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Puebla, sin mejoras en aprovechamiento escolar desde el 2003

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El estado de Puebla se ubica en los últimos lugares de aprovechamiento en matemáticas, lectura y ciencias, por lo que se encuentra junto con las entidades de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Tabasco como las peores entidades en desempeño escolar.

En materia de aprovechamiento, Puebla ocupó el lugar 27 en matemáticas, el 22 en lectura y el 21 en ciencias.

Por debajo de Puebla en aprovechamiento de matemáticas se encuentra Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Tabasco que se situaron en los lugares 28, 29, 30 y 31, respectivamente.

Sobre el punto anterior, el estado de Puebla prácticamente mantuvo su nivel puntuación (387) logrado en el 2003, por lo que en tres años no registró ninguna mejora.

Los anteriores resultados se obtuvieron del Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (PISA) 2006 que realizó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Las evaluaciones de PISA revelan que el Distrito Federal, Nuevo León, Aguascalientes, Querétaro, Coahulia, Sonora, Chihuahua y Jalisco son las entidades del país mejor evaluadas al ocupar las primeras posiciones.

En la evaluación sobre ciencias el Distrito Federal ocupó el primer sitio y el segundo en lectura. Nuevo León obtuvo el primer lugar en lectura y el cuarto en ciencias.

Los peores estados de México que resultaron evaluados fueron Guerrero Chiapas y Oaxaca, los cuales permanecen en ese orden en los últimos lugares de la prueba PISA en lo que se refiere a ciencias y lectura.

Otro dato señala que si bien los alumnos del Estado de México (Edomex) se ubican por arriba de la media nacional en las áreas de ciencia, lectura y matemáticas, éstos salen reprobados.

Por ejemplo, en ciencias la media nacional es de 410 puntos, mientras la del Edomex es de 418, pero entre Finlandia, el país mejor evaluado con 563 puntos en esta área, y México hay una diferencia de 153 puntos.

La prueba PISA se hace para comparar conocimientos y rendimiento escolar de alumnos de 15 años. En el ejercicio del año pasado participaron 57 países, es decir, 16 más de los que fueron evaluados en el 2003.

Los países que sacaron lo más altos puntajes fueron Finlandia, Canadá, Japón, Australia y Corea. Ahí no sólo se destacó el alto rendimiento de los alumnos, sino también la política educativa que ofrece un acceso equitativo a las oportunidades de aprendizaje.

De ese total de naciones que formaron parte de la prueba PISA, México ocupó el lugar 49 en ciencias, el 48 en matemáticas y el 43 en lectura y su puntaje general como país fue de 410 puntos.

Asimismo, el examen indica que en materia de educación, México ocupa el último lugar de los 30 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

En ninguna materia de las evaluadas se superó el nivel 2, de los 8 niveles que conforman la prueba de PISA.

Los datos revelados indican que el 50% de los jóvenes tienen un nivel de cero y uno en habilidades científicas, matemáticas y de lectura.

La información también confirma que México mejoró su nivel de puntuación en tres años, al pasar de 385 a 410 puntos. Donde se detectó una mejora en los indicadores, fue que las jóvenes disminuyeron la brecha de puntuación que había con los varones en lo que se refiere a las habilidades en matemáticas y de lectura.

La posición del SNTE

Ante ese panorama, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se deslindó de la baja calificación que obtuvo México en el Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes, que ubicó al país en el sitio 49 de 57 naciones participantes.

Emilio Zebadúa, director de la Fundación para la Cultura del Maestro, sostuvo, a pocos días de que fueran dados a conocer los resultados de PISA, que los responsables últimos del desempeño del sistema educativo son las autoridades federales y estatales.

“No hay una explicación favorable por parte del gobierno de por qué tenemos estos resultados en PISA, y es responsabilidad de la SEP explicar qué no se hizo en materia de política educativa en los últimos siete años, para no llegar a los niveles que PISA y la OCDE nos exigen”, explicó.

Frente a las recomendaciones que entregó a México la OCDE tras la publicación de los resultados de la prueba —que revelan que no hubo avances en los últimos 6 años para elevar la calidad de la educación—, Zebadúa reiteró que corresponde a la SEP trazar la ruta para mejorar el aprendizaje de los alumnos.

