El principio de incertidumbre entre las redes sociales y la prensa

Luis Alberto Martínez Álvarez

0070a97El Físico W. Heisenberg anunció hace varias décadas el llamado principio de incertidumbre, según el cual resultaba imposible medir con precisión absoluta, la posición y el movimiento de una partícula sin que la sola observación y medición interfiriera los resultados. Así, en las ciencias sociales el mismo principio se utiliza cuando un fenómeno social se busca analizar o medir y la sola observación modifica los resultados.

En las últimas semanas se ha profundizado más la preocupación sobre el uso, consecuencias y validez de la información que se genera en redes socio-digitales y la sobre valoración de los llamados temas virales por parte de la sociedad y la prensa.

La prensa digital (Internet, radio y televisión) y la prensa tradicional (periódicos y revistas) se han visto desplazados por los videos en vivo, los tuits oficiales, los “memes” y los “trendtopics”  que desde hace un par de años han desplazado a los primeros como la principal fuente de noticias

La misma prensa ante la reducción de su impacto frente a las redes sociales se ha asimilado dentro de ellas y ha debido cambiar su propia agenda para satisfacer la marcada por sus audiencias activas; como lo señala Antón Crespo: se pasó de la Agenda Setting al Trend Topic.

Los breves mensajes en Twitter con 140 caracteres de Donald Trump, Enrique Peña Nieto o Benjamín Netanyahu son capaces de transformar agendas de medios, interrumpir programaciones y dedicar programas de análisis y coberturas especiales en minutos.

El tuit desplazó a la conferencia de prensa, al comunicado oficial, al boletín, a la cadena nacional; ahora una llamada ‘tendencia´ de redes sociales se vuelve casi de forma obligada un hito a ser comunicado, un hecho trascendente que al menos debe tener una nota, una mención aunque sea en algún recoveco de la prensa; no importa el corte editorial de estos, ni su perfil ni compromiso con las audiencias, en su mayoría se hablará del tema en cuestión.

Se ha comentado mucho entorno a la transformación que ha sufrido la forma de comunicar y entender las noticias en el contexto de la llamada sociedad de la información, también se ha destacado la importancia de las audiencias como generadoras y promotoras de nuevos espacios de información alternativos a los tradicionales, sin embargo algo que se mantiene constante es el carácter de formador de opinión pública y de legitimador de información que siguen teniendo tanto la prensa digital como la impresa.

Ante la sociedad en general, los periódicos, los noticieros de radio, los informativos de televisión, los portales de noticias en internet, todos aquellos que tienen una trayectoria, un establecimiento formal se convierten en una especie de legitimadores de la información.

Una noticia que trasciende en redes sociales cobra importancia cuando esta es retomada y a su vez legitimada por la misma prensa que con la obligada reacción de informar casi “en tiempo real” se ha adaptado a los hábitos y patrones de comportamiento de las audiencias contemporáneas quienes a partir del uso de dispositivos electrónicos conectados permanentemente a internet, contribuyen a una avalancha de continua información en la que resulta imperdonable no escribir de algo de lo que “todos están hablando”; es cuando surge la duda:

¿Una noticia que destaca en las redes sociales por su volumen de impacto, cobraría la misma importancia para la sociedad si la prensa no la cubriera?

Si finalmente la responsabilidad pública de la prensa es informar sobre acontecimientos que resultan de interés general para la sociedad y es ella quien mediante las redes sociales construye este interés general entonces ¿la prensa tiene opción para ignorar tal acontecimiento?

Un ejemplo ¿Qué hubiera pasado si aquel video de la invitación a los XV años de Rubí no hubiera sido retomado por la prensa mexicana y sólo se hubiera quedado en un divertimento de los usuarios de las redes sociales? ¿La noticia también hubiera cruzado las fronteras y se habría hablado de ella en Le Monde, El País, o el Hufffington Post? ¿La propia prensa tenía la opción de no incluir ese tema en sus agendas?

¿Y qué decir de los acontecimientos de principio de año? ¿La confusión por los conatos de violencia, los saqueos a tiendas, los disturbios y los negocios cerrados fue responsabilidad de las redes sociales, de la prensa, de ambos?

Nos encontramos entonces ante un principio de incertidumbre en el contexto de la prensa y las redes sociales, ya que por un lado la prensa busca comunicar lo que resulta trascendente a partir de su sobre-exposición en las redes sociales, pero esta misma trascendencia es afectada y potencializada desde que la prensa misma la comunica en sus mismas redes sociales.

Si bien es cierto, la credibilidad de los medios parece ahora definirse por la importancia y cobertura que dan a los llamados temas virales y sobre todo a partir del rigor y responsabilidad con la que esta información es tratada por la prensa misma; el impacto, la inmediatez y la seductora necesidad de no quedarse “fuera de la ola” obliga a la mayoría a por lo menos compartir en forma de trascendido dicha información.

Vivimos actualmente una peligrosa dualidad: por un lado, mucha información es enriquecida y validada en las redes sociales que funcionan como un mecanismo en el que la sociedad misma puede contribuir y enriquecer un hecho importante, realizar una denuncia o abrir un espacio alterno ajeno a intereses y negocios, y por otro lado la prensa misma valida y enriquece la información que se encuentra y origina en las redes sociales; así, la prensa y las redes sociales viven en una codependencia de legitimación y rechazo continuos.

¿Se informa con las redes sociales o a pesar de las redes sociales?

