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Se ubica Puebla entre los 10 peores estados en educación básica

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Ocho estados de la República figuran como los peores en educación básica, entre los que se encuentran Puebla, Tlaxcala y Oaxaca, según el estudio “Índice Compuesto de Eficacia de los Sistemas Escolares” elaborado por la Fundación Implementación, Diseño, Evaluación y Análisis de Políticas Públicas (IDEA) y Mexicanos Primero Visión 2030.

La muestra del estudio abarcó a estudiantes de 3º de secundaria a los que se aplicaron los Exámenes de Calidad y Logro Educativo (EXCALE) en matemáticas, realizados por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE).

El Índice Compuesto de Eficacia (ICE) se construyó a partir de tres factores: infraestructura, ausentismo de profesores y alumnos con profesores incorporados a Carrera Magisterial. La lista de posiciones del ICE es la siguiente:

¿Por qué Puebla ocupa el lugar 25 en el ICE?
La infraestructura de las escuelas es muy deficiente, lo que coloca a la entidad en la posición 31. Ocupa la posición 19 en alumnos cuyos profesores cuentan con carrera magisterial (36%) y el 50% de alumnos tienen profesores que no faltan o que casi no faltan. Si se promedia estos factores, la entidad ocupa esta posición:

 ¿Por qué Tlaxcala ocupa el lugar 26 en el ICE?
Su infraestructura es la más deficiente en el país, colocando a este estado en el lugar 32. Las variables de asistencia de profesores es también deficiente y aunque los profesores con carrera magisterial son el 38%, el puntaje promedio los ubica en este lugar:

 ¿Por qué Oaxaca ocupa el lugar 27 en el ICE?
Las tres variables tienen un promedio bajo, lo que hace que la entidad se coloque en el lugar 27:

 

El estudio, recientemente terminado y presentado por el presidente de la fundación Mexicanos Primero, David Calderón, durante el mes de junio, confirma que la educación básica en el país va en picada a ritmo acelerado, ello por la falta de infraestructura, el deterioro de las escuelas, el ausentismo de los profesores, entre otros.

Nivel de infraestructura de la escuela. Los alumnos de tercero de secundaria que asisten a escuelas con muy buena infraestructura aumentan 14.15 puntos su promedio, en la prueba de Excale, con respecto de aquellos que asisten a escuelas con infraestructura deficiente.

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Profesores incorporados a carrera magisterial. Según el estudio, los alumnos aumentan su promedio en 5.02 puntos cuando sus profesores están incorporados a este programa. En educación primaria no se encontraron efectos observables de este programa, por lo que los resultados deben tomarse con precaución.

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El ausentismo de los profesores. Influye de manera negativa. Por cada aumento de categoría en el ausentismo (nunca o casi nunca, a veces, frecuentemente, casi siempre), los alumnos obtienen en promedio 6.52 puntos menos. Un alumno con un profesor que falta “siempre o casi siempre”, obtiene en promedio casi 20 puntos menos.

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Michoacán es uno de los estados en donde el ausentismo es alarmante. Las pruebas de PISA 2003 no fueron aplicadas porque los profesores estaban en paro. En la prueba ENLACE 2007 las escuelas estaban vacías y sólo fueron evaluadas algunas (aunque debido a ello fueron anuladas). En abril de 2008 sucedió lo mismo, ENLACE no se aplicó porque los profesores lo impidieron. Los problemas sindicales son constantes debido a que en ese estado está la presencia de la facción opositora al SNTE, la CNTE.

Según el ICE, Michoacán muestra algunos de los indicadores más desfavorables del país: tiene el último lugar en aprovechamiento de Excale, el lugar 20 en inasistencia de profesores, 18 en infraestructura y 16 en maestros incorporados a Carrera Magisterial. La reprobación es elevada en primaria (5.20%) y secundaria (21.80%). La deserción en primaria decreció en los últimos seis años (1%), pero en secundaria se elevó (12%), por lo cual es la más alta del país.

Oaxaca muestra una situación parecida. Los resultados de ENLACE 2007 son evidentes, la entidad se ubicó entre las que obtuvieron los peores resultados. La ausencia de los profesores en Oaxaca es muy grave. La reprobación (14.20%) y la deserción (7.40%) en el ciclo escolar 2006-2007 son mayores a los observados en el promedio nacional. Pese a lo anterior Oaxaca recibe un presupuesto mayor al de la media nacional: 9 mil 600 pesos por alumno, cifra 21 % mayor al promedio transferido en toda la República.

Chiapas se consolida como el estado con mayor desigualdad educativa del país, aunque sus resultados promedio no sean los más bajos al ocupar el 3er lugar en profesores que no faltan nunca o casi nunca. El ausentismo escolar duplica al promedio nacional 111,136 personas de 5 a 14 años. Tiene la mayor cantidad de escuelas con muy bajo rendimiento. El 30% de los alumnos de educación básica son indígenas.

La situación es desfavorable en todo el país pues aun en los estados mejor posicionados en el ICE, como Colima y Nuevo León, los resultados de Excale están por debajo del promedio nacional.

Alumnos reprobados en Puebla le cuestan a la SEP más de 790 mdp

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Durante el ciclo escolar 2007-2008, en Puebla, reprobaron 50 mil 486 alumnos de primaria y secundaria, que representaron una pérdida económica de 790 millones 471 mil 877 pesos para la entidad.

Según el Panorama Educativo de México 2007, elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), la educación de un alumno de primaria cuesta, al año, 10 mil 413 pesos; y el de uno de secundaria, 16 mil 100 pesos.

Estos costos incluyen el pago de salario de los maestros, la dotación de materiales, el mantenimiento de las escuelas, el pago de los libros de texto gratuito y otros equipos con los que cuentan las escuelas. De ahí que un alumno reprobado represente la pérdida de dicha inversión.

En Puebla 4.9% (3 mil 932 alumnos) reprobaron en primaria, mientras que el 14.4% (46 mil 554 alumnos) en secundaria. Estas cifras colocaron a la entidad como una de las que presenta mayor índice de reprobación, pero también significan que se gastaron, en la entidad, 40 millones 944 mil 749 pesos en educación primaria y 749 millones 527 mil 128 en educación secundaria por concepto de reprobación.

 
Durante el último ciclo escolar, el índice de reprobación en primaria, a nivel nacional, fue de 4.1% (549 mil 449 estudiantes), lo que representa un costo de más de 5.7 mil millones de pesos.

En secundaria reprobó 17.6% de los adolescentes (un millón 25 mil alumnos), que implicó un costo para el país de 16 mil 502 millones de pesos.

En total, durante el último ciclo escolar reprobaron, en todo el país, más de 3 millones 35 mil alumnos tanto del nivel básico como del medio (primaria, secundaria, técnicos y bachillerato), cifra similar a la población total de estados como Guerrero o Tamaulipas.

Tan sólo los estudiantes repetidores en primaria y secundaria le costaron al país más de 22.2 mil millones de pesos (4 millones 297 mil 200 por arriba del presupuesto que se destina a la educación básica en el DF), casi 724 millones de pesos más del costo en el ciclo escolar anterior.

Si bien el índice de reprobación en el país muestran una tendencia a la baja (en 2006 fueron 1.7 millones, contra 1.5 en 2007), los costos económicos que ello representa aumentan a la par que el presupuesto destinado a la educación.

Por entidades, Oaxaca se ratifica como el estado con mayor porcentaje de niños reprobados en el nivel de primaria (uno de cada 10 alumnos).

En secundaria, Yucatán también es la entidad que por segundo año consecutivo presentó la mayor proporción de jóvenes reprobados, con tres de cada 10 alumnos.

Ante este panorama, la Secretaría de Educación Pública (SEP), el pasado 16 de junio dio a conocer que 5 mil escuelas “experimentales” de educación básica ya no calificarán con números sino por desempeño, lo cual está relacionado con el acuerdo de eliminar la reprobación.

La educación en Puebla reprobada, según últimos indicadores

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Puebla presenta severos rezagos en educación básica, con índices de aprovechamiento por debajo de la media nacional en aspectos que afectan incluso el desarrollo de los alumnos en los niveles educativos superiores, como son los casos del porcentaje de ocupados sin educación básica, la cobertura de educación secundaria, el nivel de lectura de docentes, el porcentaje de niños con padres analfabetas y los promedios obtenidos por los alumnos en asignaturas como español, matemáticas y geografía dentro de las pruebas nacionales.
 
Lo anterior se desprende del último informe del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) titulado Panorama educativo de México 2007: Indicadores del sistema educativo nacional, que muestra, como único logro importante la tasa de matrícula con avance regular (los estudiantes cursan el grado adecuado a su edad) entre los alumnos de preescolar (80.8 y el promedio nacional de 77.2). El estado con la menor cobertura en este nivel educativo es Chihuahua (59.8%) y la más alta es la de San Luis Potosí (87.8%).

En cambio, Puebla tiene una de las tasas de cobertura más bajas en educación secundaria (75.5% contra 80% del promedio nacional y el 99.9% del D.F.). Entidades como Oaxaca, Guerrero y Chiapas están por encima de Puebla en este indicador, con tasas de 70.3, 66.6 y 63% respectivamente.

Además, la entidad registra una de las más bajas tasas de matriculación con avance regular en los alumnos a partir de los 14 años, con 73.9%, contra el nacional de 77.3%. Esto quiere decir que, a mayor edad, aumentan los índices de deserción y reprobación, lo que genera rezagos en educación básica, mismos que se agudizan en los niveles medio superior y superior.

El documento destaca, como otra de las deficiencias severas del sistema educativo poblano, el porcentaje de hombres ocupados que no terminaron la educación básica (94.2%, a diferencia del 89.5% nacional). Entre las mujeres, esta tasa es más alarmante: 47.2% contra 37.7% en el país. Aunque este indicador se refiere a población adulta, demuestra que en Puebla el impacto social de la educación básica ha sido bajo, al no ser una condicionante para la inserción laboral de la población.

Por otra parte, el porcentaje de niños de entre 3 y 14 años con padres analfabetas es uno de los más altos del país: 21.3% en 2005, mientras el promedio nacional se encuentra en 13.5. El porcentaje más elevado lo tiene Chiapas, con 39.7, mientras que el más bajo lo registra el D.F. (2.8). Esto muestra que un considerable porcentaje de los alumnos de educación básica carecen de apoyo para realizar sus tareas elementales al tener padres analfabetas.

En cuanto a hábitos de lectura de los docentes, el informe destaca que seis de cada diez profesores poblanos de preescolar leen tan sólo un libro al año (el promedio nacional es siete de cada diez). El estado con mayor nivel de lectura en este nivel es Quintana Roo (9 de cada 10) y el más bajo es Tlaxcala (5 de cada 10).

A nivel de secundaria, este mismo indicador muestra que 7 de cada 10 docentes en Puebla leen un libro por año. El promedio nacional es 8 de cada 10. El estado donde leen más estos profesores es el D.F., con 9 de cada 10; y donde leen menos es Hidalgo (6 de cada 10). En el caso de primaria, 7 de cada 10 son lectores, muy semejante al promedio nacional.

En lo que se refiere a la calidad en los aprendizajes, el panorama no es más alentador para los poblanos. Si se toma como referencia los Exámenes para la Calidad y el Logro Educativo (Excale), aplicados por el INEE, el porcentaje de alumnos de tercero de primaria que alcanza el nivel de logro educativo básico para matemáticas está dos puntos porcentuales abajo del promedio nacional al registrar 58%. En geografía se encuentra siete puntos abajo del promedio nacional al alcanzar tan sólo el 50%.

El porcentaje de alumnos de tercero de secundaria que alcanza el nivel básico de logro educativo para español es apenas del 64%, mientras que el promedio nacional es de 67%.

Una de las justificaciones que arguyen las autoridades educativas, para los bajos resultados, está en los factores de pobreza económica de la entidad, que repercuten en el desempeño de los alumnos. Sin embargo hay que señalar que, si se toma como referencia el Producto Interno Bruto (PIB) per capita, Puebla no es de las más pobres del país: está por encima de Chiapas, Guerrero, Nayarit, Oaxaca, Tabasco y Veracruz; y en el mismo nivel de Hidalgo y Zacatecas.

Incluso, algunas de estas entidades muestran mejores resultados que Puebla, como es el caso de Veracruz, cuyos promedios en los exámenes Excale son acordes a los nacionales.

Sólo cinco universidades de Puebla cuentan con carreras acreditadas

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En Puebla, sólo cinco universidades cuentan con programas de licenciatura cuya calidad es acreditada por organismos oficiales. Y entre éstas, la orientación predominante son las áreas de Educación y Humanidades, así como la de Ciencias Económico-Administrativas, a pesar de que las tendencias mundiales en educación superior apuntan hacia el desarrollo de las Ciencias Naturales y Exactas, así como Ingeniería y Tecnología.

Organismos como el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), así como de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES) tienen dentro de sus registros de buena calidad a las licenciaturas ofrecidas por la Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la Universidad de las Américas (UDLA), la Iberoamericana, campus Golfo (UIA), Universidad Madero (UMAD) y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Pero, de acuerdo con un estudio realizado por Consultoría Contracorriente, a pesar de su calidad, los programas ofrecidos por estas instituciones no siguen las tendencias mundiales.

Tendencias nacionales

Tanto a nivel local como estatal, la mayoría de las universidades, tanto públicas como privadas, tienden a favorecer las carreras en las áreas de Ciencias Sociales y Administrativas (Derecho, Contaduría, Administración, etc.)

La diferencia entre los sistemas públicos y privados radica, fundamentalmente, en el número de carreras ofrecidas: mientras que en las universidades privadas se ofrecen 40, en las universidades públicas existen 526 opciones disponibles.

 

 

Tendencias internacionales:

A diferencia de lo ocurrido dentro del país, a nivel mundial las áreas administrativas pierden presencia ante el auge de las carreras de áreas de ciencias exactas, así como de ingeniería y tecnología.

Sólo los casos de Australia y España son similares a México en el sentido de que sus ofertas académicas se centran en las áreas sociales y administrativas.

Tendencias en el estado de Puebla:

Como se mencionó al principio, sólo cinco universidades poblanas cuentan con programas de licenciatura reconocidos como de buena calidad por organismos internacionales. Y la orientación de éstos es similar a la del resto del país:

La educación en Puebla reprobada, según últimos indicadores

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Puebla presenta severos rezagos en educación básica, con índices de aprovechamiento por debajo de la media nacional en aspectos que afectan incluso el desarrollo de los alumnos en los niveles educativos superiores, como son los casos del porcentaje de ocupados sin educación básica, la cobertura de educación secundaria, el nivel de lectura de docentes, el porcentaje de niños con padres analfabetas y los promedios obtenidos por los alumnos en asignaturas como español, matemáticas y geografía dentro de las pruebas nacionales.

Lo anterior se desprende del último informe del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) titulado Panorama educativo de México 2007: Indicadores del sistema educativo nacional, que muestra, como único logro importante la tasa de matrícula con avance regular (los estudiantes cursan el grado adecuado a su edad) entre los alumnos de preescolar (80.8 y el promedio nacional de 77.2). El estado con la menor cobertura en este nivel educativo es Chihuahua (59.8%) y la más alta es la de San Luis Potosí (87.8%).

En cambio, Puebla tiene una de las tasas de cobertura más bajas en educación secundaria (75.5% contra 80% del promedio nacional y el 99.9% del D.F.). Entidades como Oaxaca, Guerrero y Chiapas están por encima de Puebla en este indicador, con tasas de 70.3, 66.6 y 63% respectivamente.

Además, la entidad registra una de las más bajas tasas de matriculación con avance regular en los alumnos a partir de los 14 años, con 73.9%, contra el nacional de 77.3%. Esto quiere decir que, a mayor edad, aumentan los índices de deserción y reprobación, lo que genera rezagos en educación básica, mismos que se agudizan en los niveles medio superior y superior.

El documento destaca, como otra de las deficiencias severas del sistema educativo poblano, el porcentaje de hombres ocupados que no terminaron la educación básica (94.2%, a diferencia del 89.5% nacional). Entre las mujeres, esta tasa es más alarmante: 47.2% contra 37.7% en el país. Aunque este indicador se refiere a población adulta, demuestra que en Puebla el impacto social de la educación básica ha sido bajo, al no ser una condicionante para la inserción laboral de la población.

Por otra parte, el porcentaje de niños de entre 3 y 14 años con padres analfabetas es uno de los más altos del país: 21.3% en 2005, mientras el promedio nacional se encuentra en 13.5. El porcentaje más elevado lo tiene Chiapas, con 39.7, mientras que el más bajo lo registra el D.F. (2.8). Esto muestra que un considerable porcentaje de los alumnos de educación básica carecen de apoyo para realizar sus tareas elementales al tener padres analfabetas.

En cuanto a hábitos de lectura de los docentes, el informe destaca que seis de cada diez profesores poblanos de preescolar leen tan sólo un libro al año (el promedio nacional es siete de cada diez). El estado con mayor nivel de lectura en este nivel es Quintana Roo (9 de cada 10) y el más bajo es Tlaxcala (5 de cada 10).

A nivel de secundaria, este mismo indicador muestra que 7 de cada 10 docentes en Puebla leen un libro por año. El promedio nacional es 8 de cada 10. El estado donde leen más estos profesores es el D.F., con 9 de cada 10; y donde leen menos es Hidalgo (6 de cada 10). En el caso de primaria, 7 de cada 10 son lectores, muy semejante al promedio nacional.

En lo que se refiere a la calidad en los aprendizajes, el panorama no es más alentador para los poblanos. Si se toma como referencia los Exámenes para la Calidad y el Logro Educativo (Excale), aplicados por el INEE, el porcentaje de alumnos de tercero de primaria que alcanza el nivel de logro educativo básico para matemáticas está dos puntos porcentuales abajo del promedio nacional al registrar 58%. En geografía se encuentra siete puntos abajo del promedio nacional al alcanzar tan sólo el 50%.

El porcentaje de alumnos de tercero de secundaria que alcanza el nivel básico de logro educativo para español es apenas del 64%, mientras que el promedio nacional es de 67%.
 
Una de las justificaciones que arguyen las autoridades educativas, para los bajos resultados, está en los factores de pobreza económica de la entidad, que repercuten en el desempeño de los alumnos. Sin embargo hay que señalar que, si se toma como referencia el Producto Interno Bruto (PIB) per capita, Puebla no es de las más pobres del país: está por encima de Chiapas, Guerrero, Nayarit, Oaxaca, Tabasco y Veracruz; y en el mismo nivel de Hidalgo y Zacatecas.

Incluso, algunas de estas entidades muestran mejores resultados que Puebla, como es el caso de Veracruz, cuyos promedios en los exámenes Excale son acordes a los nacionales.

Gasto corriente absorbe 99% de presupuesto educativo

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A pesar de que el gobierno federal destina 25% de su gasto total a la educación (519 mil millones de pesos en 2007), la mayor parte de estos recursos (el 99.6%) se utiliza para sueldos y prestaciones del magisterio y la burocracia, por lo que los gastos de operación e inversión, las innovaciones pedagógicas y de investigación se quedan prácticamente sin presupuesto.

Esto explicaría que, a pesar del monto destinado a educación por el gobierno federal (que supera incluso a los de Canadá y España), el rendimiento de los alumnos mexicanos resulte insatisfactorio, como lo mostraron los últimos resultados de la prueba PISA o los obtenidos por las evaluaciones del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y la propia Secretaría de Educación Pública (SEP).

A esto se agregaría la falta de criterios objetivos del propio gobierno federal para asignar las partidas presupuestales a los estados, pues no existe correspondencia entre los fondos destinados a cada entidad federativa y su población escolar, lo que implica una distribución discrecional de los recursos.

A pesar de que el gobierno federal destina 25% de su gasto total a la educación (519 mil millones de pesos en 2007), la mayor parte de estos recursos (el 99.6%) se utiliza para sueldos, prestaciones del magisterio y la burocracia, por lo que los gastos de operación e inversión, las innovaciones pedagógicas y de investigación se quedan prácticamente sin presupuesto.

Aportaciones federales y estatales vs. calidad en el desempeño

En 2007, el 5.44 % del Producto Interno Bruto (PIB) se destinó a la educación con 519,023 millones de pesos, del cual 63.1% corresponde a educación básica, 19.2 % a la educación superior y 10.2% al nivel medio superior, el porcentaje restante (7.5) se destina a otros servicios educativos (según información del INEE. En las cifras estimadas a partir del 1er informe de gobierno de Felipe Calderón el porcentaje es de 6.9).

Si se compara el gasto de inversión que hace México con otros países, para el año 2004 (última información disponible en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, Indicadores 2006-2007) es equiparable al de Chile, superior al de Canadá y España e inferior al de Corea y Estados Unidos (todos estos países con resultados de aprovechamiento escolar superiores a los obtenidos por México).

El gasto público educativo de cada entidad federativa se compone por recursos federales, a través del FAEB, así como estatales y municipales. En el periodo 2000-2006, el grueso de recursos de origen federal fue de 77.9%, mientras que la participación promedio de las entidades fue de 22.1% (fuente: a-regional).

Tanto la asignación de recursos federales como la participación son diferenciadas. Las cinco entidades que mayores recursos recibieron de la Federación, en el ciclo escolar 2006-2007, fueron:


 

Las entidades con la mayor aportación al gasto educativo fueron el estado de México, Baja California, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco, Sonora, Tabasco, Sinaloa, Guanajuato, Yucatán, Durango, Puebla y Michoacán (superior a 35%). Oaxaca no participó y Baja California Sur aportó menos del 2 por ciento.

Pese a las inversiones en educación, no se ha logrado elevar la calidad. Los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (PISA) 2006 que realizó la OCDE muestran que el Distrito Federal, Querétaro, Aguascalientes, Nuevo León, Coahuila, Colima, Chihuahua, Sonora y estado de México son las entidades del país mejor evaluadas al ocupar las primeras posiciones. Los estados con peores desempeños fueron Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Guerrero, los cuales permanecen en ese orden en los últimos lugares de la prueba PISA 2006 en lo que se refiere a ciencias.

De los datos anteriores es posible clasificar a las entidades en cuatro grupos:

1.- Con promedios altos de asignación y resultados deficientes en las pruebas PISA, como es el caso de Veracruz, quien ocupa el tercer lugar en asignación federal y ocupa el lugar 29 en las pruebas PISA. En este grupo, Puebla se encuentra en el noveno puesto de asignación federal, con una participación estatal por arriba del promedio, pero ocupa el lugar 21 en el desempeño en PISA.

2.- Entidades en donde hay correspondencia entre recursos y buenos desempeños. Es el caso del Distrito Federal, con la puntuación más alta en PISA, además de tener la asignación más alta de recursos federales, aunque sus aportaciones estatales son bajas. El estado de México, que tiene una de las aportaciones federales más altas y cuya participación estatal está por arriba del promedio, obtuvo resultados superiores al promedio nacional.

3.- Las entidades en donde la participación estatal es baja y los resultados también. En este grupo sobresale Oaxaca, en donde no hay participación estatal y los resultados también son bajos. Baja California Sur posee aportación estatal baja y resultados que están por abajo del promedio nacional.

4.- Las entidades que tienen bajo recursos y buenos resultados: Aguascalientes, Colima, Nuevo León y Quintana Roo. Estos estados han tenido innovaciones pedagógicas e inversiones que van más allá del gasto corriente, factores que pueden explicar sus mejores resultados.

Matrícula vs. recursos

Sin fórmulas ni criterios objetivos para la asignación de los recursos, existen algunas incongruencias, como en el caso del estado de México que tiene la mayor matrícula del país con 2,557,116 alumnos y recibió un presupuesto de 17,290,483,689 pesos, es decir, que por cada alumno recibió 6,761.71 pesos, mientras que el Distrito Federal con una matrícula de 1,784,037 alumnos recibió 17,902,800 000 pesos, es decir 10,034.99 por alumno. En el caso de Puebla, recibió por alumno 5,876.83 pesos.

A partir de este análisis, se deduce que la mayor asignación de recursos no es condición suficiente para mejorar la calidad educativa. Primero se tienen que resolver los problemas del sistema a fondo y a continuación destinar los recursos.

Por otra parte, a mayor inversión debiera corresponder una mayor exigencia en cuanto a calidad, evaluación, rendición de cuentas y transparencia. Para mejorar la educación, el gobierno federal tendrá que optar por una fórmula transparente y criterios objetivos que no continúen con las inercias de temas financieros, además de soslayar una serie de trabas jurídicas que impiden hacer un gasto eficiente.

Sin aptitudes 5 de cada 10 poblanos para acceder a educación superior

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Menos del 1% de los estudiantes poblanos tienen aptitudes para realizar actividades de alta complejidad en las áreas científicas, mientras que las del 52% son insuficientes para tener acceso a estudios superiores.

Media de desempeño en la escala global de ciencias para los países participantes, PISA 2006Esto se desprende de los resultados obtenidos tanto por México como por Puebla en la prueba estandarizada del Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (Programme for International Student Assessment PISA, 2006) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)

En dicha prueba, México se colocó en los últimos lugares en aprovechamiento escolar, con una media nacional de 410 puntos, mientras que Finlandia, en primer lugar, tuvo 563; y el estado de Puebla se encuentra junto con las entidades de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Tabasco como las peores entidades del país en desempeño escolar (con un promedio de 387).

PISA es una evaluación trianual que mide el desempeño de jóvenes mexicanos de 15 años (en las 32 entidades federativas, ya sea que estén inscritos o no en alguna institución educativa), y que, en cada una de sus aplicaciones, pone énfasis en un dominio diferente. La primera emisión, realizada en el 2000, evaluó lectura; la segunda, en 2003, matemáticas. La de 2006 se centró en ciencias.

La evaluación de PISA 2006 organiza los resultados por niveles de competencia: los estudiantes ubicados entre los niveles 0 a 1 tienen dominios insuficientes (en especial el 0) para acceder a estudios superiores y desarrollar diversas actividades. En el nivel 2 se encuentran quienes poseen el mínimo adecuado para desempeñarse en la sociedad. Los que se ubican entre los niveles 3-4 están por arriba del mínimo necesario y, por ello, buenos, aunque no del nivel deseable. Los niveles 5-6 corresponden a los jóvenes con potencial para realizar actividades de alta complejidad cognitiva, científicas u otras.

De acuerdo con estos criterios, la mayoría de los jóvenes mexicanos se encuentran entre los niveles 1 y 2. Y los de Puebla, en especial, estarían entre los últimos lugares a nivel nacional

La mayoría de los jóvenes poblanos se encuentran en el nivel 1, pues sus conocimientos científicos son limitados y sólo pueden aplicarlos a pocas situaciones familiares: sus explicaciones “científicas” son obvias y obtenidas directamente de la evidencia dada.

Los cuestionarios de PISA están construidos, en términos generales, por preguntas de opción múltiple y preguntas abiertas en las que los jóvenes deben construir la respuesta. En algunos casos esto exige una argumentación larga, mientras que en otras es corta. Y las respuestas se califican como total o parcialmente correctas, es decir que para aquellas que requieren la construcción de la respuesta se considera que está parcialmente bien si cumple con una parte de los criterios, mientras que si alcanza a cubrir todos es considerada totalmente correcta.

Por ejemplo, en el examen de PISA se les presentó el siguiente texto que corresponde al contenido de la lluvia ácida y sus efectos corrosivos, con su correspondiente pregunta:

Responder adecuadamente a esta pregunta exige del estudiante la capacidad de asociar de diferentes conocimientos para derivar la respuesta correcta, como hacer uso de conocimientos previos relacionados con cambios químicos de la materia y el origen natural del nitrógeno y del azufre.

El hecho de que la mayoría de los alumnos mexicanos no respondieran bien a este reactivo implica que son incapaces de relacionar datos y, por ende, no sólo carecen de aptitudes de raciocinio y de argumentación, sino también de generar nuevos conocimientos. En esta situación se encuentra el 55.88% de los estudiantes mexicanos a los que se les hizo esta pregunta, al no lograr responder correctamente. Por otra parte, el 44.12% de los estudiantes mexicanos pudo responder correctamente, aunque sólo el 18.68% la contestó totalmente bien y el 25.44% la contestó parcialmente bien.

Los estudiantes mexicanos no demostraron tener los conocimientos científicos básicos necesarios para reconocer el origen de los óxidos de nitrógeno y azufre, ni siquiera fueron capaces de establecer relaciones simples de causa-efecto, por ejemplo entre la contaminación (en general) y la fuente de los óxidos.

Ni los estudiantes mexicanos ni los poblanos tienen potencial para realizar actividades de alta complejidad cognitiva, científicas u otras, pues sólo el 0.3 de estudiantes tanto en el país como en Puebla se colocó en los niveles 5-6.

En este sentido, las consecuencias van más allá del impacto mediático de aparecer en los últimos lugares de la prueba PISA: nuestro sistema educativo está formando una generación de estudiantes incapaces de lograr el mínimo desempeño profesional exigido por las actuales condiciones a nivel internacional, lo que sin duda repercutirá no sólo en sus vidas profesionales (de manera individual), sino también en las posibilidades de desarrollo para el país, al reducir su potencial para el desarrollo científico y tecnológico.

Puebla, sin mejoras en aprovechamiento escolar desde el 2003

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El estado de Puebla se ubica en los últimos lugares de aprovechamiento en matemáticas, lectura y ciencias, por lo que se encuentra junto con las entidades de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Tabasco como las peores entidades en desempeño escolar.

En materia de aprovechamiento, Puebla ocupó el lugar 27 en matemáticas, el 22 en lectura y el 21 en ciencias.

Por debajo de Puebla en aprovechamiento de matemáticas se encuentra Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Tabasco que se situaron en los lugares 28, 29, 30 y 31, respectivamente.

Sobre el punto anterior, el estado de Puebla prácticamente mantuvo su nivel puntuación (387) logrado en el 2003, por lo que en tres años no registró ninguna mejora.

Los anteriores resultados se obtuvieron del Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (PISA) 2006 que realizó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Las evaluaciones de PISA revelan que el Distrito Federal, Nuevo León, Aguascalientes, Querétaro, Coahulia, Sonora, Chihuahua y Jalisco son las entidades del país mejor evaluadas al ocupar las primeras posiciones.

En la evaluación sobre ciencias el Distrito Federal ocupó el primer sitio y el segundo en lectura. Nuevo León obtuvo el primer lugar en lectura y el cuarto en ciencias.

Los peores estados de México que resultaron evaluados fueron Guerrero Chiapas y Oaxaca, los cuales permanecen en ese orden en los últimos lugares de la prueba PISA en lo que se refiere a ciencias y lectura.

Otro dato señala que si bien los alumnos del Estado de México (Edomex) se ubican por arriba de la media nacional en las áreas de ciencia, lectura y matemáticas, éstos salen reprobados.

Por ejemplo, en ciencias la media nacional es de 410 puntos, mientras la del Edomex es de 418, pero entre Finlandia, el país mejor evaluado con 563 puntos en esta área, y México hay una diferencia de 153 puntos.

La prueba PISA se hace para comparar conocimientos y rendimiento escolar de alumnos de 15 años. En el ejercicio del año pasado participaron 57 países, es decir, 16 más de los que fueron evaluados en el 2003.

Los países que sacaron lo más altos puntajes fueron Finlandia, Canadá, Japón, Australia y Corea. Ahí no sólo se destacó el alto rendimiento de los alumnos, sino también la política educativa que ofrece un acceso equitativo a las oportunidades de aprendizaje.

De ese total de naciones que formaron parte de la prueba PISA, México ocupó el lugar 49 en ciencias, el 48 en matemáticas y el 43 en lectura y su puntaje general como país fue de 410 puntos.

Asimismo, el examen indica que en materia de educación, México ocupa el último lugar de los 30 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

En ninguna materia de las evaluadas se superó el nivel 2, de los 8 niveles que conforman la prueba de PISA.

Los datos revelados indican que el 50% de los jóvenes tienen un nivel de cero y uno en habilidades científicas, matemáticas y de lectura.

La información también confirma que México mejoró su nivel de puntuación en tres años, al pasar de 385 a 410 puntos. Donde se detectó una mejora en los indicadores, fue que las jóvenes disminuyeron la brecha de puntuación que había con los varones en lo que se refiere a las habilidades en matemáticas y de lectura.

La posición del SNTE

Ante ese panorama, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se deslindó de la baja calificación que obtuvo México en el Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes, que ubicó al país en el sitio 49 de 57 naciones participantes.

Emilio Zebadúa, director de la Fundación para la Cultura del Maestro, sostuvo, a pocos días de que fueran dados a conocer los resultados de PISA, que los responsables últimos del desempeño del sistema educativo son las autoridades federales y estatales.

“No hay una explicación favorable por parte del gobierno de por qué tenemos estos resultados en PISA, y es responsabilidad de la SEP explicar qué no se hizo en materia de política educativa en los últimos siete años, para no llegar a los niveles que PISA y la OCDE nos exigen”, explicó.

Frente a las recomendaciones que entregó a México la OCDE tras la publicación de los resultados de la prueba —que revelan que no hubo avances en los últimos 6 años para elevar la calidad de la educación—, Zebadúa reiteró que corresponde a la SEP trazar la ruta para mejorar el aprendizaje de los alumnos.

“Ligar el desempeño del maestro como trabajador, a una productividad, en este caso denominada calidad educativa, cuando sabemos que está asociada a una multiplicidad de causas, es pensar que porque le subes el 4 por ciento de salario a un maestro, tiene que elevarse la calidad educativa en 4 por ciento; en ningún modelo del mundo se ha demostrado que funciona y nadie lo propone, son ámbitos diferenciados”, expresó.

Las recomendaciones de la OCDE

En su informe Un Análisis del Sistema Escolar Mexicano a la Luz de PISA 2006, el organismo le asignó al país una serie de desafíos, cuando menos 12, para que salga del bache en materia de educación, reformando de raíz el sistema nacional.

La propuesta se planteó luego de que el mismo organismo difundió los resultados de PISA, en el que más de 50 por ciento de los alumnos mexicanos se ubicó en los niveles de logro más bajos.

La OCDE señaló que es urgente que el país trace un camino para aumentar el aprovechamiento escolar de los alumnos, estableciendo estándares claros, públicos y monitoreables sobre lo que se espera que aprendan al final de cada grado escolar en todas las asignaturas.

Otras recomendaciones son someter a concurso las plazas de maestros, directores, vacantes y de nuevo ingreso, además de revisar el balance del modelo de financiamiento educativo, en el que poco más de 90 por ciento del gasto se va al pago de salarios y personal.

En concreto, la OCDE propone desarrollar mecanismos de medición para evaluar y monitorear el logro de los estándares fijados para los alumnos, además de alinear los planes de estudio a las principales áreas de conocimiento.

También pidió garantizar que los cursos a los maestros tengan altos estándares de calidad y pertinencia, además de que estén alineados con las necesidades curriculares de los planes y programas de estudio.

Propuso producir materiales de alta calidad para apoyar el trabajo del magisterio y hacer una mayor inversión de recursos para sus programas de formación continua.

Otra tarea que propone es realizar acciones inmediatas para fortalecer el liderazgo en la escuela y en los diferentes niveles al interior del sistema educativo nacional, así como dotar a los centros escolares de autonomía y brindar apoyo a los alumnos en riesgo de fracaso escolar.

Obtiene Puebla resultados por debajo del promedio nacional en prueba Excale

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De acuerdo con los resultados de los Exámenes para la Calidad y el Logro Educativo (Excale), dados a conocer por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), entre 20 y 30% de los estudiantes de tercer grado de primaria en México se encuentran por debajo del nivel básico en todas las materias.

 

El instrumento de evaluación, aplicado por primera vez en el país en las materias de español, matemáticas, ciencias naturales, educación cívica, historia y geografía, muestra también (en el desglose por entidad federativa) que Puebla se encuentra por debajo del promedio nacional, lo que explicaría sus mediocres resultados obtenidos en materia educativa.

En matemáticas, 40% se ubicó por debajo del nivel básico y 9% en avanzado, lo que equivale a decir que aquellos alumnos no pueden trasladar el razonamiento matemático a su vida cotidiana para la resolución de problemas. Aunque en todas las evaluaciones realizadas en México, los hombres obtienen mejores calificaciones que las mujeres en esta área, en esta ocasión las diferencias fueron mínimas.

En español fueron evaluadas las habilidades de lectura, reflexión sobre la lengua y expresión escrita. En conjunto, 25 % de los estudiantes estuvieron por debajo del nivel básico, mientras que sólo 2 % en el avanzado. Es decir, mientras que aquel segmento de alumnos puede interpretar el significado de una frase o palabra en un contexto determinado, sólo una minoría es capaz de interpretar frases metafóricas. En este caso, las mujeres obtuvieron mejores calificaciones que los hombres.

Los resultados anteriores demuestran que México está muy lejos de ser un país de lectores. Para agregar algunos datos, según la encuesta nacional sobre el uso del tiempo, realizada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en el 2002, la televisión es la actividad favorita de las familias mexicanas: 81% le dedica un promedio de13 horas semanales (casi dos horas diarias), a esta actividad. En cambio, 29% dedican 4 horas semanales a leer y tocar instrumentos musicales (34 minutos al día).

Volviendo a los resultados de Excale, en ciencias naturales 25% no alcanzó el nivel básico y 23% estuvo en el avanzado. En esta área, prácticamente existe el mismo aprendizaje entre hombres y mujeres.

En educación cívica, 39% se ubicó por debajo del nivel básico y sólo 4% en el avanzado. En esta materia, son mejores las mujeres que los hombres.

En geografía, 43% estuvieron abajo del nivel básico y 10% en el avanzado. Las diferencias entre hombres y mujeres no fueron significativas.

Los peores resultados se encontraron en historia, donde 56% de alumnos no llegaron al nivel básico y sólo 1% alcanzó el avanzado.

La calidad de enseñanza en cada área es heterogénea: ciencias naturales, lectura y reflexión sobre la lengua fueron los rubros donde los alumnos de tercer grado obtuvieron mejor rendimiento; educación cívica y matemáticas estuvieron en situación intermedia, seguidas por expresión escrita y geografía. Los peores resultados estuvieron en historia.

Los niveles de competencia de las áreas no son equivalentes: son más exigentes en las materias de resultados inferiores, y más fáciles las de mejores cifras. Por ejemplo, se le exige saber a los niños, de entre 8 y 9 años, el papel de las organizaciones sociales y su beneficio, las semejanzas entre los niveles de gobierno, las funciones de los poderes Judicial, Legislativo y Ejecutivo; el objetivo de los partidos y las ventajas de las elecciones; la red para votar y ser votado; la Constitución Federal como el conjunto de leyes que nos rigen a todos los mexicanos, etcétera

¿Cómo exigir que los alumnos de esa edad tengan esos conocimientos cuando la Secretaría de Educación Pública, a través de la Dirección General de Evaluación de Políticas Educativas, informó que, como resultado de la aplicación la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (Enlace) 2007, 12 mil 800 profesores de primaria y secundaria, presentaron problemas para acentuar, resolver quebrados y fórmulas geométricas y resolver ecuaciones (esto último en el caso de los profesores de secundaria)? Nadie puede enseñar lo que no sabe. Así que también es altamente probable que los mismos profesores desconozcan los contenidos que se les exige saber a los niños.

