Las redes sociales que desperdiciaron los políticos en campaña. 1ra Parte

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Expectativas y realidades de las redes sociales en las elecciones 2018

Primera parte: El bien, el mal y los sondeos digitales.

Aun cuando las redes sociales fueron protagonistas de las elecciones 2018, la mayoría de los políticos con sus malas prácticas desperdiciaron una gran oportunidad para hacer de ellas su principal aliado. Analizo los lugares comunes y desaciertos que la mayoría de políticos tuvo en sus estrategias de comunicación en redes sociales.

Las redes sociales, protagonistas de una elección histórica. El bien y el mal.

Nadie pondrá en duda que las redes sociales jugaron un gran papel en la elección más importante de la historia moderna de nuestro país. Generaron un espacio alternativo para conocer y comentar más de cerca las propuestas de todos los candidatos en los cientos de puestos de elección popular que buscaron. El seguimiento en redes sociales fue el mayor de la historia, los debates alcanzaron a millones de personas que incluso prefirieron este medio por encima de la televisión y la radio. Se abrieron espacios formales y respetuosos de análisis, de discusión y de proyección. También, permitieron evidenciar atropellos, abusos y trampas de los llamados mapaches electorales.

Desde otro enfoque las redes crearon mucha saturación para los usuarios mediante las malas prácticas  en el uso desmedido de los llamados bots que inundaron la red con descalificaciones, ataques, burlas y memes como parte de la guerra sucia entre adversarios por un cargo. Las fakenews fueron pan de todos los días, generaron desconfianza entre los usuarios que incluso llegaron a caer en sus trampas; afortunadamente diversos medios mexicanos se organizaron y crearon la iniciativa #Verificado que vino a ser un faro entre el gran mar de noticias falsas. Al final los usuarios quedaron insatisfechos con lo que las redes sociales les ofrecieron en estas elecciones, manifestando incluso una sensación de alivio en cuanto las campañas se acabaron.

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Del lado de los políticos y sus equipos de comunicación, se repitieron muchos lugares comunes y malas prácticas, que lejos de lograr una respuesta favorable por parte de las audiencias, abonaron a incrementar la percepción negativa sobre los políticos –con escasas excepciones-.

Hay que recordar que en esta elección es donde la mayoría de los equipos de campaña de todos los partidos y candidatos destinaron presupuesto y personal exclusivo para el manejo y operación de sus redes sociales además de invertir cuantiosas sumas de dinero en anuncios publicitarios en dichas plataformas. Así, y dependiendo de su presupuesto, los candidatos contrataron desde grandes agencias de consultores nacionales y extranjeros, hasta algún modesto chico que lo mismo hacia publicaciones, tomaba fotos y video, invertía en Facebook, o mandaba correos electrónicos. Las redes sociales ya son un área fundamental en la comunicación de una campaña política, tan importantes que los operadores digitales se han ganado un lugar en el llamado WarRoom de campaña.

Estas son algunas expectativas y realidades en esta ya nada nueva forma de comunicación política:

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Los sondeos de redes sociales, no son ningún indicador de preferencias electorales. Y las audiencias no deciden nada en función de ellos.

La mayoría de los sondeos de preferencia electoral, por partido o candidatos que los medios de comunicación lanzaron, ya sean en Facebook, Twitter o sus propios portales, son manipulados por los partidos políticos y equipos de los mismos candidatos, en el afán ingenuo de manipular una opinión pública digital cuyos patrones de comportamiento y consumo distan de los tradicionales.

Debemos recordar que de acuerdo a especialistas en el tema, la publicación de resultados de encuestas tradicionales (de casas encuestadoras, telefónicas, muestréales, de urna simulada, etc) generan en los electores tres posibles efectos:

El llamado bandwagon o apoyo al ganador, que los mueve a “subirse al tren” del que lidera las encuestas;

El llamado underdog o apoyo al perdedor en donde los electores dan la espalda al posible ganador apoyando al contrincante más fuerte.

Sin embargo en las redes sociales, los efectos de relajación o desánimo esperados, están condicionados a otros factores emocionales como memes, videos, descalificaciones, fakenews y un bombardeo constante de información aunado a una sobreoferta de las mismas encuestas en redes sociales  y la disparidad entre quienes las lanzan (muchos medios también suelen intervenir en las tendencias para complacer al candidato contratante o favorecido).

Así en estas elecciones se inyectaron cientos o miles de votos, al comprar(dependiendo del presupuesto) servicios de bots y votos masivos, o emplearon a decenas de operadores digitales capaces de manejar numerosas cuentas, o en el mejor de los casos, movilizaron a su red de simpatizantes y militantes mediante grupos de coordinación en WhatsApp o Telegram. Al final estos sondeos se vuelven una batalla para ver quién acarrea más votos o quién tiene mayor presupuesto.

Los políticos y estrategas desperdiciaron una gran oportunidad de usar las encuestas como indicadores de éxito en la campaña, desaprovecharon la gran capacidad de segmentación que tienen. Estos sondeos les pudieron permitir conocer la efectividad de su campaña en segmentos específicos de la población, en públicos claramente identificados con determinados medios de comunicación, permitiéndoles afinar sus mensajes y estrategias de publicidad y comunicación.

Los sondeos de redes sociales, deben ser vistos como herramientas de escucha, y no como mecanismos de promoción e incidencia en la opinión pública.

En la siguiente entrega, bots, trendtopics y opinión pública.

Del voto corporativo al tuit corporativo. De burócratas a bots

Luis Alberto Martínez Álvarez

rsgovBurócratas al por mayor, se suman a una brutal campaña digital como ejércitos de aplaudidores en el proceso electoral más competido y mediático de la historia de México.  Un vistazo a las elecciones de estado…digital.

¿Qué imagina usted cuando escucha el término Gobierno Digital? Seguramente lo relaciona al discurso de modernidad, innovación y eficiencia, propio de gobiernos tecnócratas. Por supuesto hacer más eficientes trámites de gobierno, reducir tiempo en procesos burocráticos y aprovechar la tecnología del presente para estrechar la colaboración sociedad-gobierno, se observa como una empresa no sólo necesaria, sino obligatoria en este y cualquier país.

Sin embargo, este concepto ha sido el pretexto perfecto para financiar y sobre todo operar campañas digitales políticas desde las entrañas de la burocracia, sin que exista un marco regulatorio, ni mucho menos posibilidad de enfrentar tan tremenda maquinaria. Me explico:

Piense usted en un inteligente y muy hábil publicista experto en administración pública y comunicación política. Con mucha experiencia y conocimiento en gobiernos digitales y una sensibilidad tecnológica y al mismo tiempo política que le permite moverse en una y otra como pez en el agua.

Este “Midas” de la comunicación, se instala dentro de un gobierno estatal y logra convencer a sus jefes para apostar por un proyecto de  gobierno digital que no sólo los coloque como visionarios del futuro, sino que les permita obtener grandes dividendos políticos a largo plazo.

Así, el presupuesto gubernamental asigna millonarias cifras a reducir la brecha digital del estado, a operar y adaptar mecanismos para gestionar digitalmente trámites burocráticos, y a crear presencia digital de todas las dependencias públicas; vaya, hasta acá todo perfecto.