“Ligar el desempeño del maestro como trabajador, a una productividad, en este caso denominada calidad educativa, cuando sabemos que está asociada a una multiplicidad de causas, es pensar que porque le subes el 4 por ciento de salario a un maestro, tiene que elevarse la calidad educativa en 4 por ciento; en ningún modelo del mundo se ha demostrado que funciona y nadie lo propone, son ámbitos diferenciados”, expresó.

Las recomendaciones de la OCDE

En su informe Un Análisis del Sistema Escolar Mexicano a la Luz de PISA 2006, el organismo le asignó al país una serie de desafíos, cuando menos 12, para que salga del bache en materia de educación, reformando de raíz el sistema nacional.

La propuesta se planteó luego de que el mismo organismo difundió los resultados de PISA, en el que más de 50 por ciento de los alumnos mexicanos se ubicó en los niveles de logro más bajos.

La OCDE señaló que es urgente que el país trace un camino para aumentar el aprovechamiento escolar de los alumnos, estableciendo estándares claros, públicos y monitoreables sobre lo que se espera que aprendan al final de cada grado escolar en todas las asignaturas.

Otras recomendaciones son someter a concurso las plazas de maestros, directores, vacantes y de nuevo ingreso, además de revisar el balance del modelo de financiamiento educativo, en el que poco más de 90 por ciento del gasto se va al pago de salarios y personal.

En concreto, la OCDE propone desarrollar mecanismos de medición para evaluar y monitorear el logro de los estándares fijados para los alumnos, además de alinear los planes de estudio a las principales áreas de conocimiento.

También pidió garantizar que los cursos a los maestros tengan altos estándares de calidad y pertinencia, además de que estén alineados con las necesidades curriculares de los planes y programas de estudio.

Propuso producir materiales de alta calidad para apoyar el trabajo del magisterio y hacer una mayor inversión de recursos para sus programas de formación continua.

Otra tarea que propone es realizar acciones inmediatas para fortalecer el liderazgo en la escuela y en los diferentes niveles al interior del sistema educativo nacional, así como dotar a los centros escolares de autonomía y brindar apoyo a los alumnos en riesgo de fracaso escolar.

Maestros de México: ganan más, pero enseñan peor, por culpa del SNTE

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A pesar de que México ya destina al sector educativo el 7.07 % del Producto Interno Bruto (PIB), la educación en nuestro país sigue siendo inequitativa y de baja calidad. 

El promedio de 7.0 del PIB rebasa el 6 % recomendado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y, a pesar de ello, persisten problemas graves de deserción, bajo nivel de aprovechamiento, entre otros.

En educación primaria la cobertura es de casi 100% y en preescolar de 70% aproximadamente. Pero no ocurre lo mismo con los demás niveles.

Además, pese a tales niveles de cobertura, la deserción es severa. En primaria, abandonan 22 de cada 100 alumnos. En el paso de la primaria a la secundaria, el número aumenta a 32; pero, además, de los 68 que siguen estudiando sólo egresa la mitad. Al ingresar a bachillerato desertan otros 10 y, si lo hacen a la preparatoria, el promedio de abandono es de 16; de tal forma que de los 100 iniciales sólo 24 completan el nivel medio superior. De éstos, 21 alumnos llegan a la universidad, pero sólo 14 la terminan.

Por otra parte, existen grandes rezagos en el aprendizaje de español y matemáticas, ya documentados ampliamente tanto la Secretaría de Educación Pública (SEP) como por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), a partir de los resultados de la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (Enlace) y de los Exámenes para la Calidad y el Logro Educativos (Excale) y los resultados de PISA (analizados por Consultoría Contracorriente en trabajos anteriores).

Los recursos destinados a la educación en México son incluso mayores que en España y Canadá (según los Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2006). Sin embargo, el problema principal radica en que casi la totalidad se destina al gasto corriente. 

