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Población infantil que vive en condiciones de marginación en Puebla

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Por una parte Puebla concentraba, en 2008, a la mitad de la población en edad de cursar preescolar, primaria y secundaria; mientras que por otra parte, esa población infantil vive en localidades de muy alta marginación, según información del Panorama Educativo de México, Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2009 elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

La publicación distingue entre los ámbitos rural (aquéllas localidades con una población menor a 2,500 habitantes, sin incluir a las cabeceras municipales) y urbano (aquéllas con una población mayor o igual a 2,500 habitantes y las cabeceras municipales, sin importar el tamaño de estas últimas), así como las diferencias que se encuentran al interior.

En el contexto rural, en todo el país existen 4 328 mil 262 niños de 3 a 14 años que viven en localidades rurales con alta y muy alta marginación, lo cual representa 66.1% de la población en esas edades.

La información se basa en el índice de marginación a nivel de localidad y el índice de marginación urbana calculados recientemente por el Consejo Nacional de Población (Conapo) 2006 y 2009 con base en la información del Conteo de población y vivienda 2005.

Estos indicadores miden la intensidad de las carencias en las que viven los pobladores de una localidad: proporción de habitantes en condiciones de exclusión social, dada su escasa disponibilidad de bienes; no acceso a la educación obligatoria y a los servicios de la salud; y, residencia en viviendas inadecuadas.

Para los tres grupos en edad de cursar la educación básica: 3 a 5 (preescolar), 6 a 11 (primaria) y 12 a 14 años (secundaria), se presenta el mismo porcentaje de 66.1% de niños en los grados de marginación alto y muy alto.

Chiapas (95.3%), Guerrero (93.1%), Oaxaca (91.7%), Puebla (86.9%), Yucatán (86.5%), Quintana Roo (82.6%), Veracruz (81.7%), San Luis Potosí (78%) y Campeche (77.8%) son las entidades que presentan las mayores proporciones de población rural en edad escolar normativa básica (3 a 14 años) en los grados de marginación más altos, por arriba del promedio nacional (66.1%).

En cifras absolutas, Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Puebla y estado de México, en orden de mayor a menor, son los estados que cuentan con más personas de 3 a 14 años en grado de marginación alto y muy alto, concentrando al 64.9% de la población rural del país en esas edades y en dichas condiciones de marginación.

De esta manera Chiapas, Guerrero y Oaxaca concentran a más de 90% de su población en edad escolar viviendo en áreas con la más alta marginación, mientras Aguascalientes, Coahuila y Colima sólo registran alrededor de 10% en esta misma situación.

 

 

En lo que se refiere al contexto urbano a nivel nacional, existen 6 45 mil 481 personas de 3 a 14 años que viven en condiciones de marginación alta y muy alta, lo cual representa 32.4% de la población de esas mismas edades. Los porcentajes nacionales de población más marginada por grupos de edad escolar son muy similares: preescolar (32.5%), primaria (32.2%) y secundaria (32.7%).

A nivel estatal, Oaxaca (76.1%), Chiapas (73.6%), Guerrero (70.51%), Puebla (64.7%), Tlaxcala (61.0%), Veracruz (54.8%), Yucatán (53.2%), Michoacán (52.3%) y Campeche (51.1%) presentan a más de la mitad de su población infantil en mención en los grados de marginación más altos.

En cifras absolutas, el estado de México, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero, son las entidades que, en orden ascendente, cuentan con más niños (3 a 14 años) en los grados de marginación alto y muy alto, aglutinan al 60.9% de esa población en condiciones más extremas de marginación.

Como se observa, tanto en contextos rurales como urbanos, Puebla concentra a una proporción muy alta de niños de 3 a 14 años en condiciones difíciles dada su residencia en localidades de marginación alta y muy alta.

El Estado mexicano está obligado a ofrecer una educación que derivara en oportunidades educativas equiparables a toda la población.

Según lo señalado en la Ley General de Educación (Cap. III, Arts. 32 y 33), para lograr la equidad de las oportunidades, se deben emprender acciones en las áreas particularmente rezagadas, a fin de que las condiciones de exclusión, dadas por el índice de marginación, no representen un impedimento para alcanzar logros educativos igualitarios.

De esta manera, se esperaría que desaparezcan las diferencias en los resultados educativos que están muy claras en aquellas entidades en las que se concentra a los más altos porcentajes de población viviendo en condiciones de alta y muy alta marginación.

Alumnos reprobados en primaria le cuestan a Puebla 306 millones 724 mil 190 pesos

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La Secretaría de Educación Pública (SEP) invirtió 8 mil 806 pesos por alumno en primaria durante el 2007, mientras que para 2008 el gasto fue de 8 mil 889 pesos por cada alumno de primaria, según datos presentados en el Panorama Educativo de México, Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2008, del Instituto Nacional para la Educación (INEE).

Según los datos estadísticos de la SEP en Puebla, para el ciclo escolar 2007-2008 se tuvo una matrícula total en primaria de 802 mil 466 alumnos y el porcentaje de reprobación fue de 4.30, lo que equivale a 34 mil 506 estudiantes poblanos de primaria reprobaron. Lo anterior significa que estos alumnos le costaron al presupuesto de la SEP estatal un total de 306 millones 724 mil 190 pesos.