Se financian también decenas de cursos para burócratas de todos los niveles para que estos aprendan a operar Redes Sociales y usen la tecnología para conectar con los ciudadanos. Expertos de Google, Twitter, Facebook, y consultores internacionales, acuden a las oficinas de este gobierno a capacitar a miles de burócratas, principalmente a los jóvenes, a quienes ilusionan con prominentes futuros en la administración pública y los gobiernos electrónicos.

A todos ellos se les enseña cómo ser “Influencers”, cómo gestionar sus redes sociales o cómo crear campañas digitales desde sus oficinas, se les enseña a comunicar desde la mirada de la función pública, y sobre todo se les enseña a trabajar coordinados y disciplinados. Todo, dice él, para generar una agenda digital acorde a los nuevos tiempos, y usar la tecnología para acercar al gobierno con la sociedad.

Estos burócratas, como soldaditos digitales, crean campañas mediáticas en las redes sociales para promover logros del gobierno que los contrata y de sus dependencias; inundan las redes con imágenes del gobernador, del funcionario en turno, de las dependencias, todas acompañadas de slogans de programas gubernamentales convertidos en hashtags, que colocan en el Trending Topic de las redes sociales, difunden desde programas asistenciales hasta informes de gobierno; todo esto lo hacen desde la comodidad de sus escritorios, en sus horarios de trabajo y gracias a la coordinación y capacitación que les brinda el pretexto de los gobiernos digitales.

Son estos mismos burócratas los que, coordinados por un selecto equipo de trabajo de nuestro astuto estratega digital, operan las campañas políticas digitales a favor de la candidata, o candidato, del partido en el poder. Son los mismos burócratas, capacitados y coordinados que en horario de oficina desde sus dispositivos móviles y desde sus computadoras de trabajo se encargan al unísono de participar en campañas de apoyo a su candidata – o candidato- aplaudiendo y difundiendo todo lo que ésta – o éste- comparte en sus cuentas oficiales.

Ellos mismos participan en las llamadas campañas de contraste, ellos mismos se encargan de reproducir noticias negativas, falsos rumores y burlas en forma de memes hacia los adversarios de su proyecto político.

Como enjambre acuden a comentar en positivo todas las publicaciones de su candidata – o candidato- y a descalificar, insultar y comentar en negativo a sus adversarios. Aplauden y glorifican a los propios y atacan con uñas y dientes a los ajenos.

El chantaje emocional es importante, a los jóvenes se les recuerda el riesgo que su prominente futuro en la administración pública tiene en caso de perder las elecciones, se les invita a participar en estas dinámicas con pase de lista incluido, se les recuerda la fortuna que se ha gastado en su capacitación y las ventajas de pertenecer al equipo y se les emociona con el prometedor futuro que les espera si todo continúa como hasta ahora.

La operación territorial forzada, la asistencia obligatoria a mítines políticos y la coacción del sufragio derivada en voto corporativo, ha tomado un nuevo matiz, mucho menos detectable y más difícil de documentar y denunciar. ¿De qué forma se puede observar lo que un funcionario de gobierno hace desde sus computadoras conectadas a internet y desde sus dispositivos móviles? ¿De qué forma observar a las grandes dependencias, institutos y centros educativos gubernamentales que concentran gran cantidad de funcionarios y gobiernos, sobre la actividad política-digital que dentro de ellas se opera?

Si bien nuestro experto publicista no inventó el hilo negro, su implementación se constituye como una de las más efectivas para el aparato estatal y nacional buscando todos los días manipular a la opinión pública a favor de los intereses de su grupo en el poder.

¿Y cómo enfrentarlo?

Algunos partidos han creado sus propios ejércitos, el más viejo en el poder supo adaptar su estructura de cuadros seccionales a un esquema de cuadros digitales juveniles, a quienes no sólo con promesas sino con apoyos económicos, logra convencer para operar a su favor en las redes sociales. Utiliza también un sistema de “Cores”- Del inglés Core, núcleo-  centros de cómputo, en casas, locales o edificios repartidos dentro de un territorio determinado en donde se contrata a decenas de jóvenes para operar cientos de cuentas de redes sociales y enfrentar a sus contendientes.

En tanto, la izquierda en la última década ha tenido un gran impacto en las redes sociales de forma orgánica (sin pagar por ello). Sus simpatizantes son los que más argumentan, más participan y más comparten contenido digital, sin embargo no han logrado ser lo suficientemente efectivos ni contundentes al tener poca o nula coordinación.

Todas son iniciativas individuales, sectoriales o celulares, muy pocas veces extienden sus niveles de coordinación, mucho menos en una campaña electoral. Todos caminan por su propio lado, todos apuestan por su intuición y sus propios métodos. Pocos se capacitan, y cuando lo hacen,  pocos aplican los conocimientos obtenidos para trabajar coordinados.

La izquierda no está acostumbrada a obedecer,  se aferra a la asamblea, a la horizontalidad y a la resistencia aún en escenarios comunicacionales donde la jerarquía es pragmática, donde la disciplina es efectiva y la creatividad es obligatoria.

¿Al resto de mortales qué nos queda? Saturación, Insatisfacción y desconfianza en las redes sociales.

Género, machismo y violencia, los malentendidos de las redes sociales.

Luis Alberto Martínez Álvarez

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La consolidación y refinamiento de las redes sociales digitales como medio de comunicación masiva han permitido que cada individuo que accede a ellas tenga un potencial espacio de participación, opinión y amplificación que además le  brinda la posibilidad para interconectar con otras personas a partir de sus gustos, pasiones, emociones y preferencias.  En individual, pero principalmente en colectivo tiene grandes posibilidades de generar un impacto.

Internet y las redes sociales han dado un gran paso para democratizar la información y la opinión; estos medios le han restado poder a aquellos tradicionales que por años privilegiaron sólo una verdad, la de los grupos dominantes.

Se multiplicaron las posibilidades de participación y lograron construir nuevos espacios de interacción, se potencializó el intercambio y la conexión de intereses, y al mismo tiempo que se fortaleció la organización colectiva local o regional, también se amplió el espectro de interconexión global.

Así al mismo tiempo que estamos conectados con nuestro grupo de vecinos del mismo barrio o colonia, también podemos estar en contacto con personas con las que compartimos aficiones o intereses aun cuando estén en Dubái o Bogotá.

Esta virtud tecnológica permitió el surgimiento y empoderamiento de diversos grupos, desligados de los centros tradicionales de poder (sindicatos, asociaciones, partidos políticos, religiones, clubes, etc), grupos de personas con intereses, causas y problemáticas comunes que se han reconocido y encontrado. Las posibilidades de organización social ahora son infinitas, si consideramos como uno de los principales obstáculos la comunicación y aglutinamiento de personas afines.

Uno de estos colectivos, es el feminista, aquel al que todos los días se suman, más y más voces exigiendo equidad entre hombres y mujeres en aspectos políticos, económicos, sociales, familiares, etc. Utilizando las ventajas anteriormente expuestas para encontrarse y sumarse a una lucha que por décadas iniciaron miles de mujeres – y hombres- a costa de mucha sangre y violencia. El mimeógrafo, las cartulinas con engrudo, los megáfonos y las radios comunitarias buscaron comunicar los esfuerzos y sumar causas de activistas cuya voz era no sólo acallada por sus propios contextos personales de opresión sino también por medios de comunicación insuficientes o inalcanzables.

