El principio de incertidumbre entre las redes sociales y la prensa

Luis Alberto Martínez Álvarez

0070a97El Físico W. Heisenberg anunció hace varias décadas el llamado principio de incertidumbre, según el cual resultaba imposible medir con precisión absoluta, la posición y el movimiento de una partícula sin que la sola observación y medición interfiriera los resultados. Así, en las ciencias sociales el mismo principio se utiliza cuando un fenómeno social se busca analizar o medir y la sola observación modifica los resultados.

En las últimas semanas se ha profundizado más la preocupación sobre el uso, consecuencias y validez de la información que se genera en redes socio-digitales y la sobre valoración de los llamados temas virales por parte de la sociedad y la prensa.

La prensa digital (Internet, radio y televisión) y la prensa tradicional (periódicos y revistas) se han visto desplazados por los videos en vivo, los tuits oficiales, los “memes” y los “trendtopics”  que desde hace un par de años han desplazado a los primeros como la principal fuente de noticias

La misma prensa ante la reducción de su impacto frente a las redes sociales se ha asimilado dentro de ellas y ha debido cambiar su propia agenda para satisfacer la marcada por sus audiencias activas; como lo señala Antón Crespo: se pasó de la Agenda Setting al Trend Topic.

Los breves mensajes en Twitter con 140 caracteres de Donald Trump, Enrique Peña Nieto o Benjamín Netanyahu son capaces de transformar agendas de medios, interrumpir programaciones y dedicar programas de análisis y coberturas especiales en minutos.

El tuit desplazó a la conferencia de prensa, al comunicado oficial, al boletín, a la cadena nacional; ahora una llamada ‘tendencia´ de redes sociales se vuelve casi de forma obligada un hito a ser comunicado, un hecho trascendente que al menos debe tener una nota, una mención aunque sea en algún recoveco de la prensa; no importa el corte editorial de estos, ni su perfil ni compromiso con las audiencias, en su mayoría se hablará del tema en cuestión.

Se ha comentado mucho entorno a la transformación que ha sufrido la forma de comunicar y entender las noticias en el contexto de la llamada sociedad de la información, también se ha destacado la importancia de las audiencias como generadoras y promotoras de nuevos espacios de información alternativos a los tradicionales, sin embargo algo que se mantiene constante es el carácter de formador de opinión pública y de legitimador de información que siguen teniendo tanto la prensa digital como la impresa.

Ante la sociedad en general, los periódicos, los noticieros de radio, los informativos de televisión, los portales de noticias en internet, todos aquellos que tienen una trayectoria, un establecimiento formal se convierten en una especie de legitimadores de la información.

Una noticia que trasciende en redes sociales cobra importancia cuando esta es retomada y a su vez legitimada por la misma prensa que con la obligada reacción de informar casi “en tiempo real” se ha adaptado a los hábitos y patrones de comportamiento de las audiencias contemporáneas quienes a partir del uso de dispositivos electrónicos conectados permanentemente a internet, contribuyen a una avalancha de continua información en la que resulta imperdonable no escribir de algo de lo que “todos están hablando”; es cuando surge la duda:

¿Una noticia que destaca en las redes sociales por su volumen de impacto, cobraría la misma importancia para la sociedad si la prensa no la cubriera?

Si finalmente la responsabilidad pública de la prensa es informar sobre acontecimientos que resultan de interés general para la sociedad y es ella quien mediante las redes sociales construye este interés general entonces ¿la prensa tiene opción para ignorar tal acontecimiento?

Un ejemplo ¿Qué hubiera pasado si aquel video de la invitación a los XV años de Rubí no hubiera sido retomado por la prensa mexicana y sólo se hubiera quedado en un divertimento de los usuarios de las redes sociales? ¿La noticia también hubiera cruzado las fronteras y se habría hablado de ella en Le Monde, El País, o el Hufffington Post? ¿La propia prensa tenía la opción de no incluir ese tema en sus agendas?

¿Y qué decir de los acontecimientos de principio de año? ¿La confusión por los conatos de violencia, los saqueos a tiendas, los disturbios y los negocios cerrados fue responsabilidad de las redes sociales, de la prensa, de ambos?

Nos encontramos entonces ante un principio de incertidumbre en el contexto de la prensa y las redes sociales, ya que por un lado la prensa busca comunicar lo que resulta trascendente a partir de su sobre-exposición en las redes sociales, pero esta misma trascendencia es afectada y potencializada desde que la prensa misma la comunica en sus mismas redes sociales.

Si bien es cierto, la credibilidad de los medios parece ahora definirse por la importancia y cobertura que dan a los llamados temas virales y sobre todo a partir del rigor y responsabilidad con la que esta información es tratada por la prensa misma; el impacto, la inmediatez y la seductora necesidad de no quedarse “fuera de la ola” obliga a la mayoría a por lo menos compartir en forma de trascendido dicha información.

Vivimos actualmente una peligrosa dualidad: por un lado, mucha información es enriquecida y validada en las redes sociales que funcionan como un mecanismo en el que la sociedad misma puede contribuir y enriquecer un hecho importante, realizar una denuncia o abrir un espacio alterno ajeno a intereses y negocios, y por otro lado la prensa misma valida y enriquece la información que se encuentra y origina en las redes sociales; así, la prensa y las redes sociales viven en una codependencia de legitimación y rechazo continuos.

¿Se informa con las redes sociales o a pesar de las redes sociales?

¿Quién marca la agenda periodística actual? 

¿Quiénes son los monstruos? La doble moral de las redes sociales

Luis Alberto Martínez Álvarez

_90431213_childtexting

“Qué seguro y cómodo, acogedor y amistoso parecería el mundo si los monstruos y solo los monstruos perpetraran actos monstruosos. Contra los monstruos estamos bastante bien protegidos, y podemos descansar seguros de que estamos protegidos contra los actos perversos que los monstruos son capaces de realizar y que amenazan con perpetrar”. Zygmunt Bauman

Por muchos años la sociedad mexicana había tenido muy fácil la tarea de identificar al bien y al mal, de acomodar con la mínima de las dificultades cada suceso, cada persona, cada cosa en uno de ambos grupos.  En caso de no poderlo hacer con las escasas herramientas que la familia, la educación formal y la sociedad le brindaban siempre quedaban los medios de comunicación, los formadores de opinión pública. La radio, el periódico y la televisión se encargaron por décadas de ayudar a los mexicanos a colocar etiquetas y a identificar a “nuestros monstruos”. Ya que como decía Bauman al tenerlos identificados nos sentíamos a salvo.

