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¿Qué prefieren los jóvenes mexicanos, carreras técnicas o universitarias?

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Al terminar la educación media superior las dos opciones básicas de estudio para los jóvenes son: carreras técnicas o universitarias, como lo señala el estudio “El tránsito del nivel medio al superior y acceso diferenciado a carreras terciarias y universitarias” del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL).

Las carreras técnicas (o terciarias como las nombra el SITEAL) son más cortas que las universitarias, y están orientadas a una rápida inserción laboral. Están diseñadas para estudiantes que trabajan.

La oferta de educación universitaria, tiene una duración más larga, los procesos de selección son más rigurosos y las instituciones están más dispersas geográficamente lo que obliga a los alumnos a tener mayor movilidad.

De esta manera, las carreras técnicas parecieran ser una opción para los de jóvenes que no tienen muchas posibilidades de continuar sus estudios en el sistema universitario, sobre todo en esta época cuando el bachillerato no es suficiente para una buena inserción en el mercado laboral.

Además de la posibilidad que ofrecen las carreras técnicas de estudiar y trabajar, existen otros factores que parecen ser determinantes para la selección de cualquiera de estos tipos de educación.

El haber nacido en hogares con adultos que hayan cursado estudios superiores es fundamental para estudiar carreras universitarias, ya que no es frecuente que los integrantes de una familia cuyos padres tengan estudios universitarios tengan un menor nivel de instrucción.

Hay una diferencia muy marcada en la proporción de estudiantes con padres que accedieron al nivel superior y que se inclinaron por una carrera universitaria de aquellos que eligieron una carrera técnica.

En México, Perú y Chile sólo dos de cada diez estudiantes que cursan carreras técnicas tienen padres que también accedieron al nivel superior. En Argentina esta proporción es de tres de cada diez y en Bolivia sólo uno de cada diez.

El grupo de estudiantes universitarios con padres que superaron los estudios de bachillerato alcanza a la mitad en Perú. En México, Argentina y Chile la relación disminuye a cuatro de cada diez, y en Bolivia a tres de cada diez.

Otro factor influyente en la elección del tipo de carreras es el ingreso de las familias. Entre más ingresos tenga la familia es más factible que los jóvenes elijan carreras universitarias.

La proporción de estudiantes pertenecientes al estrato de mejores ingresos es considerablemente mayor entre los estudiantes universitarios.

Más de la mitad de los estudiantes universitarios de México, Argentina, Perú y Bolivia provienen de hogares con alto nivel de ingresos, y en Chile esta proporción alcanza a seis de cada diez.

La brecha más amplia en relación con el nivel técnico se encuentra en México, Bolivia y Perú. En estos países sólo tres de cada diez estudiantes de carreras técnicas provienen de hogares pertenecientes al estrato social mejor posicionado.

Quedarán fuera del nivel preescolar más de 82 mil niños en Puebla

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A dos semanas del inicio del ciclo escolar 2008-2009, para el cual serán obligatorios los tres grados de educación preescolar a nivel nacional, 1 millón 700 mil niños en el país de tres a cinco años (aproximadamente la tercera parte de los menores de esa edad) no serán atendidos por el sistema escolar mexicano.

En Puebla, se quedarán sin ir a la escuela 82 mil 755 niños que representan el 21.6% de la población infantil.

El Congreso estableció, en 2002, la obligatoriedad de la educación preescolar que entraría en vigor en el ciclo 2004-2005 con el tercer grado, para el siguiente ciclo el segundo y para el 2008-2009 el primero.

La medida tomada por el gobierno federal de exigir la educación preescolar provoca más desigualdad, debido a que el 100% de la niñez no puede ser atendida: los que se quedan sin educación se encuentra en las zonas más desprotegidas del país. Así se inicia el rezago educativo temprano, es decir, que algunos niños no podrán ingresar oportunamente a las escuelas de educación básica, al constituirse el primer año en un prerrequisito para cursar el segundo año.

Fuente: INEE, estimaciones a partir del Sistema de Estadísticas Continuas de la DGPP/SEP, inicio del ciclo escolar 2006-2007 y de las Proyecciones de la Población de México, 2005-2050, Conapo.

Históricamente Puebla se ubica entre los estados con menos cobertura. Para el ciclo escolar 2001-2002 apenas atendió al 61.6% de los niños, según datos de la SEP.

Fuente: Observatorio Ciudadano de la Educación.

Fuente: Observatorio Ciudadano de la Educación.

Puebla, a pesar de que todo parece indicar que no va a cumplir con la disposición nacional de la obligatoriedad para el primer año, es actualmente de los estados con mayor cobertura (ocupa la posición número 10) al atender al 78.4% de los niños en el ciclo escolar 2006-2007, según los datos del Panorama Educativo 2007 elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Oaxaca, en el mismo periodo, ocupaba el lugar 16 en cobertura en este nivel, al atender al 75% de población escolar.

Mientras que Tlaxcala ocupaba el lugar 18 al tener una tasa de cobertura del 72.5%.

La tendencia nacional apunta a que tampoco se cumplirá con la obligatoriedad para el próximo ciclo escolar. El pasado 20 de mayo, el subsecretario de Educación Básica del país, Fernando González Sánchez, declaró al periódico Reforma que se requerían 17 mil millones de pesos adicionales para atender el nivel de preescolar; señaló además que para evitar el rezago no será obligatorio el primer año.

México y Perú tienen al preescolar como obligatorio; sin embargo el segundo país anota, en el 2004, que el requisito de la obligatoriedad se establecerá en el momento en que el Estado garantice la cobertura del 100%.

Se sabía, desde el momento de la propuesta, en 2002, que no existían las condiciones para garantizar el 100% de la cobertura, sin embargo se aprobó la medida por presiones del SNTE para obtener beneficios con la creación de nuevas plazas y, por tanto, la ampliación de la membresía sindical y la consecuente construcción de alianzas políticas.

De acuerdo con datos del INEE, en el ciclo 2002 sobrepasaba a los 3 millones de escolares, que implicaban la contratación de por lo menos 120 mil profesores.