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Casi 9 de cada 10 profesores mexicanos quieren recibir más cursos y talleres, el promedio más alto de la OCDE

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Casi 9 de cada 10 profesores mexicanos (85.3%) desean mayor desarrollo profesional, según los datos dados a conocer durante el presente mes de junio por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Este dato coloca a México como el país con el más alto porcentaje.

TALIS es la primera encuesta internacional sobre enseñanza y aprendizaje (TALIS, por sus siglas en inglés), fue realizado –durante el 2007 y 2008– a 70 mil maestros y directores de secundarias de 23 países de la OCDE y siete naciones más. México y Brasil son los únicos países latinoamericanos que participaron.

Según esta encuesta la mayoría de los maestros mexicanos señaló que le gustaría haber recibido más formación profesional en los últimos meses y que con frecuencia no se sienten suficientemente preparados para enfrentar a las dificultades en su trabajo ante el grupo.

Como se observa, el promedio de la OCDE, la mitad de los profesores encuestados deseaba tener mayor desarrollo profesional. El rango va desde el más bajo, 31% en Bélgica, hasta los porcentajes más altos, arriba del 80%, en Malasia, Brasil y en México.

Otro dato destacable señala que el porcentaje de maestros mexicanos cuya escuela reporta una falta de maestros calificados (según los directores) como un factor que dificulta el aprendizaje es casi dos veces el promedio de los países (64% frente al 38% del promedio de TALIS). Una diferencia similar se muestra en los reportes de los directores para la falta de técnicos de laboratorio (65% de los maestros, contra el 33% de la media de la OCDE), y en menor medida con respecto al personal de apoyo educacional (65% frente al 48% para el promedio del TALIS) y otro personal de apoyo (69%).

En México, la asistencia a “Cursos y talleres” (94%) fue la principal forma para fomentar el desarrollo profesional de los maestros, a diferencia del resto de países que señalaron como primera opción el “Diálogo informal para mejorar la enseñanza”, con 93%.

El porcentaje de maestros mexicanos que reportan haber tomado un curso de desarrollo profesional durante los 18 meses anteriores al estudio es relativamente alto en México (92% en comparación con el promedio de la OCDE de 89%).

México también tiene más de dos veces el promedio de días que los maestros invierte en su desarrollo profesional (34 frente a 15 del promedio del TALIS). Aunque también destaca que son los maestros más preparados quienes reciben más cursos, por ejemplo, los maestros con maestría o algún grado académico recibieron casi el doble de cantidad de días de cursos que aquellos que no tienen licenciatura.

Los maestros que dan clases en los pueblos, en promedio tomaron 8 días menos que aquellos que viven en una pequeña comunidad o en una gran ciudad.

A partir de esta información se pretende proporcionar una oportunidad para que maestros y directores den su aportación en el análisis educativo y en el desarrollo de políticas en algunos de los principales ámbitos de la política. Pretende que las experiencias que tienen los profesores en diferentes partes del mundo, sirvan para enfrentar los retos similares y aprender de otros enfoques de política.

Libros vs televisión

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El 48 % de su tiempo libre los mexicanos lo dedican a ver la televisión

En México se vive en una cultura que privilegia la televisión sobre la lectura. Por cada hora de lectura, las familias de este país ven 10 horas de televisión, como su entretenimiento favorito.

En promedio el 40% de tiempo libre, en los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo dedican a ver la TV o el escuchar la radio. México es el país que tiene el un máximo porcentaje, 48, de tiempo libre dedicado a la TV, mientras que el mínimo, del 25%, lo tiene Nueva Zelanda.

Estos datos que se pueden encontrar en el estudio “La sociedad en un vistazo” (Society at a Glance) y en la nota de México de la OCDE.


Fuente: OCDE

El tiempo libre se agrupa en cinco categorías: entretenimiento multimedia en casa (TV o radio), otros pasatiempos (uso recreacional de internet, conversaciones telefónicas, juegos de computadora, artes y manualidades, paseo de mascotas, y cosas así por el estilo), el visitar y/o salir con los amigos (tanto en lugares públicos como privados), participar y/o asistir a eventos (tales como conciertos, cine, museos, etc.), y los deportes (participación en actividades físicas regulares, individual o en equipo).

En un ambiente de este tipo ¿qué hace la diferencia entre lectores y no lectores?

La afición por la lectura empieza, casi siempre, desde el nacimiento o incluso antes, cuando se está expuesto a ambientes que propician esta actividad. Estudios al respecto señalan que las familias que tienen libros clásicos, literatura o poesía (es decir, más allá de los libros de texto o religiosos), desarrollan mejores ambientes de aprendizaje y, por tanto, mejores lectores (y por tanto educandos).

El número de libros en casa es un indicador que se ha señalado en los resultados de pruebas como PISA o EXCALE (exámenes estandarizados) como significativo para el aprendizaje. Desde luego que el número de libros en casa por sí mismo no produce a los lectores ni los aprendizajes. Más bien, se trata de identificar los ambientes en donde es más probable leer, en donde se refleja que los padres poseen un nivel educativo más elevado y en donde leen.

La lectura es una habilidad, que sólo se vuelve competencia cuando existe la interpretación de la lectura, la indagación y la asociación de lectura con escritura (fundamental para la producción de nuevos escritos). No se puede convertir la habilidad en competencia si no se le da valor a la lectura.

Aumenta la participación privada en educación superior

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México es uno de los países donde más se incrementó la inversión privada en educación superior en un periodo de 5 años (2000 a 2005), según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La educación pública aumentó 19 % y la privada 106 % en el mismo periodo.

Estos datos se puede leer en el informe Panorama de la educación 2008, publicado por la OCDE este año. En él se destaca que México destina más dinero a universitarios -6 mil 402 dólares anuales y 21 mil 816 dólares en toda la formación- que a los alumnos de primaria o secundaria, sin embargo la inversión representa sólo poco más de la mitad del promedio que los países miembros del organismo destinan a este mismo nivel (11 mil 512 dólares anuales). Mientras que Estados Unidos destinan 24 mil 370 dólares.

El estudio también señala que a pesar del aumento que ha registrado esta inversión privada, el promedio sigue siendo mayoritariamente público del 86%.

Los recursos privados invertidos en las instituciones de educación superior (IES) representan, en México, 27 % del gasto total. En Australia, Japón, Estados Unidos e Israel, es de al menos 50 %, mientras que en Corea y Chile es de más de 75 %.

En el informe se puede leer que la inversión privada es tan alta que se puede poner entre comillas la afirmación de que la educación superior es primordialmente responsabilidad del Estado.

En el caso de Puebla, este hecho no resulta ajeno, según los datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) estatal, del total de 198 instituciones que tienen registradas en las estadísticas de inicio de cursos 2008-2009, 8 de cada 10 instituciones son de sostenimiento privado.

La OCDE señala que aunque exista una mayor presencia de la inversión privada en la educación superior, esto no se traduce en educación eficiente: más dinero no basta para mejorar la calidad, las inversiones deben ser en aspectos estratégicos.

Según el organismo multinacional, se tiene un potencial para mejorar 22 % los resultados del aprendizaje, aunque se mantenga el mismo nivel de recursos, lo que se necesita es hacer mejor uso de los recursos.

México es el país con ingresos de los hogares más desigual, según la OCDE

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La desigualdad en la distribución de los ingresos disponibles de los hogares es México es dos veces más grande que en el país con la mayor igualdad de los ingresos de sus hogares: Dinamarca, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En la publicación ¿Crecimiento Desigual? Distribución del ingreso y pobreza en los países de la OCDE, se analizan los efectos de la globalización en las poblaciones de los países pertenecientes a la organización.

El país con mayores diferencias (inequidades), según el coeficiente de Gini en el año 2000, es México, como se puede apreciar en la gráfica:

ingresos desiguales en México

El problema de la desigualdad es de por sí alarmante en varios de estos países, y a ello hay que agregar que la pobreza infantil ha aumentado; y ya está por encima del promedio para la población en su totalidad.

Este fenómeno se observa aún cuando se ha demostrado que el bienestar infantil es un factor determinante sobre la manera en que una persona vivirá como adulto: cuánto ganará, que tan sanos será, cuántos años estudiará, entre otros.

El aumento de la pobreza infantil requiere que México la atienda más de lo que ahora ha sido tratada. Se debe prestar más atención a los problemas del desarrollo infantil para garantizar que ningún niño se rezague.

Una de las primeras observaciones que se hacen en este análisis de la OCDE es que el ingreso de los hogares, y sobre todo, los servicios públicos como la educación y la salud pueden ser instrumentos eficaces para reducir la desigualdad.

Se parte de la premisa de que los servicios públicos como la educación y la salud se distribuyen de manera más equitativa que el ingreso; así que al incluirlos en un concepto más amplio de recursos económicos se reduce la desigualdad, aunque con pocos cambios en la clasificación de los países.

El informe muestra que algunos países han tenido aumentos más pequeños —o incluso disminuciones— en la desigualdad que otros. Demuestra que la razón de las diferencias en todos los países se debe, al menos en parte, a distintas políticas gubernamentales, ya sea mediante una redistribución más eficaz o mediante una mejor inversión en las aptitudes de la población para mantenerse ellas mismas.

El mensaje fundamental que deja el informe es que —independientemente de si es la globalización o alguna otra razón por la que la desigualdad ha estado aumentando— una buena política gubernamental puede lograr el cambio.

Televisión e internet con fines educativos

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En México sólo 1 de cada 100 adolescentes ven programas televisivos orientados a las ciencias sociales de manera muy regular, según datos presentados en el Informe 2008 del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), realizado por el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

El informe indica que, a diferencia de la cultura letrada, la televisión se afianzó en Latinoamérica al ser el medio de información y de entretenimiento más difundido en la región.

Según datos de las encuestas de hogares, la televisión abierta es el sistema que se encuentra presente con mayor frecuencia en los hogares con adolescentes, abarcando prácticamente a todos los hogares. En México alcanza el 95.6% de cobertura, en tanto en Brasil se llega al 93.4% y en Uruguay al 92.2%. A diferencia de los países centroamericanos, donde el alcance de la televisión abierta es menor. Guatemala registra el 67%, Honduras 64% y El Salvador 83% de cobertura del total de la población.

La televisión por cable tiene un alcance mucho menor, su cobertura es de la mitad de los hogares que poseen televisión abierta. El tipo de audiencias que genera esta variante de la televisión tiende a ser segmentada, poder encontrar propuestas divididas en temáticas: infantiles, juveniles, mujeres, culturales, noticieros, películas, deportes, musicales, etc. Además de que sólo puede ser pagada en familias con más poder adquisitivo.

Aunque como se mencionó, la televisión es un medio prácticamente universal en los países más grandes de la región y que no se cuenta con datos sobre sus usos más frecuentes, cuando se conjugan los datos de las encuestas en hogares con los mostrados en el Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aplicado a los alumnos de quince años de edad en seis países de la región; se tienen aproximaciones sobre el uso específico que se hace de la televisión con fines educativos.

La oferta limitada de la televisión abierta condiciona las posibilidades que los adolescentes  como receptores; al no encontrar programación adecuada al contenido educativo que buscan, los jóvenes decidan ver otras señales vinculadas con otras temáticas como el entretenimiento y la ficción, orientada a la distracción.

Los datos obtenidos de las respuestas de los adolescentes evaluados en PISA permiten hacer proyecciones interesantes para la escuela y la educación. Más allá de la cobertura y las diferencias en la programación, para la totalidad de los países, los adolescentes que declaran ver televisión orientada a la difusión de las ciencias llega al 42,3%, incluyendo a los que lo hacen regular y muy regularmente.

Colombia tiene el promedio más alto, 59.5 %. En los promedios más bajos se ubican Argentina con el 34.8% y Uruguay con el 28.9%. En tanto que México alcanza el 56.8%. Esto muestra, de manera indirecta, que el uso de la televisión se orienta mayoritariamente hacia una programación relacionada con el entretenimiento y el pasatiempo, antes que con el aprendizaje y la divulgación del conocimiento científico.

Las evaluaciones educativas en México

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Mientras que por mucho tiempo no se hicieron evaluaciones en México, en la actualidad enfrentamos un fenómeno inverso: se evalúa todo, aunque sin un plan bien definido. Los alumnos de educación básica deben contestar hasta cinco pruebas en un ciclo escolar.

A partir de la creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en 2002, se inició el proceso para la elaboración de los Exámenes de Calidad y Logro Educativo (EXCALE), las cuales se empezaron a aplicar (de manera muestral) a partir de 2005. Actualmente se aplican a preescolar, 3º y 6º de primaria, así como a 3º de secundaria.

La Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE), es una prueba, censal, del Sistema Educativo Nacional que se aplica a estudiantes de 3º a 6º de primaria y 3º de secundaria, de todas las escuelas del país (incluyendo escuelas indígenas, cursos comunitarios y telesecundarias). Esta evaluación fue aplicada por primera vez en 2006 y es responsabilidad de la Dirección General de Evaluación de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Además de estas dos macro evaluaciones nacionales, se siguen aplicando otras pruebas como Instrumento de Diagnóstico para los Alumnos de Nuevo Ingreso a Secundaria (IDANIS), a todos los estudiantes que concluyen el sexto grado de educación primaria para su ingreso a secundaria.

La Prueba de Factor de Aprovechamiento Escolar de Carrera Magisterial evalúa, por medio de un examen aplicado a los alumnos de los maestros participantes en carrera magisterial, los aprendizajes que los alumnos han obtenido en su grado o asignatura.

En el plano internacional, dos son las evaluaciones que sobresalen: El Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aplicada a jóvenes de 15 años, independientemente del grado escolar que cursen, y el SERCE coordinado por el Laboratorio Latinoamericano para la Evaluación de la Calidad Educativa (LLECE), que es un proyecto desarrollado por la Oficina Regional de la Educación para América Latina y el Caribe de la UNESCO. El laboratorio funciona como una red de sistemas de medición y evaluación de la calidad de la educación. Se aplica pruebas de lectura, escritura y matemáticas a estudiantes de 3° y 6° de primaria, e identifica los factores asociados al aprendizaje mediante cuestionarios dirigidos a estudiantes, docentes y directivos.

De manera local, hay muchas entidades que aplican sus propias pruebas estatales, se aplican pre-pruebas para PISA y para ENLACE, así como otras con diferentes características y finalidades.

Además de que ahora se tiene el problema de aplicar pruebas a todas horas y con todo tipo de finalidades, hay que agregar los costos. Se conoce con claridad lo que se invierte en ENLACE que tiene un costo de 200 millones de pesos, así como el gasto que se genera con PISA, en donde el gobierno mexicano debe pagar un millón de dólares por el derecho a participar en la prueba. (Milenio, 11 de diciembre de 2008).

México no necesita más exámenes, ni conocer que el sistema educativo está mal. Se requiere una política evaluativa que integre todas estas tendencias, de tal manera que no se gaste tanto en exámenes que arrojan resultados muy semejantes. Se requiere igualmente una política educativa que efectivamente integre los resultados de estas pruebas, para que además los profesores las consideren en su quehacer pedagógico. De lo contrario, sin control, tanta evaluación se convierte en un problema.
http://www.inee.edu.mx

Factores que influyen en los buenos o malos resultados*

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Primera parte

Alrededor del 65% de las diferencias en el logro educativo, según los especialistas del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), se explican por las condiciones familiares y sociales de los estudiantes.

Esta afirmación no es nueva, ya desde el informe de Coleman y colaboradores (1966) se sabía que la distribución del aprendizaje depende del nivel socioeconómico de las familias de los estudiantes y que la escuela reproduce las inequidades sociales y económicas del país.

Lo que sí es novedoso es que en la evaluación PISA (por sus iniciales en inglés, Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con el fin de encontrar algunas de las principales características asociadas al éxito escolar, tiene en cuenta el rendimiento de los alumnos junto con las características de sus centros de enseñanza y sus entornos familiares.

Generalidades de PISA

Número de países participantes

                  

Población objetivo

Debido a las diferencias de los sistemas educativos, la población objetivo es definida en referencia a una edad determinada: estudiantes de entre 15 años tres meses y 16 años dos meses de edad al momento de la evaluación, que estén inscritos en una institución educativa a partir del séptimo grado.

