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En Puebla se atiende más a la educación preescolar que a la secundaria

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En Puebla, la cobertura en educación preescolar (84.6) es superior a la de secundaria (77.3), según datos del Panorama Educativo 2008, del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

En esta publicación se calcula la tasa neta de cobertura, referente al número de alumnos inscritos en el grado escolar ideal para su edad.

Este indicador se calcula considerando dos variables: la matrícula escolar correspondiente al inicio del ciclo 2007/2008 y la población en edad normativa a mitad del año 2007.

En México los datos, correspondientes al inicio del ciclo 2007/2008, muestran que debido al tiempo transcurrido desde que se promulgó la obligatoriedad de la educación preescolar y su requisito para ingresar a la primaria, el nivel de cobertura nacional (76.4%) es aún bajo.

En la mayoría de los estados se observa este comportamiento, salvo en once entidades federativas en las cuales la cobertura en preescolar superó la de secundaria: San Luis Potosí (95%), Tabasco (92.3%), Guerrero (88.3%), Chiapas (84,7%), Puebla (84.6) Yucatán (84.5), Guanajuato (81.1), Oaxaca (79.8%), Jalisco (79.5), Michoacán (74.1%) y Campeche (74.1%).

El estado que presenta la menor cobertura es Baja California, con 60.7%.

Sobre la educación primaria, a nivel nacional, prácticamente la totalidad de la población tiene acceso a este nivel educativo (101.4%), observándose un comportamiento similar en la mayoría de las entidades federativas.

En Baja California Sur (110.5%), el Distrito Federal (107.8%), Baja California (106%), Morelos (104.5%) y Chiapas (104.3%) la cobertura sobrepasa el 100%.

Puebla, tiene una cobertura del 100.1%, colocándose apenas por abajo del promedio nacional.

Por otra parte, en entidades como Quintana Roo (94.8%), Aguascalientes (95.0%), Yucatán (95.5%), Campeche (96.7%) y Colima (97.1%) aún tienen porcentajes importantes de niños sin asistir a la escuela.

Se estima que a nivel nacional, entre 1 y 2% de la población de 6 a 11 años no asiste a la escuela. Las principales causas de este fenómeno son la incapacidad del Estado para brindar servicios de primaria en localidades rurales, pequeñas y aisladas, a la migración (por motivos de trabajo agrícola) o a impedimentos físicos de los niños.

En lo que se refiere a la educación secundaria, la tasa neta de cobertura nacional es de 81.5%. Este dato muestra un menor acceso de la población a la educación secundaria con respecto al nivel primaria. El Distrito Federal (100.9%), Coahuila (92.3%), Baja California Sur (91.8%), Tlaxcala (91.1%) y Morelos (90.2%) son las entidades federativas con los niveles de acceso más altos.

Chiapas (64.6%), Guerrero (69.9%), Campeche (72.6%), Oaxaca (73.2%) y Michoacán (73.7%), muestran los niveles más bajos de cobertura de la educación secundaria.

En tanto que Puebla apenas alcanza el 77.3% de cobertura en este nivel educativo.

Chiapas, como se mencionó, se ubica dentro de los primeros cinco lugares de cobertura en el nivel primaria, pero ocupa la última posición en el acceso a la educación secundaria.

Los datos muestran que se ha avanzado en la atención –prácticamente universal– de la educación primaria, aunque todavía hay deficiencias en este aspecto en educación preescolar y secundaria.

En el caso de la educación preescolar se tiene la observación de que su obligatoriedad es muy reciente, sin embargo no sucede lo mismo en secundaria.

