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Seguridad y educación, puntos débiles de México

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México ocupa el último lugar en seguridad y educación, según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Este 24 de mayo, la OCDE presentó un nuevo índice para medir la calidad de vida de las personas y compararla por países. El Índice para una vida mejor se basa en once indicadores que la OCDE considera que miden el «bienestar» de los individuos: ingresos, vivienda, empleo, relaciones sociales, educación, medio ambiente, salud, satisfacción, seguridad y equilibrio entre la vida laboral y la vida privada.

Cada indicador tiene un peso relativo (0 a 5) mayor o menor para calcular el puntaje de un país y su relación con los demás. El estudio cubre los 34 países de la organización.

Estos indicadores son de calidad y señalan el valor que cada ciudadano otorga a diferentes aspectos y por tanto, depende de factores culturales. Por lo anterior el objetivo no es medir, por ejemplo, el gasto en educación de un país determinado sino su impacto sobre la población.

Los resultados más relevantes son:

Ingresos

El mejor país es Luxemburgo y el peor Chile;

Vivienda

El mejor país es Canadá y el peor Turquía;

Empleo

El mejor país es Noruega y el peor España;

Relaciones sociales

El mejor país es Islandia y el peor Turquía;

Educación

El mejor país es Finlandia y el peor México;

Medio ambiente

El mejor país es Suecia y el peor Chile;

Gobernanza

El mejor país es Australia y el peor Israel;

Salud

El mejor país es Suecia y el peor Eslovaquia;

Satisfacción

El mejor país es Dinamarca y el peor Hungría;

Seguridad

El mejor país es Japón y el peor México;

Equilibrio entre la vida laboral y la vida privada

El mejor país es Dinamarca y el peor Turquía.

En cuanto a los datos referentes exclusivamente a México, se han registrado grandes progresos en la década pasada en términos de mejoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos, particularmente en las áreas de educación, salud y empleos. Sin embargo, estos avances no alcanzan para que el país deje los últimos lugares en seguridad con 0 puntos y educación 0.4

 

El mexicano expresa que una buena educación es un requisito importante para encontrar un trabajo. Sin embargo, sólo el 34 % de adultos de 25 a 64 años tienen un diploma de bachillerato, mucho más abajo que el promedio de OCDE.

En cuanto a la calidad del sistema educativo, el estudiante promedió 425 de 600 en lectura según el último reporte de la evaluación de PISA, también muy por debajo del promedio de la organización.

Sin embargo y pese a los resultados, el 66% de personas en México dijo que estar satisfechos por su vida, encima del promedio de OCDE, con el 59 %.

México, país con mayor pobreza infantil: OCDE

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De cada cuatro niños mexicanos, para el 2008, más de uno (25.8%) vivían en hogares pobres, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mientras que el promedio de los países miembros de la organización (30 Estados) es uno por cada ocho infantes (Apro y El Universal).

Según el estudio anual «Haciendo lo mejor por las familias», México es el país que tiene la tasa más alta de pobreza infantil y uno de los que menos gasto público destina a este sector de la población.

México sólo canaliza 39 mil 600 pesos, mientras que el promedio de la OCDE destina 274 mil 700 pesos anuales por niño, es decir 235 mil 100 pesos menos para atender las necesidades de la niñez.

Según el estudio, Israel y México tienen la tasa más alta de pobreza infantil, en tanto que Corea y Chile son los que gasta menos del 1% del Producto Interno Bruto (PIB) en apoyo para familias con niños. El promedio de la OCDE es de 2.2%.

Según El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en su estudio «La pobreza infantil: un desafío prioritario», la pobreza infantil es distinta de la que afecta a los adultos porque tiene diferentes causas y efectos, en especial por sus consecuencias de larga duración en los niños y adolescentes.

