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Ni estudian ni trabajan: El problema de los Ni Nis

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Este 8 de diciembre apareció en el periódico El País una nota titulada “El problema de los Ni Nis” que aborda uno de los principales problemas que aquejan a los jóvenes mexicanos: cuando no estudian ni trabajan.

En la nota se destaca que en México hay por lo menos 7 millones de jóvenes (de alrededor de los 18 años) que están en la situación de no estudiar ni trabajar. Fenómeno al que denomina de los «Ni Nis».

Estos jóvenes no estudian ni trabajan, no porque así lo decidan, sino porque no pueden. Se encuentran en una condición social de marginación y exclusión social que se traduce en segregación y discriminación.

José Narro Robles, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, hace algunos días, alertó sobre el riesgo que significa para México que haya 7 millones de «ni nis.»: «Necesitamos que nuestros jóvenes estén estudiando o estén trabajando y no que se encuentren en esa situación en lo que algunos han llamado las generaciones o los grupos ‘Ni-Ni’, ni estudian ni trabajan».

Este problema tiene al menos dos dimensiones para analizar: la laboral y la educativa. Aquí se hará referencia solamente al problema educativo.

Se tiene un exceso de oferta en educación básica y en la medida que van aumentando los grados educativos también lo hacen las carencias de todo tipo, lo cual impide garantizar la oferta educativa en los niveles más altos.

Una de las constataciones más importantes que se pueden hacer es que conforme van aumentando los niveles educativos se va perdiendo, en forma dramática, la capacidad del sistema educativo de asegurar una trayectoria regular para todos.

Cada generación va perdiendo la posibilidad de escolarización de un importante número de personas, sobre todo en aquellos niveles que ofrecen mayores oportunidades personales y colectivas, que son el bachillerato, el profesional técnico y la licenciatura.

 

 La población nacional en edad escolar inicial (en el 2007) sumaba 5.9 millones de habitantes de entre cero y dos años (5.6 %) y el grueso de la población, es decir 30.2 millones de habitantes, se encontraban en el rango de edad de 15 a 29 años, que representaban la demanda de servicios educativos en los niveles de media superior y superior (28.7 %); finalmente la población no escolarizable, es decir aquella que después de los 30 años no han recibido ninguna educación o que abandonó los estudios antes de llegar al nivel medio superior, con 42.7 millones de habitantes, representa el restante 40.6 %.

El caso de Puebla

En el estado de Puebla, en el 2007, tenía al 27.9% de su población en edad escolar de estudiar la educación superior, es decir de 18 a 29 años, lo que colocaba a la entidad por arriba del promedio (27.4%), según estas cifras nacionales.

En el municipio de Puebla menos del 50 % de los jóvenes de entre 15 y 19 años de edad asiste a la escuela, lo que representa un factor fundamental para la permanencia del analfabetismo y deserción escolar en la ciudad, según datos del Consejo Estatal de Población (Coespo).
El 4 % de la población en el municipio continúa considerándose como analfabeta, luego de que más del 3.6 % de los jóvenes, principalmente entre 15 y 24 años de edad, no sabe leer ni escribir.

El 24.8 % de la población joven en Puebla alcanza el nivel de bachillerato; el 17.6 % termina la primaria completa; el 11.6 % termina su educación profesional, y el 0.01 % estudia una maestría o doctorado (estos últimos datos del municipio de Puebla fueron obtenidos de La Jornada de Oriente, 10 de diciembre, 2009).

Consideraciones finales

Ni en el país ni en el estado se han tomado previsiones demográficas para que el sistema educativo esté preparado para el crecimiento de la población. Además de que la burocracia educativa, el sindicato, la mala preparación de profesores y otros elementos han provocado que ahora no se pueda ofrecer la educación superior a toda la población que está en edad de estudiar, apenas se satisface el 10% de la demanda.

Tener a tantos sin estudiar ni trabajar tarde o temprano conduce a problemas sociales muy graves.

Se conoce muy poco de los «ni nis». No hay estudios serios que permitan conocer lo que pasa con ellos y las maneras en que se enfrentan a este problema.

El sentido común dice que las alternativas más utilizadas por los jóvenes son: migración (sobre todo a los Estados Unidos); otros tratan de encontrar espacio educativo de muy baja calidad, estudian idiomas o computación en academias sin control de calidad; otros se incorporan a la economía informal y el trabajo precario. También están en alto riesgo de caer en la delincuencia organizada y el narcotráfico.

Según la información de El País, algunas ciudades, empiezan a presentarse nuevas formas de asociación juvenil, más estables que las pandillas, que crean «comunidades» o «familias» con sus propias reglas y códigos de conducta, ante la necesidad de los jóvenes de salir de casa.

Se trata de grupos urbanos marginados, con alguna preparación, que tienen familia muy pronto, y que están creando nuevos problemas.

Programas educativos deficientes, advierte el INEE

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Los programas Enciclomedia, Nacional de Lectura, Escuelas de Calidad, entre otros (de la Secretaría de Educación Pública- SEP), ponen en “evidencia deficiencias importantes” en su manejo, afirma el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en su Informe 2008: ¿Avanza o retrocede la calidad educativa? Tendencias y Perspectivas de la Educación Básica.

Los programas que se analizan en el informe son:

  • a) Programas centrados en materiales o tecnología
    Red Escolar; Programa Nacional Lectura; Enciclomedia
  • b) Programas centrados en recursos humanos
    Programa Nacional para la Actualización Permanente de Maestros en Servicio (PRONAP); Programa Asesor Técnico Pedagógico (ATP) de Educación Indígena
  • c) Programas con recursos y atención a gestión e innovación
    Programa de Escuelas de Calidad (PEC); Fortalecimiento a la Educación Especial; Programa de Educación Multigrado
  • d) Programas que se proponen atender a grupos vulnerables
    Programa Educación Primaria para Niños Migrantes; Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe); Oportunidades
  • e) Programas de reciente creación
    Sobre gestión-organización-infraestructura; Para poblaciones vulnerables
  • f) Programas de instancias particulares

Los programas que se establecieron para mejorar la calidad de la educación presentan características que los hacen inapropiados, según este estudio:

  • Parecen desordenados y poco consistentes.
  • Persisten, en el sistema educativo, centralismo burocrático y corporativismo.
  • Son numerosos (resultan excesivos) y presionan tanto a las escuelas que ocupan su atención entre varios programas que no son necesariamente congruentes entre sí.
  • Los profesores son distraídos en tareas que no son las esenciales.

Las fallas fundamentales de los programas son debidas a la falta de planeación y evaluación; número excesivo y falta de continuidad. Las Políticas siguen sin focalizar ni dar prioridad efectiva a factores clave.

Esto es en lo que se refiere a los programas impulsados directamente por la SEP, pero a ellos hay que agregar los instrumentados por gobiernos estatales y municipales, que incrementan la carga excesiva que tienen los profesores y que los distraen de sus tareas fundamentales.

El reporte también analiza los programas educativos de atención a la población vulnerable, como Oportunidades (antes Progresa), coordinado por la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) que es el programa más importante del gobierno mexicano para combatir la pobreza, el cual incluye un componente educativo.

La vertiente educativa consiste en becas y apoyo para útiles escolares que se dan a las familias pobres con hijos en edad escolar, en forma condicionada a que los niños y jóvenes asistan a la escuela. Pretende asegurar la asistencia regular y la permanencia de los niños y jóvenes en la escuela hasta la educación media superior. Las becas tienen un monto máximo mensual, en educación básica, de 955 pesos por familia, y el de las becas de educación media superior es de mil 745 pesos. Actualmente se otorgan mensualmente 5.3 millones de becas escolares.

Este programa, frecuentemente evaluado, sólo ha mostrado su efectividad al mejorar la asistencia escolar, aunque de la calidad de la educación nada se sabe.

El estudio concluye señalando que los programas denotan gran esfuerzo del Estado y la sociedad, por lo que es necesaria una política parsimoniosa e integrada, para generar efectos sistémicos y propiciar uso más eficiente de recursos.

…alinear los  procesos que contribuyen a educación de calidad: el currículo, los materiales de instrucción, las formas de organización del sistema educativo, las formas de educar y apoyar el desarrollo profesional de los profesores, las formas de administrar las escuelas y el sistema educativo, las formas de evaluar y las formas en que los profesores facilitan el aprendizaje de los estudiantes, es decir la instrucción y la pedagogía. Será este buen alineamiento el que permite sostener esfuerzos educativos de alta efectividad…

Con estos análisis algo queda muy claro: cada programa debe evaluar el impacto (particularmente en la calidad educativa), antes de ampliar cobertura.

Puebla, quinto lugar en el país con población en edad escolar básica

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A pesar de que en México la población en edad escolar para asistir a la educación básica (3-14 años) ha disminuido desde 2005, hay entidades que siguen presentando una gran cantidad de niños en este rango de edad, entre las que destaca Puebla, según datos del Panorama Educativo 2008, publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Según el estudio, en 2007 la población de 3 a 14 años, edad en la que deben estar inscritos en preescolar, primaria o secundaria (educación básica), representaba 24.5% de la población nacional (con una cantidad de 25 millones 899 mil 056 niños), y según las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo) se estima que para 2020 la población disminuya a 18.6% (21 millones 515 mil 452 niños).

El nivel que concentra a la mayoría de los niños es el de primaria (6-11 años), quienes representan poco más de la mitad de la población en edad escolar básica, seguido por los de secundaria y preescolar.

El estudio señala que la población total en México se mantuvo en crecimiento desde mediados de los años cuarenta y hasta la década de los setenta, cuando alcanzó su máximo histórico con una tasa de crecimiento de 3.4%. De 1974 a 2000 se inició una fase de desaceleración.

Entre 2000 y 2005 la tasa de crecimiento media anual de la población era de 1%. En el 2007 la población nacional era de 105 millones 790 mil 725 mexicanos, lo que significó una tasa de crecimiento media anual de 0.9% con respecto de 2006.

La población infantil (0-14 años), a partir del año 2000, inició su disminución al pasar de 33 millones 241 mil 843 niños a 31 millones 739 mil 142 en 2007, lo que significa 1 millón 502 mil 701 niños menos. En 2007 los niños en edad escolar básica representaban 24.5% de la población nacional, el mayor número corresponde al grupo en edad de cursar la primaria (12.5%).

Se estima que en el año 2020 la población en edad escolar básica representará sólo 18.6% de la población total nacional (21 millones 515 mil 452 niños), es decir, menos de una quinta parte de la población nacional.

En 2007 un poco menos de 26 millones de niñas y niños debieron estar asistiendo a la escuela, en cualquiera de los tres niveles: preescolar, primaria o secundaria. Sin embargo, según datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el ciclo escolar 2007-2008 se encontraban inscritos 25 millones 066 mil 522 niños, es decir, el 3.4% de este grupo de edad no asistía a la escuela.

A pesar de las tendencias nacionales, el cambio demográfico, ha sido diferente entre grupos sociales y entidades federativas del país, de manera que aquellas entidades de mayor pobreza y marginación son las que enfrentan en general los mayores rezagos.

En 2007 siete entidades federativas concentraban casi la mitad de la población del país de 3 a 14 años (48.7%): estado de México, Distrito Federal, Veracruz, Jalisco, Puebla, Guanajuato y Chiapas. Estas entidades también tienen la mayor población del país.

De acuerdo con diversas investigaciones del INEE, las entidades federativas que atienden el mayor número de alumnos en condiciones de vulnerabilidad se concentran en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Puebla, por lo que al menos 24.6% de la población en edad escolar básica, en 2007, vivía en las entidades de mayor pobreza y rezago social (6 millones 366 mil 551 niños).

En el ciclo escolar 2006-2007 estas mismas entidades registraron las mayores tasas de rezago educativo a nivel nacional.

En la última década la población mexicana, a pesar de tener una población joven, ha comenzado un proceso de envejecimiento. De 2007 a 2020 se estima (Conapo) que la población presente una tasa de crecimiento anual de 0.7% a nivel nacional y de -1.4% para la población en edad escolar básica (3-14 años), destacándose el grupo de edad 6 a 11 años.

Educación y pobreza en México

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México puede reducir sus niveles de pobreza alimentaria en un 18 % si la población tuviera acceso a la educación primaria, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Este dato aparece en el estudio «México: impacto de la educación en la pobreza rural» de Juan Luis Ordaz, dado a conocer en el mes de enero por la Cepal.

En este estudio se evalúa el impacto de la educación primaria y de la secundaria en la población nacional, con énfasis en el sector rural de México, en los tres niveles de pobreza oficialmente reconocidos: pobreza alimentaria, de capacidades y de patrimonio.

La “pobreza alimentaria”, identifica a la población cuyo ingreso es inferior al necesario para adquirir una canasta suficiente de alimentos. La “pobreza de capacidades” se refiere al ingreso que permite cubrir las necesidades mínimas de alimentación, pero que es insuficiente para la educación y la salud de cada miembro del hogar. La “pobreza de patrimonio” se refiere a la población que cuenta con el ingreso suficiente para cubrir sus necesidades mínimas de alimentación, educación y salud, pero que no les permite adquirir los mínimos aceptables de vivienda, vestido, calzado y transporte, para cada uno de los miembros del hogar.

Según el estudio en mención, el acceso generalizado de la población a la educación primaria, a nivel nacional, disminuiría la pobreza de capacidades en un 15 % y la de patrimonio en 4 %.

En México la pobreza alimentaria, afecta al 13.2 % de la población. La pobreza de capacidades, en la que se encuentra el 20.7 % de mexicanos. Mientras que en pobreza patrimonial, se encuentran el 42.6 %.

La información demuestra que la educación por sí misma es un instrumento efectivo para ayudar a las personas a salir de la pobreza.

La educación primaria reduce la probabilidad de encontrarse en pobreza alimentaria en aproximadamente 5.5 puntos porcentuales, en la de capacidades en 5.9 puntos porcentuales, y en la de patrimonio en 2.6 puntos porcentuales. Lo que representa una disminución de alrededor de 18%, 16%, y 4%, en las correspondientes tasas de pobreza para las personas que han concluido la primaria en comparación con quienes no lo han hecho.

La educación secundaria tiene un mayor efecto en la disminución de la pobreza que la primaria. A nivel nacional se encontró que como consecuencia de llegar a la secundaria, las personas bajan en promedio las tazas de pobreza en 30% alimentaria, 27% de capacidades y 15% de patrimonio.

El estudio muestra con evidencias que la educación básica en México es un mecanismo importante para ayudar a los individuos a salir de la pobreza extrema y moderada. Además, el impacto es mayor cuando se trata de llegar a más altos niveles educativos y es más marcado en el medio rural que en el urbano.

La cantidad de la educación es un elemento fundamental en este estudio pero no la calidad, sin embargo es lógico concluir que es probable que cuando es mayor calidad educativa, ella sea un medio aún más efectivo en el combate a la pobreza en México.

Factores que influyen en los buenos o malos resultados*

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Primera parte

Alrededor del 65% de las diferencias en el logro educativo, según los especialistas del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), se explican por las condiciones familiares y sociales de los estudiantes.

Esta afirmación no es nueva, ya desde el informe de Coleman y colaboradores (1966) se sabía que la distribución del aprendizaje depende del nivel socioeconómico de las familias de los estudiantes y que la escuela reproduce las inequidades sociales y económicas del país.

Lo que sí es novedoso es que en la evaluación PISA (por sus iniciales en inglés, Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con el fin de encontrar algunas de las principales características asociadas al éxito escolar, tiene en cuenta el rendimiento de los alumnos junto con las características de sus centros de enseñanza y sus entornos familiares.

Generalidades de PISA

Número de países participantes

                  

Población objetivo

Debido a las diferencias de los sistemas educativos, la población objetivo es definida en referencia a una edad determinada: estudiantes de entre 15 años tres meses y 16 años dos meses de edad al momento de la evaluación, que estén inscritos en una institución educativa a partir del séptimo grado.

Instrumentos

Se aplican dos tipos de instrumentos escritos: los cuadernillos de conocimiento y los cuestionarios de contexto.

Los primeros son las pruebas, que como ha sido ampliamente difundido en el país, México ocupa una de las últimas posiciones en rendimiento académico:

Los segundos, los cuestionarios de contexto, ofrecen datos importantes sobre factores culturales, económicos y sociales que influyen en el desempeño de los alumnos.

Información de contexto de PISA

A continuación se presentan los resultados considerados claves, los cuales se agrupan en positivos, es decir que tuvieron una influencia en los alumnos que ayuda a mejorar su desempeño, y negativos, cuando los factores influyen de manera perjudicial para el desempeño. Adicionalmente se resaltan los resultados de la tecnología. El objetivo es mostrar cómo ciertas variables tienen una relación estrecha con el desempeño de los alumnos. No se pretende elaborar un análisis exhaustivo ya que existen variables que no han sido lo suficientemente evaluadas o porque su medición es difícil.

Resultados claves: factores que comprobaron ser positivos

Género

Existe, en los resultados, una disparidad de género en matemáticas y de ciencias, ya que una alumna obtendrá entre 15 y 18 puntos menos en promedio que un estudiante varón. Sin embargo, en el área de lectura sucede lo inverso, una estudiante mujer tendrá 15 puntos adicionales en promedio que un estudiante varón. Estos resultados son similares, y ambos son estadísticamente significativos. En los resultados a nivel estatal existen algunas brechas de género mayor, como en el caso de Campeche, Coahuila y Tlaxcala, entre los más significativos, en donde esta diferencia es más marcada; mientras que en el caso de Nayarit los resultados se invierten.

Nivel de escolaridad

Hay una relación positiva entre la escolaridad1 y el puntaje obtenido en PISA. Como es de esperarse a mayor escolaridad, mejor desempeño. Por lo que los alumnos que obtuvieron buenos resultados estudiaban el primer grado del nivel medio superior.

Tipo de sostenimiento de la escuela: privado

El desempeño de los estudiantes de escuelas privadas es relativamente mayor, 40 puntos por arriba, al de los alumnos de escuelas públicas. Una explicación podría ser que la diferencia en el desempeño entre estudiantes en escuelas públicas y particulares se debe a las diferencias en sus índices socioeconómicos. Aunque cuando se va avanzando en el sistema educativo, acercándose más al nivel superior, las diferencias se van acortando.

Índice socioeconómico

El índice socioeconómico utilizado en el análisis de PISA calcula factores económicos, sociales y culturales. En este sentido, los resultados positivos de los alumnos estuvieron directamente relacionados con que los alumnos con mejor posición socioeconómica destinan más tiempo a estudiar (tareas en casa) sin necesidad de salir a trabajar. Quien sólo estudia tuvo mejor desempeño.

Posición socioeconómica alta de los alumnos

Éste tiene un impacto positivo en el desempeño de los estudiantes, por lo general los individuos que pertenecen a niveles socioeconómicos más altos cuentan con mayores oportunidades de asistir a la escuela y de tener accesos a mayores recursos (mayor cantidad de libros, utilización de computadoras, uso de internet). Sin embargo, el efecto de este índice no es tan grande como otras variables asociadas a factores culturales.

Mayor nivel de educación de la madre

En los resultados, hay un efecto positivo de 15 puntos en aquellos alumnos que estuvieron en un nivel alto del índice socioeconómico y cultural. Por ejemplo, el 66 % de los estudiantes que tuvieron los resultados más altos, al menos uno de sus padres cuenta con estudios de nivel licenciatura, esta variable fue más significativa cuando es la madre quien tiene el nivel de licenciatura, elemento que seguramente está relacionado con la atención que la madre brinda a los hijos para revisar las tareas y la atención del desarrollo educativo en general.

Localización de la escuela

Con respecto al grado de urbanidad el impacto es positivo, como es de esperarse. Un estudiante que proviene de una escuela ubicada en una ciudad mediana (hasta un millón de habitantes) obtendrá en matemáticas 14 puntos en promedio por arriba de aquel estudiante que su escuela se encuentre en una localidad de entre 15 mil y 100 mil habitantes.

Se puede suponer que al haber mejores recursos en comunidades urbanas, como en infraestructura escolar, hay una mayor probabilidad de que en estas zonas urbanas se cuente con mejores maestros y directivos, o que inclusive las familias tuviesen un mayor nivel educativo lo cual afectaría positivamente el desempeño de los estudiantes.

Clima escolar

Una variable que no ha sido suficientemente analizada, por su dificultad para medir, es la que se refiere al clima escolar, pero que según los alumnos evaluados está relacionada con su buen desempeño, es el clima escolar general de “armonía”.

Percepción sobre las materias

Cabe destacar que los estudiantes anotaron que la ciencia y las matemáticas se asociaron a mejores oportunidades de trabajo y seguridad financiera futura, por lo que es necesario tener un buen desempeño en ellas. Esta variable sólo fue de percepción y no comprobó tener algún efecto positivo más allá de esperar tener un buen desempeño.

*La nota ha sido construida con base en los reportes de PISA de las 3 ediciones y los análisis adicionales del INEE.

Mejores los alumnos de preescolar que los de primaria

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Los estudiantes mexicanos presentan retrocesos en sus habilidades en español y matemáticas conforme avanzan dentro del sistema educativo, como se desprende de los resultados de las evaluaciones aplicadas por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). Mientras nueve de cada 10 alumnos de preescolar alcanzan el nivel básico en lenguaje y comunicación, así como pensamiento matemático, en primaria lo logran 8 de cada 10. Y en secundaria esta proporción se reduce a 7 de cada 10.

Lo anterior, según el estudio «El aprendizaje en tercero de preescolar en México«, dado a conocer por el INEE durante el mes de agosto y basado en los Exámenes para la Calidad y el Logro Educativo (Excale). Dicho documento constituye el primero en su tipo para evaluar a gran escala el conocimiento que adquieren los alumnos. Para ello se aplicaron 10 mil 305 exámenes a estudiantes en todo el país, a 12% de niños de Cursos Comunitarios, a 23% de Escuelas Rurales públicas, 39% de escuelas Urbanas Públicas y 26% de Preescolares Privados.

Comparativo de las aplicaciones de Excale para preescolar, primaria y secundaria

Si bien las evaluaciones Excale no son totalmente equivalentes entre los tres niveles, el hecho de todas que midieran los dominios de español y matemáticas permite comparar los resultados.

Se observa, así, que 91% de los alumnos de preescolar alcanzan el nivel básico en español. En cambio, sólo 82% de los estudiantes de primaria logró este resultado y en secundaria el porcentaje se redujo a 67%.

En matemáticas, el fenómeno se repite: 91% de alumnos de preescolar alcanzan el básico, mientras que en primaria lo logran el 83 % y en secundaria sólo el 51%.

Aunque los alumnos de preescolar tienen mejores resultados que los de primaria y secundaria, en ese nivel ya se observan grandes brechas que caracterizan al Sistema Educativo Nacional, y son las que existen entre las escuelas privadas y las públicas; y dentro de esta segunda categoría, entre quienes estudian en escuelas urbanas y los que lo hacen en rurales y comunitarias.

Esta prueba midió qué tanto saben los alumnos y cuánto pueden aplicarlo respecto de dos de los seis campos formativos que contiene el Programa Nacional de Educación Preescolar establecido en 2004: lenguaje y comunicación, y pensamiento matemático.

Para evaluar lo anterior, se diseñaron reactivos acordes a la edad, que fueron contestados en forma verbal y escrita. Los evaluadores fueron educadoras en formación o en ejercicio, quienes interactuaron con reducidos grupos de alumnos, para responder a una variedad de reactivos.

Se aplicaron las pruebas en mil 91 escuelas de preescolar, de los estratos rural público, cursos comunitarios, urbano público y privado. No se incluyó a los alumnos de educación indígena ni de los Centros de Desarrollo Infantil (CENDI), porque el INEE consideró que no tiene las condiciones que garanticen la equidad en la evaluación de niños cuya lengua materna no necesariamente es el español.

Las brechas entre los estudiantes empiezan desde el preescolar. Los pobres empiezan rezagados, como se observa al comparar la educación privada con la de las escuelas rurales o cursos comunitarios. Mientras en el preescolar privado el 42% alcanzó el nivel de excelencia en lenguaje y comunicación, apenas el 5 % de cursos comunitarios lo hizo.