Instrumentos

Se aplican dos tipos de instrumentos escritos: los cuadernillos de conocimiento y los cuestionarios de contexto.

Los primeros son las pruebas, que como ha sido ampliamente difundido en el país, México ocupa una de las últimas posiciones en rendimiento académico:

Los segundos, los cuestionarios de contexto, ofrecen datos importantes sobre factores culturales, económicos y sociales que influyen en el desempeño de los alumnos.

Información de contexto de PISA

A continuación se presentan los resultados considerados claves, los cuales se agrupan en positivos, es decir que tuvieron una influencia en los alumnos que ayuda a mejorar su desempeño, y negativos, cuando los factores influyen de manera perjudicial para el desempeño. Adicionalmente se resaltan los resultados de la tecnología. El objetivo es mostrar cómo ciertas variables tienen una relación estrecha con el desempeño de los alumnos. No se pretende elaborar un análisis exhaustivo ya que existen variables que no han sido lo suficientemente evaluadas o porque su medición es difícil.

Resultados claves: factores que comprobaron ser positivos

Género

Existe, en los resultados, una disparidad de género en matemáticas y de ciencias, ya que una alumna obtendrá entre 15 y 18 puntos menos en promedio que un estudiante varón. Sin embargo, en el área de lectura sucede lo inverso, una estudiante mujer tendrá 15 puntos adicionales en promedio que un estudiante varón. Estos resultados son similares, y ambos son estadísticamente significativos. En los resultados a nivel estatal existen algunas brechas de género mayor, como en el caso de Campeche, Coahuila y Tlaxcala, entre los más significativos, en donde esta diferencia es más marcada; mientras que en el caso de Nayarit los resultados se invierten.

Nivel de escolaridad

Hay una relación positiva entre la escolaridad1 y el puntaje obtenido en PISA. Como es de esperarse a mayor escolaridad, mejor desempeño. Por lo que los alumnos que obtuvieron buenos resultados estudiaban el primer grado del nivel medio superior.

Tipo de sostenimiento de la escuela: privado

El desempeño de los estudiantes de escuelas privadas es relativamente mayor, 40 puntos por arriba, al de los alumnos de escuelas públicas. Una explicación podría ser que la diferencia en el desempeño entre estudiantes en escuelas públicas y particulares se debe a las diferencias en sus índices socioeconómicos. Aunque cuando se va avanzando en el sistema educativo, acercándose más al nivel superior, las diferencias se van acortando.

Índice socioeconómico

El índice socioeconómico utilizado en el análisis de PISA calcula factores económicos, sociales y culturales. En este sentido, los resultados positivos de los alumnos estuvieron directamente relacionados con que los alumnos con mejor posición socioeconómica destinan más tiempo a estudiar (tareas en casa) sin necesidad de salir a trabajar. Quien sólo estudia tuvo mejor desempeño.

Posición socioeconómica alta de los alumnos

Éste tiene un impacto positivo en el desempeño de los estudiantes, por lo general los individuos que pertenecen a niveles socioeconómicos más altos cuentan con mayores oportunidades de asistir a la escuela y de tener accesos a mayores recursos (mayor cantidad de libros, utilización de computadoras, uso de internet). Sin embargo, el efecto de este índice no es tan grande como otras variables asociadas a factores culturales.

Mayor nivel de educación de la madre

En los resultados, hay un efecto positivo de 15 puntos en aquellos alumnos que estuvieron en un nivel alto del índice socioeconómico y cultural. Por ejemplo, el 66 % de los estudiantes que tuvieron los resultados más altos, al menos uno de sus padres cuenta con estudios de nivel licenciatura, esta variable fue más significativa cuando es la madre quien tiene el nivel de licenciatura, elemento que seguramente está relacionado con la atención que la madre brinda a los hijos para revisar las tareas y la atención del desarrollo educativo en general.

Localización de la escuela

Con respecto al grado de urbanidad el impacto es positivo, como es de esperarse. Un estudiante que proviene de una escuela ubicada en una ciudad mediana (hasta un millón de habitantes) obtendrá en matemáticas 14 puntos en promedio por arriba de aquel estudiante que su escuela se encuentre en una localidad de entre 15 mil y 100 mil habitantes.