El concepto de pobreza infantil va más allá de los parámetros tradicionales que se usan para medir la pobreza -como los bajos niveles de ingreso o de consumo de los hogares-, porque existen aspectos de la pobreza de los niños que son muy difícil de medir como la inseguridad, falta de libertad por hostigamiento o abuso y exclusión social.

En el caso de la pobreza que experimentan los niños y adolescentes, la pobreza es una experiencia que se da en forma relacional y relativa, dinámica y multidimensional, no son sólo beneficiarios de manera proporcional del ingreso o consumo del hogar donde viven.

Los niños y adolescentes constituyen uno de los grupos más vulnerables y perjudicados por la pobreza. Ser pobres en las primeras edades deja secuelas: niños sin educación, desnutridos y pobres se convierten, casi inevitablemente, en adultos sin educación, desnutridos y pobres.

La pobreza infantil es una expresión de la exclusión social y el mecanismo por medio del cual esta se reproduce.

Aunque los niños que están en situación de pobreza moderada no sufren un deterioro serio en sus condiciones de vida, ven disminuidas sus oportunidades futuras. La mala nutrición, el rezago y el abandono escolar y la discriminación dejarán a la mayoría en la escala social baja, haciendo que en la edad adulta reproduzcan la precariedad en su bienestar y, por tanto, afecten a las generaciones siguientes.

Baja calidad educativa y gasto creciente

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 México es uno de los países de la Organización para la Cultura y el Desarrollo Económico (OCDE) que destina mayor proporción de su gasto programable a educación, 23% (OCDE, 2007).

Según datos del estudio «Gasto en Educación: La eficiencia del financiamiento educativo en México», de fundación IDEA, el gasto educativo como proporción del PIB ha crecido considerablemente en los últimos 20 años, al pasar de 4.1% en 1990 a 6.7% en 2010.

Tan sólo entre 1995 y 2004 el gasto en educación en México se incrementó en un 47% en términos reales (OCDE, 2007); aunque en términos absolutos la situación es diferente, en el 2006, México gastó por alumno $1,650 dólares en primaria y en secundaria gastó $1,500. Esto contrasta con los $5,450 y $6,600 que se gastan en promedio los países de la OCDE en estos mismos niveles.

En educación media, México gastó $2,800 por alumno y en educación superior $5,800. En comparación con $7,582 y $11,200 que se invierten en promedio, en los países de la OCDE (OCDE, 2007).

La diferencia entre el gasto por alumno en México y en otros países desarrollados es notoria, si un alumno estudiara el ciclo educativo completo en escuelas públicas (incluyendo educación superior), el país gastaría $19,200 dólares en su educación, monto menor a lo que gasta Estados Unidos en un solo año de educación universitaria por alumno.

De esta manera, aunque en términos relativos el gasto público educativo podría ser considerado como alto, en términos absolutos México requiere todavía mayores inversiones en el sector educativo.

 

El estudio en mención centra su atención en la eficiencia del gasto educativo. La preocupación radica en que: si el gasto educativo en el país presenta importantes ineficiencias, aún a mayores niveles de gasto no se consigan los resultados esperados y destaca varias razones que podrían explicar eta situación:

1 Que casi la totalidad del gasto educativo está atado al gasto corriente, principalmente en sueldos de docentes y personal administrativo.

Este factor constituye un problema porque no existen mecanismos para sancionar o despedir a un maestro incompetente. Además de que un importante aumento en el gasto educativo tendería a ser absorbido por un incremento salarial el cual no está atado a ningún mecanismo de resultados que pudiera comprobar la eficiencia de dicho aumento.

2 El gasto remanente, el que se destina a inversión física, equipamiento, materiales, programas educativos, etc., está sujeto a reglas y procedimientos desarticulados y a una deficiente coordinación entre las distintas dependencias que lo ejercen.