¿Quién marca la agenda periodística actual? 

¿Quiénes son los monstruos? La doble moral de las redes sociales

Luis Alberto Martínez Álvarez

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“Qué seguro y cómodo, acogedor y amistoso parecería el mundo si los monstruos y solo los monstruos perpetraran actos monstruosos. Contra los monstruos estamos bastante bien protegidos, y podemos descansar seguros de que estamos protegidos contra los actos perversos que los monstruos son capaces de realizar y que amenazan con perpetrar”. Zygmunt Bauman

Por muchos años la sociedad mexicana había tenido muy fácil la tarea de identificar al bien y al mal, de acomodar con la mínima de las dificultades cada suceso, cada persona, cada cosa en uno de ambos grupos.  En caso de no poderlo hacer con las escasas herramientas que la familia, la educación formal y la sociedad le brindaban siempre quedaban los medios de comunicación, los formadores de opinión pública. La radio, el periódico y la televisión se encargaron por décadas de ayudar a los mexicanos a colocar etiquetas y a identificar a “nuestros monstruos”. Ya que como decía Bauman al tenerlos identificados nos sentíamos a salvo.

Así, mientras “Las Poquianchis”, “el cocinero de los Amezcua”, El “Señor de los Cielos” o la “Mataviejitas” eran colocados por la prensa y sociedad en la bolsa de los malos, de los asesinos; “El Pentapichichi” Hugo Sánchez,  John Lennon o Lady Diana se colocaban inmediatamente en la inmaculada bolsa del bien.

Aprendimos a odiar a los políticos y amar a los futbolistas y los cantantes, aprendimos que el Chapo –hoy extraditado- tenía el papel del villano, que Carlos Salinas debía regresar todo lo que se robó, que Marcos era un héroe encapuchado con pistola y que Juan Pablo era el “Papa Amigo”.

Si algún grupo pensaba que tal o cual estaba en la bolsa equivocada probablemente había una editorial en algún periódico, se repartían algunos panfletos, o se hacía una manifestación en la plaza más cercana para tratar de cambiarlo de bolsa. No había pierde, los monstruos estaban bajo control.

Pero pasó que con la llegada de internet y las redes sociales se nos difuminaron los monstruos, las dinámicas de comunicación, percepción y generación de opinión pública cambiaron. Pasamos del dominio de los medios al dominio de las audiencias. Pasó que desde el “Juai de Rito” las audiencias tomaron el control de lo que los comunicadores debían informar. Tuvieron el control para poder elegir a sus villanos por sí mismos, sólo que con las mismas (o menos) herramientas éticas, familiares, educativas o ciudadanas.

Con las carencias de la educación formal actuales, la crisis de ciudadanía y pensamiento en colectividad, y con las secuelas de una ética y valores alienados por las decadentes televisoras, arrancamos la era digital con unos mexicanos recién transformados por la hiper-conectividad  en usuarios, en audiencia que razona únicamente en función de las emociones.

En este sentido, el más reciente artículo arbitrado del investigador y teórico del periodismo digital, Ramón Salaverría “To Share or Not to Share” que analiza el tipo de contenidos más compartidos por los usuarios en las redes socio-digitales, se señala la casi irremediable tendencia al contenido que excita a los usuarios, que los emociona, que evoca fuerte sentimiento positivo o negativo, que busca polémica y con el que se conectan emocionalmente. Los resultados de esta investigación confirman la fascinación de la audiencia por asomarse a las vidas de otros, ya que las historias con un valor de noticias de interés humano fueron, por mucho, las más compartidas.

Aunado a esta tendencia emocional, se suman los nuevos patrones de comportamiento ligados a los tiempos actuales.

El mismo Zygmund Bauman señala que uno de los principales rasgos de la modernidad es la abolición de la privacidad, esta que nos conduce a la manipulación de los secretos de la gente, a la intromisión de su intimidad.

La privacidad, la intimidad, el anonimato, el derecho al secreto quedan totalmente relegados ante el imperativo de la modernidad, ante las comodidades y satisfacciones de los artefactos.

Así, el usuario está obligado a seguir los estándares impuestos por las fábricas de celebridades públicas; los medios  están obligados a ser extremadamente conscientes de que cuanto más íntimos, provocativos y escandalosos sean los contenidos, más atractiva y exitosa será la promoción y mayores los índices de audiencia.

Compartimos e interactuamos en las redes sociales con las vísceras 

En el presente de la era digital, el de la llamada sociedad de la información, tenemos una masa de mexicanos hiper-conectados, cuyas emociones y pasiones son la herramienta casi única para construir su criterio y donde la súper exacerbación de lo privado mueve sus conciencias en forma de memes, videos, ladys y lords.

Los mismos que celebraron la muerte a sangre fría de cuatro asaltantes en manos de un “héroe urbano anónimo” en un camión, son los mismos que se escandalizan por la balacera que propinara un adolescente en una escuela de Monterrey. La venganza como emoción movió las redes, de igual forma que lo hizo el espanto de ver a unos niños recibir un balazo.

Los mismos que compartieron hasta el cansancio la golpiza de un taquero a una joven comensal  o la imagen de un pequeño niño sirio muerto en el mar, son los mismos que pedían no compartir el video del referido tiroteo de Monterrey. En el primer caso nos movió la impotencia ante el lugar común de la fragilidad femenina, en el segundo, la rabia y la empatía ante la fragilidad infantil en el escenario de una guerra sin sentido.