Los mejores resultados de aprendizaje se concentran en los grupos de educandos cuyas condiciones sociales y escolares son las mejores: en orden decreciente, las escuelas de los estratos privado, urbano-público, rural-público y cursos comunitarios.

En lenguaje y comunicación, las mujeres salen mejores que los hombres. En pensamiento matemático salieron más equilibrados. La diferencia es mínima. El mismo fenómeno se constata en los resultados en primaria y secundaria para la asignatura de español.

El estudio confirma lo ya sabido: las condiciones socioculturales en que se desarrollaron los estudiantes y en las que operan los centros educativos, inciden de manera directa en el rendimiento académico.

Los resultados también se ven afectados por el contexto familiar de los alumnos. La educación de la madre es un factor determinante en los buenos resultados: si una madre tiene estudios de licenciatura o posgrado, sus hijos tendrán más probabilidades de estar en la excelencia (38%), mientras que el 24% de los hijos de las madres que no fueron a la escuela no logran adquirir los mínimos aprendizajes. También fue evaluada la frecuencia con que los papás relatan historias a sus hijos. Esto mostró que a mayor interacción del padre o la madre, es mayor el aprendizaje de los estudiantes.

Un aspecto del contexto escolar que influye de manera negativa es la frecuencia con que la educadora falta a la escuela, independientemente de las razones que existan para tal conducta:

Las brechas de aprendizaje entre los alumnos de los diferentes estratos educativos, que se observan desde muy temprana edad, propician que, con el paso del tiempo, las distancias en el logro educativo se amplíen considerablemente, factor que debe ser considerado en el caso de los estados con mayor cantidad de población vulnerable.

Esta evaluación ratifica los hallazgos encontrados por sus antecesoras: que en los estados en donde hay alto nivel de población vulnerable (marcada en oscuro) —es decir en donde su matrícula registra un alto índice de población rural, comunitaria e indígena—, la educación se encuentra más rezagada.

No debe de extrañar, por tanto, que Puebla —que registra nivel medio alto de población vulnerable— tenga resultados de aprendizaje menores a los de aquellos estados en condiciones de menor desigualdad social.

Mexicanos sin habilidades matemáticas

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Hoy, que miles de estudiantes egresados del nivel medio superior se enfrentan a la interrogante ¿qué voy a estudiar?, es probable que encuentren un abanico restringido de posibilidades en educación superior.

Las tendencias internacionales muestran que las carreras como ingeniería, física, matemáticas, etc. (ciencias duras), se han convertido en herramienta esencial para mejorar los niveles de vida de la población, y, por tanto, en las carreras con mayor demanda mundial. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), estas profesiones captan ocho de cada diez plazas laborales.

El desarrollo tecnológico y científico, en áreas como la investigación aeroespacial, la ingeniería, las telecomunicaciones, la robótica y la inteligencia artificial, proveerán oportunidades para mejorar la calidad de vida de las personas en áreas como el medio ambiente, la vivienda y la educación; y definirán el modo en que las empresas y los gobiernos satisfagan otras necesidades de consumo de la población como el esparcimiento, la comunicación, el transporte y la cultura; trayendo además con ello la estabilidad y el desarrollo económico de los países.

Megastendencias Internacionales

Contrariamente a las tendencias internacionales, la mayoría de los estudiantes en México se inscriben en áreas sociales. El Observatorio Laboral señala que el crecimiento en la matrícula de educación superior se ha concentrado en las disciplinas económico-administrativas y en las ciencias sociales, con incrementos de 95% y 66% respectivamente. Por otra parte, las ingenierías y las ciencias físico-matemáticas, han tenido incrementos inferiores en su matrícula, con apenas 33% y 11% respectivamente.

La Nacional Science Foundation (2002) reporta que en México 31 de cada 100 estudiantes egresan de carreras relacionadas con ciencia y tecnología, mientras que en Japón 64 terminan una licenciatura en estas áreas; en China este porcentaje es de 57, en Corea de 47 y en Chile de 46. 