Sin embargo, aún a pesar de las barreras comunicacionales derribadas y las enormes posibilidades de los últimos tiempos, se viene dando un fenómeno que lejos de coadyuvar a las legítimas luchas a favor de la equidad de género, vienen a desdibujarlo y a colocarlo incluso en una suerte de banalización y autocensura que a ratos lo presenta como incongruente, violento e intolerante. A este fenómeno al que hoy podríamos llamar el “Hembrismo-Digital”

Esta  lucha hembrista-digital ha caído en un simplismo de espectaculares dimensiones que gracias a las redes sociales, la cultura del “like”, y el coscorrón colectivo se ha impuesto por encima de los análisis o discursos de mayor complejidad. El “patriarcado” dejó de ser un término referente a un sistema económico-político-social y se convirtió en una guasa común entre militantes y detractores de las causas feministas.

El foco de estas causas se concentra en linchamientos constantes y masivos a episodios o hechos “cotidianos” (sin normalizarlos, ni minimizarlos) como el acoso callejero de hombres a mujeres, las miradas lascivas, responsabilizar a víctimas por su forma de vestir o actuar, o la falta de un lenguaje incluyente y equitativo en donde la equis se sustituya por cualquier palabra con referencia de género. “Todxs”. Se ha reducido a una guerra de sexos en donde todos ellos son unos “machos opresores” y todas ellas unas “víctimas del patriarcado”

Facebook y Twitter primordialmente son a diario centro de encarnizadas críticas o polémicas que giran en su mayoría en torno a una publicación políticamente incorrecta, en donde tal persona, pública o no, realiza un acto que pueda ser automáticamente censurado o considerado un acto de provocación y de discriminación o inequidad.

Como lo señala Jesús Alcántara, Director de SapiensBox: “La obsesión por la corrección política también tiene sus bemoles, y puede estar empezando a producir resultados no sólo indeseables, sino absolutamente contraproducentes”

En Puebla, un taxista compartió en redes sociales un video con una pasajera en inconsciente y visible estado de ebriedad haciendo un llamado –en buena fe o no- a concientizar a las jóvenes sobre los riesgos que estas pueden tener en esas condiciones. Las reacciones en su mayoría críticas llevaron la discusión y la polémica al derecho del conductor de exponer a su pasajera y de evidenciar su estado o de justificar un posible acto violento, victimizando a la pasajera.

En la página de Facebook La Correctora, que continuamente realiza ejercicios en donde se corrigen notas y encabezados periodísticos hacia un lenguaje inclusivo, se expuso tal situación, centrando y reduciendo el análisis a que el taxista “alardea no ser un violador y asesino mientas graba a usuaria sin su consentimiento” y generando con ello decenas de comentarios que condenan tal acto.

¿Es realmente el foco de atención de las causas feministas la acción del taxista?

¿El foco de atención es entonces la suposición de que el taxista es “un machista que está culpando previamente a la víctima ante un posible escenario de violencia”?

Dicha publicación circuló en medios locales y en las redes sociales, y la observación y análisis arrojado principalmente por mujeres claramente identificadas con las luchas feministas, fue siempre la misma, una condena y linchamiento colectivo al taxista.

En ningún foro, en ningún comentario alguien buscó dar un análisis más profundo de la situación, como por ejemplo las razones y condiciones por las que, como ella, cientos de jóvenxs (con equis) se abandonan al “desmadre” sin asumir consecuencias.

Si bien fue un acto responsable tomar un taxi y no manejar (bravo, apláudanle, ya hubiera sido el colmo), dejar su integridad física en manos de factores externos, un taxista, un poste, una pared, una alcantarilla abierta, el estado, la policía, es un acto irresponsable.

Tampoco se analizan las condicionantes familiares, culturales y sociales que sentaron a un menor de 20 años en el asiento trasero de ese taxi y que han enarbolado la “cultura de la caguama” y la inducción cada vez más a temprana edad de ingesta de alcohol desmedido como droga legal. Sólo se asumió la libertad de la chica para estar ebria cuando sea y donde sea sin analizar la carga social que ésta representa para quien se la encuentre.

Si usted hembrista-digital encuentra un varón ebrio tirado en la calle ¿lo cuida o llama a la policía? ¿Y si es mujer?

Por décadas, la cultura –ahora sí machista- del alcohol ha asumido que las mujeres, por el simple hecho de estar ebrias estarán disponibles para el acto sexual, por su fragilidad e inconciencia. Entre varones existe una frase que suele decir “las mujeres como los zapatos, aflojan con alcohol” y un pobre taxista que busca hacer un llamado de conciencia – en su particular forma de entenderlo- es acusado de violador arrepentido, o macho protagonista.

No se trata de una defensa moralina sobre la ingesta de alcohol, se trata de asumir consecuencias a los actos. Internet y las redes sociales están plagadas de videos graciosos de personajes ebrios, en su mayoría varones a los que nadie pidió tampoco permiso de grabar y a los que la cultura y normalización social del alcoholismo se les ha dotado con una especia de heroicidad-ridícula convirtiéndoles en personajes “entrañables” como el “fuaaa” el “kanaca” el “ferras” o el “ni mergas”, sin contar la escasa solidaridad de género por parte de las hembristas-digitales a “Lady 100 pesos” de la que nadie cuestionó si dio o no permiso de ser expuesta.

Se victimizó a una “anónima borracha” por su legítimo derecho de beber sin control y trasladar  la responsabilidad de su integridad física a un perfecto extraño. En efecto, nadie tiene derecho sobre su cuerpo en esas condiciones de auto-abandono, como tampoco nadie tiene derecho sobre las posesiones ajenas y no por ello dejas abierta la ventana de tu casa en la colonia más insegura de tu ciudad.

En Puebla, como en la mayoría del país se vive actualmente un clima de inseguridad y violencia provocado mayormente por la corrupción e impunidad y por la ineficiencia de nuestras autoridades y gobernantes para enfrentarlo; cientos de  asociaciones, medios y activistas luchan todos los días por exigir y proponer soluciones que atajen un problema que está costando miles de vidas, principalmente de mujeres por herencias culturales aún no abolidas, y parecemos ocupar todas nuestras fuerzas en linchamientos grupales inútiles.

El acoso, las miradas lascivas, la ropa provocadora, el lenguaje no inclusivo y los “viejos cochinos” van a acabar en cuanto se realicen acciones colectivas contundentes que abonen a una transformación cultural desde la educación garantizando su acceso para todXs (otra vez la equis), mientras se busque impulsar una transformación económico y social que permita ya no sólo un salario equitativo para ellos y ellas, un salario digno para todos; donde la riqueza no se concentre en unos pocos ( y pocas) y la pobreza en millones (y millonas).

La corrupción y la impunidad se han internalizado y asumido sin distinción de género. La mordida, la trampa, la desidia, la tranza no distinguen el tipo de cromosomas –las mujeres parecen estadísticamente menos corruptas por su histórica inaccesibilidad e inexperiencia en el poder-.

Mientras las hembrista-digitales censuran a los machos opresores, falo-centristas del patriarcado y los “machines” critican a las “femi-necias”*  por cerradas, ridículas y extremistas. Existe un grupo allá afuera, perfectamente homogéneo de hombres y mujeres (más hombres que mujeres) muy bien coordinados que les venden alcohol y pornografía a unos, botas, faldones y pulseras a otras, series de Netflix a todos y les brinda la hermosa ilusión de estar haciendo algo por su causa. Aunque hace años se les olvidara cuál es.