Las calles se llenaron de barricadas, y las redes sociales de alarma, nos movió el miedo, nos movió la incertidumbre ante los saqueos y videos que se compartieron una y mil veces.

Aurelio Nuño fue identificado como el villano por una impertinente niña que lo hizo ver mal ante el dedo flamígero del usuario, el jurado acusador del hashtag y el trendtopic.

Rubí, la quinceañera, fue la mártir y la princesa del cuento de las celebridades efímeras.  De su intimidad, de su correspondiente derecho como menor de edad a tener una privacidad nadie se quejó, se pidieron nombres, apellidos, detalles, todo para poder saciar la necesidad de observarnos en el ridículo del otro.

La sociedad mexicana construye a sus propios héroes y villanos en internet, “como Dios le da a entender” sólo que ya no son pocos, son miles, tantos como celulares y computadoras hay, tantos como cámaras y cuentas de Facebook existan. En el panóptico de hoy vigilamos a todos, apuntamos la cámara de nuestro celular a todos queriendo conocer cada detalle, y al mismo tiempo nos dejamos ver, creemos que sólo observan de nosotros lo que nosotros queremos, desconocemos al observador y no lo vemos. Héroes y villanos ahora los hay en todos lados.

Por supuesto que debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos por tratar de proteger a las personas, a los niños, de los efectos de la actual forma de comunicación de masas, esa a la que la audiencia mexicana se está adaptando, con lo poco que tiene, con lo poco que puede.

Pero el camino no está dentro del Internet, está fuera de él. Por si mismos, los periódicos no formaron a sus lectores, estos mismos no aprendieron a ser radioescuchas gracias a la radio ni televidentes gracias a la televisión. Su condicionamiento social, su limitación educativa, su predisposición cultural y su formación ética y cívica los hicieron adaptarse a su condición de lector, radioescucha, televidente y ahora en usuario. Sólo que a diferencia de los anteriores, el usuario puede transgredir no sólo la agenda mediática, sino poner en conflicto ético a los mismos medios.

La emergencia ante esta dinámica de comunicación y sus efectos posiblemente más devastadores que la televisión parece obligarnos a la búsqueda inmediata de mecanismos para adiestrar y formar a las audiencias del presente, pero sobre todo las del futuro.

¿Por dónde empezar? Ya lo veremos en la próxima entrega. Hasta la próxima.

6 mensajes ocultos dentro de la #LeyFayad sobre internet

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Desde que la “Iniciativa de Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Informáticos” fue presentada por Senador Priísta Omar Fayad, las críticas, burlas y descalificaciones no se han hecho esperar. La comunidad hiper-conectada se ha volcado a las redes sociales para manifestar su repudio a lo que llaman, la peor iniciativa de ley sobre internet en la historia.

La debilidad del documento presentado, radica en 2 puntos fundamentales: La pésima redacción y exposición, llena de contradicciones, ambigüedades y  pobreza en definiciones, y el intento por criminalizar de manera absurda actividades propias de internet.  El artículo de red.mx da cuenta de forma muy clara los absurdos contenidos en la iniciativa de ley.

Sin embargo, más allá de los absurdos e inconsistencias comprendidas en el documento presentado por Omar Fayad, existen elementos constantes y lecturas que nos permiten adivinar las preocupaciones actuales del estado en materia informática y los mensajes ocultos que se pretenden dar a la sociedad civil propietaria y usuaria activa de las nuevas formas de comunicación digital.

  1. Todo usuario de internet es un posible ciberterrorista.

ciberterroristaLa primer preocupación de los políticos en el poder es que cualquier usuario de internet lo utilice para organizar revueltas, llamados a la acción y difunda información que pueda significar un movimiento social, a esto le suelen llamar “desestabilización de la paz pública e intento de causar pánico”, esto lo podemos encontrar en la definición que la absurda ley da a “Terrorismo informático” en su artículo 3, fracción XX

  1. Los periodistas que utilicen internet como fuente son enemigos de la nación.

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Dentro de la #LeyFayad, podemos encontrar 3 artículos que prevendrían la “Divulgación de información de carácter personal” o que no tenga “autorización” o “consentimiento de su dueño” Está claro que las posibilidades que brinda internet para compartir información de manera anónima y que compromete al Estado, sus intereses o los de particulares  es una gran preocupación para legisladores como Fayad. Para ellos es necesario regular este flujo de información antes de que sigan siendo revelados más secretos. Otra “casa blanca” por ejemplo.

  1. Méxicoleaks debe ser regulado o perseguido y cancelado

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Plataformas de intercambio anónimo de información sensible como MéxicoLeaks generan incomodidad en el Estado, que las considera una fuente latente de información que los mantiene constantemente expuestos a la opinión pública y la revelación de intereses oscuros. El artículo 25 de la Ley Fayad impondría hasta 10 años de cárcel a quien ofrezca o preste servicios destinados a obtener o divulgar información “privada”

  1. El Estado debería poder cancelar cualquier sitio que le incomode

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En la iniciativa, tras la creación de una “Policía Cibernética” esta tendría la posibilidad de gestionar la cooperación con empresas proveedoras del servicio de Internet para “suspender sitios, páginas electrónicas y cualquier contenido que atenten contra la seguridad pública”, así entonces se refleja uno de sus grandes anhelos, la posibilidad de censurar cualquier contenido que incomode al gobierno y sus aliados solo con el argumento –generalmente muy ambiguo- de que “atenta contra la seguridad pública”.