Se puede suponer que al haber mejores recursos en comunidades urbanas, como en infraestructura escolar, hay una mayor probabilidad de que en estas zonas urbanas se cuente con mejores maestros y directivos, o que inclusive las familias tuviesen un mayor nivel educativo lo cual afectaría positivamente el desempeño de los estudiantes.

Clima escolar

Una variable que no ha sido suficientemente analizada, por su dificultad para medir, es la que se refiere al clima escolar, pero que según los alumnos evaluados está relacionada con su buen desempeño, es el clima escolar general de “armonía”.

Percepción sobre las materias

Cabe destacar que los estudiantes anotaron que la ciencia y las matemáticas se asociaron a mejores oportunidades de trabajo y seguridad financiera futura, por lo que es necesario tener un buen desempeño en ellas. Esta variable sólo fue de percepción y no comprobó tener algún efecto positivo más allá de esperar tener un buen desempeño.

*La nota ha sido construida con base en los reportes de PISA de las 3 ediciones y los análisis adicionales del INEE.

Dos de cada diez jóvenes en México no estudian ni trabajan

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México es el segundo país, dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con mayor inactividad juvenil. 16.8% de los jóvenes mexicanos no estudian ni trabajan. De estos jóvenes el caso más alarmante es el de las mujeres jóvenes  en edades de entre 15 y 19 años, quienes representan el 26.3%, en tanto que los hombres inactivos de la misma edad representan el 4.6%, lo cual es una gran desproporción.

De acuerdo con datos del Factbook 2008, la inactividad juvenil presenta una tendencia descendente debido a una menor deserción escolar principalmente de las mujeres. Por otra parte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que dado que, por voluntad propia o no, cada vez más jóvenes hoy en día están posponiendo su entrada al mercado laboral hasta después de los 25 años, cuando ya no clasifican como “jóvenes” según las normas internacionales, las tasas de inactividad juvenil han disminuido. De la manera en que se quiera tomar, estos índices siguen siendo una preocupación internacional.

Las consecuencias de la inactividad se ven reflejadas en dos factores al menos: su bienestar actual y sus perspectivas a futuro.

Algunas de las principales consecuencias de la inactividad de estos jóvenes se encuentran en la falta de acumulación de educación formal y de experiencia, lo que les imposibilita conseguir trabajo. Una mayor educación no sólo aumenta el salario, sino que además la probabilidad de trabajar cuando se terminen los estudios.

Algunos de los factores que propician la inactividad son las características de las familias de origen de los jóvenes, la residencia en zona rural, las condiciones del área geográfica de residencia (como tasa de desempleo de la región y la tasa de inactividad juvenil).

Debido a los escasos logros educativos de esta población inactiva resulta complicada su integración laboral; como consecuencia, este sector se convierte en personas socialmente excluidas con ingresos mínimos y con escasas destrezas para mejorar su condición económica.

De esta manera, en las economías con bajos ingresos, muchos jóvenes no tienen la opción de seguir estudiando por los altos costos educativos (relativos al ingreso familiar) o porque valoran que los costos de oportunidad de hacerlo son demasiado altos, es decir que se considera que no siempre beneficia permanecer en la escuela: una mayor educación no es garantía de tener un buen trabajo.

El destino de estos jóvenes probablemente será tomar cualquier trabajo para mantener, aunque sea, un apoyo a nivel de subsistencia para ellos y sus familias. La participación de los jóvenes que viven en hogares pobres en la fuerza laboral no es opcional sino necesaria.

En gasto acumulado por estudiante, México tiene el 2 más bajo de la OCDE

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México tiene el segundo gasto por estudiante, entre 6 y 15 años, más bajo de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) con un promedio de 17 mil 535 dólares, colocándose sólo por arriba de Turquía donde la inversión es de 12 mil 575 dólares.

El Programa Internacional de Evaluación de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) es una evaluación trianual de las capacidades de los estudiantes de 15 años y del sistema educativo de los países que integran al organismo. Cada año se pone énfasis en un dominio diferente, en 2000 se evaluó comprensión lectora, en 2003 matemáticas y en 2006 ciencias.

