuestra información y puede gestionarla como mejor le parezca.

Recordemos que Internet no funcionaría sin personas, por ello la última capa somos nosotros los usuarios, en forma de redes sociales; son los moderadores, los usuarios que transforman sus conocimientos en contenidos de la red, aquellos que llevamos información del mundo real al mundo virtual;  mediante las nuevas herramientas se han establecido comunidades, colectivos constituidos con la intención de generar y compartir información para crear la llamada sociedad del conocimiento. Es en esta capa en donde se respira el ambiente de libertad, de gratuidad, desde donde existe el espejismo de que Internet es un trabajo colectivo sin dueño.

Los usuarios utilizamos sus aplicaciones, para entregarles información que deja de pertenecernos cuando  mediante sus conexiones las almacenamos en los discos duros de sus servidores. Internet tiene dueños y no somos los millones de usuarios que lo construimos. O ustedes lectores, ¿qué opinan?

*Zukerfeld, Mariano (2010) “De niveles, regulaciones capitalistas y cables submarinos: Una introducción a la arquitectura política de Internet” en Revista Virtualis, Revista de la Cátedra Sociedad de la información y del conocimiento de la Rectoría de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México del Tecnológico de Monterrey, número 1, enero de 2010 pp.5-21.

Etiquetas:, , , , , ,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario