Otra vez la burra al maiz

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Ahora entendemos el porqué de la estancia de Francisco Bernat al frente del equipo Puebla durante los últimos diez años. Y es que bajo la historia de que ha perdido mucho dinero, de que todo mundo le ha robado, de que los promotores y jugadores lo han dejado en la calle, se esconde un gran negocio que durante cada temporada regular se lleva a cabo dos veces al mes.

Antes quizás teníamos dudas de quién se encontraba detrás de este fabuloso negocio; sin embargo, tras los últimos acontecimientos queda más que evidente de quién se trata. Pero para ponerlo al tanto, le transcribo parte de la columna “En línea deportiva” que se publicó el 16 de junio pasado.

“Modus operandi: Como en las películas, este fraude tiene su chiste, y es que consiste en dobletear los boletos con los mismos folios y los mismos números, así de fácil. Y es que de los boletos originales sólo ponen a la venta cierta cantidad, y el completo de las localidades del estadio las cubren con los boletos dobleteados. Por ejemplo, 20 mil boletos a la venta de los buenos y 10 mil de los malos, que a un promedio de 100 pesos cada uno nos da la cifra anhelada del millón de pesos por partido. Además, como no están registrados son libres de polvo y paja; es decir, no se contabilizan para el pago de impuestos.

“Al enterarnos de este fraude surgen algunas preguntas: a) ¿Quién es el orquestador de esta maniobra?; b) ¿Habrá estado enterada la directiva de estos movimientos?; c) ¿Entre tantos directivos que tenía el Puebla, algunos sabrían y otros no?; d) ¿Será por eso que la nueva directiva ha llegado a un acuerdo con la empresa “súper ticket”, para que de ahora en adelante sean ellos quienes emitan el boletaje con código de barra?

“A pesar de la resistencia que han encontrado Ricardo Henaine y Jesús López por parte de algunos empleados del club para tratar de evitar que la nueva empresa se encargue de la emisión de boletos, la decisión está tomada. Poco a poco estos empleados del club empiezan a ser acotados por la nueva directiva, a pesar de haber armado un buen escenario para poder seguir delinquiendo. Veremos en qué acaba.” Hasta aquí la interesante cita.

Como podrá darse cuenta, en el torneo pasado existían una gran cantidad de dueños como Eduardo Abraham, Justo Olvera, Emilio Maurer, Óscar Juárez, López Castellanos, Antonio Fernández y Francisco Bernat. De todos ellos sólo queda uno, Bernat, a quien se le han agregado dos más: Ricardo Henaine y Jesús López Chargoy. El primero ha pasado el último mes y medio en Los Ángeles, California; y el segundo no maneja la administración, ni del estadio, ni de las finanzas del equipo. Entonces, por descarte sólo queda el principal accionista de equipo. Y es que después del partido en el que La Franja enfrentó al equipo Monterrey en el Cuauhtémoc, el reporte que salió de la oficina administrativa del club para los socios Henaine y Chargoy fue de apenas nueve mil boletos vendidos, cuando el estadio tuvo una asistencia mínima veintitrés mil aficionados. En la oficina argumentaron que de cortesía se destinaron cinco mil; entonces la pregunta sería: ¿ y los otros nueve mil, “apá”? Seguramente usted, al igual que yo, se imagina dónde. Y es que este negocio durante todo el año asciende a los 20 millones de pesos. Buenos, ¿no? Guácala.

Veremos qué acciones toman los socios de Bernat, o si son las nuevas víctimas de este “empresario”. El tiempo lo dirá. Nosotros, como siempre, seguiremos en línea. Hasta la próxima.

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