Así, mientras “Las Poquianchis”, “el cocinero de los Amezcua”, El “Señor de los Cielos” o la “Mataviejitas” eran colocados por la prensa y sociedad en la bolsa de los malos, de los asesinos; “El Pentapichichi” Hugo Sánchez,  John Lennon o Lady Diana se colocaban inmediatamente en la inmaculada bolsa del bien.

Aprendimos a odiar a los políticos y amar a los futbolistas y los cantantes, aprendimos que el Chapo –hoy extraditado- tenía el papel del villano, que Carlos Salinas debía regresar todo lo que se robó, que Marcos era un héroe encapuchado con pistola y que Juan Pablo era el “Papa Amigo”.

Si algún grupo pensaba que tal o cual estaba en la bolsa equivocada probablemente había una editorial en algún periódico, se repartían algunos panfletos, o se hacía una manifestación en la plaza más cercana para tratar de cambiarlo de bolsa. No había pierde, los monstruos estaban bajo control.

Pero pasó que con la llegada de internet y las redes sociales se nos difuminaron los monstruos, las dinámicas de comunicación, percepción y generación de opinión pública cambiaron. Pasamos del dominio de los medios al dominio de las audiencias. Pasó que desde el “Juai de Rito” las audiencias tomaron el control de lo que los comunicadores debían informar. Tuvieron el control para poder elegir a sus villanos por sí mismos, sólo que con las mismas (o menos) herramientas éticas, familiares, educativas o ciudadanas.

Con las carencias de la educación formal actuales, la crisis de ciudadanía y pensamiento en colectividad, y con las secuelas de una ética y valores alienados por las decadentes televisoras, arrancamos la era digital con unos mexicanos recién transformados por la hiper-conectividad  en usuarios, en audiencia que razona únicamente en función de las emociones.

En este sentido, el más reciente artículo arbitrado del investigador y teórico del periodismo digital, Ramón Salaverría “To Share or Not to Share” que analiza el tipo de contenidos más compartidos por los usuarios en las redes socio-digitales, se señala la casi irremediable tendencia al contenido que excita a los usuarios, que los emociona, que evoca fuerte sentimiento positivo o negativo, que busca polémica y con el que se conectan emocionalmente. Los resultados de esta investigación confirman la fascinación de la audiencia por asomarse a las vidas de otros, ya que las historias con un valor de noticias de interés humano fueron, por mucho, las más compartidas.

Aunado a esta tendencia emocional, se suman los nuevos patrones de comportamiento ligados a los tiempos actuales.

El mismo Zygmund Bauman señala que uno de los principales rasgos de la modernidad es la abolición de la privacidad, esta que nos conduce a la manipulación de los secretos de la gente, a la intromisión de su intimidad.

La privacidad, la intimidad, el anonimato, el derecho al secreto quedan totalmente relegados ante el imperativo de la modernidad, ante las comodidades y satisfacciones de los artefactos.

Así, el usuario está obligado a seguir los estándares impuestos por las fábricas de celebridades públicas; los medios  están obligados a ser extremadamente conscientes de que cuanto más íntimos, provocativos y escandalosos sean los contenidos, más atractiva y exitosa será la promoción y mayores los índices de audiencia.

Compartimos e interactuamos en las redes sociales con las vísceras 

En el presente de la era digital, el de la llamada sociedad de la información, tenemos una masa de mexicanos hiper-conectados, cuyas emociones y pasiones son la herramienta casi única para construir su criterio y donde la súper exacerbación de lo privado mueve sus conciencias en forma de memes, videos, ladys y lords.

Los mismos que celebraron la muerte a sangre fría de cuatro asaltantes en manos de un “héroe urbano anónimo” en un camión, son los mismos que se escandalizan por la balacera que propinara un adolescente en una escuela de Monterrey. La venganza como emoción movió las redes, de igual forma que lo hizo el espanto de ver a unos niños recibir un balazo.

Los mismos que compartieron hasta el cansancio la golpiza de un taquero a una joven comensal  o la imagen de un pequeño niño sirio muerto en el mar, son los mismos que pedían no compartir el video del referido tiroteo de Monterrey. En el primer caso nos movió la impotencia ante el lugar común de la fragilidad femenina, en el segundo, la rabia y la empatía ante la fragilidad infantil en el escenario de una guerra sin sentido.

Las calles se llenaron de barricadas, y las redes sociales de alarma, nos movió el miedo, nos movió la incertidumbre ante los saqueos y videos que se compartieron una y mil veces.

Aurelio Nuño fue identificado como el villano por una impertinente niña que lo hizo ver mal ante el dedo flamígero del usuario, el jurado acusador del hashtag y el trendtopic.

Rubí, la quinceañera, fue la mártir y la princesa del cuento de las celebridades efímeras.  De su intimidad, de su correspondiente derecho como menor de edad a tener una privacidad nadie se quejó, se pidieron nombres, apellidos, detalles, todo para poder saciar la necesidad de observarnos en el ridículo del otro.

La sociedad mexicana construye a sus propios héroes y villanos en internet, “como Dios le da a entender” sólo que ya no son pocos, son miles, tantos como celulares y computadoras hay, tantos como cámaras y cuentas de Facebook existan. En el panóptico de hoy vigilamos a todos, apuntamos la cámara de nuestro celular a todos queriendo conocer cada detalle, y al mismo tiempo nos dejamos ver, creemos que sólo observan de nosotros lo que nosotros queremos, desconocemos al observador y no lo vemos. Héroes y villanos ahora los hay en todos lados.

Por supuesto que debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos por tratar de proteger a las personas, a los niños, de los efectos de la actual forma de comunicación de masas, esa a la que la audiencia mexicana se está adaptando, con lo poco que tiene, con lo poco que puede.

Pero el camino no está dentro del Internet, está fuera de él. Por si mismos, los periódicos no formaron a sus lectores, estos mismos no aprendieron a ser radioescuchas gracias a la radio ni televidentes gracias a la televisión. Su condicionamiento social, su limitación educativa, su predisposición cultural y su formación ética y cívica los hicieron adaptarse a su condición de lector, radioescucha, televidente y ahora en usuario. Sólo que a diferencia de los anteriores, el usuario puede transgredir no sólo la agenda mediática, sino poner en conflicto ético a los mismos medios.

La emergencia ante esta dinámica de comunicación y sus efectos posiblemente más devastadores que la televisión parece obligarnos a la búsqueda inmediata de mecanismos para adiestrar y formar a las audiencias del presente, pero sobre todo las del futuro.

¿Por dónde empezar? Ya lo veremos en la próxima entrega. Hasta la próxima.

Programadores de sistemas: del rezago a la obsolescencia

Luis Alberto Martínez Álvarez

programador

Actualmente existen varios problemas a los que se enfrentan los programadores de sistemas: salarios dispares, falta de capacitación continua, sobre demanda de especialistas calificados, desorganización, competencia desleal, etc. A todo ello vale la pena hacer un análisis y un repaso de los orígenes que podrían ser factores en esta problemática.

Desde hace ya casi 25 años, comenzó a popularizarse e integrarse en la dinámica económica de nuestro país, una nueva disciplina, un nuevo tipo de profesionistas y prestadores de servicios que con el paso de los años fueron insertándose en casi todas las áreas productivas, educativas y comerciales del país: los programadores de sistemas.

Desde entonces, esta disciplina se ha visto como auxiliar en la industria, el comercio y la administración pública, pero no es hasta los últimos años, con el salto a la sociedad de la información, la producción en masa de equipos de cómputo y sobre todo con la explotación masiva de internet que se generalizó y se dio una sobredemanda de profesionales de sistemas e informática. Casi toda empresa, institución, área de gobierno, universidad o industria precisa los  servicios de un programador, ya sea de planta o contratado por proyectos específicos. Este es el inicio de una serie de problemáticas a las que se enfrentan los desarrolladores actualmente.

Rezago y confusión formativa

El fenómeno de sobre demanda hizo parecer durante un tiempo a las carreras relacionadas con el área como “la carrera del futuro”, miles de estudiantes se inscribieron en las ofertas públicas y privadas, saturando las aulas, esperando que tras su titulación una lluvia de ofertas de trabajo bien pagado les esperara. Sin embargo la complejidad y exigencia de la disciplina computacional así como la confusión en los perfiles de ingreso y egreso de las mismas detonó un fenómeno de deserción temprana que redujo la eficiencia terminal de las carreras.

Esta situación derivó en otra problemática. La demanda de conocedores de sistemas no distingue entre profesionales o técnicos, ya que este nuevo tipo de aplicación del conocimiento resulta nuevo para la sociedad civil que no siempre fue capaz de distinguir entre un profesionista o un técnico. Surgieron cientos de institutos, centros y colegios que, por un lado dieron cabida a todos aquellos que desertaron de las carreras universitarias de sistemas y por otro dieron una nueva opción de integración al área productiva en calidad de técnicos programadores o asistentes administrativos.

Aunque el contraste entre ambas ofertas de estudio, la profesional y la técnica, es muy alto en los niveles de exigencia cognitiva y formación, el mercado no distinguió entre una y otra al momento de fijar los salarios, surgiendo así una de las problemáticas más comunes en la disciplina, la competencia injusta y los salarios bajos.

Centralismo y localismo

Es bien sabido entre programadores que los mejores salarios y las mejores ofertas de trabajo se encuentran en la capital del país o en ciertas ciudades como Guadalajara o Monterrey. De inicio resulta claro que en las ciudades donde se concentran las empresas o industrias con la mayor exigencia de mano de obra calificada, serán las que mejores incentivos den a la inversión, mejores servicios, transporte, comunicación, etc. Es claro que se encontrarán en las principales ciudades del país, lejos de analizar porqué están ahí y no en la periferia o analizar por qué los salarios son mejores, vale la pena revisar algunos factores que hacen que en la periferia no se den las mismas condiciones.

Los gobiernos locales prefieren dar empleo a empresas centralizadas que además de tener la experiencia e infraestructura suficientes, por el volumen, pueden bajar sus costos en comparación con empresas locales.

Los empresarios locales, sabedores de esta situación y consientes que su margen de utilidad está en riesgo compiten bajando los sueldos de los programadores reduciendo los gastos operativos al mínimo.

Los programadores en aras de una vida mejor, migran a las ciudades centrales para obtener un beneficio económico mayor, y aunque no necesariamente cuentan con las mejores condiciones de trabajo, sus salarios y algunas prestaciones les resultan más atractivas que en sus ciudades de origen.

Algunos programadores y profesionistas se asocian, generan iniciativas innovadoras se colocan en el mercado, sin embargo en la mayoría de los casos, la falta de conocimiento administrativo, constancia y la aparición de competencia similar termina por vencer a estas nuevas empresas que con tal de subsistir repiten los mismos patrones, baja de sueldos, prestaciones, etc.

 

Formación continua y capacitación

Por un lado muchos programas de estudio a nivel universitario, aunque son exigentes para el estudiante resultan ser obsoletos o incongruentes con la dinámica actual del mercado. Algunas universidades suelen aplicar tarde o de forma insustancial correcciones a sus planes de estudio con la intención de colocar más egresados en el mercado laboral.

Tener un título de Ing. en Sistemas no basta, se requiere una constante capacitación, sin embargo el programador una vez más se enfrenta a varios problemas:

No siempre cuenta con las bases formativas para realizar una correcta actualización, el sistema educativo nacional no le enseñó a ser autodidacta o a seguir un método correcto de formación continua.

No disponen siempre de la información suficiente para actualizarse o desarrollar nuevos conocimientos, pues esta resulta a veces acaparada por las empresas certificadoras que han hecho de la capacitación y la calificación de personal un interesante y muy fructífero negocio.

Aunque no están obligadas, las empresas, principalmente las locales, no brindan opciones de capacitación o desarrollo a sus empleados, pues con la intención de optimizar sus gastos operativos reducen o anulan la capacitación y formación pues esta no es vista como una inversión sino como un gasto que además puede conllevar el riesgo de preparar personal que podría salir de la empresa.

Los desarrolladores trabajan jornadas completas de trabajo en las que el empleador exige los mayores resultados posibles para optimizar su inversión, anulando o dejando sin posibilidad al desarrollador de crear nuevas ideas y prepararse para ellas. Se entra entonces en el círculo vicioso común del profesionista (de casi cualquier disciplina): no capacitarse por trabajar mucho, trabajar mucho sin promocionarse por no capacitarse mejor.

Existen muy pocos espacios en donde los programadores egresados o profesionistas puedan compartir conocimiento. Pese a ser una de las áreas con más opciones para interconectarse y más información para compartir en congresos, estos se siguen orientando en su mayoría a los estudiantes. Los profesionistas, aquellos que ejercen no acuden o acuden poco a congresos y encuentros.

La falta de conciencia gremial

Por último uno de los factores más preocupantes y que deriva en la continuidad de las problemáticas de los desarrolladores y programadores es que aún no se consideran un gremio y no actúan como tal. Existen pequeñas tribus de programadores orientados a tareas muy específicas pero no existe realmente una representatividad y sobre todo una intención aglutinante que permita a los programadores analizar estos factores.