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mientras otros países destinan 8.2% de su presupuesto educativo a infraestructura (salones, baños, bancas, laboratorios, y otros apoyos), México sólo canaliza 2.8% (denominado gasto de inversión). Del total de gasto corriente, 90.8% se va a compensaciones del personal (que incluye tanto salarios base como compensaciones adicionales que se dan a los profesores), dejando para otros gastos, como materiales educativos, el 6.4 sólo en el caso de primaria.

Según la directora adjunta de la secretaría general de la OCDE, Gabriela Ramos, todo esto genera una debilidad estructural porque no hay un equilibrio en los gastos educativos; además, se carece de un sistema para detectar a los mejores maestros y premiarlos; finalmente, el incremento presupuestal no se refleja en mejores resultados.

De acuerdo con el anuario 2005 de la OCDE, los salarios de los profesores mexicanos, en términos nominales, son los más altos de los países registrados en la organización. Pero en relación con el poder adquisitivo de nuestro país, están entre los más bajos.

Por otra parte, no existen evaluaciones sobre el desempeño del profesorado en México, porque sólo se mide a los alumnos y los programas. Pero la evaluación del programa Enciclomedia —a la cual tuvo acceso Consultoría Contracorriente— reveló que 6 de cada 100 profesores de primaria no tuvo noción de lo que es una escala, sólo 16 de cada 100 pudo interpretar información contenida en una tabla y 29 de cada 100 supo el significado de una fracción.

Con motivo de la presentación de los resultados de la evaluación de Enciclomedia a 131 mil docentes, Gilberto Guevara Niebla, director del Centro de Investigación Educativa y Actualización de Profesores señaló que nuestro país tiene maestros de “mediana calidad”. 

El profesor se encuentra en el centro del aprendizaje, pero en el caso de México no tiene los incentivos para apoyar a que los alumnos tengan mejores logros. Si bien se reconoce que los docentes han elevado, de manera importante su escolaridad, sólo 60% cuenta con licenciatura, cuando en casi todos los países pertenecientes a la OCDE la totalidad tiene este grado.

Los maestros no son los únicos responsables del consumo del presupuesto en educación y de su mala calidad, tenemos también al sindicato. El SNTE privilegia los criterios políticos por encima de los educativos.

Prueba de la gran fuerza política del SNTE es que de los 152 mil millones que se canalizan a la Secretaría de Educación Pública (SEP), 61 mil millones (40.13%) se utilizan para “servicios personales”, según el Presupuesto de Egresos de la Federación 2007.

El SNTE es la organización sindical más grande de Latinoamérica con un millón 200 mil agremiados, comandados por la maestra Elba Esther Gordillo. Su importancia política ha quedado de manifiesto en diversos comicios como los de Baja California, así como en las últimas elecciones federales. De hecho han creado su propio partido político: Nueva Alianza.

Su influencia, incluso, llega a esferas de gobierno, influyó en la designación de José Fernando González Sánchez, yerno de la maestra Gordillo, como subsecretario de educación básica, así como de otros tres directores generales de la subsecretaría en mención, los cuales mantienen una relación directa con el sindicato.

El gremio es uno de los que manejan la mayor cantidad de cuotas sindicales, mismas que son descontadas por la SEP del sueldo de los trabajadores sindicalizados, sin que ellos puedan oponerse.

Si se toma en consideración que cada trabajador aporta 1% de su salario mensual (se calcula una aportación de al menos 40 pesos al mes), podemos estimar que las cuotas sindicales (si sólo se tomara al nivel de primaria en el estado de Puebla, cuyo registro es de 23 mil 986 docentes, pertenecientes a escuelas públicas), asciende a casi un millón de pesos mensuales y 11 millones 513 mil 280 pesos anuales. A nivel nacional los cálculos son, por lo menos, de 40 millones de pesos al mes, es decir, 480 millones anuales.
En 2005, la SEP destinó a este gremio, por el concepto de “acuerdos”, 900 millones de pesos correspondientes a compensaciones y estímulos a la labor.

Este sindicato, tiene como privilegio la “repartición” (que en realidad son “ventas”) de más del 50% de las plazas de nueva creación en escuelas de educación básica. Además controla la gestión de créditos financieros o de vivienda ante las autoridades del Instituto del Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) o la SEP, cuyos montos no son cuantificables.