Egresados de ciencia y tecnología

La educación en ciencia y tecnología y la innovación son la clave para la movilidad social y el crecimiento económico. Al respecto, la Organización Mundial para la Propiedad Intelectual nos da un coeficiente de inventiva de 0.05%, Canadá 2.2 %, EUA 6.7 y Japón 32.41 %.

Coeficiente inventiva 
 
¿Qué es lo que lleva a los estudiantes a interesarse por carreras profesionales en el área de las ciencias y la tecnología?

La respuesta es el gusto o el interés por las matemáticas. Los resultados de las pruebas del Programme for International Student Assessment (PISA), 2003, de la OCDE, muestran que un alto porcentaje de los jóvenes de 15 años en México, asegura que se siente motivado por el estudio de las matemáticas, al considerar que el aprendizaje de ella le redundaría en una mejor expectativa profesional y les daría una mejor ventaja laboral. Es decir, no aprenden matemáticas por gusto sino por las perspectivas laborales que les podría implicar en el futuro; las matemáticas son percibidas como un medio potencial para lograr un buen desarrollo profesional y laboral, y no como una asignatura que les agrade.

A pesar de esto, resulta que los estudiantes mexicanos –en los hechos– evitan el estudio de las matemáticas.

De acuerdo con las pruebas de PISA, 6 de cada 10 estudiantes del nivel básico, en México, no cuentan con las competencias suficientes en matemáticas, mientras que en Corea este porcentaje es de 9.6 por cada 10. En el otro extremo, sólo 0.4% de los estudiantes mexicanos tienen competencias elevadas en matemáticas, contra el 24.8% de Corea. Datos de la OCDE, México destina sólo el 2.8% del gasto educativo para inversión en capital, como la compra de material educativo; en cambio, en Corea este porcentaje es de 18.9%.

Porcentaje de estudiantes en los 4 niveles de logro académico de matemáticas, 2005

Megastendencias Internacionales

Como ya se refirió en un estudio anterior de Consultoría Contracorriente sobre la ansiedad y la autoestima de los estudiantes mexicanos, estos son los que reportan mayor nivel de ansiedad (0.471) en el estudio de las matemáticas, por lo que no muestran interés ni disfrutan con ellas. Por lo anterior, tienden a evitarlas al decidir qué estudiar.

Los resultados de los Exámenes para la calidad y el Logro Educativos (Excale), aplicados por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), muestran que en primaria, el 17.4 % de los estudiantes se encuentra por debajo del nivel básico de competencias; poco más de la mitad (52.3 %) se ubica en el nivel básico; casi una cuarta parte (23.5 %) en el nivel medio y sólo siete de cada cien estudiantes (6.9 %) en el avanzado.

Logro promedio en matemáticas de estudiantes de 6º de primaria y 3º de secundaria, 2000 y 2005
 

Las cifras entre paréntesis refieren a los errores estándar
Fuente: Base de Datos de Tablas Estadísticas. Sistema de Administración del Conocimiento del INEE

Si los resultados de primaria son poco alentadores, en secundaria el panorama es aún peor, como si hubiera un retroceso en los aprendizajes. A nivel nacional, poco más de la mitad de los estudiantes (51.1%) se encuentra por debajo del nivel básico; tres de cada diez (29.5 %) se ubican en el nivel básico; dos de cada diez (18 %) se encuentran en el nivel medio; y sólo poco más de uno de cada cien (1.4 %) se ubica en el nivel avanzado. Es preocupante que la mitad de los alumnos no logre adquirir las competencias mínimas establecidas en el currículum de un área tan importante.

Las pruebas de aprendizaje indican que los estudiantes de 6° año de primaria no estaban bien preparados en matemáticas. Puebla obtiene un promedio de aprendizaje de 383.5, ubicándolos en el lugar 17, junto con los estados de Tabasco y Nayarit; es decir, hay 16 estados por encima del nuestro con mejores promedios en el aprendizaje de matemáticas.

 Fuente: INEE, 2006

La información anterior es contundente: para mejorar los aprendizajes en matemáticas, hay que hacer que a los alumnos les gusten.