La mayoría de los programadores son ajenos a los problemas sociales, mantienen toda su atención en la información relacionada a su disciplina desde el lado tecnológico pero no desde el lado social. Existen salarios dispares porque un conjunto de programadores permite que le paguen poco. El programador no asume responsabilidades sociales o políticas, no participa con otros en la construcción de un camino común. En cuanto tiene un empleo bien remunerado se olvida de los demás a quienes únicamente ve como competencia o como colegas.

Para finalizar es necesario acotar que aun cuando existen actualmente miles de recursos en la rede que permiten a los desarrolladores actualizarse y adquirir nuevos conocimientos, estos son inconexos, no carecen de una formalidad y por tanto no siempre son válidos para todos los empleadores.

 

De la censura de internet y otros demonios

Luis Alberto Martínez Álvarez

twitter-censurara-tweets

Cuando Enrique Peña presentó su iniciativa de Ley de Telecomunicaciones, a todo mundo se le pararon los pelos de punta, y con justa razón considerando que la iniciativa pretende censurar los contenidos de Internet y restringir su uso a conveniencia del Estado. Sin embargo, las protestas, el escándalo y la histeria colectiva comenzaron a surgir cuando se detallaron los puntos clave de estas reformas en materia de Internet y cuando diversos grupos sociales, reconocidos activistas, intelectuales y uno que otro chairo ciber-activista comenzaron a organizar protestas masivas desde la red. Particularmente creo que se está pensando con el teclado caliente y no con la mente fría.

Desde que el mundo es mundo y el poder tiene el poder, los intentos por censurar los canales de comunicación e información realizados por quien ostenta la autoridad han sido muchos, muy variados, algunos sangrientos, otros sutiles, muchos manipuladores y todos con la fuerza de las leyes del poderoso.

Post_24_Prohibir_librosLos antiguos manuscritos eran privilegio de algunas castas, su reproducción era controlada por la iglesia y los canales de comunicación libre eran sólo orales y de poco alcance, ¡vaya, hasta a los juglares les dieron sus 2 o 3  chingadazos entre pueblo y pueblo!. La llegada de la imprenta implicó la reproducción más rápida de información, y con ello la comunicación con elementos impresos se extendió en el pueblo. Pronto también fue controlada y la producción de libros y panfletos fue legislada y censurada por los poderosos. A raíz de la proliferación de periódicos, tabloides, revistas, etc y la mejora de los mecanismos de impresión, la comunicación impresa se volvió masiva y con ello se dio la posibilidad de generar críticas y mensajes libertarios opositores a las cotas de poder, situación que desató una intensa lucha entre los gobiernos y las editoriales por el control de los contenidos y la restricción del uso.

El radio, y posteriormente la televisión, detonaron aún más la masificación de la comunicación, entonces un mensaje de cualquier índole ahora podría llegar a más personas; sin embargo, estos medios requieren 2 elementos para ser funcionales: el uso de una frecuencia y la inversión cuantiosa para transmitir en ella. Por ello fueron presas fáciles de la ley de los poderosos y, salvo contadas excepciones, fueron fácilmente controladas, estableciendo principalmente restricciones sobre el espectro radial.

el-imparcial1En todos los casos, la lucha no sólo significó la legislación, la persecución o la restricción en el uso de los medios de comunicación referidos, también ha existido la compra, apropiación y patrocinio que ha permitido una estrecha y cómoda relación entre quienes también han visto a los medios como la oportunidad de capitalizar y hacer rentables la transmisión de las versiones oficiales.

El surgimiento de Internet y la consecuente apertura de nuevos canales de comunicación, y sobre todo la extrema facilidad y velocidad para compartir información, desató un fenómeno social, económico y cultural que trastocó la dinámica del mundo entero.

Cuando Tim Berners Lee concibió Internet partió de una máxima premisa: “que cualquier persona pueda compartir información con cualquier otra, en cualquier lugar”. A partir de entonces han existido muchos intentos por censurarla, por legislarla y por tanto de establecer un control sobre ella.

El mismo Berners Lee ha denunciado a los proveedores del servicio de internet (ISP´s) por ser los principales culpables de colaborar con los gobiernos para frenar el tráfico con los sitios y organismos con los que no ha realizado acuerdos. También en todo el mundo se ha acusado la participación del gobierno en el constante  monitoreo de los hábitos online de las personas y su información privada, poniendo así en peligro importantes derechos humanos.

Esta lucha lleva ya un buen rato en todo el planeta, tenemos que estar conscientes que el impacto tan veloz que han tenido estas nuevas tecnologías ha sorprendido a los mismos gobernantes, y si tomamos en cuenta que en el tercer mundo la legislación y las acciones reformistas implican burocracia y acuerdos, estamos ante un gobierno que está llegando tarde a la pelea.

Considero entonces innecesario y hasta ocioso todo el despilfarro de energía que se ha dado en las redes sociales en torno a  #maspoderalpoder #EPNvsInternet y #ContraelSilencioMX, teniendo en cuenta que el aparato gubernamental siempre se ha hecho sordo y ciego en torno a cualquier manifestación física y virtual originada en las redes por muy voluminosa que esta sea. Basta recordar la campaña #NiunVotoalPRI en el contexto de las elecciones presidenciales o #ElPetroleoEsNuestro respecto a la reforma energética y la consecuente privatización del petróleo.

También lo considero innecesario considerando que algo que destaca históricamente a la clásica vileza priísta empoderada es su capacidad de manipulación de la opinión pública, a sabiendas que la lucha por la libertad de Internet es un tema actual a nivel mundial que se ha detonado a partir de fenómenos como WikiLeaks o el espionaje del gobierno norteamericano a países Latinoamericanos. El gobierno lanzó un irresistible trozo de carne para entretener a toda la opinión pública atrapada en las redes sociales, brindándoles un próximo y meritorio triunfo cuando el intento de reforma se venga abajo y las iniciativas claramente importantes que “nadie entiende” y en las que pocos ponen atención, hayan sido aprobadas sin que medie una protesta de las voces que estarán ocupadas vitoreando su propio triunfo.

Lo realmente importante

20120523-200819_No_Mas_TelevisaBásicamente se trata de beneficiar a Televisa, pues dentro del paquete de iniciativas se establecen algunos contenidos que implican un retroceso total respecto a la reforma constitucional aprobada en junio, la cual garantizaría competencia en el sector.

Tras la creación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL) y la subsecuente regulación en la competencia con la aparición del concepto de “agentes preponderantes”, Televisa y otros grandes monopolios se vieron afectados en sus intereses, por lo que estas iniciativas buscan es “parchar” la ley para evitar que las regulaciones del IFETEL afecten a Televisa, finalmente la mayoría de los mexicanos se informan por la tele y estarán dispuestos a defenderla.

Algunos legisladores han observado que la iniciativa enviada al Senado por Peña no promueve realmente los intereses y el desarrollo del sector de las telecomunicaciones, resta atribuciones al IFETEL, y favorece a Televisa, al regular solamente a uno de los agentes preponderantes determinados, América Móvil.

 

 

Innovación para principiantes… en innovación

Luis Alberto Martínez Álvarez

innovar

Una de las palabras favoritas de hoy en día en todos los anuncios publicitarios de empresas tecnológicas, relacionadas con las TIC, internet e ingeniería es Innovación; todos tienen que innovar, constantemente, y si no lo hacen al menos tienen que decir que lo están intentando.

Hemos escuchado la historia de éxito de ese perfecto desconocido al que se le ocurrió una gran idea en la cochera de su humilde casa, la implementó, y esta lo llevó a revolucionar el mercado de algo y ahora dirige una empresa multimillonaria desde lo alto de un gran edificio de cristal.

Esta es la historia de anhelo y éxito de los últimos años, en esencia tan parecida a la clásica de la muchacha humilde que despierta el amor del magnate guapo quien está dispuesto a luchar por ella contra toda adversidad. ¿Por qué coinciden? Porque se espera llegar al éxito, particularmente monetario, basado en un romántico cliché que, aunque posible, en la realidad involucra factores sociales, económicos y políticos que pocas veces son considerados y terminan convirtiendo a sus soñadores en empresarios frustrados y solteronas infelices, ambos generalmente en la misma realidad financiera (o peor) con la que empezaron su sueño.

De entrada confundimos innovar con inventar y a veces también con descubrir. Descubrir es poner en evidencia un fenómeno natural, es decir, darnos cuenta de algo que la naturaleza ya venía haciendo desde que el mundo es mundo pero que desconocíamos. Inventar es crear un nuevo medio propuesto para resolver un objetivo específico, p.e. un foco para iluminar, un teléfono para comunicarnos, un reloj para medir el tiempo, etc.

Innovar es aplicar una idea para que la sociedad la explote de forma efectiva, cuando se innova se aplica una idea para resolver un problema de manera diferente y entonces se genera un beneficio a la sociedad, frente a la antigua forma de hacerlo.

La innovación no se limita a productos o servicios, la innovación también, y más frecuentemente en estos tiempos, se refiere a procesos, es decir no se trata de hacer nuevas cosas, se trata de hacer diferente y mejor las cosas.

dirigiblePongamos un ejemplo. En la antigüedad se descubrió el principio de los fluidos  y que el helio es un gas mucho más ligero que el aire que se encuentra en la atmósfera. En París se inventó un globo aerostático que al introducir helio, hidrógeno o aire caliente en el interior de una bolsa hueca y ligera permitía su elevación. Sin embargo la innovación la dio quienes aplicaron esta idea para transportar personas en una canastilla o cuando con los años se dotó de  otros artefactos como hélices y cabinas para construir los famosos dirigibles de principios del siglo pasado.

Ahora bien, aunque el ejemplo anterior pareciera un camino cronológico claro, no siempre la innovación llega después de la invención o el descubrimiento. Es más la innovación también es empírica, circunstancial y serendípica.

Esto tampoco significa que entonces la investigación, y la ciencia no sean un buen camino para la innovación. Se necesitan los conocimientos científicos  y el esfuerzo constante de investigadores para lograr innovar por ejemplo en el terreno de la medicina y la farmacia.

A mi parecer la investigación, la preparación y la constante búsqueda de nuevos métodos en un determinado contexto son el camino para llegar a innovar aun cuando la magnitud del cambio sea mínima.

André-Yves Portnoff investigador francés del tema, dice que para ser un buen innovador se necesita tener la intuición de un poeta que imagine, la destreza de un ingeniero que ponga en práctica una idea y la habilidad de un empresario que haga viable el negocio.

Otro de los errores comunes al pensar en innovación es pensar que tienen que ser ideas geniales que signifiquen cambios radicales y un sorprendente aumento en las ganancias de una empresa o en los ingresos del que las implementa.

En un periódico español, un reportero constantemente tenía que escribir los pies de las fotografías grupales que tomaba en eventos sociales, condecoraciones y reuniones, se enfrentaba al constante problema de identificar a los personajes capturados, ante ello, se le ocurrió grabar a todos ellos cuando bajaban del estrado y preguntarles su nombre, al final revisaba el video y lo comparaba con la foto tomada generando información más precisa, una pequeña innovación que le significó un mejor desempeño.

También se ha ligado tanto la innovación con la tecnología actual que pareciera que en lo único verdaderamente importante que se puede pensar es en cómo sacarle provecho a las computadoras, el internet o los móviles.

Constantemente se nos presentan en revistas y redes sociales “innovadoras aplicaciones” para smartphones o nuevos gadgets que prometen revolucionar la vida de sus consumidores. Sin embargo estas generalmente son el resultado de una ocurrencia construida a partir de un análisis de necesidades que generalmente se basa en percepciones propias de los fabricantes y que muy pocas veces se relacionan con lo que la sociedad requiere. El usuario nunca compra una tecnología, sino un placer, un servicio, y no necesariamente ellos dicen lo que quieren.

Finalmente, innovar es atreverse a realizar las cosas de una manera diferente, desafiar nuestros propios límites, intentar y fracasar en el intento, no se trata de esperar la iluminación divina y ver crecer la cuenta bancaria tras descubrirla, requiere poder manipular a los actores y escenarios precisos para ponerla en el interés de los usuarios a la que va dirigida.

Posteriormente hablaré del impacto de la innovación en las empresas, en los gobiernos y en la sociedad.

Periodismo de datos. El poder del análisis de información.

Luis Alberto Martínez Álvarez

periodismo

La semana pasada fuimos invitados a participar en el Entrenamiento de Periodismo de Datos organizado por la Fundación Mexicana de Periodismo de Investigación ( Fundación MEPI ).  Se integró a programadores y periodistas con el objetivo de aprender herramientas informáticas útiles para la investigación periodística basada en datos duros.

pdatos2La experiencia fue muy satisfactoria ya que se tuvo como entrenadores a 3 reconocidos periodistas y expertos en la materia. Sandra Crucianelli, periodista argentina especializada en Periodismo de Investigación y Periodismo de precisión, y docente del Programa de Educación Virtual del Knight Center de la Universidad de Texas. Neil Reister, uno de los entrenadores más reconocidos a nivel internacional en materia de periodismo de datos. Y John Maines. Periodista, editor de reportajes asistidos por computadora en el Sun Sentinel de Florida. En 2013 el equipo a su cargo obtuvo el Premio Pulitzer.