Fuente: Secretaría de Educación Pública del Estado de Puebla

El costo por alumno es obtenido de dividir el presupuesto total (que incluye pago de maestros, mantenimiento de escuelas, materiales, equipos escolares, etc.) entre la matrícula total de alumnos.

En el país el gasto en educación por alumnos reprobados y desertores de educación básica representa poco más de la mitad del presupuesto que este año se dará a 5 millones de familias a través del programa Oportunidades.

En Puebla, como en el resto del país, la reprobación mantiene una tendencia a la baja, aunque al incorporar una mayor cantidad de niños al sistema educativo también aumentan las cifras absolutas de repetidores.

Según lo reportado por el INEE la inversión que México, que año con año aumenta, hace que el costo de reprobación y abandono también sea mayor.

Dos de cada diez jóvenes en México no estudian ni trabajan

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México es el segundo país, dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con mayor inactividad juvenil. 16.8% de los jóvenes mexicanos no estudian ni trabajan. De estos jóvenes el caso más alarmante es el de las mujeres jóvenes  en edades de entre 15 y 19 años, quienes representan el 26.3%, en tanto que los hombres inactivos de la misma edad representan el 4.6%, lo cual es una gran desproporción.

De acuerdo con datos del Factbook 2008, la inactividad juvenil presenta una tendencia descendente debido a una menor deserción escolar principalmente de las mujeres. Por otra parte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que dado que, por voluntad propia o no, cada vez más jóvenes hoy en día están posponiendo su entrada al mercado laboral hasta después de los 25 años, cuando ya no clasifican como “jóvenes” según las normas internacionales, las tasas de inactividad juvenil han disminuido. De la manera en que se quiera tomar, estos índices siguen siendo una preocupación internacional.

Las consecuencias de la inactividad se ven reflejadas en dos factores al menos: su bienestar actual y sus perspectivas a futuro.

Algunas de las principales consecuencias de la inactividad de estos jóvenes se encuentran en la falta de acumulación de educación formal y de experiencia, lo que les imposibilita conseguir trabajo. Una mayor educación no sólo aumenta el salario, sino que además la probabilidad de trabajar cuando se terminen los estudios.

Algunos de los factores que propician la inactividad son las características de las familias de origen de los jóvenes, la residencia en zona rural, las condiciones del área geográfica de residencia (como tasa de desempleo de la región y la tasa de inactividad juvenil).

Debido a los escasos logros educativos de esta población inactiva resulta complicada su integración laboral; como consecuencia, este sector se convierte en personas socialmente excluidas con ingresos mínimos y con escasas destrezas para mejorar su condición económica.

De esta manera, en las economías con bajos ingresos, muchos jóvenes no tienen la opción de seguir estudiando por los altos costos educativos (relativos al ingreso familiar) o porque valoran que los costos de oportunidad de hacerlo son demasiado altos, es decir que se considera que no siempre beneficia permanecer en la escuela: una mayor educación no es garantía de tener un buen trabajo.

El destino de estos jóvenes probablemente será tomar cualquier trabajo para mantener, aunque sea, un apoyo a nivel de subsistencia para ellos y sus familias. La participación de los jóvenes que viven en hogares pobres en la fuerza laboral no es opcional sino necesaria.

¿Qué escuela elegir?

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Una de las decisiones más importantes y complejas a la que se enfrentan los padres es saber a qué escuela enviarán a sus hijos. La disyuntiva más simple se plantea al seleccionar una escuela pública o privada.

A diferencia de Finlandia, Singapur y Hong Kong, en donde la calidad de la educación es tan elevada que el único criterio para elegir es la cercanía; en México la elección está en función de la situación económica de las familias y/o de la ubicación.

En caso de que la situación económica lo permita, casi sin dudarlo, las familias eligen a los colegios particulares. Si no se tienen los medios económicos, las escuelas públicas serán la única posibilidad que se presente y la cercanía preferentemente.

Más allá de la elección, las evaluaciones educativas muestran que la educación en México es mala y que la privada tiene menos deficiencias que la pública.

Los colegios particulares son las que obtienen los resultados más favorables en habilidades matemáticas y en español, según el estudio «Panorama Educativo de México. Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2006», publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Si bien estos resultados muestran que los estudiantes de los colegios particulares tienen más altos logros de competencias (51% y 72% en 2000 y 2005 en el nivel avanzado) que los de las escuelas públicas, esto se debe a que estos alumnos provienen de familias cuyos contextos socioculturales (relacionados con el nivel educativo de los padres, particularmente de las madres) y económicos son más elevados.

Por otra parte, no hay datos concretos que informen a los padres de familia sobre la relación que tiene la calidad de la educación que ofrecerá un colegio particular, del nivel que sea, y el costo que se deberá pagar por ella.