  1. El estado debe observar y espiar todo lo que pasa en internet

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La creación de esta policía cibernética planteada por Fayad en su iniciativa, también la faculta para obligar a cualquier empresa de telecomunicaciones en el país que provee conexión a internet y cualquier empresa que provee servicios como Facebook o Google para entregar información privada y de navegación de los usuarios o empresas que así lo consideren, sin autorización judicial o prevención a favor del espiado.

  1. Al gobierno no le gusta el hostigamiento ni las críticas en internet

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Internet y principalmente las redes sociales son un espacio abierto de crítica y repudio a las decisiones y acciones de políticos y gobernantes, quienes a diario reciben desde las más ácidas críticas, hasta los llamados “memes” más chuscos, lo que afecta su imagen y genera su molestia y hartazgo. Ante ello una de las principales reocupaciones que se reflejan en el absurdo de iniciativa de ley propuesto por Omar Fayad es la “posibilidad de castigar a quien acose, hostigue, intimide, agreda o prefiera cualquier forma de maltrato físico, verbal, o psicológico en contra de usuarios de internet.”

El falso mito del chip integrado en los niños de hoy

Luis Alberto Martínez Álvarez

niñosytecnologiaEs común que después de ver a un niño muy pequeño utilizar dispositivos electrónicos como smarthphones, o tablets, sus padres orgullosos exclamen que los niños de ahora “ya traen integrado el chip” lo que los hace más diestros desde temprana edad en el uso de estos aparatos.

En realidad esto es falso -es lamentable desilusionar a los nuevos y orgullosos padres- pero sus hijos nacieron con las mismas habilidades que ellos y sus abuelos. No tienen pre-grabada ninguna información extra, tampoco adquirieron la destreza tecnológica en la lactancia ni mucho menos tienen una habilidad digital innata.

Los niños pequeños adquieren la destreza y habilidad tecnológica a temprana edad por la naturaleza propia de los dispositivos y la tecnología actual. No es una habilidad de los niños, es una ventaja de la tecnología.

Con la llegada de la tecnología táctil en los dispositivos electrónicos y con la creciente oferta de sistemas operativos con funcionamiento predictivo y más sencillo cada vez, los procesos de comprensión y asimilación de funciones representan un reto muy sencillo para el cerebro humano.

Los niños a temprana edad tienen concentrada toda su atención en todo lo que tocan, en todo lo que ven y en como sus acciones inciden en su entorno inmediato, que son precisamente los ingredientes necesarios para comprender el funcionamiento de la mayoría de dispositivos actuales.

La tecnología actual brinda a los niños 2 elementos didácticos muy específicos. Primero, la posibilidad de obtener respuestas inmediatas y de muy fácil comprensión tras simples movimientos (tocar y recibir una respuesta, arrastrar y mover) la segunda es la capacidad de experimentar reiteradamente, pues las pantallas, las tablets y las aplicaciones permiten, de forma segura, que quien las ejecuta mediante acierto-error comprenda su funcionamiento.

Un botón es más fácil de comprender que una palanca, un movimiento es más fácil que comprender una perilla, con esta lógica los dispositivos actuales permiten incidir en las destrezas del usuario quien es fácilmente “entrenado” por estos dispositivos.

Actualmente además existe una variedad inmensa de aplicaciones y juegos didácticos construidos específicamente para estimular la inteligencia, destrezas y habilidades a temprana edad, que aunadas a la rápida capacidad de absorción de conocimientos que tenemos de pequeños pueden derivar en un dominio veloz de la tecnología.

Sin embargo uno de los riesgos más importantes del uso didáctico de la tecnología actual es el uso excesivo y la sobre-valoración pues la tecnología es vista como única fuente de aprendizaje y diversión, dejando de lado otro tipo de actividades y creando desde temprana edad consumidores dependientes del gadget del momento.

Los dispositivos inteligentes se parecen cada día más a juguetes de bebés, por ello es más fácil su asimilación, el problema ahora radica en enseñar a nuestros hijos a no depender de ellos.

Si bien es cierto que la teoría evolutiva nos ha enseñado que hay habilidades que se heredan y modifican generacionalmente por la influencia de factores sociales y ambientales, la realidad es que menos de una década de sorprendentes avances tecnológicos no hay muchas posibilidades de un cambio genético,

Filtran diseño de nuevo preservativo corporal de TROJAN

Luis Alberto Martínez Álvarez

Tras un robo a las instalaciones de la compañía  Church & Dwight Company se ha filtrado en redes sociales el nuevo prototipo del “Condón Corporal” que su marca estelar Trojan lanzará al mercado en los próximos meses.

Este preservativo, diseñado para prevenir una mayor cantidad de enfermedades de transmisión sexual que el condón tradicional consiste en una capa de látex de última generación y mayor sensibilidad que permitirá cubrir todo el cuerpo masculino, además de incluir una abertura en los orificios utilizados durante el acto sexual que podrá combinarse con otros productos de la gama Trojan.

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En realidad este prototipo fue registrado por Stevan ProKic en 1990 en la Oficina Europea de Patentes ( FR 2640874)  y quedó registrado en la historia como una de las patentes más absurdas de la historia.

Programadores de sistemas: del rezago a la obsolescencia

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Actualmente existen varios problemas a los que se enfrentan los programadores de sistemas: salarios dispares, falta de capacitación continua, sobre demanda de especialistas calificados, desorganización, competencia desleal, etc. A todo ello vale la pena hacer un análisis y un repaso de los orígenes que podrían ser factores en esta problemática.

