Publicaciones etiquetadas ‘Zacatecas’

La educación en números: Tercer Informe de Gobierno de Felipe Calderón

.

Primera parte

La dimensión del sistema educativo en México es de 34.3 millones de personas inscritas en alguna institución, las cuales son atendidas por 1.8 millones de maestros, según el anexo estadístico del Tercer Informe de Gobierno del Ejecutivo Federal.

De ellos, 4.7 millones de niños están en educación preescolar, siendo atendidos por 220.6 mil educadores; 15 millones en primaria con 574.4 mil mentores; 6.2 millones en secundaria con 370.6 mil profesores; 4 millones en el nivel medio superior (bachillerato y profesional técnico) con 280.6 mil maestros; 2.8 millones en educación superior, con 331.6 mil maestros y 1.6 millones en capacitación para el trabajo.

La educación en el país genera un gasto nacional de 792.2 miles de millones de pesos, de los cuales 621 mil millones corresponden al gasto público (que representa el 25% del total de presupuesto).

Del total invertido se destina el 99.6% a gasto corriente (sueldos, compensaciones, servicios), mientras que a la infraestructura educativa apenas se invierte el 0.4%. Los promedios internacionales, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), son 91.8 y 8.2%, respectivamente.

Haciendo cuentas, el gasto anual por estudiante de primaria es de sólo mil 357 dólares, en tanto que el promedio de los países de la OCDE es de 6 mil 687 dólares, en tanto que en educación superior se invierte 4 mil 341 dólares por estudiante, mientras el promedio del mismo organismo es de 8 mil 682 dólares (cifras obtenidas de Antonio Mejía Haro, Senador de la República por el Estado de Zacatecas).

Puebla, entre las entidades con mayor sobrecarga de trabajo en zonas escolares

.

Puebla se encuentra entre las 9 entidades que tienen mayor número de escuelas por zona de supervisión escolar, al tener al 11.8% de las zonas de supervisión de la entidad con más de 20 escuelas generales, según datos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

En el Panorama Educativo 2008 del INEE, se menciona que el referente elegido (más de 20 escuelas) se estableció como parámetro que ya había sido utilizado en el proceso de rezonificación de escuelas en algunos estados de la República, cuya base de distribución es de entre 15 y 17 escuelas por supervisión. El problema de que una supervisión atienda a tantas escuelas radica en la poca atención que reciben cada una de ellas, debido a que entre las múltiples funciones de un supervisor están las de: realizar visitas a cada una de sus escuelas; recopilar, revisar y organizar las estadísticas educativas; transmitir información; identificar las necesidades de actualización de los docentes y organizar cursos de capacitación; promover concursos, programas y campañas; trabajar con los directores sobre su proyecto escolar; conformar los consejos técnicos de zona; impulsar la participación de los padres de familia y solucionar conflictos; entre otras actividades. Al rebasar el número de 20 escuelas, es literalmente imposible que un supervisor visite a todas las escuelas cuando menos una vez al mes (si hay un promedio de 20 días hábiles por mes); además de que ve su tiempo limitado para realizar otras tareas. Según el parámetro elegido, nueve entidades tienen los mayores problemas, debido a que los porcentajes de zonas escolares con 21 o más escuelas rebasan el 10%: Veracruz (29.5%), Oaxaca (22.5%), estado de México (20%), Guanajuato (19.2%), Michoacán (17.3%), Jalisco (17.2%), Chiapas (14.2%), Puebla (11.8%) y Distrito Federal (10.5%).

Si bien la carga de trabajo del supervisor no depende únicamente del número de escuelas bajo su responsabilidad, también se tienen que considerar aspectos como: contar con equipo de apoyo (ATP), el nivel de marginación de la región, la organización de las escuelas (completa o multigrado), la calificación de los docentes, el rezago de los estudiantes; estos elementos pueden, en mucho casos, aumentar la complejidad de sus labores.