Puebla, entre las entidades con mayor sobrecarga de trabajo en zonas escolares

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Puebla se encuentra entre las 9 entidades que tienen mayor número de escuelas por zona de supervisión escolar, al tener al 11.8% de las zonas de supervisión de la entidad con más de 20 escuelas generales, según datos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

En el Panorama Educativo 2008 del INEE, se menciona que el referente elegido (más de 20 escuelas) se estableció como parámetro que ya había sido utilizado en el proceso de rezonificación de escuelas en algunos estados de la República, cuya base de distribución es de entre 15 y 17 escuelas por supervisión. El problema de que una supervisión atienda a tantas escuelas radica en la poca atención que reciben cada una de ellas, debido a que entre las múltiples funciones de un supervisor están las de: realizar visitas a cada una de sus escuelas; recopilar, revisar y organizar las estadísticas educativas; transmitir información; identificar las necesidades de actualización de los docentes y organizar cursos de capacitación; promover concursos, programas y campañas; trabajar con los directores sobre su proyecto escolar; conformar los consejos técnicos de zona; impulsar la participación de los padres de familia y solucionar conflictos; entre otras actividades. Al rebasar el número de 20 escuelas, es literalmente imposible que un supervisor visite a todas las escuelas cuando menos una vez al mes (si hay un promedio de 20 días hábiles por mes); además de que ve su tiempo limitado para realizar otras tareas. Según el parámetro elegido, nueve entidades tienen los mayores problemas, debido a que los porcentajes de zonas escolares con 21 o más escuelas rebasan el 10%: Veracruz (29.5%), Oaxaca (22.5%), estado de México (20%), Guanajuato (19.2%), Michoacán (17.3%), Jalisco (17.2%), Chiapas (14.2%), Puebla (11.8%) y Distrito Federal (10.5%).

Si bien la carga de trabajo del supervisor no depende únicamente del número de escuelas bajo su responsabilidad, también se tienen que considerar aspectos como: contar con equipo de apoyo (ATP), el nivel de marginación de la región, la organización de las escuelas (completa o multigrado), la calificación de los docentes, el rezago de los estudiantes; estos elementos pueden, en mucho casos, aumentar la complejidad de sus labores.

Los datos nacionales muestran que de las primarias generales, únicamente 9.5% de las zonas escolares atienden a más de 20 escuelas. Sin embargo, existen estados con problemas extremos: en Veracruz algunos supervisores tienen bajo su cargo hasta 77 escuelas y en Oaxaca alrededor de 54. Las entidades en donde se han completado los procesos de rezonificación y que no rebasan las 20 escuelas por supervisión están: Aguascalientes –máximo de 19 escuelas–;Yucatán –máximo de 17 escuelas–; Baja California Sur, Coahuila, Nayarit, Quintana Roo y Tlaxcala, en esta última el valor máximo de escuelas por zona es de 12, el más bajo en todo el país. Jalisco intentó dicho proceso (en 2003), aunque no ha terminado de organizar la distribución, aún 17.2% de sus zonas escolares rebasan el referente establecido. Existen varios estados en donde el porcentaje de zonas escolares con más de 20 escuelas es mínimo, como Durango, Guerrero, Sonora, Tabasco y Zacatecas. El número de escuelas es solamente un factor, entre muchos otros, que inciden en la carga de trabajo y en la eficiencia con la que los supervisores pueden realizar su trabajo; pero que sin duda se ve reflejado en la calidad de la educación.

Puebla, quinto lugar en el país con población en edad escolar básica

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A pesar de que en México la población en edad escolar para asistir a la educación básica (3-14 años) ha disminuido desde 2005, hay entidades que siguen presentando una gran cantidad de niños en este rango de edad, entre las que destaca Puebla, según datos del Panorama Educativo 2008, publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Según el estudio, en 2007 la población de 3 a 14 años, edad en la que deben estar inscritos en preescolar, primaria o secundaria (educación básica), representaba 24.5% de la población nacional (con una cantidad de 25 millones 899 mil 056 niños), y según las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo) se estima que para 2020 la población disminuya a 18.6% (21 millones 515 mil 452 niños).

El nivel que concentra a la mayoría de los niños es el de primaria (6-11 años), quienes representan poco más de la mitad de la población en edad escolar básica, seguido por los de secundaria y preescolar.

El estudio señala que la población total en México se mantuvo en crecimiento desde mediados de los años cuarenta y hasta la década de los setenta, cuando alcanzó su máximo histórico con una tasa de crecimiento de 3.4%. De 1974 a 2000 se inició una fase de desaceleración.