En suma, los profesores mexicanos de “mediana calidad” son responsables del consumo de la mayor parte de los recursos destinados a la educación, pero no son los únicos que consumen estos recursos económicos, pues una buena parte va al SNTE.

Mexicanos sin habilidades matemáticas

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Hoy, que miles de estudiantes egresados del nivel medio superior se enfrentan a la interrogante ¿qué voy a estudiar?, es probable que encuentren un abanico restringido de posibilidades en educación superior.

Las tendencias internacionales muestran que las carreras como ingeniería, física, matemáticas, etc. (ciencias duras), se han convertido en herramienta esencial para mejorar los niveles de vida de la población, y, por tanto, en las carreras con mayor demanda mundial. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), estas profesiones captan ocho de cada diez plazas laborales.

El desarrollo tecnológico y científico, en áreas como la investigación aeroespacial, la ingeniería, las telecomunicaciones, la robótica y la inteligencia artificial, proveerán oportunidades para mejorar la calidad de vida de las personas en áreas como el medio ambiente, la vivienda y la educación; y definirán el modo en que las empresas y los gobiernos satisfagan otras necesidades de consumo de la población como el esparcimiento, la comunicación, el transporte y la cultura; trayendo además con ello la estabilidad y el desarrollo económico de los países.

Megastendencias Internacionales

Contrariamente a las tendencias internacionales, la mayoría de los estudiantes en México se inscriben en áreas sociales. El Observatorio Laboral señala que el crecimiento en la matrícula de educación superior se ha concentrado en las disciplinas económico-administrativas y en las ciencias sociales, con incrementos de 95% y 66% respectivamente. Por otra parte, las ingenierías y las ciencias físico-matemáticas, han tenido incrementos inferiores en su matrícula, con apenas 33% y 11% respectivamente.

La Nacional Science Foundation (2002) reporta que en México 31 de cada 100 estudiantes egresan de carreras relacionadas con ciencia y tecnología, mientras que en Japón 64 terminan una licenciatura en estas áreas; en China este porcentaje es de 57, en Corea de 47 y en Chile de 46. 

Egresados de ciencia y tecnología

La educación en ciencia y tecnología y la innovación son la clave para la movilidad social y el crecimiento económico. Al respecto, la Organización Mundial para la Propiedad Intelectual nos da un coeficiente de inventiva de 0.05%, Canadá 2.2 %, EUA 6.7 y Japón 32.41 %.

Coeficiente inventiva 
 
¿Qué es lo que lleva a los estudiantes a interesarse por carreras profesionales en el área de las ciencias y la tecnología?

La respuesta es el gusto o el interés por las matemáticas. Los resultados de las pruebas del Programme for International Student Assessment (PISA), 2003, de la OCDE, muestran que un alto porcentaje de los jóvenes de 15 años en México, asegura que se siente motivado por el estudio de las matemáticas, al considerar que el aprendizaje de ella le redundaría en una mejor expectativa profesional y les daría una mejor ventaja laboral. Es decir, no aprenden matemáticas por gusto sino por las perspectivas laborales que les podría implicar en el futuro; las matemáticas son percibidas como un medio potencial para lograr un buen desarrollo profesional y laboral, y no como una asignatura que les agrade.

A pesar de esto, resulta que los estudiantes mexicanos –en los hechos– evitan el estudio de las matemáticas.

De acuerdo con las pruebas de PISA, 6 de cada 10 estudiantes del nivel básico, en México, no cuentan con las competencias suficientes en matemáticas, mientras que en Corea este porcentaje es de 9.6 por cada 10. En el otro extremo, sólo 0.4% de los estudiantes mexicanos tienen competencias elevadas en matemáticas, contra el 24.8% de Corea. Datos de la OCDE, México destina sólo el 2.8% del gasto educativo para inversión en capital, como la compra de material educativo; en cambio, en Corea este porcentaje es de 18.9%.