No existe en el país una clara asignación de atribuciones y responsabilidades de los gobiernos federal, estatal y municipal en cuanto a la gestión y el uso de recursos. Además de que las acciones son aisladas, sin planificación ni coordinación entre ellas; lo que lleva a una desarticulación entre objetivos, actores y funciones que afecta negativamente el flujo de recursos y su potencial impacto. Y por último,

3 el país no tiene una cultura fuerte de rendición de cuentas y transparencia. Además, la gestión de recursos educativos no está orientada a resultados.

Las escuelas reciben algunos de sus insumos primordiales como infraestructura y materiales didácticos de manera inestable y son de baja calidad. Lo anterior aunado a una desinformación generalizada sobre el estado de los principales recursos educativos (docentes, infraestructura, equipamiento, etc.) tiene como consecuencia que no se pueda determinar la efectividad del gasto ni su impacto sobre la equidad del sistema.

Mexicanos en PISA con el promedio más bajo de la OCDE

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El puntaje promedio de los estudiantes mexicanos en el Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) fue de 425, el más bajo de la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE), fue el dato que este mes publicó la organización.

PISA examina las habilidades lectoras de los estudiantes de 15 años, así como su capacidad matemática y científica. Los datos a los que hacen referencia fueron resultado de la aplicación 2009.

Dentro de los países de la OCDE los estudiantes de Corea y Finlandia obtienen las calificaciones más altas. La provincia de Shanghai, China, participó por primera vez en este estudio y obtuvo los mejores puntajes en las tres áreas evaluadas, incluso por arriba de Finlandia quien en las ediciones anteriores (2003, 2006) obtuvo los mejores promedios.

México y Chile son los únicos 2 países miembros de la OCDE en América Latina, y ellos están todavía por debajo del promedio de la OCDE. Aunque su desempeño es similar y un poco superior al resto de los países latinoamericanos participantes en PISA.

 

Cabe destacar que en México hay una mejora en los resultados en matemáticas, y en Chile en lectura, comparativamente con los resultados de PISA 2003.

Aunado a estos resultados no hay que olvidar que en México menos de la mitad de la generación cursa el grado que le corresponde a los 15 años, a diferencia de las naciones desarrolladas en las que, en promedio, el 90% de la generación está dentro de la escuela y en el grado normativo que les corresponde.

Ante estos resultados, algunas organizaciones como Mexicanos Primero, han lanzado algunas iniciativas para conocer más a detalle los resultados y tomar algunas acciones en concreto para intentar superar esta situación.

México, con menor desarrollo científico

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Aunque México presentó un crecimiento del 70%en la década comprendida entre 1997-2007, se encuentra en el grupo de países con menos de 20 patentes registradas, junto a Grecia, Islandia, Polonia, Portugal, República Checa y República Eslovaca.

El indicador de patentes registradas es utilizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para medir el desarrollo científico de una economía; este indicador se basó en el registro y certificado de las patentes.

La OCDE presentó la información de las patentes triádicas (relacionadas con invenciones y son las consideradas de más alto valor). Éstas son concedidas con efectos conjuntos de las oficinas: the European Patent Office (EPO), the Japan Patent Office (JPO) and the United States Patent and Trademark Office (USPTO); considerados de los países más importantes en este ámbito.

En los resultados de los 30 países miembros y algunos invitados se observó que se registraron alrededor de 52 mil patentes triádicas en 2007.

Los países que registraron el mayor número de patentes en ese año fueron Estados Unidos, Japón y Alemania; aunque en el primer caso se ha visto una disminución en el registro de patentes. Estados Unidos pasó del 33.4 % registrado en 1997 al 31 %. Fenómeno similar sucede en Europa que ha tendido a disminuir sus registros, perdiendo más de 3 puntos porcentuales. En tanto que Japón, después del 2000 se ha estabilizado e incluso registra un aumento del 1%.

En cuanto a los países latinoamericanos, Brasil superó a México con 48 registros, en tanto que Chile sólo cuenta con 5 registros.

Cuando estas patentes se observan con respecto a su correspondencia por cada millón de habitantes, es decir proporcional, los datos varían y México se coloca en la última posición, con 0.2%

 México es superado por India, Chile e incluso por Turquía. Mientras que los países más inventivos son Suiza, Japón, Suecia y Alemania en 2007. Los valores más altos son registrados en Suiza (118) y Japón (115). Las proporciones para Austria, Dinamarca, Finlandia, Israel, Corea y Países Bajos están también encima del promedio de OCDE (42).

Sistemas escolares exitosos

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Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) una escuela y un sistema educativo exitosos son aquellos que tienen estudiantes con altos niveles de aprendizaje y donde el contexto socioeconómico tiene un impacto limitado en el desempeño de los alumnos.

De acuerdo con los resultados y las conclusiones a las que se llegan del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) 2009 de la OCDE -programa que trianualmente evalúa las competencias de los alumnos de 15 años en tres áreas: lectura, matemáticas y ciencias-, una escuela y un sistema educativo exitosos tienen, entre otras, las siguientes características:

  • La comunidad educativa tiene altas expectativas del aprendizaje de todos los jóvenes, sin importar su contexto.
  • Cuentan con un sistema externo de evaluación que, en algunos casos, define las habilidades que se requieren para avanzar en el sistema educativo o ingresar al mercado de trabajo.
  • La autonomía de las escuelas importa, pero sólo si existen mecanismos de rendición de cuentas.
  • Importa más en qué se gasta y cómo se gasta que la cantidad total de recursos que se destina a la educación.
  • El ambiente escolar es favorable al proceso de enseñanza-aprendizaje, con medidas disciplinarias adecuadas, relaciones positivas entre maestros y entre ellos y alumnos.

En México, se tiene por una parte, los resultados presentados por la Fundación Este País (enero de 2011) de los puntajes obtenidos por México y otros países en las áreas evaluadas por PISA 2009.

En los datos que se muestran destaca la provincia de Shanghái, en China, quien es la primera vez que participa en PISA y cuyos resultados son notablemente altos: 556 en lectura, 600 en matemáticas y 575 en ciencias, aún superiores de Finlandia que tradicionalmente obtiene los puntajes más elevados.

En tanto que los estudiantes mexicanos que participaron fueron 38,250 de 1,535 escuelas, y contabilizaron 425 puntos en lectura, 419 en matemáticas y 416 en ciencias. Estos resultados son superiores a los de Brasil, aunque inferiores a los de Chile, en América Latina, y a los de países como Estados Unidos y el promedio de la OCDE.

Por otra parte, se tienen las cifras dadas a conocer por el diario Reforma (14 de enero de 2011), de lo que ha costado el programa de Enciclomedia:

  • El Gobierno ha pagado $18,925,244,000 por 109 mil equipos y su mantenimiento.

  • Cada uno ha costado $173,000.

  • La SEP podría pagar $1,814,900,000 para que esos equipos no se queden a la deriva.

  • En promedio, la SEP estaría pagando otros $16,650 por el mobiliario, que tiene cinco años.

Según la nota, la falta de previsión de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en los contratos del programa Enciclomedia le costará al ciudadano 2 mil millones de pesos.

Así que tan sólo el principio de administrar bien los recursos para tener un sistema exitoso está muy lejos de alcanzarse.

Pobres resultados en PISA 2009

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Casi 4 de cada 10 (39%) estudiantes mexicanos tiene resultados más bajos de aprendizaje en español, matemáticas y ciencias, según los resultados obtenidos en el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (Programme for International Student Assessment, PISA), aplicada en 2009 en México por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Cada 3 años la OCDE realiza un estudio comparativo, con el propósito de determinar en qué medida los estudiantes, que están por concluir o han concluido la educación secundaria o iniciando el bachillerato, han adquirido los conocimientos y habilidades relevantes para participar activa y plenamente en la sociedad.

El rango de edad de los estudiantes que va de los 15 años tres meses a 16 años dos meses.

En el año 2000, el estudio se realizó en 43 países, en el 2003 en 41, en el 2006 en 57 y 65 participaron en 2009. Algunos de estos países son miembros de la organización y otros invitados.

Resultados nacionales relevantes

México promedió en total, en las tres áreas, 420 puntos, por lo cual se ubica en el lugar 48 entre los 65 países evaluados.

En cuanto a los niveles de competencias, en los que se clasifican los resultados, el 39% de los estudiantes mexicanos se ubica en los inferiores, 54% en los intermedios y sólo 6% en los superiores.

En comparación con el promedio de América Latina, México tiene 9% menos alumnos en los niveles inferiores y 9% más de estudiantes en los niveles intermedios

El promedio de desempeño más alto en español (lectura) de todos los países participantes lo obtuvo Shanghái-China. México ocupa el lugar 46 con resultados semejantes a los obtenidos por Bulgaria, Uruguay, Rumania y Tailandia, en tanto que está por arriba de 16 países.

Si los resultados se comparan con los países latinoamericanos, México está en el mismo nivel que Uruguay y por arriba de Argentina, Brasil, Colombia, Panamá y Perú, así como del promedio de América Latina; sin embargo, está por debajo del promedio de Chile.

En el área de matemáticas México obtuvo un promedio de 419 puntos. En ella se observa un incremento de puntos desde la aplicación 2000; sin embargo estos datos ubican al país por debajo de los países asiáticos. En el caso de América Latina, Uruguay es el país mejor posicionado. Tanto Chile como México lograron promedios de desempeño similares. Las naciones con un bajo desempeño fueron Perú y Panamá.

En Ciencias, de los 65 países participantes, México ocupa el lugar 50, con un promedio semejante al de Jordania. En Latinoamérica México es superado únicamente por Chile y Uruguay. Mientras que Brasil, Colombia, Argentina, Panamá y Perú tienen promedios inferiores al de México. Chile es el país con el mejor nivel de desempeño. Perú y Panamá son los países con los promedios más bajos en Ciencias.

Resultados estatales relevantes

Además de la muestra señalada por la OCDE, en México el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) aplica una muestra ampliada para poder tener datos representativos de las entidades federativas.

Las entidades que lograron un desempeño superior al promedio nacional son el Distrito Federal, Nuevo León, Chihuahua y Aguascalientes. Los estados con desempeños más bajos son San Luis Potosí, Oaxaca, Tabasco, Guerrero y Chiapas.

Las entidades con la mayor proporción de alumnos en los niveles altos son el Distrito Federal, Nuevo León, Aguascalientes, Chihuahua y México.

La mayoría de las entidades concentra más de 50% de los alumnos en los niveles intermedios.

A nivel nacional, 54% de ellos se encuentra en los niveles intermedios. Por otra parte, Oaxaca, San Luis Potosí, Tabasco, Guerrero y Chiapas tienen más de 50% de los estudiantes en los niveles bajos.

Puebla se ubica 8 puntos porcentuales por arriba del promedio nacional y se observa un avance de 38 puntos de la evaluación 2003 a la 2009; teniendo a la mayoría (59.9%) de sus estudiantes en los niveles intermedios.

Cabe señalar que Michoacán no participó en la evaluación realizada en 2003.

 

En matemáticas las entidades con mayor porcentaje de alumnos en niveles altos son el Distrito Federal, Nuevo León y Aguascalientes con 11%, 16% y 10%, respectivamente. Éstas presentan al menos el doble del porcentaje que se registra a nivel nacional (5%).

Por el contrario, los estados con más de 70% de estudiantes en los niveles inferiores son Guerrero, Chiapas y Tabasco.

 

Puebla con 424 puntos de promedio de desempeño en esta área se ubica arriba del promedio nacional (419), sin embargo sigue teniendo a la mayoría de sus alumnos en los niveles de desempeño bajos e intermedios con 48.5% y 46.9% respectivamente.