Resultados por entidad federativa

Para poder interpretar los resultados que se obtuvieron en Excale, por entidad federativa, hay que hacer algunos análisis adicionales. En esta ocasión se presenta la influencia que tiene la variable social, de lo que se ha llamado “capital cultural escolar (CCE)” de los estudiantes, que no es otra cosa que el nivel de preparación de los padres, si el alumno cuenta o no con computadora, si tiene a su disposición Internet, es decir, todos aquellos elementos del contexto social que le permiten tener un mejor desempeño académico: a mayor capital cultural, mayor aprendizaje de los estudiantes

Entre las entidades que están en franca ventaja en cuanto al CCE se encuentran el Distrito Federal, Nuevo León, Aguascalientes, Chihuahua, Baja California, Baja California Sur, Jalisco, Coahuila, Sonora, México.

Por el contrario, las entidades más deterioradas son Chiapas, Guerrero, Veracruz e Hidalgo. Oaxaca no fue evaluada debido a los problemas que se presentan, pero seguramente estaría en este grupo.

Dentro de este panorama, como se observará, Puebla se colocó en el nivel medio bajo de CCE, lo que explica sus mediocres resultados.

Puebla, sexto lugar nacional en contratación de profesionistas

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Un millón 995 mil 514 personas están ocupadas en el estado de Puebla, pero de ellas sólo 205 mil 538 han cursado algún grado de estudios universitarios, lo que equivale al 10.3%, del total de ocupados.

Aunque según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE, con datos actualizados al segundo trimestre de 2007), Puebla ocupa el sexto lugar en el país con mayor número de profesionistas ocupados —para efectos de esta encuesta se considera profesionistas ocupados a aquellas personas que han cursado como mínimo cuatro años de universidad—, está por debajo del promedio nacional en este rubro (13.3% del total de personas empleadas), pues el Distrito Federal y Nuevo León tienen porcentajes muy altos (27.5 y 21, respectivamente). En cambio, Hidalgo, con 9.9%, es la entidad federativa con el porcentaje más bajo de profesionistas ocupados.

Promedio de crecimiento de profesionistas ocupados

Según un estudio de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) que analiza el ritmo del cambio en el trabajo (Panorama Anual del Observatorio Laboral Mexicano, 2006), durante los últimos cuatro años Puebla registró un crecimiento promedio, de los profesionistas ocupados, de 0.5%; es decir, de cada 100 plazas que se generan en Puebla, media es ocupada por un profesionista

El estado con mayores pérdidas de plazas fue San Luis Potosí, que presentó una variación porcentual en el crecimiento de los ocupados en los últimos cuatro años de -2.8%, lo que equivale a decir que lejos de crearse nuevas plazas, se cerraron. En contraste, el estado con el mayor incremento promedio de profesionistas ocupados fue Coahuila (6.2%); es decir, de 100 plazas que se generaron en ese estado, seis fueron ocupadas por profesionistas, mientras que la media de crecimiento se ubicó en 2.68 %, en el país.

 

 Relación entre ocupación y estudios realizados

A nivel nacional, según la ENOE, el número total de profesionistas ocupados es de 5.4 millones de personas, lo que representa el 13.9% del total de ocupados.

Las carreras con mayor número de profesionistas ocupados son: Administración (643 mil 100 ocupados; 12 de cada 100 profesionistas), Contaduría y Finanzas (638 mil 800 ocupados; 11 de cada 100) y Derecho (492 mil 700 ocupados; 9 de cada 100).

Las carreras con menos profesionistas ocupados son: Ciencias del Mar (mil 800; 0.03 de cada 100), Forestales (2 mil 100; 0.04 de cada 100) e Ingeniería Pesquera (2 mil 400; 0.05 de cada 100).

En Puebla se observan tendencias muy similares, al ser las carreras de Derecho (21 mil 400 ocupados), Contaduría (19 mil 100) y Administración (17 mil 300), las que tienen el mayor número de profesionistas empleados.

La ENOE muestra que, a nivel nacional, las carreras con el mayor porcentaje de profesionistas que realizan trabajos diferentes a los de su formación profesional son: Ingeniería de Transportes, Aeronáutica, Naval, Pilotos Aviadores y Navales (6 de cada 10), Turismo (6 de cada 10) y Archivonomía y Biblioteconomía (5 de cada 10), Económico Administrativas (4 de cada 10), Ciencias Biológicas (4 de cada 10) y en las Ingenierías (3 de cada 10).

En contraste, en las áreas de Educación, Ciencias de la Salud, Artes, Ciencias Físico-Matemáticas, Arquitectura, Urbanismo y Diseño y Humanidades la proporción de quienes sí trabajan en su área es de 7 de cada 10.

Las carreras que mostraron una mayor relación entre los estudios realizados y la ocupación desempeñada son: Música y Danza, Formación Docente en Educación Preescolar y Primaria y Medicina, Terapia y Optometría, con una proporción de 9 por cada 10 profesionistas.

En Puebla, las carreras con el mayor porcentaje de profesionistas que realizan trabajos diferentes a los de su formación profesional son: Contaduría (5 de cada 10), Derecho (5 de cada 10) e Ingenierías (4 de cada 10). En contraste, Medicina y Educación tienen una proporción de 8 por cada 10.