Los datos nacionales muestran que de las primarias generales, únicamente 9.5% de las zonas escolares atienden a más de 20 escuelas. Sin embargo, existen estados con problemas extremos: en Veracruz algunos supervisores tienen bajo su cargo hasta 77 escuelas y en Oaxaca alrededor de 54. Las entidades en donde se han completado los procesos de rezonificación y que no rebasan las 20 escuelas por supervisión están: Aguascalientes –máximo de 19 escuelas–;Yucatán –máximo de 17 escuelas–; Baja California Sur, Coahuila, Nayarit, Quintana Roo y Tlaxcala, en esta última el valor máximo de escuelas por zona es de 12, el más bajo en todo el país. Jalisco intentó dicho proceso (en 2003), aunque no ha terminado de organizar la distribución, aún 17.2% de sus zonas escolares rebasan el referente establecido. Existen varios estados en donde el porcentaje de zonas escolares con más de 20 escuelas es mínimo, como Durango, Guerrero, Sonora, Tabasco y Zacatecas. El número de escuelas es solamente un factor, entre muchos otros, que inciden en la carga de trabajo y en la eficiencia con la que los supervisores pueden realizar su trabajo; pero que sin duda se ve reflejado en la calidad de la educación.

Ansiedad y autoestima en jóvenes mexicanos

.

En enero del presente año, la Fundación Implementación, Diseño, Evaluación y Análisis de Políticas Públicas (IDEA), publicó el estudio «La Educación Básica en México: clasificación estatal y recomendaciones«, en el que presenta el Índice de Calidad Educativa (ICE), que mide el desempeño de los sistemas educativos de las 32 entidades federativas de México:

Índice de Calidad Educativa- Primarias

De la gráfica destaca que Oaxaca es el estado con el peor ICE en nivel primaria, Puebla ocupa el decimoquinto lugar, y Tlaxcala el decimonoveno puesto, de los peores ICE.

Índice de Calidad Educativa - Secundarias

Tlaxcala se coloca como el estado con peor ICE, Oaxaca se coloca en el octavo puesto y Puebla se mantiene en el decimoquinto lugar, de los peores ICE en secundaria.

Los datos disponibles indican que el sistema educativo mexicano es de baja calidad pero que además, los estudiantes de la región Puebla-Tlaxcala-Oaxaca están rezagados en comparación con sus homólogos del país.

Uno de los elementos que más llama la atención es el comportamiento de Tlaxcala, que desciende del puesto decimonoveno, en primaria, al último en secundaria entre los estados de más bajo nivel de calidad en secundaria. Oaxaca se recupera al subir siete puestos, mientras que Puebla se mantiene en el decimoquinto lugar en ambos niveles.

Por otra parte, la aplicación reciente del examen estandarizado del Programme for International Student Assessment (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) indica que México se encuentra en los últimos lugares internacionales en aprovechamiento escolar.

La gráfica muestra cómo, de una calificación máxima de 800 puntos, México promedia menos de 400 puntos en matemáticas y lectura, muy por debajo de otros países evaluados.

¿Qué factores están asociados con este fenómeno? Las explicaciones son múltiples y de diverso orden. Factores como la ansiedad, los profesores que se enojan y el nivel de escolaridad de los directivos son sólo algunos de los elementos que pueden explicar este fenómeno.

Por lo que hace a las actitudes de los adolescentes mexicanos, la hipótesis es que las actitudes son predisposiciones, aprendidas para pensar, sentir, percibir y comportarse hacia un objeto en referencia, este comportamiento puede ser favorable o desfavorable.

Con referencia a las matemáticas, jóvenes mexicanos de 15 años, a través de los cuestionarios aplicados en la evaluación de PISA, muestran un alto grado de confianza en sí mismos. México obtuvo una de las más altas calificaciones (0.175), solamente superado por Estados Unidos (0.253) y Canadá (0.187).

El programa es trianual, y evalúa a, con énfasis en un dominio diferente. El primer ciclo de aplicación fue en el año 2000 (que evalúa lectura), la segunda aplicación en 2003 evalúa matemáticas con una muestra de 29 mil 983 estudiantes, distribuidos en 31 entidades (en Michoacán no se aplicó). En 2006 se evaluó ciencias.

A partir de los resultados de 2003, se estableció que la interacción de actitudes, motivaciones y afectos interviene en el desempeño académico y en el aprendizaje permanente de los individuos, por lo que estos factores tuvieron un tratamiento especial.