*me convencí de jamás usar el otro término ni en citas.

Estar informado hoy ¿Cómo sobrevivir (a) las noticias?

Luis Alberto Martínez Álvarez

Man writting notes from smart phoneSi estás leyendo esto, es porque este artículo te encontró a ti. Probablemente un amigo tuyo lo compartió por Facebook, probablemente lo viste en tu time-line de Twitter, quizá entraste a este medio interesado en alguna otra noticia y la sugerencia de este título llamó tu atención, no era lo que buscabas, pero ahora lo tienes.

Sin duda alguna la relación del público con las noticias ha cambiado drásticamente, y no sólo al cambiar el medio, no sólo al desterrar al papel, ni tampoco al desplazar a la radio o la tv como fuentes principales de información. El lector de noticias en internet ha transformado sus hábitos constantemente y los periódicos o los especialistas en periodismo digital venimos tratando de adivinar estos cambios todos los días.

Leemos noticias en todos lados, a todas horas, mientras comemos, mientras trabajamos, mientras nos transportamos, en el supermercado, al despertar, en el baño, al hacer fila en algún lugar, incluso antes de dormir. La demanda de información parece aumentar constantemente y sin embargo los medios digitales seguimos ocupados y preocupados.

¿Te interesa estar pendiente de la actualidad de tu ciudad, tu país, el mundo? ¿Te consideras una persona informada? ¿Qué haces para serlo?

Imaginemos; hace 20 años para estar informado, el ritual comenzaba por las mañanas para ver/escuchar el noticiero matutino de televisión. El clima, el dólar, algún titular mundial, los nuevos impuestos, etc. Tus opciones: 2 o máximo 3 noticieros de TV.  El ritual continuaba en el auto o el transporte: informarte sobre el tráfico, las nuevas obras, bloqueos, marchas. Una decena de noticieros radiofónicos platicando más o menos lo mismo, buscando tu atención, uno de ellos tu preferido.

Después, acudías a tu kiosco favorito para adquirir, los 3 o 4 periódicos de tu preferencia que te permitieran profundizar sobre algún tema en particular, política, sociedad, gobierno, seguridad, resultados deportivos etc. En alguno de ellos tuviste a algún periodista, reportero o columnista de tu interés, alguien que te permitiera construir tu propia opinión formar tu criterio.

Si ocurría algo de extrema importancia en tu entorno, un sismo, una tormenta, un crimen, encendías la radio inmediatamente, esperando los primeros reporte en alguna estación. Al final te enterarías de más detalles y con suerte por la noche en algún noticiero de tv nocturno, o al día siguiente en la prensa local.

Completabas finalmente la dura tarea de estar informado, con algún semanario, programas de análisis en la televisión, algún programa especial de fin de semana, o algún suplemento.

Un gran esfuerzo, una gran inversión, y al final del día, se te escaparon muchas noticias, se te escaparon muchas declaraciones y eventos importantes, de los cuales en alguna charla ocasional te enterarás porque te dijeron “¿Cómo no supiste? Si salió en todos los periódicos”. Estar informado, era una tarea, que requería, hábitos, disciplina, o al menos, invertir en muchas suscripciones.

10 años después internet cambió algunos elementos de ese ritual: La televisión y el radio, mantuvieron aún esa utilidad informativa, enriquecida por la bilateralidad que las nuevas formas de comunicación les dotaron. Dejaste de comprar 3 o 4 periódicos y colocaste en los “favoritos” de tu explorador de internet, aquellos periódicos digitales que todos los días por la mañana revisas uno a uno, para encontrar la información del día. Estos mismos periódicos digitales fueron tu referencia obligada en caso de algún suceso importante, emergente.

Dejar escapar alguna noticia importante resultó menos frecuente, la disponibilidad y diversidad de información estaba al alcance de un buscador, de tu barra de favoritos, de un newsletter a tu correo electrónico.

Hoy, las redes sociales y los dispositivos móviles cambiaron drásticamente ese ritual. Dejaste de visitar las portadas digitales de tu pequeño universo de favoritos. Desplazaste a la radio y la televisión como fuentes primarias de información, el tráfico te lo da Waze o Google, los incidentes y las obras Twitter, Asumiste la responsabilidad y la tarea de informarte por ti mismo. Los periódicos, los noticieros, las revistas, día a día van perdiendo su cualidad de mediadores, pierden su función de dar orden, jerarquía, esmero, cuidado y selección de la información para ti.

En tan sólo unos minutos, te indignaste por algún acto de abuso en una ciudad que no es la tuya, pero que después de ser grabado por otro usuario, cobró tal importancia que para cuando tú lo leas y tienes cientos de miles de reproducciones, también supiste que del otro lado del mundo el presidente ruso desafió a algún otro presidente. Todo, mientras buscabas los últimos resultados de algún evento deportivo.

Aunque al principio te resististe, la comodidad de la inmediatez, la confianza de la sociabilización de la información, descargaron de ti la responsabilidad de buscar las noticias, de seleccionar los medios, de jerarquizar lo importante. Ahora las noticias te encuentran en cualquier lugar, los temas llegan a ti en tiempo real, en diversos y muy variados y ricos formatos y sobre todo asumiste que leer más de 100 titulares al día en el timeline de tus redes sociales, es estar informado.

Integrarnos a las virtudes de la modernidad, de la movilidad, de la hiper-conectividad, nos abrió las puertas a un amplio caudal de información universal, de acontecimientos y hechos noticiosos que se asoman en forma de alertas en nuestro dispositivo móvil, ¿Pero realmente estamos informados?

Aún cuando se dispone de cientos de medios, en nuestras redes cercanas pocos usuarios son los que contrastan información, o al menos verifican la fuente o el prestigio del medio que lo difunda, incluso el público más joven sólo lee un titular atractivo, lo valida y revalora al compartirlo.  Esto genera aún más confusión en torno a las noticias.

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Recientemente la principal preocupación es la veracidad, responsabilidad y certeza de la información que circula en internet mediante las redes sociales.

Crear un sitio web de noticias resulta en la actualidad una tarea muy sencilla, aunque con limitaciones, y dependiendo de las expectativas, ya no se precisa integrar a un programador o personal especializado ya que a cambio de unos cuantos dólares, o algo de mínimas nociones de herramientas de internet, se puede levantar un medio digital que en conjunto con el trabajo mínimo de alguna red social, en unos cuantos días se convierta en una opción más de información.

Crear contenido noticioso para las redes sociales, y simular o ganar tráfico y relevancia en ellas requiere sólo de algunas técnicas o mañas para lograr captar la atención de un público determinado, sin nada que garantice que esta información está libre de manipulación, falsedad, o sesgo.

En el último año, con asombro y algo de preocupación diversos periódicos digitales en el mundo han encontrado una pequeña, pero constante disminución en sus usuarios únicos, en el tiempo que estos pasan en sus portales, en los clics desde redes sociales, etc. Parece haber un nuevo rompimiento en el comportamiento de los usuarios, tras el paradigmático cambio del papel a las pantallas, los periódicos digitales experimentan un quebranto en aquella buena salud y fortaleza caracterizada por un crecimiento constante cuyo mayor impulso se lo dieron los dispositivos móviles y que las redes sociales y la sobre-oferta de contenido.