Entre 2000 y 2005 la tasa de crecimiento media anual de la población era de 1%. En el 2007 la población nacional era de 105 millones 790 mil 725 mexicanos, lo que significó una tasa de crecimiento media anual de 0.9% con respecto de 2006.

La población infantil (0-14 años), a partir del año 2000, inició su disminución al pasar de 33 millones 241 mil 843 niños a 31 millones 739 mil 142 en 2007, lo que significa 1 millón 502 mil 701 niños menos. En 2007 los niños en edad escolar básica representaban 24.5% de la población nacional, el mayor número corresponde al grupo en edad de cursar la primaria (12.5%).

Se estima que en el año 2020 la población en edad escolar básica representará sólo 18.6% de la población total nacional (21 millones 515 mil 452 niños), es decir, menos de una quinta parte de la población nacional.

En 2007 un poco menos de 26 millones de niñas y niños debieron estar asistiendo a la escuela, en cualquiera de los tres niveles: preescolar, primaria o secundaria. Sin embargo, según datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el ciclo escolar 2007-2008 se encontraban inscritos 25 millones 066 mil 522 niños, es decir, el 3.4% de este grupo de edad no asistía a la escuela.

A pesar de las tendencias nacionales, el cambio demográfico, ha sido diferente entre grupos sociales y entidades federativas del país, de manera que aquellas entidades de mayor pobreza y marginación son las que enfrentan en general los mayores rezagos.

En 2007 siete entidades federativas concentraban casi la mitad de la población del país de 3 a 14 años (48.7%): estado de México, Distrito Federal, Veracruz, Jalisco, Puebla, Guanajuato y Chiapas. Estas entidades también tienen la mayor población del país.

De acuerdo con diversas investigaciones del INEE, las entidades federativas que atienden el mayor número de alumnos en condiciones de vulnerabilidad se concentran en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Puebla, por lo que al menos 24.6% de la población en edad escolar básica, en 2007, vivía en las entidades de mayor pobreza y rezago social (6 millones 366 mil 551 niños).

En el ciclo escolar 2006-2007 estas mismas entidades registraron las mayores tasas de rezago educativo a nivel nacional.

En la última década la población mexicana, a pesar de tener una población joven, ha comenzado un proceso de envejecimiento. De 2007 a 2020 se estima (Conapo) que la población presente una tasa de crecimiento anual de 0.7% a nivel nacional y de -1.4% para la población en edad escolar básica (3-14 años), destacándose el grupo de edad 6 a 11 años.

Educación en México muy mal, según la OCDE

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en los últimos años, se ha convertido en referencia internacional obligada para discutir los logros y los desaciertos de la educación, cuyos informes y recomendaciones son noticias ampliamente difundidas en México (quien se adhirió a este organismo en 1994).
En esta organización destacan los informes correspondientes al Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), trianuales y los Panoramas Educativos (Education at a Glance) anuales.
Este último caso, el Panorama Educativo 2008 fue dado a conocer 9 de septiembre del presente año, en el cual se anexa la «Nota para México», la que a semejanza de los reportes de años pasados, reitera que nuestro país ocupa las últimas posiciones en los indicadores sobre el desempeño del sistema educativo:
Se señala que a pesar de que México tiene uno de los mayores promedios de gasto público destinado al sector educativo –de 1995 a 2005– en relación con el producto interno bruto (PIB), el gasto promedio por alumno (de primaria a bachillerato) apenas alcanza los 2 mil 405 dólares al año, mientras que el promedio de los miembros de la organización es de 7 mil 527, lo que coloca al país en la última posición (Estados Unidos destina 12 mil 788 dólares por alumno, que encabeza la lista). En primaria se destinan mil 964, mientras que el promedio de la OCDE es 6 mil 252 dólares. En secundaria, se destinan sólo mil 838 por estudiante, en contraste con los 7 mil 437 que en promedio invierte el resto de los estados miembros.