La gráfica muestra un comparativo entre el gasto acumulado por estudiante entre los 6 y los 15 años y el resultado promedio en la escala de ciencias en PISA 2006. El promedio de puntos de los países integrantes de la OCDE es de 500 puntos.

México, siendo el penúltimo en el gasto por alumno, tuvo un promedio en la prueba PISA 2006 de 410, mientras que Turquía obtuvo resultados ligeramente mejores que México al obtener 424 puntos; es decir que con un gasto por estudiante menor obtuvo mejores resultados.

Este fenómeno se repite si se observa el caso de la República Eslovaca, la cual con un gasto de 23 mil 392 dólares obtuvo un puntaje promedio de 488, mientras que los Estados Unidos con un gasto de 91 mil 770 dólares sólo obtuvo un punto por arriba de la República Eslovaca con 489 puntos.

Con estos resultados se demuestra que en educación aunque la inversión es importante no es lo único importante, hay muchos factores asociados al alto rendimiento.

Referencias importantes:
Página de PISA
Nota de País de México sobre los resultados de PISA 2006.
Mensaje del Secretario General de la OCDE, Dr. Ángel Gurría, durante la presentación de los resultados de PISA 2006.
Vea el video sobre las escuelas mexicanas que participaron en PISA (sólo inglés)

Las escuelas, fábricas de obesos

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Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE en su publicación Factbook 2008), el 69.2% de la población mexicana tiene sobrepeso u obesidad, este porcentaje representa un incremento de 6.9 puntos porcentuales por encima de los datos del año pasado (Factbook 2007).

El promedio de los países que integran la organización es del 48% de su población con sobrepeso u obesidad, y de los treinta miembros, nueve superan el 50%.

En obesidad, el primer lugar lo ocupa los Estados Unidos con 32.2% de su población con este problema, en tanto que México ocupa el segundo lugar con 30.2%.

En sobrepeso, México encabeza la tabla con 39.1%, seguido por Estados Unidos con 34.1%. Sólo en México y Turquía, es mayor la tendencia en sobrepeso y obesidad en mujeres que en hombres.

La obesidad y el sobrepeso representan un problema de salud mundial, ya que de ellos derivan enfermedades como la diabetes, la hipertensión, las anomalías cardiovasculares, los problemas respiratorios y la artritis.

Entre los factores asociados a estos problemas se encuentran el consumo excesivo de calorías, la falta de actividad física y la predisposición genética.

La tasa de sobrepeso y obesidad son bajas en países asiáticos y en algunos países europeos, sin embargo, sólo en Estados Unidos, la taza de obesidad se ha duplicado en 20 años, triplicado en Australia y más que triplicado en Reino Unido, lo que indica el incremento a nivel mundial.

En México las escuelas se han convertido en fábricas de obesos, dijo Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, en una entrevista para el periódico La Jornada (23 de septiembre de 2008). Los niños en la escuela no están a salvo de este problema. Destacó que una causa principal es la venta de comida chatarra.

Las empresas de alimentos y bebidas chatarra se han “comprometido” a realizar publicidad responsable dirigida a niños, siempre y cuando no quiten sus productos de las cooperativas escolares.

La Secretaría de Educación Pública finge estar realizando una cruzada en favor de la alimentación saludable en las escuelas, mientras el futuro ya nos alcanzó. Según datos de El Poder del Consumidor:

1) 25% de los niños mexicanos entre los 5 y los 12 años presentan sobrepeso y obesidad.

2) Entre 1999 y 2006, la obesidad en niños entre 5 y 11 años creció 39%.

3) Entre 1988 y 2002 el consumo de frutas y verduras descendió en un 30%, y el consumo de refrescos se incrementó en 40%, entre los más pobres, cifra que representó un 60 % de aumento.

4) No existe reglamentación federal alguna para el tipo de alimentos y bebidas que se sirven y venden al interior de las escuelas. Veinte entidades –entre las que no se encuentra Puebla-  han decidido prohibir la comida chatarra en planteles escolares, pero su aplicación es variable, diferenciada y sin claro sustento científico.

5) Tanto la Constitución como la Ley General correspondiente garantizan el derecho a la salud, mismo que se tiene en el olvido.