Desde hace ya casi 25 años, comenzó a popularizarse e integrarse en la dinámica económica de nuestro país, una nueva disciplina, un nuevo tipo de profesionistas y prestadores de servicios que con el paso de los años fueron insertándose en casi todas las áreas productivas, educativas y comerciales del país: los programadores de sistemas.

Desde entonces, esta disciplina se ha visto como auxiliar en la industria, el comercio y la administración pública, pero no es hasta los últimos años, con el salto a la sociedad de la información, la producción en masa de equipos de cómputo y sobre todo con la explotación masiva de internet que se generalizó y se dio una sobredemanda de profesionales de sistemas e informática. Casi toda empresa, institución, área de gobierno, universidad o industria precisa los  servicios de un programador, ya sea de planta o contratado por proyectos específicos. Este es el inicio de una serie de problemáticas a las que se enfrentan los desarrolladores actualmente.

Rezago y confusión formativa

El fenómeno de sobre demanda hizo parecer durante un tiempo a las carreras relacionadas con el área como “la carrera del futuro”, miles de estudiantes se inscribieron en las ofertas públicas y privadas, saturando las aulas, esperando que tras su titulación una lluvia de ofertas de trabajo bien pagado les esperara. Sin embargo la complejidad y exigencia de la disciplina computacional así como la confusión en los perfiles de ingreso y egreso de las mismas detonó un fenómeno de deserción temprana que redujo la eficiencia terminal de las carreras.

Esta situación derivó en otra problemática. La demanda de conocedores de sistemas no distingue entre profesionales o técnicos, ya que este nuevo tipo de aplicación del conocimiento resulta nuevo para la sociedad civil que no siempre fue capaz de distinguir entre un profesionista o un técnico. Surgieron cientos de institutos, centros y colegios que, por un lado dieron cabida a todos aquellos que desertaron de las carreras universitarias de sistemas y por otro dieron una nueva opción de integración al área productiva en calidad de técnicos programadores o asistentes administrativos.

Aunque el contraste entre ambas ofertas de estudio, la profesional y la técnica, es muy alto en los niveles de exigencia cognitiva y formación, el mercado no distinguió entre una y otra al momento de fijar los salarios, surgiendo así una de las problemáticas más comunes en la disciplina, la competencia injusta y los salarios bajos.

Centralismo y localismo

Es bien sabido entre programadores que los mejores salarios y las mejores ofertas de trabajo se encuentran en la capital del país o en ciertas ciudades como Guadalajara o Monterrey. De inicio resulta claro que en las ciudades donde se concentran las empresas o industrias con la mayor exigencia de mano de obra calificada, serán las que mejores incentivos den a la inversión, mejores servicios, transporte, comunicación, etc. Es claro que se encontrarán en las principales ciudades del país, lejos de analizar porqué están ahí y no en la periferia o analizar por qué los salarios son mejores, vale la pena revisar algunos factores que hacen que en la periferia no se den las mismas condiciones.

Los gobiernos locales prefieren dar empleo a empresas centralizadas que además de tener la experiencia e infraestructura suficientes, por el volumen, pueden bajar sus costos en comparación con empresas locales.

Los empresarios locales, sabedores de esta situación y consientes que su margen de utilidad está en riesgo compiten bajando los sueldos de los programadores reduciendo los gastos operativos al mínimo.

Los programadores en aras de una vida mejor, migran a las ciudades centrales para obtener un beneficio económico mayor, y aunque no necesariamente cuentan con las mejores condiciones de trabajo, sus salarios y algunas prestaciones les resultan más atractivas que en sus ciudades de origen.

Algunos programadores y profesionistas se asocian, generan iniciativas innovadoras se colocan en el mercado, sin embargo en la mayoría de los casos, la falta de conocimiento administrativo, constancia y la aparición de competencia similar termina por vencer a estas nuevas empresas que con tal de subsistir repiten los mismos patrones, baja de sueldos, prestaciones, etc.

 

Formación continua y capacitación

Por un lado muchos programas de estudio a nivel universitario, aunque son exigentes para el estudiante resultan ser obsoletos o incongruentes con la dinámica actual del mercado. Algunas universidades suelen aplicar tarde o de forma insustancial correcciones a sus planes de estudio con la intención de colocar más egresados en el mercado laboral.

Tener un título de Ing. en Sistemas no basta, se requiere una constante capacitación, sin embargo el programador una vez más se enfrenta a varios problemas:

No siempre cuenta con las bases formativas para realizar una correcta actualización, el sistema educativo nacional no le enseñó a ser autodidacta o a seguir un método correcto de formación continua.

No disponen siempre de la información suficiente para actualizarse o desarrollar nuevos conocimientos, pues esta resulta a veces acaparada por las empresas certificadoras que han hecho de la capacitación y la calificación de personal un interesante y muy fructífero negocio.

Aunque no están obligadas, las empresas, principalmente las locales, no brindan opciones de capacitación o desarrollo a sus empleados, pues con la intención de optimizar sus gastos operativos reducen o anulan la capacitación y formación pues esta no es vista como una inversión sino como un gasto que además puede conllevar el riesgo de preparar personal que podría salir de la empresa.