Alumnos mexicanos son de los que más tiempo pasan en las aulas

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México forma parte de los 10 países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) cuyos alumnos pasan más horas en las escuelas, con alrededor de 7 mil 500 horas en el salón de clases.

Para hacer la medición de los ciclos escolares, la OCDE hace la siguiente clasificación: por semanas, días, y horas de enseñanza. A su vez, cada una de estas categorías se divide por grupos de edades que están comprendidas de 7 a 14 años y 14 y más.

En medición de semanas, los países que presentaron los valores máximos (en el 2008) fueron Dinamarca (con 42 semanas) y México (con 40 semanas -en educación primaria y secundaria con 42 respectivamente y 36 de educación post-secundaria). En tanto que el promedio de la organización fue de 38 (en primaria y secundaria) y 37 en post-secundaria.

El promedio de días de la OCDE fue 187, 185 y 183 en primaria, secundaria y posterior a la secundaria, respectivamente. Los países que registraron los mayores tiempos fuero Corea con 204 días en los tres niveles, Dinamarca con 200 días en primaria y secundaria y 172 en niveles posteriores.

Según los datos recopilados por esta organización, en la medición del tiempo de enseñanza en horas (en 2010), Israel, Italia, Países Bajos, Australia, Francia, Bélgica, México, Irlanda, Luxemburgo e Inglaterra encabezan la lista en esta categoría al promediar más tiempo de estancia de los alumnos en las aulas, en tanto que Polonia, Estonia y Finlandia son los que menos horas permanecen en ellas.

Los estudiantes de países pertenecientes a la OCDE (datos del 2010), por lo general pasan 6 mil 777 horas de instrucción en las edades de entre 7 y 14 años, de los cuales mil 554 la suman los niños de entre 7 y 8 años, 2 mil 467 de entre 9 y 11 años, y 2 mil 755 entre 12 y 14 años.

Los alumnos mexicanos en las 7 mil 500 horas que pasan en el aula estudian principalmente materias relacionadas con las matemáticas, la lectura y la escritura, y la ciencia.

El problema en estas cifras es que no se corresponde el tiempo que los alumnos pasan en el aula con los resultados de aprendizaje. En México aunque pasen tanto tiempo en el aula, los resultados siguen siendo lamentables.

Situación escolar y laboral de los jóvenes en México

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Según el estudio realizado por el Instituto Nacional de Evaluación para la Educación (INEE) en sus indicadores 2008, las trayectorias escolares y laborales entre los jóvenes son diferenciales de acuerdo con el grupo de edad al que pertenecen. La mayoría de los jóvenes de 15 a 17 años (grupo de edad que concentra al 24.1% de la población joven) se encontraba asistiendo a la escuela 65.8%, 18% únicamente laboraba y 16% no estudiaba ni trabajaba.

Estos datos se derivaron de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2006.

La situación es diferente entre los jóvenes de 18 a 29 años: sólo 19.3% se encontraba estudiando, la mayoría exclusivamente laboraba (55.8%) y el porcentaje de aquellos que no estudiaban ni trabajaban fue mayor que entre los más jóvenes (24.9%).

 

En cuanto al sexo, la distribución es muy semejante en ambos grupos de edad: (53% hombres y 47% mujeres entre los jóvenes de 15 a 17 años; y 47% y 53%, respectivamente, para el grupo de edad 18-29 anos).

Sólo 65.3% y 35.2% de los jóvenes entre 15 y 17 anos y entre 18 y 29, respectivamente, habían completado su educación básica; mientras que alrededor de 1 474 777 jóvenes de 15 a 17 años y 5 685 912 de jóvenes entre 18 y 29 años no contaban con dicha educación.

El porcentaje de jóvenes que sólo estudia es mayor entre las mujeres que en los hombres en el grupo de edad 15 a 17 años (60.4% respecto a 52.7%) y se vuelve muy semejante cuando se trata de los de 18 a 29 años.