Como los resultados que se muestran son opiniones de los estudiantes, es decir valoraciones subjetivas sobre procesos relacionados con la autorregulación, lo que los estudiantes dijeron puede ser o no congruente con el nivel de desempeño obtenido en la evaluación. Por ejemplo, los estudiantes mexicanos obtuvieron un alto índice en motivación, sin embargo el nivel de desempeño global de matemáticas fue uno de los más bajos.

Las pruebas de PISA midieron el grado de ansiedad de los alumnos al enfrentarse a las matemáticas. La premisa del estudio fue: los estudiantes con un bajo nivel de ansiedad generalmente dedican mayor atención a la tarea, debido a la ausencia de distractores, a partir de lo cual rendirán más que los estudiantes con un alto nivel de ansiedad.

Si los estudiantes están confiados en sus habilidades y están muy motivados, los niveles de ansiedad deberían ser bajos; sin embargo, contrariamente a lo que se podría esperar, los estudiantes de Brasil (0.570) y México (0.471) son los que reportan mayor nivel de ansiedad, mientras que los estudiantes de Estados Unidos (-0.096) son los que reportan un menor nivel de ansiedad.

Los estudiantes que sienten ansiedad cuando estudian matemáticas tienden a no interesarse ni a disfrutar con ellas, por tanto, la ansiedad puede actuar como un impedimento para el aprendizaje eficaz de las matemáticas, por lo que los estudiantes pueden tender a evitarlas y no cursar carreras que impliquen el estudio de las mismas.

En la evaluación de PISA 2003 se les preguntó a los estudiantes hasta qué punto se sentían desesperanzados y bajo estrés emocional al trabajar las matemáticas. Los efectos de la ansiedad en esta materia se derivan de lo que los estudiantes pensaban de las afirmaciones que se presentan en el cuadro: 

Como puede observarse, los porcentajes de México son superiores a los de la OCDE en cuatro de las cinco afirmaciones, en las opiniones «completamente de acuerdo y de acuerdo». Estas cuatro proposiciones indican que los estudiantes en México se sienten más preocupados, tensos o nerviosos cuando aprenden matemáticas que el promedio de estudiantes de la OCDE.

También en un porcentaje alto (73.3 por ciento), los estudiantes en México se sienten capaces de resolver problemas de matemáticas, inclusive en un porcentaje mayor que el promedio de estudiantes de la OCDE (71.1 por ciento). Esta afirmación denota que al momento en que el estudiante enfrenta un problema de matemáticas siente ansiedad por la percepción que tiene sobre esta materia (las matemáticas son difíciles) y no por la falta de capacidad para resolver los problemas matemáticos.

Al examinar las diferencias del índice de ansiedad en matemáticas en cada entidad, respecto a la media nacional (0.471), se detectó que las entidades que presentan diferencias significativas, como de mayor ansiedad, son Tlaxcala (0.691), San Luis Potosí (0.620), Zacatecas (0.584) y Durango (0.558).

Según la fundación IDEA, uno de los factores más significativos en los resultados bajos, particularmente en secundaria, es el fenómeno de maestros que se enojan cuando sus alumnos les preguntan sobre contenidos de las lecciones. Los alumnos obtienen entre 16 y 21 puntos menos en las pruebas de español y matemáticas. En este sentido tenemos que Puebla tiene un promedio de profesores que se enojan al ser interrogados del 1.33, Oaxaca 1.34 y Tlaxcala 1.35, mientras que la media nacional es de 1.38 , es decir, que en esta región se enojan un poco menos que el promedio del país.

Además de los maestros enojones, otros de los factores considerados fue el nivel de estudio de los directores de los planteles. Oaxaca se colocó en último lugar en ese rubro, con un promedio de 4.3 años de estudios superiores, mientras que en Colima fue de 8.9 años.

Si relacionamos estos factores con otros indicadores podemos explicarnos por qué la calidad educativa es tan baja.

Si los elementos hasta aquí considerados se toman como síntomas y no como un hecho, es imprescindible que éstos sean considerados en consideración para desarrollar acciones que procuren mejorar el desempeño académico y el clima en el aula. Resulta imperante, por parte del sistema educativo nacional, realizar investigaciones para identificar los factores que impiden a los alumnos desempeñarse eficientemente, calcular la magnitud del efecto de tales factores y, con base en ello, establecer prioridades para la toma de decisiones que ayuden a mejorar la calidad de la enseñanza.