Los desarrolladores trabajan jornadas completas de trabajo en las que el empleador exige los mayores resultados posibles para optimizar su inversión, anulando o dejando sin posibilidad al desarrollador de crear nuevas ideas y prepararse para ellas. Se entra entonces en el círculo vicioso común del profesionista (de casi cualquier disciplina): no capacitarse por trabajar mucho, trabajar mucho sin promocionarse por no capacitarse mejor.

Existen muy pocos espacios en donde los programadores egresados o profesionistas puedan compartir conocimiento. Pese a ser una de las áreas con más opciones para interconectarse y más información para compartir en congresos, estos se siguen orientando en su mayoría a los estudiantes. Los profesionistas, aquellos que ejercen no acuden o acuden poco a congresos y encuentros.

La falta de conciencia gremial

Por último uno de los factores más preocupantes y que deriva en la continuidad de las problemáticas de los desarrolladores y programadores es que aún no se consideran un gremio y no actúan como tal. Existen pequeñas tribus de programadores orientados a tareas muy específicas pero no existe realmente una representatividad y sobre todo una intención aglutinante que permita a los programadores analizar estos factores.

La mayoría de los programadores son ajenos a los problemas sociales, mantienen toda su atención en la información relacionada a su disciplina desde el lado tecnológico pero no desde el lado social. Existen salarios dispares porque un conjunto de programadores permite que le paguen poco. El programador no asume responsabilidades sociales o políticas, no participa con otros en la construcción de un camino común. En cuanto tiene un empleo bien remunerado se olvida de los demás a quienes únicamente ve como competencia o como colegas.

Para finalizar es necesario acotar que aun cuando existen actualmente miles de recursos en la rede que permiten a los desarrolladores actualizarse y adquirir nuevos conocimientos, estos son inconexos, no carecen de una formalidad y por tanto no siempre son válidos para todos los empleadores.

 

Innovación enserio

Luis Alberto Martínez Álvarez

teflonEl 6 de abril de 1938 el químico de la Dupont, Roy J. Plunkett creó el Teflón, uno de los materiales más utilizados y aprovechados en la historia de la humanidad.

Dupont se caracteriza por ser una de las compañías más importantes en materia de investigación, desarrollo e innovación, y para bien o para mal sus productos han impactado en la humanidad, como la Lycra, el Nylon o el Neopreno. Ahora investiga sobre biomateriales buscando alternativas a los derivados del petroleo.

Dupont además impulsa la innovación y la investigación creando diversos programas a nivel global, invirtiendo grandes sumas de dinero aún en sectores ajenos a los polímeros y las lacas.

Dupont caracteriza la innovación como algo que transforma el estilo de vida de los seres humanos, y va más allá de los rendimientos económicos -que son muchos- y genera transformaciones sociales.

Por eso innovar va más allá de programar una App para cualquier cosa.

40 años del gigante Microsoft

Luis Alberto Martínez Álvarez

jovencito-bill-gates-2Hoy cumple Microsoft 40 años de ser fundado por Bill Gates y Paul Allen. Gates, otro de los grandes Totems de la historia de la informática y ejemplar modelo de éxito y riqueza.

La idea de Windows, pirateada de Mac según se da cuenta en varias publicaciones y demandas llevó a Gates a ser por años el hombre más rico del mundo. Ahora filántropo es el millonario ideal que “comparte su riqueza” con el mundo.

¿Su éxito? Monopolizar, generar un paquete de soluciones a necesidades creadas por ellos mismos. Lograr convenir por décadas con las grandes fabricantes de computadoras como IBM, para instalar por defecto Windows.

Se le acusa de falta de imaginación, de falta de rigor en su calidad, de liberar productos con muchos errores, de hacerse millonario masificando el uso de la computadora. Se le compara con Steve Jobs y algunos hasta le llaman el anticristo.

Emprendedor, visionario, innovador, humano, inteligente, etc. Otra figura idealizada por la enajenación de las voces del capital.

Un personaje que ahora pasa su tiempo regalando parte de su riqueza a los millones de colaterales de un sistema económico que genera las disparidades que lo llevan a la portada de Forbes: el uno con mucho, los muchos con nada.

A su favor puedo decir que tiene claro su papel y el papel de la tecnología para amainar algunos males que aquejan al mundo, aunque sea a manera de descargo de conciencia.

13 errores de principiante para desperdiciar un gran evento en redes sociales.

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Una correcta operación de las redes sociales y su aprovechamiento como canal de comunicación puede magnificar el más sencillo de los eventos, o al contrario, reducir y encerrar en 4 paredes eventos que a pesar de su inversión, magnitud y despliegue técnico tienen poca proyección al exterior.

Este fin de semana presencié directamente como la falta de experiencia, la soberbia en el manejo de redes sociales, la falta de coordinación y el total desconocimiento en elementos básicos de comunicación lapidaron la presencia web y social alrededor de un evento magno, del que al final pocos se enteraron.

