Analfabetismo digital

Luis Alberto Martínez Álvarez

¿No se puede o no se quiere?

En la entrega pasada, comenté acerca da la brecha digital como un problema que no sólo debe analizarse desde el enfoque de infraestructura y provisión de computadoras e internet; implica también otros aspectos ligados a la educación y cultura de la sociedad tal es el caso del analfabetismo tecnológico visto como una limitación cognocitiva que afecta mayoritariamente a las personas económicamente activas del pais.

Un lugar común en días recientes es aseverar que «sí no sabes computación eres un ignorante» y seguido nos encontramos casos de personas, compañeros, amigos, que viven aislados de la dinámica informática que se nos presenta diariamente.

Entendemos entonces al analfabetismo digital como el desconocimiento sobre las tecnologías más simples de información y la nula capacidad de obtener beneficios y conocimientos a partir de su adecuado uso. Algunos autores plantean tres puntos para definir a un analfabeta digital: el manejo de una computadora y sus periféricos (ratón, teclado, impresora, etc), Manejo de software y paquetería básica, y el conocimiento informático, es decir conocer la dinámica de la información digital, internet, concepto de base de datos, etc.

Ahora bien se plantean dos tipos de analfabetas tecnológicos, en primer lugar están aquellos que son producto de una segregación social y económica, es decir que no tienen los recursos para acceder a una computadora, una portatil o en algunos casos hasta un celular, y que están dentro del  fenómeno de brecha digital, y en segúndo lugar están los llamados «analfabetas digitales ilustrados» osease aquellas personas, ya sea profesionistas, estudiantes, comerciantes, que aún cuando tienen los recursos culturales, económicos y de disposición de materiales suficientes para adquirir los conocimientos básicos informáticos, por decidia, por flojera o miedo, se mantienen al margen de ellos.

Obvio resulta que el desconocimiento digital en primera instancia está ligado con el tiempo; la aparición y exploción de las tecnologías de información para el grueso de la sociedad es reciente, debemos recordar que nuestros padres y abuelos, aún cuando fueran unos brillantes estudiantes de sus respectivas carreras, no recibieron la mínima formación en torno a herramientas informáticas. Las competencias de los profesionistas y estudiantes recien egresados, superan, al menos en ese aspecto, a las generaciones anteriores.

Actualmente no se concibe un joven contador que desconosca la suite Aspel como el COI, NOI, el SAE, herramientas informaticas para el manejo de nóminas y contabilidad, es imposible visualizar un joven arquitecto que aún dibuje sus planos a puño, cangrejo y plumillas, sin conocer lo básico de Autocad. Es muy poco probable encontrar un profesional de ingenierías, o ciencias exactas que no sepa por lo menos para que sirve el Excel, o un maestro, historiador o literato que no sepa que es el word.

De tal forma muchas de las generaciones pasadas de profesores, ingenieros, licenciados, y hasta profesionistas con posgrados tuvieron que pasar por una llamada re-alfabetización, ya sea obligados por la dinámica cambiante de su profesión, por el cambio en las plataformas de su lugar de trabajo, o por un deseo personal de superación.

Dentro del grupo de los «analfabetas digitales ilustrados» existe una subclase muy particular: los políticos y burócratas que han transcurrido toda su vida laboral, procurando abstraerse del cambio y las nuevas competencias y que aún cuando en algunos casos se hace el intento mediante programas de capacitación por parte del Estado, se mantienen ajenos o sin la voluntad de aprender sobre las nuevas herramientas informáticas, lo procupante de ello no es su existencia como tal, sino el hecho de que ellos abundan dentro de los poderes públicos de nuestro país, se encuentren en puestos claves de desición dentro del Estado o más escalofriante aún, son los que nos gobiernan.

Lo anterior ¿porqué es trascendente? muchos de ellos cuándo uno los escucha hablar, en torno a temas que desconocen, o conocen muy superficialmente, son los que nos dan las respuestas de porqué las TICs no son consideradas como un tema primordial para el desarrollo del país,  y más si lo concordamos con el fenómeno de globalizador y el establecimiento de la llamada Sociedad de la Información. En mi estancia por la administración pública me he topado en muchas ocaciones con una pared de piedra cuando uno trata de explicar un proyecto que implica el aprovechamiento de las tecnologías de la información a burócratas arcáicos que sólo saben rebuznar el clásico discurso demágógico de desarrollo y modernidad con la ayuda de postes de luz y tuberías de agua.
Hay que recordar que la burocracia apoya y fomenta el uso de la tecnología aún sin dominarla. Por tanto  -y en esto hay que tener cuidado- el Estado encuentra en las tecnologías de información otra forma de ejercer el poder con respecto a lo social, en palabras de Lucía Andrade catedrática de la UNAM,  «…los seres humanos se convierten en partes cada vez más pequeñas de conjuntos cada vez más grandes».

Creo es necesario abordar el tema del analfabetismo digital partiendo de la necesidad de generar conciencia, primero, en aquellos a quienes el dominio y conocimiento de las ventajas del uso de las TIC´S les permita tomar decisiones en torno a la sociedad en general, el intento por generar gobiernos digitales, estará incompleto si mantenemos aún las viejas prácticas de hacer burocracia, y si nos mantenemos al margen del desarrollo digital de la sociedad mexicana sin darle el justo valor a las limitaciones culturales, económicas y sociales para su integración en la era digital.

 

 

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