En contraste, el porcentaje de hombres que sólo se desempeña laboralmente es casi del doble en comparación con las mujeres, independientemente del grupo de edad al que se haga mención: 24.4% hombres y 11.3% mujeres entre 15 y 17 años, y 70.7% y 42.7% del grupo 18-29.

De manera semejante, el porcentaje de jóvenes que estudian y trabajan simultáneamente se eleva al tratarse de los hombres en ambos grupos de edad. Es decir, la participación laboral es mayor entre los hombres que en las mujeres, lo que hace que éstos se alejen paulatinamente de la escuela; razón por la cual 12.7% de los hombres entre 15 y 17 años y 23.2% de los de 18 a 29 que sólo trabajaban no habían completado la educación básica.

El porcentaje de mujeres que no estudiaban ni trabajaban fue mucho mayor. 21.1% respecto a 11.3% en el grupo 15-17 años, y 40% y 7.7% en el grupo 18-29 años.

ENIGH confirman que casi 90% de ellas declaró que se dedicaba a quehaceres del hogar. Mientras que los hombres que no se encontraban estudiando ni laborando, más de 50% estaba buscando trabajo y un pequeño porcentaje realizaba trabajo doméstico (14% en el caso de los jóvenes entre 15 y 17 años).

El mayor porcentaje de los jóvenes que no estudiaban ni trabajaban en 2006, no había concluido su educación básica. Se observa que, conforme se incrementa la escolaridad, el porcentaje de jóvenes en esta situación disminuye, dando un indicio de que a mayor nivel educativo alcanzado menor probabilidad de que un joven se encuentre en inactividad tanto económica como escolar (patrón observado en ambos grupos de edad, así como entre hombres y mujeres).

 

A nivel internacional, en 2006 la mayoría de los más jóvenes (15 a 19 años) se encontraban únicamente estudiando (80%, OCDE), mientras que en México sólo 54.9% se encontraba en esta condición. Destacan dos fenómenos ya conocidos: la asistencia escolar de los jóvenes disminuye conforme se incrementa la edad y, paralelamente, se incrementa la participación laboral como única actividad (en la mayoría de los casos acompañada del abandono escolar).

Asignación de presupuesto a la SEP

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Al finalizar el 2010 la educación en México habrá gastado más de 850 mil millones de pesos, lo que representa casi el 7% del Producto Interno Bruto (PIB), uno de los más altos los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Según los datos más recientes de la OCDE en esa materia, el gasto de México en educación (privada y la pública) como porcentaje del PIB, es del 6.3%, por lo que se ubica entre los países que más invierten en educación, sólo después de Islandia, Dinamarca, Corea, Estados Unidos y Nueva Zelanda. Según cifras del último informe de gobierno el PIB destinado a la educación es del 7.1. Cualquier dato que se tome representa un alto porcentaje (aunque en la Ley General de Educación se establece como meta al 8%).

Para tener una idea de las cantidades que se manejan, se hace referencia a que en 2010, el Congreso federal destinó a los estados, por la vía del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB) casi 234 mil millones de pesos.

De este recurso, cerca del 95% se destina a servicios personales (salarios, honorarios y prestaciones), mientras que arriba del 4% a gastos de operación, quedando únicamente el 0.03% para invertirlos.

La pregunta evidente ante tal situación es ¿qué se puede hacer con esa distribución?

En ella se observa la inequidad y el desperdicio que hasta el momento no se ha podido frenar. En esos gastos personales no se aclaran los montos destinados a comisionados al sindicato, a partidos políticos y muchos más generados por la burocracia y el sindicato.

Haciendo referencia a los datos de la misma organización (OCDE), se observa que México es de los que más invierten pero es de los países más ineficaces en términos de resultados en los alumnos, al posicionarse muy por debajo del promedio del resto de países.

Con todo esto queda claro que México gasta mucho en educación pero no se invierte bien.