¿Cómo entender el Periodismo de Datos?

Debemos entender al Periodismo de Datos como una disciplina similar al periodismo de investigación tradicional, con métodos relacionados al del periodismo de profundidad, de precisión, que son auxiliados con herramientas computacionales, solo que en este caso se debe poner especial atención a algunas singularidades: el Periodismo de Datos utiliza un gran volumen de datos abiertos, muchos de ellos en formatos ilegibles, incomprensibles o dispersos e inaccesibles,  obligando al investigador a realizar un trabajo previo de apertura de datos. En este tipo de periodismo es muy necesario integrar un equipo de trabajo que además del periodista incluya un analista de datos, un programador y un diseñador de visualizaciones interactivas.

El Periodismo de Datos ofrece muchas ventajas para el periodista, entre ellas:

Permite respaldar y sustentar con datos duros irrefutables la investigación periodística ya que se utilizan datos públicos.

El periodista puede explicar sus métodos, de tal forma que su trabajo será capaz de ponerse en manos de la crítica y así si un lector u otro periodista quieren dar continuidad al proyecto o recorrer el mismo camino usando los mismos documentos podrá llegar a una conclusión diferente.

En estados o sociedades donde el trabajo vive en constante amenaza para la integridad física de los periodistas, el periodismo de datos se hace necesario ya que permite realizar investigaciones y sustentar noticias sin tener que exponerse en campo.

Brinda al lector, principalmente en medios digitales de internet, documentos de respaldo sobre los que se trabajó, estos son generalmente compartidos desde una plataforma externa

Por último la visualización de los datos se vuelve fundamental, pues permitirá a los lectores comprender mejor los datos expuestos por los investigadores.

 

Los datos públicos, la materia prima

Día a día las dependencias de gobierno producen cantidades muy grandes de información pública, por ejemplo, podemos conocerlos sueldos de funcionarios, el ejercicio presupuestal de las entidades, mapas de usos del suelo, registros públicos de la propiedad o la ubicación de escuelas

Es muy importante que esta información  se encuentre a disposición de la sociedad en formatos adecuados para el análisis estadístico y digital. Aunque también es muy común en nuestro país que esta información venga en formatos digitales incompatibles, o insuficientes. El PDF se convirtió en el más popular de los formatos pero el más complicado para fines de investigación.

Gracias a la creación del Instituto Federal de Acceso a la Información en México se abre la puerta a la obtención de datos de interés público y se da la oportunidad a los ciudadanos para que construyan aplicaciones sobre esos datos, desarrollando así las aplicaciones y visualizaciones adecuadas para informar al resto de la sociedad.

Herramientas útiles

En el Periodismo de datos intervienen diversas aplicaciones. Sistemas de Información Geográfica como QGIS, ARcView o Map Info que permiten al investigador poder generar información muy amplia de carácter geográfico y zonificar eventos o realidades sociales.

Herramientas de integración como Google Fusion, Google Refine que permitan el análisis y publicación de datos geográficos.

Se vuelve indispensable el manejo correcto de bases de datos, además se debe dominar y explotar Excel como una herramienta de análisis y limpieza de datos, Access como herramienta para generar consultas avanzadas y finalmente comprender el lenguaje SQL.

Un concepto muy importante y quizá uno de los más interesantes es el llamado Scraping Web. ( Rascado) se trata de una técnica que utiliza programas informáticos para extraer información de sitios web de manera automatizada. Outwib Hub figura como una de las alternativas para realizar dicha tarea.

Como ya se comentó la visualización de los datos es muy importante y aplicaciones como Tableau permiten generar gráficos, mapas y tablas interactivos que posteriormente se pueden compartir o publicar en una web determinada.

–o-o-o–

Para un servidor se abre una gran puerta en su interminable búsqueda y convicción por integrar las tecnologías de la información y las ciencias sociales. Resulta extremadamente atractivo poder auxiliar al periodista no sólo desde el enfoque técnico más simple como garantizar la estabilidad de su blog o página web, sino trabajar de la mano con él para realizar un proyecto de investigación conjunto, poner nuestros conocimientos al servicio de la sociedad, al servicio de la información y rencontrarse con esa pasión que se obtiene del análisis de datos. Inigualable.

El valor de la reputación en internet

Luis Alberto Martínez Álvarez

reputacion-online

Vivimos en 2 mundos paralelos: el virtual y el físico, y brincamos de uno a otro durante todo el día, una transacción virtual genera un resultado físico, una operación física genera un resultado virtual; estas interactuaciones son el origen de todo tipo de implicaciones a nivel no sólo tecnológico, sino económico, cultural y social. Cuando compramos en la red, por ejemplo mediante Mercado Libre y pagamos mediante transferencia desde nuestra banca personal, efectuamos una acción puramente virtual que se transforma irremediablemente en un resultado físico al obtener el producto en la puerta de nuestra casa. Por otro lado cuando, por ejemplo, corremos algunos kilómetros acompañados de nuestra aplicación móvil de entrenamiento, estamos convirtiendo un movimiento físico en un resultado virtual. De esta forma, estos dos mundos viven en constante interacción y lo que sucede en uno puede perjudicar o beneficiar al otro en grandes escalas.

Al estar tan relacionado lo virtual con lo físico y al existir una relación de influencia entre uno y otro, lo que sucede en internet puede afectar personalmente a los usuarios y por ello estos deben cuidar su reputación en la red.

La reputación en internet no es privativa de las grandes empresas, o de los políticos, de los grandes empresarios y de los miembros de la farándula. Es un tema que atañe a cualquiera, desde aquel estudiante de preparatoria que comparte videos y fotografías de su artista preferido, hasta aquel profesionista que en sus ratos libres publica sus posturas políticas, pasando por aquellos que comparten “memes” y le mientan la madre a su equipo de futbol preferido; todo esto mientras también aspiran a un mejor empleo, a un mejor puesto o a una proyección profesional.

Sin darle un sentido estrictamente comercial, debemos entender que como individuos dentro de internet somos una marca y que por tanto, nuestra presencia y nuestra interacción, en redes sociales principalmente, contribuye de forma activa a moldear esta marca hasta darle un carácter único.

Al interactuar y dejar rastro en internet, estemos de acuerdo o no con ello, somos nuestra propia marca ya sea como resultado de una estrategia totalmente premeditada por nuestra parte, o solamente por la acumulación de conversaciones, recomendaciones, imágenes, videos, mensajes y todo tipo de comunicados que realizamos principalmente en las redes sociales, foros y blogs.