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Tabla B1.1. Gasto anual en las instituciones educativas por estudiante de educación primaria a educación terciaria (2005)
En equivalente a dólares americanos

Ocupa, también, el último sitio en cuanto a alumnos egresados de secundaria, ya que sólo 41 % de los inscritos en ese nivel educativo concluyen sus estudios, se ubica por debajo de Turquía, que tiene 51%. Se ubica en el segundo nivel más bajo en egresados de preparatoria al ser sólo el 39 %, de los mexicanos entre 25 y 34 años, quienes la han concluido. La educación de los jóvenes de 15 a 19 años, sigue siendo preocupante, menciona el informe, ya que tiene una de las tasas más bajas de cobertura educativa, pues 45.1 % no asisten a la escuela. De éstos, 62 % tiene empleo y el 38 % restante no estudia ni trabaja -¿Qué hacen con su tiempo libre tantos jóvenes? ¿Será por eso que los fenómenos de la migración y la delincuencia se están desarrollando tan rápidamente? Para tener una mayor agravante entre esta población, su tasa de inscripción sólo alcanza 48.8 %, mientras la media de los miembros del organismo es de 81.5%, lo que ubica al país en el penúltimo lugar de la lista de 30 países, sólo por arriba de Turquía (con 45.2 %).

En cuanto al nivel universitario, se señala que de 1995 a 2005 el gasto por alumno se incrementó 13 % en términos reales –uno de los más elevados de la OCDE–, una proporción importante de estudiantes de este nivel no concluye sus programas educativos satisfactoriamente, pues sólo 61 % de los que ingresan logra terminar sus estudios, cifra inferior al promedio del organismo, que alcanzan una media de 69%.

Ha aumentado en el país la participación de los particulares en la enseñanza superior, pero las colegiaturas son muy altas, en promedio 11 mil 359 dólares, cifras consideradas “muy altas”, comparadas con otros países de la OCDE. En bachillerato el gasto se incrementa a 2 mil 853 dólares, las naciones integrantes de la OCDE destinan 8 mil 366, y en el nivel universitario la erogación por estudiante en México es de 6 mil 402 dólares, cuando en el nivel promedio del organismo alcanza 11 mil 512 dólares.
México mantiene uno de los “más grandes déficit” entre el gasto por alumno de primaria y el nivel universitario, pues este último triplica la inversión destinada al gasto por estudiante de enseñanza básica. A pesar de que en la mayoría de las naciones de la OCDE se gasta más en el nivel universitario que en primaria, en el caso de México dicha relación está fuera de equilibrio.

Los resultados de PISA han revelado también que la relación en los países entre los recursos invertidos en educación y los resultados del aprendizaje, en el mejor de los casos, es moderada; eso indica que el dinero es un requisito previo necesario, pero que no basta para una buena calidad en los resultados del aprendizaje. Los países que están inmediatamente arriba de los resultados de México, tienen un nivel de bienestar económico, medido por el ingreso nacional bruto per cápita, inferior al de México. En algunos casos la diferencia es sustancial como en Indonesia que está muy cerca de México en los resultados de PISA (mil 226 de México contra mil 177 de Indonesia) pero muy lejos en ingreso (7 mil 890 de México contra mil 420 dólares de Indonesia, para el 2006).
En cuanto al salario docente, a pesar de que en el país las percepciones de los maestros son altas, si se comparan con el PIB nacional, se compensa con grupos más grandes y mayor carga de horas de instrucción.
Estos resultados no dicen algo nuevo, porque si se revisan estos reportes, desde hace varios años indican que en México la educación no anda nada bien. El año pasado dijeron lo mismo.
Hemos transitado de un extremo a otro: hace años la evaluación era desdeñada y ahora evaluamos todo –hasta parece una obsesión-; sin que los resultados sean valorados en su justa dimensión, no han ayudado a identificar tanto lo que se hace mal como lo que se hace bien, con el fin de encontrar medidas que permitan mejorar los resultados.
Es hora de que se haga algo con esos resultados, ¿de qué sirve saber que el sistema educativo en México está mal si no se cambia? Hacen falta propuestas razonables, estrategias y acciones concretas que permitan reducir las brechas que separan a México de otros países, cuya educación es buena.