  1. No contar con un plan de datos para cubrir un evento desde cuentas oficiales. No todos los recintos tienen wifi disponible y abierto, mucho menos, y por lógica pura, cuando en el evento hay más de 500 asistentes, andar pidiendo celulares o abandonar tu comunicación oficial por falta de red, es imperdonable, actualmente hay planes de datos muy económicos y accesibles, no hay que ser tacaño, cómprense unos cuantos megas.
  2. No preparar una estrategia previa. Manejar redes sociales implica hacer la tarea antes del evento, hay que plantearse objetivos, construir mensajes y manejar tiempos, aventar publicaciones sin ton ni son, sin objetivos y sin un análisis previo a su construcción no solo es de novatos, es irresponsable.
  3. Equivocar el enlace a tu marca principal. Podrás quizá comerte una letra en una publicación, podrás en todo caso equivocar una palabra, pero jamás puedes poner la url de tu marca mal escrita y llevar a tus posibles lectores a una página inexistente.
  4. Publicar y borrar mensajes. Si 2 o más personas manejan la misma cuenta, una nunca puede borrar las publicaciones de otra a menos que presente errores, y mucho menos borrarlas porque “opacan sus publicaciones” Eliminar publicaciones genera mala reputación entre los seguidores y crea falsas ideas en ellos.
  5. Pensar el trabajo en forma individual. Una de las principales fortalezas de cualquier campaña en redes sociales es el trabajo colectivo, involucrar a todos los actores, a todos los interesados, y preferentemente crear un equipo coordinado de personas que aporten al mismo fin.
  6. Pésimo manejo de fotografías. Si tu evento cuenta con todos los reflectores y tienes decenas de fotógrafos profesionales que te pueden brindar imagen, porqué utilizar un iPad para generar imagen principalmente en Facebook. Las fotografías de dispositivos móviles jamás superarán a un lente fotográfico profesional, y no pueden sustituirlo a menos que lo que se retraten sean momentos o situaciones específicas como ‘selfies’, detalles o elementos muy particulares. Si el principal producto de tu evento es la imagen, debes utilizar buenas imágenes y no andar haciendo el ridículo paseando un Ipad entre fotógrafos. Por cierto hace tiempo que dejó de verse novedoso cubrir un evento con iPad.
  7. No apegarte a una frecuencia de publicación (post-rate). Cada red social, dependiendo de su número de seguidores o likes y de la hora, el día y la magnitud el evento obliga a quien la maneja a calcular una frecuencia de publicación que no sature al usuario pero que tampoco lo abandone. Subir cada hora un ‘tuit’ es nefasto mucho menos en un evento que genera información tanto gráfica como discursiva en cada momento, demostrando abandono y falta de seriedad.
  8. Abandonar o usal mal el Hashtag de tu evento. Si ya es un error fatal construir un hashtag sin planeación previa ni objetivos, abandonarlo o no utilizarlo en la mayoría de tus publicaciones puede generar, como sucedió, confusión y ambigüedad entre tus seguidores. Facebook también tiene Hashtags desde hace un tiempo, si no los usas estás frito.
  9. Fracasar al integrar a otros actores. Previo a los eventos debe generarse una Lista de Menciones en la que se apuntan a cada uno de los conferencistas, actores y personas involucradas a tu evento que puedan generarte un mayor impacto, es necesario promover la interacción con ellos y construir una red de participación. Las reglas dicen también que las publicaciones deben balancear entre posteos, réplicas y retuits y entre menciones y respuestas. No todo es tuitear y retuitear
  10. Una cuenta institucional, jamás se usa como una cuenta personal. El discurso de una cuenta institucional, sus mensajes y comunicados jamás deben tratarse como una persona, se debe evitar incluir valoraciones, expresiones coloquiales o discursos simples, sobre todo si la cuenta oficial pertenece a una universidad o institución educativa. La construcción de un personaje o de un discurso coloquial sólo es permitida cuando así conviene a un objetivo particular.
  11. No leer ni prepararse correctamente. Un buen estratega está constantemente leyendo sobre técnicas de comunicación, y estrategias de redes sociales, aunque en este caso es evidente que no se leyeron los principios básicos de comunicación web. Situación que compromete el prestigio de cualquier institución.
  12. No analizar sus estadísticas. Es muy importante que antes, durante y después de cualquier campaña se revisen las estadísticas de impacto de tus mensajes y se tomen decisiones para contrarrestar o para amplificar un efecto.
  13. Dejarse rebasar por externos. En esencia no está mal, uno de los detonantes de éxito de una campaña es cuando otros actores se hacen protagonistas de la misma, el problema radica cuando medios externos y agentes externos levantan tu campaña institucional por deficiente.

Son sólo los principales y más notorios errores, hubo más pero se me acaba el lienzo. No se trata de hacer leña del árbol o la campaña caída, se trata de comprender que más allá de la percepción personal que uno tiene del manejo de redes sociales, hacerlo a nivel institucional conlleva responsabilidades y mucho esfuerzo.

Por cierto gracias a la ineficiencia de un operador salió esté post, y mejor aún, un estudio de caso documentado que servirá para cursos y para análisis de nuestra empresa.

De la censura de internet y otros demonios

Luis Alberto Martínez Álvarez

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Cuando Enrique Peña presentó su iniciativa de Ley de Telecomunicaciones, a todo mundo se le pararon los pelos de punta, y con justa razón considerando que la iniciativa pretende censurar los contenidos de Internet y restringir su uso a conveniencia del Estado. Sin embargo, las protestas, el escándalo y la histeria colectiva comenzaron a surgir cuando se detallaron los puntos clave de estas reformas en materia de Internet y cuando diversos grupos sociales, reconocidos activistas, intelectuales y uno que otro chairo ciber-activista comenzaron a organizar protestas masivas desde la red. Particularmente creo que se está pensando con el teclado caliente y no con la mente fría.

Desde que el mundo es mundo y el poder tiene el poder, los intentos por censurar los canales de comunicación e información realizados por quien ostenta la autoridad han sido muchos, muy variados, algunos sangrientos, otros sutiles, muchos manipuladores y todos con la fuerza de las leyes del poderoso.