Sin limitaciones técnicas o económicas para levantar un portal de noticias es la veracidad, el profesionalismo y el prestigio de un medio los únicos factores permitirán competir con un mar de información y noticias que todos los días encuentran a los usuarios desprevenidos, tratando de estar “bien informados”.

El principio de incertidumbre entre las redes sociales y la prensa

Luis Alberto Martínez Álvarez

0070a97El Físico W. Heisenberg anunció hace varias décadas el llamado principio de incertidumbre, según el cual resultaba imposible medir con precisión absoluta, la posición y el movimiento de una partícula sin que la sola observación y medición interfiriera los resultados. Así, en las ciencias sociales el mismo principio se utiliza cuando un fenómeno social se busca analizar o medir y la sola observación modifica los resultados.

En las últimas semanas se ha profundizado más la preocupación sobre el uso, consecuencias y validez de la información que se genera en redes socio-digitales y la sobre valoración de los llamados temas virales por parte de la sociedad y la prensa.

La prensa digital (Internet, radio y televisión) y la prensa tradicional (periódicos y revistas) se han visto desplazados por los videos en vivo, los tuits oficiales, los “memes” y los “trendtopics”  que desde hace un par de años han desplazado a los primeros como la principal fuente de noticias

La misma prensa ante la reducción de su impacto frente a las redes sociales se ha asimilado dentro de ellas y ha debido cambiar su propia agenda para satisfacer la marcada por sus audiencias activas; como lo señala Antón Crespo: se pasó de la Agenda Setting al Trend Topic.

Los breves mensajes en Twitter con 140 caracteres de Donald Trump, Enrique Peña Nieto o Benjamín Netanyahu son capaces de transformar agendas de medios, interrumpir programaciones y dedicar programas de análisis y coberturas especiales en minutos.

El tuit desplazó a la conferencia de prensa, al comunicado oficial, al boletín, a la cadena nacional; ahora una llamada ‘tendencia´ de redes sociales se vuelve casi de forma obligada un hito a ser comunicado, un hecho trascendente que al menos debe tener una nota, una mención aunque sea en algún recoveco de la prensa; no importa el corte editorial de estos, ni su perfil ni compromiso con las audiencias, en su mayoría se hablará del tema en cuestión.

Se ha comentado mucho entorno a la transformación que ha sufrido la forma de comunicar y entender las noticias en el contexto de la llamada sociedad de la información, también se ha destacado la importancia de las audiencias como generadoras y promotoras de nuevos espacios de información alternativos a los tradicionales, sin embargo algo que se mantiene constante es el carácter de formador de opinión pública y de legitimador de información que siguen teniendo tanto la prensa digital como la impresa.

Ante la sociedad en general, los periódicos, los noticieros de radio, los informativos de televisión, los portales de noticias en internet, todos aquellos que tienen una trayectoria, un establecimiento formal se convierten en una especie de legitimadores de la información.

Una noticia que trasciende en redes sociales cobra importancia cuando esta es retomada y a su vez legitimada por la misma prensa que con la obligada reacción de informar casi “en tiempo real” se ha adaptado a los hábitos y patrones de comportamiento de las audiencias contemporáneas quienes a partir del uso de dispositivos electrónicos conectados permanentemente a internet, contribuyen a una avalancha de continua información en la que resulta imperdonable no escribir de algo de lo que “todos están hablando”; es cuando surge la duda:

¿Una noticia que destaca en las redes sociales por su volumen de impacto, cobraría la misma importancia para la sociedad si la prensa no la cubriera?

Si finalmente la responsabilidad pública de la prensa es informar sobre acontecimientos que resultan de interés general para la sociedad y es ella quien mediante las redes sociales construye este interés general entonces ¿la prensa tiene opción para ignorar tal acontecimiento?

Un ejemplo ¿Qué hubiera pasado si aquel video de la invitación a los XV años de Rubí no hubiera sido retomado por la prensa mexicana y sólo se hubiera quedado en un divertimento de los usuarios de las redes sociales? ¿La noticia también hubiera cruzado las fronteras y se habría hablado de ella en Le Monde, El País, o el Hufffington Post? ¿La propia prensa tenía la opción de no incluir ese tema en sus agendas?

¿Y qué decir de los acontecimientos de principio de año? ¿La confusión por los conatos de violencia, los saqueos a tiendas, los disturbios y los negocios cerrados fue responsabilidad de las redes sociales, de la prensa, de ambos?

Nos encontramos entonces ante un principio de incertidumbre en el contexto de la prensa y las redes sociales, ya que por un lado la prensa busca comunicar lo que resulta trascendente a partir de su sobre-exposición en las redes sociales, pero esta misma trascendencia es afectada y potencializada desde que la prensa misma la comunica en sus mismas redes sociales.

Si bien es cierto, la credibilidad de los medios parece ahora definirse por la importancia y cobertura que dan a los llamados temas virales y sobre todo a partir del rigor y responsabilidad con la que esta información es tratada por la prensa misma; el impacto, la inmediatez y la seductora necesidad de no quedarse “fuera de la ola” obliga a la mayoría a por lo menos compartir en forma de trascendido dicha información.

Vivimos actualmente una peligrosa dualidad: por un lado, mucha información es enriquecida y validada en las redes sociales que funcionan como un mecanismo en el que la sociedad misma puede contribuir y enriquecer un hecho importante, realizar una denuncia o abrir un espacio alterno ajeno a intereses y negocios, y por otro lado la prensa misma valida y enriquece la información que se encuentra y origina en las redes sociales; así, la prensa y las redes sociales viven en una codependencia de legitimación y rechazo continuos.

¿Se informa con las redes sociales o a pesar de las redes sociales?

¿Quién marca la agenda periodística actual? 

¿Quiénes son los monstruos? La doble moral de las redes sociales

Luis Alberto Martínez Álvarez

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“Qué seguro y cómodo, acogedor y amistoso parecería el mundo si los monstruos y solo los monstruos perpetraran actos monstruosos. Contra los monstruos estamos bastante bien protegidos, y podemos descansar seguros de que estamos protegidos contra los actos perversos que los monstruos son capaces de realizar y que amenazan con perpetrar”. Zygmunt Bauman

Por muchos años la sociedad mexicana había tenido muy fácil la tarea de identificar al bien y al mal, de acomodar con la mínima de las dificultades cada suceso, cada persona, cada cosa en uno de ambos grupos.  En caso de no poderlo hacer con las escasas herramientas que la familia, la educación formal y la sociedad le brindaban siempre quedaban los medios de comunicación, los formadores de opinión pública. La radio, el periódico y la televisión se encargaron por décadas de ayudar a los mexicanos a colocar etiquetas y a identificar a “nuestros monstruos”. Ya que como decía Bauman al tenerlos identificados nos sentíamos a salvo.

Así, mientras “Las Poquianchis”, “el cocinero de los Amezcua”, El “Señor de los Cielos” o la “Mataviejitas” eran colocados por la prensa y sociedad en la bolsa de los malos, de los asesinos; “El Pentapichichi” Hugo Sánchez,  John Lennon o Lady Diana se colocaban inmediatamente en la inmaculada bolsa del bien.