Congruencia

Un usuario de redes sociales, un participante de algún  foro o un bloguero debe partir siempre de la congruencia entre su personalidad “real” y su personalidad ficticia. Es cierto que con toda premeditación y objetivos muy particulares, muchos construyen personajes totalmente ajenos a su persona; sin embargo, la mayoría no lo hace así, la mayoría establece un personaje en internet muy parecido o casi igual al que mira en el espejo.

El riesgo, lo reitero, está en la incongruencia, aquélla que puede acabar con la reputación de cualquier persona. Esa persona que por ejemplo comparte fotografías, enlaces y reflexiones en torno a su amor por México y el orgullo de ser mexicano, pero tira basura en la calle, mira para otro lado cuando ve una injusticia, da sobornos y mordidas, etc., o aquellos que, por ejemplo en la coyuntura actual, comparten estados de solidaridad con los damnificados de Guerrero, publican fotografías entregando víveres o se indignan contra la falta de ayuda, pero le cierran groseramente la puerta a la pobre anciana empapada que les pide una moneda en algún crucero.

Principalmente nuestra reputación está construida en función de lo que aparece en dos elementos clave de internet, el buscador y las redes sociales.

¿Qué pasa cuando digitas tu nombre completo en Google?

Digitar tu nombre en Google es uno de los primeros ejercicios para conocer tu reputación en internet; recordemos que, el 93% de los usuarios no pasan de la primera página de los resultados, así que si tu nombre no aparece en esta primera página, eres un perfecto desconocido, pero si al contrario éste se muestra en la primera página será necesario prestar atención a lo que aparece puesto que ello define tu reputación.

En el caso de que existan resultados sobre tu nombre se pueden dar dos escenarios, el primero, que existe una estrategia bien planteada en torno a tu imagen en internet; el segundo, que no se tiene el interés o el conocimiento para tenerla y los resultados simplemente salieron de manera circunstancial.

Sobre el primer escenario entonces encontrarás muy probablemente tu página o blog personal, seguida de tus perfiles de redes sociales como Facebook, LinkedIn, Twitter, Youtube, Google+, etc. como también noticias o artículos que hablan de ti en portales digitales de relevancia.

En el segundo escenario, sólo aparecerán referencias inconexas, algunas opiniones o comentarios de terceros dentro de redes sociales, reseñas o participaciones en foros o resultados que ni siquiera hacen referencia a tu nombre, sino a palabras clave similares u homónimos.

 

La red social y tu reputación masiva

El presente actual de internet y las herramientas de redes sociales están ligados a un nuevo concepto de democracia de comentarios y opiniones. Cualquiera con las competencias mínimas en materia digital puede emitir críticas, valoraciones y reseñas sobre cualquier persona, sobre cualquier marca, organización o empresa; muchas de estas críticas con dolo y desde el anonimato. Todos estos comentarios son visibles de forma inmediata en redes sociales y foros.

Nosotros somos lo que decimos y somos más lo que publicamos, al menos cuando se trata de una identidad profesional. Así como las grandes empresas cuidan la imagen de su producto y la asocian a ideas y sentimientos, las personas también lo hacen inconscientemente. Ejemplos hay muchos, y todos perfectamente ligados al discurso y la imagen. Una persona que comparte frecuentemente estados e imágenes entorno a la parranda, las fiestas y “las chelas” nunca podrá generar una idea de responsabilidad y seriedad. Aquellos que mañana, tarde y noche comparten estados de pereza, flojera y hastío durante su jornada, están muy lejos de reflejar la llamada pro-actividad.

Todo lo anterior está determinado en función de la importancia que le damos a este medio digital dentro de nuestra vida y al nivel de influencia que queremos tener: de nosotros para la red y de la red para nosotros.

Declaración de principios

Luis Alberto Martínez Álvarez

sociedadAnalizar la tecnología y la comunicación en su constante relación con los fenómenos sociales es una tarea muy satisfactoria y atractiva, desde hace unos años decidí mirar con ese enfoque a todo este interesante mundo de las computadoras, el internet las redes sociales y demás.

No soy seguidor férreo de las páginas y blogs donde se muestran los últimos avances, los nuevos dispositivos y las más novedosas aplicaciones, y mucho menos promotor de ellas, todo eso es finalmente tecnología de consumo, hoy salió el IOS7 y mañana saldrá el 8 y el nuevo IPhone con reconocimiento de uña y aleación de titanio… ya será tarea de las marcas, de las empresas y sus áreas de mercadotecnia convencernos de comprar tal o cual dispositivo, para analizar su funcionamiento, su rendimiento y demás, hay expertos, los respeto pero no despiertan mucho mi interés.

Por otro lado, los efectos, negativos y positivos, que el desarrollo y manejo tecnológico pueda significar en la sociedad son realmente muy interesantes y en contraparte también conocer y analizar como la sociedad y sus fenómenos inciden en la aplicación, desarrollo y concepción de la tecnología.

El término tecnología ha sido relacionado únicamente con los avances en telecomunicaciones e informática; sin embargo, abarca mucho más. Antes que los desarrollos en comunicaciones e informática, existe una base de conocimientos tecnológicos que forman parte de la estructura sobre la cual avanza el desarrollo y la producción de bienes o servicios.

Los avances en tecnología que se expresan socialmente como “nuevos” tienen su historia y no aparecieron repentinamente; pasaron por el campo de las competencias más elementales y por la maduración cultural y cognitiva. Las llamadas nuevas tecnologías están caracterizadas por la extrema rapidez de su evolución y por su potente impacto transformador de la estructura social, pero han sido posibles gracias a la capacidad humana de evocar, aprender y construir conocimiento.

A veces es muy importante detenernos a pensar en qué hay detrás de los dispositivos, el internet y todas esas “nuevas” tecnologías que son ahora parte de nuestra cotidianidad. Cuando tenemos en nuestras manos un llamado Smartphone, tenemos que verlo desde diferentes ópticas, no sólo es un novedoso y funcional aparato, es también el resultado de un proceso: tecnológico, económico y social.

Es también conocido que dentro del contexto actual se vive un enajenamiento muy fuerte de la llamada “cultura digital” dónde se han creado ciertos especímenes capaces de describir las maravillosas virtudes de los nuevos dispositivos y tecnologías, pero que viven totalmente ajenos a su contexto histórico, su realidad social y presentan un enorme desinterés por otros temas.

Además estos especímenes presentan severos problemas para comunicarse claramente por escrito, no hilan bien las frases cuando hablan (los cientos de videos en Youtube de cualquier Campus Party pueden evidenciar tal afirmación) y son un cúmulo de anglicismos, tecnicismos y aberrantes deformaciones e invenciones en su lenguaje que terminan por ahuyentar a un interlocutor serio.