Post_24_Prohibir_librosLos antiguos manuscritos eran privilegio de algunas castas, su reproducción era controlada por la iglesia y los canales de comunicación libre eran sólo orales y de poco alcance, ¡vaya, hasta a los juglares les dieron sus 2 o 3  chingadazos entre pueblo y pueblo!. La llegada de la imprenta implicó la reproducción más rápida de información, y con ello la comunicación con elementos impresos se extendió en el pueblo. Pronto también fue controlada y la producción de libros y panfletos fue legislada y censurada por los poderosos. A raíz de la proliferación de periódicos, tabloides, revistas, etc y la mejora de los mecanismos de impresión, la comunicación impresa se volvió masiva y con ello se dio la posibilidad de generar críticas y mensajes libertarios opositores a las cotas de poder, situación que desató una intensa lucha entre los gobiernos y las editoriales por el control de los contenidos y la restricción del uso.

El radio, y posteriormente la televisión, detonaron aún más la masificación de la comunicación, entonces un mensaje de cualquier índole ahora podría llegar a más personas; sin embargo, estos medios requieren 2 elementos para ser funcionales: el uso de una frecuencia y la inversión cuantiosa para transmitir en ella. Por ello fueron presas fáciles de la ley de los poderosos y, salvo contadas excepciones, fueron fácilmente controladas, estableciendo principalmente restricciones sobre el espectro radial.

el-imparcial1En todos los casos, la lucha no sólo significó la legislación, la persecución o la restricción en el uso de los medios de comunicación referidos, también ha existido la compra, apropiación y patrocinio que ha permitido una estrecha y cómoda relación entre quienes también han visto a los medios como la oportunidad de capitalizar y hacer rentables la transmisión de las versiones oficiales.

El surgimiento de Internet y la consecuente apertura de nuevos canales de comunicación, y sobre todo la extrema facilidad y velocidad para compartir información, desató un fenómeno social, económico y cultural que trastocó la dinámica del mundo entero.

Cuando Tim Berners Lee concibió Internet partió de una máxima premisa: “que cualquier persona pueda compartir información con cualquier otra, en cualquier lugar”. A partir de entonces han existido muchos intentos por censurarla, por legislarla y por tanto de establecer un control sobre ella.

El mismo Berners Lee ha denunciado a los proveedores del servicio de internet (ISP´s) por ser los principales culpables de colaborar con los gobiernos para frenar el tráfico con los sitios y organismos con los que no ha realizado acuerdos. También en todo el mundo se ha acusado la participación del gobierno en el constante  monitoreo de los hábitos online de las personas y su información privada, poniendo así en peligro importantes derechos humanos.

Esta lucha lleva ya un buen rato en todo el planeta, tenemos que estar conscientes que el impacto tan veloz que han tenido estas nuevas tecnologías ha sorprendido a los mismos gobernantes, y si tomamos en cuenta que en el tercer mundo la legislación y las acciones reformistas implican burocracia y acuerdos, estamos ante un gobierno que está llegando tarde a la pelea.

Considero entonces innecesario y hasta ocioso todo el despilfarro de energía que se ha dado en las redes sociales en torno a  #maspoderalpoder #EPNvsInternet y #ContraelSilencioMX, teniendo en cuenta que el aparato gubernamental siempre se ha hecho sordo y ciego en torno a cualquier manifestación física y virtual originada en las redes por muy voluminosa que esta sea. Basta recordar la campaña #NiunVotoalPRI en el contexto de las elecciones presidenciales o #ElPetroleoEsNuestro respecto a la reforma energética y la consecuente privatización del petróleo.

También lo considero innecesario considerando que algo que destaca históricamente a la clásica vileza priísta empoderada es su capacidad de manipulación de la opinión pública, a sabiendas que la lucha por la libertad de Internet es un tema actual a nivel mundial que se ha detonado a partir de fenómenos como WikiLeaks o el espionaje del gobierno norteamericano a países Latinoamericanos. El gobierno lanzó un irresistible trozo de carne para entretener a toda la opinión pública atrapada en las redes sociales, brindándoles un próximo y meritorio triunfo cuando el intento de reforma se venga abajo y las iniciativas claramente importantes que “nadie entiende” y en las que pocos ponen atención, hayan sido aprobadas sin que medie una protesta de las voces que estarán ocupadas vitoreando su propio triunfo.

Lo realmente importante

20120523-200819_No_Mas_TelevisaBásicamente se trata de beneficiar a Televisa, pues dentro del paquete de iniciativas se establecen algunos contenidos que implican un retroceso total respecto a la reforma constitucional aprobada en junio, la cual garantizaría competencia en el sector.

Tras la creación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL) y la subsecuente regulación en la competencia con la aparición del concepto de “agentes preponderantes”, Televisa y otros grandes monopolios se vieron afectados en sus intereses, por lo que estas iniciativas buscan es “parchar” la ley para evitar que las regulaciones del IFETEL afecten a Televisa, finalmente la mayoría de los mexicanos se informan por la tele y estarán dispuestos a defenderla.

Algunos legisladores han observado que la iniciativa enviada al Senado por Peña no promueve realmente los intereses y el desarrollo del sector de las telecomunicaciones, resta atribuciones al IFETEL, y favorece a Televisa, al regular solamente a uno de los agentes preponderantes determinados, América Móvil.