Aprendimos a odiar a los políticos y amar a los futbolistas y los cantantes, aprendimos que el Chapo –hoy extraditado- tenía el papel del villano, que Carlos Salinas debía regresar todo lo que se robó, que Marcos era un héroe encapuchado con pistola y que Juan Pablo era el “Papa Amigo”.

Si algún grupo pensaba que tal o cual estaba en la bolsa equivocada probablemente había una editorial en algún periódico, se repartían algunos panfletos, o se hacía una manifestación en la plaza más cercana para tratar de cambiarlo de bolsa. No había pierde, los monstruos estaban bajo control.

Pero pasó que con la llegada de internet y las redes sociales se nos difuminaron los monstruos, las dinámicas de comunicación, percepción y generación de opinión pública cambiaron. Pasamos del dominio de los medios al dominio de las audiencias. Pasó que desde el “Juai de Rito” las audiencias tomaron el control de lo que los comunicadores debían informar. Tuvieron el control para poder elegir a sus villanos por sí mismos, sólo que con las mismas (o menos) herramientas éticas, familiares, educativas o ciudadanas.

Con las carencias de la educación formal actuales, la crisis de ciudadanía y pensamiento en colectividad, y con las secuelas de una ética y valores alienados por las decadentes televisoras, arrancamos la era digital con unos mexicanos recién transformados por la hiper-conectividad  en usuarios, en audiencia que razona únicamente en función de las emociones.

En este sentido, el más reciente artículo arbitrado del investigador y teórico del periodismo digital, Ramón Salaverría “To Share or Not to Share” que analiza el tipo de contenidos más compartidos por los usuarios en las redes socio-digitales, se señala la casi irremediable tendencia al contenido que excita a los usuarios, que los emociona, que evoca fuerte sentimiento positivo o negativo, que busca polémica y con el que se conectan emocionalmente. Los resultados de esta investigación confirman la fascinación de la audiencia por asomarse a las vidas de otros, ya que las historias con un valor de noticias de interés humano fueron, por mucho, las más compartidas.

Aunado a esta tendencia emocional, se suman los nuevos patrones de comportamiento ligados a los tiempos actuales.

El mismo Zygmund Bauman señala que uno de los principales rasgos de la modernidad es la abolición de la privacidad, esta que nos conduce a la manipulación de los secretos de la gente, a la intromisión de su intimidad.

La privacidad, la intimidad, el anonimato, el derecho al secreto quedan totalmente relegados ante el imperativo de la modernidad, ante las comodidades y satisfacciones de los artefactos.

Así, el usuario está obligado a seguir los estándares impuestos por las fábricas de celebridades públicas; los medios  están obligados a ser extremadamente conscientes de que cuanto más íntimos, provocativos y escandalosos sean los contenidos, más atractiva y exitosa será la promoción y mayores los índices de audiencia.

Compartimos e interactuamos en las redes sociales con las vísceras 

En el presente de la era digital, el de la llamada sociedad de la información, tenemos una masa de mexicanos hiper-conectados, cuyas emociones y pasiones son la herramienta casi única para construir su criterio y donde la súper exacerbación de lo privado mueve sus conciencias en forma de memes, videos, ladys y lords.

Los mismos que celebraron la muerte a sangre fría de cuatro asaltantes en manos de un “héroe urbano anónimo” en un camión, son los mismos que se escandalizan por la balacera que propinara un adolescente en una escuela de Monterrey. La venganza como emoción movió las redes, de igual forma que lo hizo el espanto de ver a unos niños recibir un balazo.

Los mismos que compartieron hasta el cansancio la golpiza de un taquero a una joven comensal  o la imagen de un pequeño niño sirio muerto en el mar, son los mismos que pedían no compartir el video del referido tiroteo de Monterrey. En el primer caso nos movió la impotencia ante el lugar común de la fragilidad femenina, en el segundo, la rabia y la empatía ante la fragilidad infantil en el escenario de una guerra sin sentido.

Las calles se llenaron de barricadas, y las redes sociales de alarma, nos movió el miedo, nos movió la incertidumbre ante los saqueos y videos que se compartieron una y mil veces.

Aurelio Nuño fue identificado como el villano por una impertinente niña que lo hizo ver mal ante el dedo flamígero del usuario, el jurado acusador del hashtag y el trendtopic.

Rubí, la quinceañera, fue la mártir y la princesa del cuento de las celebridades efímeras.  De su intimidad, de su correspondiente derecho como menor de edad a tener una privacidad nadie se quejó, se pidieron nombres, apellidos, detalles, todo para poder saciar la necesidad de observarnos en el ridículo del otro.

La sociedad mexicana construye a sus propios héroes y villanos en internet, “como Dios le da a entender” sólo que ya no son pocos, son miles, tantos como celulares y computadoras hay, tantos como cámaras y cuentas de Facebook existan. En el panóptico de hoy vigilamos a todos, apuntamos la cámara de nuestro celular a todos queriendo conocer cada detalle, y al mismo tiempo nos dejamos ver, creemos que sólo observan de nosotros lo que nosotros queremos, desconocemos al observador y no lo vemos. Héroes y villanos ahora los hay en todos lados.

Por supuesto que debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos por tratar de proteger a las personas, a los niños, de los efectos de la actual forma de comunicación de masas, esa a la que la audiencia mexicana se está adaptando, con lo poco que tiene, con lo poco que puede.

Pero el camino no está dentro del Internet, está fuera de él. Por si mismos, los periódicos no formaron a sus lectores, estos mismos no aprendieron a ser radioescuchas gracias a la radio ni televidentes gracias a la televisión. Su condicionamiento social, su limitación educativa, su predisposición cultural y su formación ética y cívica los hicieron adaptarse a su condición de lector, radioescucha, televidente y ahora en usuario. Sólo que a diferencia de los anteriores, el usuario puede transgredir no sólo la agenda mediática, sino poner en conflicto ético a los mismos medios.

La emergencia ante esta dinámica de comunicación y sus efectos posiblemente más devastadores que la televisión parece obligarnos a la búsqueda inmediata de mecanismos para adiestrar y formar a las audiencias del presente, pero sobre todo las del futuro.

¿Por dónde empezar? Ya lo veremos en la próxima entrega. Hasta la próxima.

6 mensajes ocultos dentro de la #LeyFayad sobre internet

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Desde que la “Iniciativa de Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Informáticos” fue presentada por Senador Priísta Omar Fayad, las críticas, burlas y descalificaciones no se han hecho esperar. La comunidad hiper-conectada se ha volcado a las redes sociales para manifestar su repudio a lo que llaman, la peor iniciativa de ley sobre internet en la historia.

La debilidad del documento presentado, radica en 2 puntos fundamentales: La pésima redacción y exposición, llena de contradicciones, ambigüedades y  pobreza en definiciones, y el intento por criminalizar de manera absurda actividades propias de internet.  El artículo de red.mx da cuenta de forma muy clara los absurdos contenidos en la iniciativa de ley.

Sin embargo, más allá de los absurdos e inconsistencias comprendidas en el documento presentado por Omar Fayad, existen elementos constantes y lecturas que nos permiten adivinar las preocupaciones actuales del estado en materia informática y los mensajes ocultos que se pretenden dar a la sociedad civil propietaria y usuaria activa de las nuevas formas de comunicación digital.