Porcentaje de estudiantes en los 4 niveles de logro académico de matemáticas, 2005

Megastendencias Internacionales

Como ya se refirió en un estudio anterior de Consultoría Contracorriente sobre la ansiedad y la autoestima de los estudiantes mexicanos, estos son los que reportan mayor nivel de ansiedad (0.471) en el estudio de las matemáticas, por lo que no muestran interés ni disfrutan con ellas. Por lo anterior, tienden a evitarlas al decidir qué estudiar.

Los resultados de los Exámenes para la calidad y el Logro Educativos (Excale), aplicados por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), muestran que en primaria, el 17.4 % de los estudiantes se encuentra por debajo del nivel básico de competencias; poco más de la mitad (52.3 %) se ubica en el nivel básico; casi una cuarta parte (23.5 %) en el nivel medio y sólo siete de cada cien estudiantes (6.9 %) en el avanzado.

Logro promedio en matemáticas de estudiantes de 6º de primaria y 3º de secundaria, 2000 y 2005
 

Las cifras entre paréntesis refieren a los errores estándar
Fuente: Base de Datos de Tablas Estadísticas. Sistema de Administración del Conocimiento del INEE

Si los resultados de primaria son poco alentadores, en secundaria el panorama es aún peor, como si hubiera un retroceso en los aprendizajes. A nivel nacional, poco más de la mitad de los estudiantes (51.1%) se encuentra por debajo del nivel básico; tres de cada diez (29.5 %) se ubican en el nivel básico; dos de cada diez (18 %) se encuentran en el nivel medio; y sólo poco más de uno de cada cien (1.4 %) se ubica en el nivel avanzado. Es preocupante que la mitad de los alumnos no logre adquirir las competencias mínimas establecidas en el currículum de un área tan importante.

Las pruebas de aprendizaje indican que los estudiantes de 6° año de primaria no estaban bien preparados en matemáticas. Puebla obtiene un promedio de aprendizaje de 383.5, ubicándolos en el lugar 17, junto con los estados de Tabasco y Nayarit; es decir, hay 16 estados por encima del nuestro con mejores promedios en el aprendizaje de matemáticas.

 Fuente: INEE, 2006

La información anterior es contundente: para mejorar los aprendizajes en matemáticas, hay que hacer que a los alumnos les gusten.

Ansiedad y autoestima en jóvenes mexicanos

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En enero del presente año, la Fundación Implementación, Diseño, Evaluación y Análisis de Políticas Públicas (IDEA), publicó el estudio «La Educación Básica en México: clasificación estatal y recomendaciones«, en el que presenta el Índice de Calidad Educativa (ICE), que mide el desempeño de los sistemas educativos de las 32 entidades federativas de México:

Índice de Calidad Educativa- Primarias

De la gráfica destaca que Oaxaca es el estado con el peor ICE en nivel primaria, Puebla ocupa el decimoquinto lugar, y Tlaxcala el decimonoveno puesto, de los peores ICE.

Índice de Calidad Educativa - Secundarias

Tlaxcala se coloca como el estado con peor ICE, Oaxaca se coloca en el octavo puesto y Puebla se mantiene en el decimoquinto lugar, de los peores ICE en secundaria.

Los datos disponibles indican que el sistema educativo mexicano es de baja calidad pero que además, los estudiantes de la región Puebla-Tlaxcala-Oaxaca están rezagados en comparación con sus homólogos del país.

Uno de los elementos que más llama la atención es el comportamiento de Tlaxcala, que desciende del puesto decimonoveno, en primaria, al último en secundaria entre los estados de más bajo nivel de calidad en secundaria. Oaxaca se recupera al subir siete puestos, mientras que Puebla se mantiene en el decimoquinto lugar en ambos niveles.

Por otra parte, la aplicación reciente del examen estandarizado del Programme for International Student Assessment (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) indica que México se encuentra en los últimos lugares internacionales en aprovechamiento escolar.

La gráfica muestra cómo, de una calificación máxima de 800 puntos, México promedia menos de 400 puntos en matemáticas y lectura, muy por debajo de otros países evaluados.

¿Qué factores están asociados con este fenómeno? Las explicaciones son múltiples y de diverso orden. Factores como la ansiedad, los profesores que se enojan y el nivel de escolaridad de los directivos son sólo algunos de los elementos que pueden explicar este fenómeno.

Por lo que hace a las actitudes de los adolescentes mexicanos, la hipótesis es que las actitudes son predisposiciones, aprendidas para pensar, sentir, percibir y comportarse hacia un objeto en referencia, este comportamiento puede ser favorable o desfavorable.

Con referencia a las matemáticas, jóvenes mexicanos de 15 años, a través de los cuestionarios aplicados en la evaluación de PISA, muestran un alto grado de confianza en sí mismos. México obtuvo una de las más altas calificaciones (0.175), solamente superado por Estados Unidos (0.253) y Canadá (0.187).

El programa es trianual, y evalúa a, con énfasis en un dominio diferente. El primer ciclo de aplicación fue en el año 2000 (que evalúa lectura), la segunda aplicación en 2003 evalúa matemáticas con una muestra de 29 mil 983 estudiantes, distribuidos en 31 entidades (en Michoacán no se aplicó). En 2006 se evaluó ciencias.

A partir de los resultados de 2003, se estableció que la interacción de actitudes, motivaciones y afectos interviene en el desempeño académico y en el aprendizaje permanente de los individuos, por lo que estos factores tuvieron un tratamiento especial.

Como los resultados que se muestran son opiniones de los estudiantes, es decir valoraciones subjetivas sobre procesos relacionados con la autorregulación, lo que los estudiantes dijeron puede ser o no congruente con el nivel de desempeño obtenido en la evaluación. Por ejemplo, los estudiantes mexicanos obtuvieron un alto índice en motivación, sin embargo el nivel de desempeño global de matemáticas fue uno de los más bajos.

Las pruebas de PISA midieron el grado de ansiedad de los alumnos al enfrentarse a las matemáticas. La premisa del estudio fue: los estudiantes con un bajo nivel de ansiedad generalmente dedican mayor atención a la tarea, debido a la ausencia de distractores, a partir de lo cual rendirán más que los estudiantes con un alto nivel de ansiedad.

Si los estudiantes están confiados en sus habilidades y están muy motivados, los niveles de ansiedad deberían ser bajos; sin embargo, contrariamente a lo que se podría esperar, los estudiantes de Brasil (0.570) y México (0.471) son los que reportan mayor nivel de ansiedad, mientras que los estudiantes de Estados Unidos (-0.096) son los que reportan un menor nivel de ansiedad.

Los estudiantes que sienten ansiedad cuando estudian matemáticas tienden a no interesarse ni a disfrutar con ellas, por tanto, la ansiedad puede actuar como un impedimento para el aprendizaje eficaz de las matemáticas, por lo que los estudiantes pueden tender a evitarlas y no cursar carreras que impliquen el estudio de las mismas.

En la evaluación de PISA 2003 se les preguntó a los estudiantes hasta qué punto se sentían desesperanzados y bajo estrés emocional al trabajar las matemáticas. Los efectos de la ansiedad en esta materia se derivan de lo que los estudiantes pensaban de las afirmaciones que se presentan en el cuadro: 

Como puede observarse, los porcentajes de México son superiores a los de la OCDE en cuatro de las cinco afirmaciones, en las opiniones «completamente de acuerdo y de acuerdo». Estas cuatro proposiciones indican que los estudiantes en México se sienten más preocupados, tensos o nerviosos cuando aprenden matemáticas que el promedio de estudiantes de la OCDE.

También en un porcentaje alto (73.3 por ciento), los estudiantes en México se sienten capaces de resolver problemas de matemáticas, inclusive en un porcentaje mayor que el promedio de estudiantes de la OCDE (71.1 por ciento). Esta afirmación denota que al momento en que el estudiante enfrenta un problema de matemáticas siente ansiedad por la percepción que tiene sobre esta materia (las matemáticas son difíciles) y no por la falta de capacidad para resolver los problemas matemáticos.

Al examinar las diferencias del índice de ansiedad en matemáticas en cada entidad, respecto a la media nacional (0.471), se detectó que las entidades que presentan diferencias significativas, como de mayor ansiedad, son Tlaxcala (0.691), San Luis Potosí (0.620), Zacatecas (0.584) y Durango (0.558).

Según la fundación IDEA, uno de los factores más significativos en los resultados bajos, particularmente en secundaria, es el fenómeno de maestros que se enojan cuando sus alumnos les preguntan sobre contenidos de las lecciones. Los alumnos obtienen entre 16 y 21 puntos menos en las pruebas de español y matemáticas. En este sentido tenemos que Puebla tiene un promedio de profesores que se enojan al ser interrogados del 1.33, Oaxaca 1.34 y Tlaxcala 1.35, mientras que la media nacional es de 1.38 , es decir, que en esta región se enojan un poco menos que el promedio del país.

Además de los maestros enojones, otros de los factores considerados fue el nivel de estudio de los directores de los planteles. Oaxaca se colocó en último lugar en ese rubro, con un promedio de 4.3 años de estudios superiores, mientras que en Colima fue de 8.9 años.

Si relacionamos estos factores con otros indicadores podemos explicarnos por qué la calidad educativa es tan baja.

Si los elementos hasta aquí considerados se toman como síntomas y no como un hecho, es imprescindible que éstos sean considerados en consideración para desarrollar acciones que procuren mejorar el desempeño académico y el clima en el aula. Resulta imperante, por parte del sistema educativo nacional, realizar investigaciones para identificar los factores que impiden a los alumnos desempeñarse eficientemente, calcular la magnitud del efecto de tales factores y, con base en ello, establecer prioridades para la toma de decisiones que ayuden a mejorar la calidad de la enseñanza.

¿Qué escuela elegir?

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Una de las decisiones más importantes y complejas a la que se enfrentan los padres es saber a qué escuela enviarán a sus hijos. La disyuntiva más simple se plantea al seleccionar una escuela pública o privada.

A diferencia de Finlandia, Singapur y Hong Kong, en donde la calidad de la educación es tan elevada que el único criterio para elegir es la cercanía; en México la elección está en función de la situación económica de las familias y/o de la ubicación.

En caso de que la situación económica lo permita, casi sin dudarlo, las familias eligen a los colegios particulares. Si no se tienen los medios económicos, las escuelas públicas serán la única posibilidad que se presente y la cercanía preferentemente.

Más allá de la elección, las evaluaciones educativas muestran que la educación en México es mala y que la privada tiene menos deficiencias que la pública.

Los colegios particulares son las que obtienen los resultados más favorables en habilidades matemáticas y en español, según el estudio «Panorama Educativo de México. Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2006», publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Si bien estos resultados muestran que los estudiantes de los colegios particulares tienen más altos logros de competencias (51% y 72% en 2000 y 2005 en el nivel avanzado) que los de las escuelas públicas, esto se debe a que estos alumnos provienen de familias cuyos contextos socioculturales (relacionados con el nivel educativo de los padres, particularmente de las madres) y económicos son más elevados.

Por otra parte, no hay datos concretos que informen a los padres de familia sobre la relación que tiene la calidad de la educación que ofrecerá un colegio particular, del nivel que sea, y el costo que se deberá pagar por ella.

En referencia al costo, el delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor en Puebla (Profeco), señaló a La Jornada de Oriente, el primero de agosto del presente, que en este año el incremento en las colegiaturas de las escuelas particulares fue de entre el 4 y el 5%, pero los porcentajes de aprovechamiento no se incrementan en la misma proporción.

A nivel nacional, en matemáticas, 77.7 % y en español 75.4 % de primaria tuvieron deficientes grados de desempeño. Los resultados fueron similares en secundaria, en donde 94.4 %, se clasificó en los peores grados de rendimiento en matemáticas, y 81.1%, en los de español. En Puebla, los alumnos de primaria en español obtuvieron una puntuación de 497.55 lo que los coloca 10.23 puntos abajo de la media nacional (507.78); en matemáticas obtuvieron 501.8, situándolos 7.5 puntos por debajo de la media nacional (509.3); en secundaria se observa el mismo comportamiento al colocarse en español 14.2 puntos por debajo de la media nacional (513.7) con un promedio de 499.5 y en matemáticas a 9.5 por debajo de la media nacional (511.3) al obtener 501.8 puntos; según los datos reportados por la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (Enlace) 2007.

El auge de los colegios particulares, casi sin control, es un problema. El preescolar a partir del 2004 (ciclo del inicio de su obligatoriedad para el tercer grado) registró el más alto crecimiento (116%, 130% en su planta docente y 92 % en su matrícula) debido a la gran cantidad de colegios particulares que ya operaban antes de esta medida para obtener el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (Rvoe) por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo anterior contrasta con los datos de los estados de México, Jalisco, Yucatán y Morelos quienes presentaron las pérdidas más importantes en participación de los servicios de enseñanza oficiales, hasta con 30 puntos porcentuales, según el estudio «La Calidad de la Educación Básica en México 2006», del INEE.

En el mismo periodo la matrícula y el número de planteles del sector particular crecieron a la par, mientras que en el sostenimiento público, el alumnado tiende a crecer más que la cantidad de escuelas.

Las primarias particulares y sus maestros aumentaron en más de 15 % la matrícula, en tanto que las públicas disminuyeron 2 %.

En secundaria y media superior, las proporciones de estudiantes en colegios particulares disminuyeron ligeramente durante los últimos seis años. Los datos indican que su cobertura se amplió fundamentalmente a través de una oferta pública.

En lo que respecta a la calidad de la educación media-superior y superior, no contamos con mediciones tan rigurosas del desempeño académico como las de básica, sin embargo, se pueden mencionar algunos indicadores como el que reporta el INEE de que 759 mil 29 personas entre 15 a 29 años no sabe leer y escribir un recado. Es decir, la educación superior no mejora con respecto a la educación básica.

Si bien la calidad no aumentó, el auge de los colegios particulares en este nivel sí lo hizo. Ante este fenómeno, organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), recomiendan la construcción de marcos normativos estrictos y pertinentes, para generar estándares mínimos de calidad académica.

Las escuelas particulares representan más de la mitad de las instituciones que conforman el sistema general y atienden a casi una tercera parte de la matrícula total, por lo que la OCDE recomienda establecer mecanismos más estrictos para la obtención del Rvoe, según su estudio «Análisis temático de la educación terciaria» de noviembre de 2006.

Una de las causas del creciente número de instituciones privadas pequeñas y de calidad deficiente es la falta de requisitos que sean respetados por gobiernos estatales y por universidades autónomas, pese al acuerdo 279 (del 10 de julio de 2000), de la SEP, para la entrega del Rvoe para la educación superior.

En el caso de Puebla, a pesar de la deficiente calidad en la educación, los costos son muy elevados, resulta más caro estudiar en este estado que en Universidades de Estados Unidos, como se demostró en un estudio presentado por Consultoría Contracorriente.

Este muestra que un estudiante de la carrera de Administración de Empresas con carga normal de materias y que ingrese en este momento al Tecnológico de Monterrey Campus Puebla pagará poco más de $549 mil por la realización de la licenciatura en dicha institución (los cálculos fueron realizados sin considerar el aumento en las colegiaturas que seguramente tendrán a lo largo de sus estudios).

Si lo hace en la Universidad de las Américas-Puebla pagará un total de $539 mil 850; a la Universidad Anáhuac de Puebla alrededor de $340 mil; a la Universidad del Valle de México Campus Puebla, $263 mil; a la Universidad Iberoamericana Puebla, alrededor de $320 mil; a la Universidad Madero, $225 mil; y a la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, una cantidad cercana a los $188 mil. Ello sin contemplar los gastos de libros, materiales de trabajo, gastos de renta y alimentación. A lo anterior, hay que agregar que según el Panorama Laboral, el ingreso promedio mensual en Puebla es de $3,280.00, lo que equivale a $ 39,360.00 anuales.

En suma: no existe la escuela ideal, muchas de las que presumen ser las mejores, lo deben al origen de sus estudiantes, tal es el caso de los colegios particulares, que tienen procesos selectivos. Si ese fuera el caso de las públicas, quienes por norma nacional no deben serlo, seguramente la calidad de la educación se elevaría de manera inmediata, aunque se quedaría sin recibir educación, una buen parte de la población mexicana.