En referencia al costo, el delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor en Puebla (Profeco), señaló a La Jornada de Oriente, el primero de agosto del presente, que en este año el incremento en las colegiaturas de las escuelas particulares fue de entre el 4 y el 5%, pero los porcentajes de aprovechamiento no se incrementan en la misma proporción.

A nivel nacional, en matemáticas, 77.7 % y en español 75.4 % de primaria tuvieron deficientes grados de desempeño. Los resultados fueron similares en secundaria, en donde 94.4 %, se clasificó en los peores grados de rendimiento en matemáticas, y 81.1%, en los de español. En Puebla, los alumnos de primaria en español obtuvieron una puntuación de 497.55 lo que los coloca 10.23 puntos abajo de la media nacional (507.78); en matemáticas obtuvieron 501.8, situándolos 7.5 puntos por debajo de la media nacional (509.3); en secundaria se observa el mismo comportamiento al colocarse en español 14.2 puntos por debajo de la media nacional (513.7) con un promedio de 499.5 y en matemáticas a 9.5 por debajo de la media nacional (511.3) al obtener 501.8 puntos; según los datos reportados por la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (Enlace) 2007.

El auge de los colegios particulares, casi sin control, es un problema. El preescolar a partir del 2004 (ciclo del inicio de su obligatoriedad para el tercer grado) registró el más alto crecimiento (116%, 130% en su planta docente y 92 % en su matrícula) debido a la gran cantidad de colegios particulares que ya operaban antes de esta medida para obtener el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (Rvoe) por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo anterior contrasta con los datos de los estados de México, Jalisco, Yucatán y Morelos quienes presentaron las pérdidas más importantes en participación de los servicios de enseñanza oficiales, hasta con 30 puntos porcentuales, según el estudio «La Calidad de la Educación Básica en México 2006», del INEE.

En el mismo periodo la matrícula y el número de planteles del sector particular crecieron a la par, mientras que en el sostenimiento público, el alumnado tiende a crecer más que la cantidad de escuelas.

Las primarias particulares y sus maestros aumentaron en más de 15 % la matrícula, en tanto que las públicas disminuyeron 2 %.

En secundaria y media superior, las proporciones de estudiantes en colegios particulares disminuyeron ligeramente durante los últimos seis años. Los datos indican que su cobertura se amplió fundamentalmente a través de una oferta pública.

En lo que respecta a la calidad de la educación media-superior y superior, no contamos con mediciones tan rigurosas del desempeño académico como las de básica, sin embargo, se pueden mencionar algunos indicadores como el que reporta el INEE de que 759 mil 29 personas entre 15 a 29 años no sabe leer y escribir un recado. Es decir, la educación superior no mejora con respecto a la educación básica.

Si bien la calidad no aumentó, el auge de los colegios particulares en este nivel sí lo hizo. Ante este fenómeno, organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), recomiendan la construcción de marcos normativos estrictos y pertinentes, para generar estándares mínimos de calidad académica.

Las escuelas particulares representan más de la mitad de las instituciones que conforman el sistema general y atienden a casi una tercera parte de la matrícula total, por lo que la OCDE recomienda establecer mecanismos más estrictos para la obtención del Rvoe, según su estudio «Análisis temático de la educación terciaria» de noviembre de 2006.

Una de las causas del creciente número de instituciones privadas pequeñas y de calidad deficiente es la falta de requisitos que sean respetados por gobiernos estatales y por universidades autónomas, pese al acuerdo 279 (del 10 de julio de 2000), de la SEP, para la entrega del Rvoe para la educación superior.

En el caso de Puebla, a pesar de la deficiente calidad en la educación, los costos son muy elevados, resulta más caro estudiar en este estado que en Universidades de Estados Unidos, como se demostró en un estudio presentado por Consultoría Contracorriente.

Este muestra que un estudiante de la carrera de Administración de Empresas con carga normal de materias y que ingrese en este momento al Tecnológico de Monterrey Campus Puebla pagará poco más de $549 mil por la realización de la licenciatura en dicha institución (los cálculos fueron realizados sin considerar el aumento en las colegiaturas que seguramente tendrán a lo largo de sus estudios).

Si lo hace en la Universidad de las Américas-Puebla pagará un total de $539 mil 850; a la Universidad Anáhuac de Puebla alrededor de $340 mil; a la Universidad del Valle de México Campus Puebla, $263 mil; a la Universidad Iberoamericana Puebla, alrededor de $320 mil; a la Universidad Madero, $225 mil; y a la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, una cantidad cercana a los $188 mil. Ello sin contemplar los gastos de libros, materiales de trabajo, gastos de renta y alimentación. A lo anterior, hay que agregar que según el Panorama Laboral, el ingreso promedio mensual en Puebla es de $3,280.00, lo que equivale a $ 39,360.00 anuales.

En suma: no existe la escuela ideal, muchas de las que presumen ser las mejores, lo deben al origen de sus estudiantes, tal es el caso de los colegios particulares, que tienen procesos selectivos. Si ese fuera el caso de las públicas, quienes por norma nacional no deben serlo, seguramente la calidad de la educación se elevaría de manera inmediata, aunque se quedaría sin recibir educación, una buen parte de la población mexicana.