  1. Todo usuario de internet es un posible ciberterrorista.

ciberterroristaLa primer preocupación de los políticos en el poder es que cualquier usuario de internet lo utilice para organizar revueltas, llamados a la acción y difunda información que pueda significar un movimiento social, a esto le suelen llamar “desestabilización de la paz pública e intento de causar pánico”, esto lo podemos encontrar en la definición que la absurda ley da a “Terrorismo informático” en su artículo 3, fracción XX

  1. Los periodistas que utilicen internet como fuente son enemigos de la nación.

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Dentro de la #LeyFayad, podemos encontrar 3 artículos que prevendrían la “Divulgación de información de carácter personal” o que no tenga “autorización” o “consentimiento de su dueño” Está claro que las posibilidades que brinda internet para compartir información de manera anónima y que compromete al Estado, sus intereses o los de particulares  es una gran preocupación para legisladores como Fayad. Para ellos es necesario regular este flujo de información antes de que sigan siendo revelados más secretos. Otra “casa blanca” por ejemplo.

  1. Méxicoleaks debe ser regulado o perseguido y cancelado

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Plataformas de intercambio anónimo de información sensible como MéxicoLeaks generan incomodidad en el Estado, que las considera una fuente latente de información que los mantiene constantemente expuestos a la opinión pública y la revelación de intereses oscuros. El artículo 25 de la Ley Fayad impondría hasta 10 años de cárcel a quien ofrezca o preste servicios destinados a obtener o divulgar información “privada”

  1. El Estado debería poder cancelar cualquier sitio que le incomode

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En la iniciativa, tras la creación de una “Policía Cibernética” esta tendría la posibilidad de gestionar la cooperación con empresas proveedoras del servicio de Internet para “suspender sitios, páginas electrónicas y cualquier contenido que atenten contra la seguridad pública”, así entonces se refleja uno de sus grandes anhelos, la posibilidad de censurar cualquier contenido que incomode al gobierno y sus aliados solo con el argumento –generalmente muy ambiguo- de que “atenta contra la seguridad pública”.

  1. El estado debe observar y espiar todo lo que pasa en internet

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La creación de esta policía cibernética planteada por Fayad en su iniciativa, también la faculta para obligar a cualquier empresa de telecomunicaciones en el país que provee conexión a internet y cualquier empresa que provee servicios como Facebook o Google para entregar información privada y de navegación de los usuarios o empresas que así lo consideren, sin autorización judicial o prevención a favor del espiado.

  1. Al gobierno no le gusta el hostigamiento ni las críticas en internet

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Internet y principalmente las redes sociales son un espacio abierto de crítica y repudio a las decisiones y acciones de políticos y gobernantes, quienes a diario reciben desde las más ácidas críticas, hasta los llamados “memes” más chuscos, lo que afecta su imagen y genera su molestia y hartazgo. Ante ello una de las principales reocupaciones que se reflejan en el absurdo de iniciativa de ley propuesto por Omar Fayad es la “posibilidad de castigar a quien acose, hostigue, intimide, agreda o prefiera cualquier forma de maltrato físico, verbal, o psicológico en contra de usuarios de internet.”

El falso mito del chip integrado en los niños de hoy

Luis Alberto Martínez Álvarez

niñosytecnologiaEs común que después de ver a un niño muy pequeño utilizar dispositivos electrónicos como smarthphones, o tablets, sus padres orgullosos exclamen que los niños de ahora “ya traen integrado el chip” lo que los hace más diestros desde temprana edad en el uso de estos aparatos.

En realidad esto es falso -es lamentable desilusionar a los nuevos y orgullosos padres- pero sus hijos nacieron con las mismas habilidades que ellos y sus abuelos. No tienen pre-grabada ninguna información extra, tampoco adquirieron la destreza tecnológica en la lactancia ni mucho menos tienen una habilidad digital innata.

Los niños pequeños adquieren la destreza y habilidad tecnológica a temprana edad por la naturaleza propia de los dispositivos y la tecnología actual. No es una habilidad de los niños, es una ventaja de la tecnología.

Con la llegada de la tecnología táctil en los dispositivos electrónicos y con la creciente oferta de sistemas operativos con funcionamiento predictivo y más sencillo cada vez, los procesos de comprensión y asimilación de funciones representan un reto muy sencillo para el cerebro humano.

Los niños a temprana edad tienen concentrada toda su atención en todo lo que tocan, en todo lo que ven y en como sus acciones inciden en su entorno inmediato, que son precisamente los ingredientes necesarios para comprender el funcionamiento de la mayoría de dispositivos actuales.

La tecnología actual brinda a los niños 2 elementos didácticos muy específicos. Primero, la posibilidad de obtener respuestas inmediatas y de muy fácil comprensión tras simples movimientos (tocar y recibir una respuesta, arrastrar y mover) la segunda es la capacidad de experimentar reiteradamente, pues las pantallas, las tablets y las aplicaciones permiten, de forma segura, que quien las ejecuta mediante acierto-error comprenda su funcionamiento.

Un botón es más fácil de comprender que una palanca, un movimiento es más fácil que comprender una perilla, con esta lógica los dispositivos actuales permiten incidir en las destrezas del usuario quien es fácilmente “entrenado” por estos dispositivos.

Actualmente además existe una variedad inmensa de aplicaciones y juegos didácticos construidos específicamente para estimular la inteligencia, destrezas y habilidades a temprana edad, que aunadas a la rápida capacidad de absorción de conocimientos que tenemos de pequeños pueden derivar en un dominio veloz de la tecnología.

Sin embargo uno de los riesgos más importantes del uso didáctico de la tecnología actual es el uso excesivo y la sobre-valoración pues la tecnología es vista como única fuente de aprendizaje y diversión, dejando de lado otro tipo de actividades y creando desde temprana edad consumidores dependientes del gadget del momento.

Los dispositivos inteligentes se parecen cada día más a juguetes de bebés, por ello es más fácil su asimilación, el problema ahora radica en enseñar a nuestros hijos a no depender de ellos.

Si bien es cierto que la teoría evolutiva nos ha enseñado que hay habilidades que se heredan y modifican generacionalmente por la influencia de factores sociales y ambientales, la realidad es que menos de una década de sorprendentes avances tecnológicos no hay muchas posibilidades de un cambio genético,

Filtran diseño de nuevo preservativo corporal de TROJAN

Luis Alberto Martínez Álvarez

Tras un robo a las instalaciones de la compañía  Church & Dwight Company se ha filtrado en redes sociales el nuevo prototipo del “Condón Corporal” que su marca estelar Trojan lanzará al mercado en los próximos meses.

Este preservativo, diseñado para prevenir una mayor cantidad de enfermedades de transmisión sexual que el condón tradicional consiste en una capa de látex de última generación y mayor sensibilidad que permitirá cubrir todo el cuerpo masculino, además de incluir una abertura en los orificios utilizados durante el acto sexual que podrá combinarse con otros productos de la gama Trojan.

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En realidad este prototipo fue registrado por Stevan ProKic en 1990 en la Oficina Europea de Patentes ( FR 2640874)  y quedó registrado en la historia como una de las patentes más absurdas de la historia.