Ante ello muchas personas, aquellas interesadas en inmiscuirse en este mundo informático, aquellos que no tienen la necesidad de saber que es un gadget, un meme, un trendtopic, agradecen mucho cuando se les explica en un lenguaje amable, ordenado y correcto.

Sigamos pues con este Eureka.

Día del programador. ¿El gremio que mueve al mundo?

Luis Alberto Martínez Álvarez

programadorEste día se celebra a nivel mundial el Día del Programador, en las redes sociales, en los correos y oficinas del gremio circulan felicitaciones, abrazos y buenos deseos y ante ello valdría la pena revisar la importancia de esta profesión dentro de la dinámica mundial actual.

Como muchos ya lo habrán buscado en la Wikipedia, el día 256 del año se eligió como el idóneo para celebrar a los programadores, por ocurrencia de un desarrollador web ruso, que eligió este número ya que es la cifra de distintas combinaciones que pueden representarse con 8 bits, por lo tanto es muy conocido entre los programadores.

Pero finalmente ¿Cómo ve el mundo a los programadores? Hasta hace una década hablar de un programador era hablar de aquellos sujetos que pasaban horas detrás de una computadora, abstraídos del mundo real, despreocupados de su entorno, su persona y su imagen, y capaces de resolver problemas complejos sólo tecleando código en su computadora. El programador entonces únicamente se especializaba en generar sistemas, contables, organizacionales, de producción, etc. Era también visto como un ente ajeno a la producción o la estructura permanente de cualquier empresa u organización, generalmente auto-segregado y en muchos casos con fama de informal, soberbio, prepotente y fanfarrón.

En la actualidad muchas cosas han pasado, la integración de los programadores en la vida productiva del país dejó de ser una ocurrencia o una necesidad temporal y se convirtió en una necesidad permanente. No estoy seguro de llamarla la profesión del presente, mucho menos del futuro; la historia nos ha enseñado que cada época, en función de su realidad social y económica ha requerido a tales o cuales especialistas: el renacimiento estuvo plagado de músicos, pintores y artistas; ser economista, industrial, inventor o ingeniero a finales del siglo XVIII con la Revolución Industrial garantizaba cierta bonanza. Desde principios del siglo pasado convertirse en abogado o médico era muy socorrido por las familias con la capacidad de pagar estudios a sus hijos. En la segunda mitad del siglo pasado fueron los ingenieros civiles, los urbanistas y todos aquellos que contribuyeron a la transformación de las grandes ciudades quienes vivieron su momento de esplendor.

La profesión del programador ha ido transformándose en función de los requerimientos y avances tecnológicos en el planeta y la sobrevaloración y dependencia que actualmente se tiene de las tecnologías de información. Actualmente todos los días surgen nuevas tecnologías y por ende nuevas formas de desarrollo, lenguajes de programación y componentes electrónicos que requieren la intervención y especialización de un programador.

Es entonces que hoy el gremio de los programadores está presente en la mayoría de áreas productivas del planeta, por supuesto también en el gobierno, el ejército, el comercio, el sector salud, etc. Sin embargo aun cuando hay una gran demanda de desarrolladores, y todos los años egresan de las universidades e institutos, ejércitos de nuevos programadores, la realidad no es muy agradable.

A principios del milenio, el fenómeno Y2K recientemente había enseñado al mundo que no debíamos confiar tanto en los sistemas, y tampoco sobrevalorarlos. La mayoría de universidades comenzó a experimentar una sobredemanda en sus carreras orientadas a sistemas, poniéndolas al nivel de carreras como medicina y leyes. Los salones estaban atiborrados de muchachos que se matricularon pensando en las maravillas de una carrera triunfante y con muchas opciones de trabajo. Así como la música requiere ciertas habilidades para su mayor comprensión, y así como la enfermería requiere cierta vocación de servicio, una carrera de sistemas requiere de ciertas habilidades y determinadas formas de razonar. Esto hizo que el primer semestre muchos desertaran, y al final pocos nos tituláramos. Paralelamente surgieron cientos de institutos y universidades de las llamadas “patito”, que ofertaron la carrera de “programador analista” e irresponsablemente crearon perfiles profesionales en función de la demanda pero carentes de preparación.

Es entonces que a las calles salieron miles de profesionales en sistemas, unos excelentemente preparados, y muchos sin los conocimientos mínimos suficientes, pero todos compitiendo por los mismos puestos y las mismas condiciones laborales. Este fenómeno generó en el mercado una nueva necesidad y un nuevo negocio para muchos. La capacitación y la certificación.

Las empresas invierten millones de dólares en capacitar a profesionales y sobre todo en garantizar que quienes llegan a ellas tienes los conocimientos necesarios, de esta forma surgen las certificaciones.

Las multinacionales Microsoft, Cisco, Java, Oracle, etc. crearon entonces áreas de certificación de profesionistas que representan jugosas ganancias para ellos y magníficos dividendos para las empresas que las utilizan como referentes para la selección de personal.

Actualmente las carreras de sistemas dejaron de tener la demanda de hace unos años, -basta con ver los resultados y lugares disponibles en las carreras de sistemas de la BUAP- y a muchos desarrolladores o egresados dejó de importarles el título profesional, dándole mayor peso a las certificaciones.

Para concluir, creo que ser programador, profesionista de los sistemas requiere vocación, pero además mucha responsabilidad, disciplina, preparación y humildad, estoy de acuerdo, actualmente sobre nosotros pesa una gran carga, en muchas ocasiones nos echamos encima a la organización, a la institución, a la dependencia que confía en nosotros, desafortunadamente nos pagan por tener la culpa, somos ángeles y demonios, pero nuestra profesión y trabajo es tan respetable como las otras, somos parte de un todo.

Los veteranos

(Por cierto)  tristemente he escuchado a algunos colegas y estudiantes decir que los programadores veteranos no son capaces de seguir el ritmo de los rápidos cambios tecnológicos, y por ello hay quienes les discriminan en el campo del software y las aplicaciones web. Sin embargo, un nuevo estudio indica que los conocimientos y habilidades de los programadores en realidad mejoran con los años, y que los programadores veteranos saben tanto como los programadores jóvenes, o incluso más, cuando unos y otros trabajan con plataformas de software recientes. Denostar a aquellos que brindaron sus conocimientos y bases y que cuentan con experiencia académica, y  que en su experiencia profesional han visto los cambios tecnológicos desde sus inicios me parece infame y denota una soberbia profesional totalmente deleznable.

Felicidades a todos mis colegas.