Programadores de sistemas: del rezago a la obsolescencia

Luis Alberto Martínez Álvarez

programador

Actualmente existen varios problemas a los que se enfrentan los programadores de sistemas: salarios dispares, falta de capacitación continua, sobre demanda de especialistas calificados, desorganización, competencia desleal, etc. A todo ello vale la pena hacer un análisis y un repaso de los orígenes que podrían ser factores en esta problemática.

Desde hace ya casi 25 años, comenzó a popularizarse e integrarse en la dinámica económica de nuestro país, una nueva disciplina, un nuevo tipo de profesionistas y prestadores de servicios que con el paso de los años fueron insertándose en casi todas las áreas productivas, educativas y comerciales del país: los programadores de sistemas.

Desde entonces, esta disciplina se ha visto como auxiliar en la industria, el comercio y la administración pública, pero no es hasta los últimos años, con el salto a la sociedad de la información, la producción en masa de equipos de cómputo y sobre todo con la explotación masiva de internet que se generalizó y se dio una sobredemanda de profesionales de sistemas e informática. Casi toda empresa, institución, área de gobierno, universidad o industria precisa los  servicios de un programador, ya sea de planta o contratado por proyectos específicos. Este es el inicio de una serie de problemáticas a las que se enfrentan los desarrolladores actualmente.

Rezago y confusión formativa

El fenómeno de sobre demanda hizo parecer durante un tiempo a las carreras relacionadas con el área como “la carrera del futuro”, miles de estudiantes se inscribieron en las ofertas públicas y privadas, saturando las aulas, esperando que tras su titulación una lluvia de ofertas de trabajo bien pagado les esperara. Sin embargo la complejidad y exigencia de la disciplina computacional así como la confusión en los perfiles de ingreso y egreso de las mismas detonó un fenómeno de deserción temprana que redujo la eficiencia terminal de las carreras.

Esta situación derivó en otra problemática. La demanda de conocedores de sistemas no distingue entre profesionales o técnicos, ya que este nuevo tipo de aplicación del conocimiento resulta nuevo para la sociedad civil que no siempre fue capaz de distinguir entre un profesionista o un técnico. Surgieron cientos de institutos, centros y colegios que, por un lado dieron cabida a todos aquellos que desertaron de las carreras universitarias de sistemas y por otro dieron una nueva opción de integración al área productiva en calidad de técnicos programadores o asistentes administrativos.

Aunque el contraste entre ambas ofertas de estudio, la profesional y la técnica, es muy alto en los niveles de exigencia cognitiva y formación, el mercado no distinguió entre una y otra al momento de fijar los salarios, surgiendo así una de las problemáticas más comunes en la disciplina, la competencia injusta y los salarios bajos.

Centralismo y localismo

Es bien sabido entre programadores que los mejores salarios y las mejores ofertas de trabajo se encuentran en la capital del país o en ciertas ciudades como Guadalajara o Monterrey. De inicio resulta claro que en las ciudades donde se concentran las empresas o industrias con la mayor exigencia de mano de obra calificada, serán las que mejores incentivos den a la inversión, mejores servicios, transporte, comunicación, etc. Es claro que se encontrarán en las principales ciudades del país, lejos de analizar porqué están ahí y no en la periferia o analizar por qué los salarios son mejores, vale la pena revisar algunos factores que hacen que en la periferia no se den las mismas condiciones.

Los gobiernos locales prefieren dar empleo a empresas centralizadas que además de tener la experiencia e infraestructura suficientes, por el volumen, pueden bajar sus costos en comparación con empresas locales.

Los empresarios locales, sabedores de esta situación y consientes que su margen de utilidad está en riesgo compiten bajando los sueldos de los programadores reduciendo los gastos operativos al mínimo.

Los programadores en aras de una vida mejor, migran a las ciudades centrales para obtener un beneficio económico mayor, y aunque no necesariamente cuentan con las mejores condiciones de trabajo, sus salarios y algunas prestaciones les resultan más atractivas que en sus ciudades de origen.

Algunos programadores y profesionistas se asocian, generan iniciativas innovadoras se colocan en el mercado, sin embargo en la mayoría de los casos, la falta de conocimiento administrativo, constancia y la aparición de competencia similar termina por vencer a estas nuevas empresas que con tal de subsistir repiten los mismos patrones, baja de sueldos, prestaciones, etc.

 

Formación continua y capacitación

Por un lado muchos programas de estudio a nivel universitario, aunque son exigentes para el estudiante resultan ser obsoletos o incongruentes con la dinámica actual del mercado. Algunas universidades suelen aplicar tarde o de forma insustancial correcciones a sus planes de estudio con la intención de colocar más egresados en el mercado laboral.

Tener un título de Ing. en Sistemas no basta, se requiere una constante capacitación, sin embargo el programador una vez más se enfrenta a varios problemas:

No siempre cuenta con las bases formativas para realizar una correcta actualización, el sistema educativo nacional no le enseñó a ser autodidacta o a seguir un método correcto de formación continua.

No disponen siempre de la información suficiente para actualizarse o desarrollar nuevos conocimientos, pues esta resulta a veces acaparada por las empresas certificadoras que han hecho de la capacitación y la calificación de personal un interesante y muy fructífero negocio.

Aunque no están obligadas, las empresas, principalmente las locales, no brindan opciones de capacitación o desarrollo a sus empleados, pues con la intención de optimizar sus gastos operativos reducen o anulan la capacitación y formación pues esta no es vista como una inversión sino como un gasto que además puede conllevar el riesgo de preparar personal que podría salir de la empresa.

Los desarrolladores trabajan jornadas completas de trabajo en las que el empleador exige los mayores resultados posibles para optimizar su inversión, anulando o dejando sin posibilidad al desarrollador de crear nuevas ideas y prepararse para ellas. Se entra entonces en el círculo vicioso común del profesionista (de casi cualquier disciplina): no capacitarse por trabajar mucho, trabajar mucho sin promocionarse por no capacitarse mejor.

Existen muy pocos espacios en donde los programadores egresados o profesionistas puedan compartir conocimiento. Pese a ser una de las áreas con más opciones para interconectarse y más información para compartir en congresos, estos se siguen orientando en su mayoría a los estudiantes. Los profesionistas, aquellos que ejercen no acuden o acuden poco a congresos y encuentros.

La falta de conciencia gremial

Por último uno de los factores más preocupantes y que deriva en la continuidad de las problemáticas de los desarrolladores y programadores es que aún no se consideran un gremio y no actúan como tal. Existen pequeñas tribus de programadores orientados a tareas muy específicas pero no existe realmente una representatividad y sobre todo una intención aglutinante que permita a los programadores analizar estos factores.

La mayoría de los programadores son ajenos a los problemas sociales, mantienen toda su atención en la información relacionada a su disciplina desde el lado tecnológico pero no desde el lado social. Existen salarios dispares porque un conjunto de programadores permite que le paguen poco. El programador no asume responsabilidades sociales o políticas, no participa con otros en la construcción de un camino común. En cuanto tiene un empleo bien remunerado se olvida de los demás a quienes únicamente ve como competencia o como colegas.

Para finalizar es necesario acotar que aun cuando existen actualmente miles de recursos en la rede que permiten a los desarrolladores actualizarse y adquirir nuevos conocimientos, estos son inconexos, no carecen de una formalidad y por tanto no siempre son válidos para todos los empleadores.