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Pobreza y rezago educativo

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México ocupa el segundo lugar con un coeficiente de Gini de 0.48, solamente detrás de Chile quien tiene el coeficiente Gini más alto entre los países de la Organización para la Cultura y el Desarrollo Económico (OCDE), lo que significa la desigualdad de la distribución de ingresos más alta.

La desigualdad creció en México desde mediados de los 80 hasta finales del 2000. La República Checa, Suecia y Finlandia son los países de la organización en que más aumentó la desigualdad durante los últimos años, sin embargo todavía pertenecen a los países con más igualdad en cuanto a la distribución del ingreso.

En cuanto a la pobreza relativa, Israel y México encabezan la lista de los países con mayor desigualdad. Aproximadamente una de cada 5 personas es pobre en México y Chile, mientras el promedio de la OCDE es una de cada 10.

Las desigualdades al interior del país también son marcadas, las entidades de altos ingresos son el Distrito Federal, Nuevo León, Coahuila, en tanto que las más pobres Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Chiapas.

No es una coincidencia que estas desigualdades en la distribución de los ingresos coincidan con el avance del rezago educativo, referido este último a la población adulta que no cuenta con educación básica:

Datos derivados del censo 2010 muestran que el 19.4% de la población mexicana se encuentra en rezago educativo, lo que se traduce a números absolutos a 21 millones de personas que no consiguieron terminar su educación básica.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL) en el periodo comprendido entre 1990 y 2010, el rezago educativo a nivel nacional se redujo en un 27%.

Las entidades que avanzaron más lentamente en la reducción del rezago educativo fueron:

El mayor progreso lo consiguen las entidades con mejor punto de inicio, por esta razón la desigualdad se sigue agudizando.

Requerimientos para el éxito laboral

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La educación y la juventud son los requerimientos fundamentales para tener éxito laboral, según el estudio Income Gap Starters de la organización WageIndicator (con sede en Amsterdam).

El estudio fue realizado en el 2010 e incluyó 14 países: Argentina, Bélgica, Brasil, Bielorrusia, Colombia, Francia, Alemania, Indonesia, Kazakstán, México, Países Bajos, España, el Reino Unido y los Estados Unidos.

Según los datos presentados, el salario está directamente relacionado con la experiencia de trabajo. Se compararon los salarios percibidos por los más jóvenes (18 a 25) en referencia a los de 32 a 40 y más de 50 años.

Los jóvenes, con frecuencia, comienzan trabajando en actividades diferentes a sus habilidades educativas y por ello sus salarios son muy bajos.

La situación cambia en los primeros años de carrera, en trabajos que demandan técnicas más desarrolladas; los salarios aumentan más rápido. En contraste, cuando la gente comienza a envejecer deja de tener aumentos salariales e incluso decrementos en muchas ocasiones.

Un dato relevante es el de que los salarios para los jóvenes y maduros doblan a los de edad más avanzada en Brasil, México e Indonesia. Los salarios tienden a aumentar en un paso lento (o aún disminuirse) entre la edad madura y el envejecimiento.

 

La primera gran conclusión se refiere a la comparación entre los países desarrollados y los emergentes, como era de esperarse, los jóvenes de países desarrollados de reciente incorporación al mercado laboral ganan dos o tres veces más que aquellos que viven en países emergentes.

Mientras el salario por hora (corregido por la paridad del poder adquisitivo, PPP por sus siglas en inglés) se extiende en los países emergentes de 1.85 dólares a 5.06 dólares, esto va de 8.78 dólares a 13.05 dólares en naciones desarrolladas.

De los catorce países, Bélgica paga los salarios más generosos: sobre promedio 13.05 dólares por hora, estrechamente seguida del Reino Unido. Por el contrario, Indonesia expone el sueldo medio por hora más bajo de la muestra: 1.85 dólares. Los jóvenes en los Estados Unidos ganan 11.88 dólares redondos por hora, dos a cuatro veces más que en América Latina, Kazakstán y Bielorrusia, y seis veces más que en Indonesia.

En México se observa que el salario con el que inician los jóvenes 4.62 dólares por hora es menor al promedio de los catorce países que es de 7.50 dólares. Sin embargo, el ritmo de crecimiento, conforme se va aumentando en edad y en experiencia es constante, llegando a representar el 154.76% de aumento de los jóvenes de 18 años a los de más de 50.

Síndrome de la corrupción

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México tiene un sistema cacicazgo en la educación, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Instituto Internacional para la Planeación Educacional (IIEP, por sus siglas en inglés).

Estas organizaciones, en su estudio titulado Corrupt Schools, corrupt universities: What can be done? (Escuelas corruptas, Universidades corruptas ¿Qué se puede hacer?) presenta una clasificación de cuatro tipos de instituciones: abiertas, autónomas, clientelismo fragmentado y mecanismo de cacicazgo.

En el caso de los países como México en los que prevalece el mecanismo de cacicazgo es porque cuentan con grupos que limitan la competencia mediante políticas monopólicas, jerarquías altamente controladas y partidos poderosos.

En las estrategias contra la corrupción se encuentran agencias nacionales y los bancos de desarrollo, organizaciones internacionales, la radiodifusión y las organizaciones civiles.

Sistemas escolares exitosos

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Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) una escuela y un sistema educativo exitosos son aquellos que tienen estudiantes con altos niveles de aprendizaje y donde el contexto socioeconómico tiene un impacto limitado en el desempeño de los alumnos.

De acuerdo con los resultados y las conclusiones a las que se llegan del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) 2009 de la OCDE -programa que trianualmente evalúa las competencias de los alumnos de 15 años en tres áreas: lectura, matemáticas y ciencias-, una escuela y un sistema educativo exitosos tienen, entre otras, las siguientes características:

  • La comunidad educativa tiene altas expectativas del aprendizaje de todos los jóvenes, sin importar su contexto.
  • Cuentan con un sistema externo de evaluación que, en algunos casos, define las habilidades que se requieren para avanzar en el sistema educativo o ingresar al mercado de trabajo.
  • La autonomía de las escuelas importa, pero sólo si existen mecanismos de rendición de cuentas.
  • Importa más en qué se gasta y cómo se gasta que la cantidad total de recursos que se destina a la educación.
  • El ambiente escolar es favorable al proceso de enseñanza-aprendizaje, con medidas disciplinarias adecuadas, relaciones positivas entre maestros y entre ellos y alumnos.

En México, se tiene por una parte, los resultados presentados por la Fundación Este País (enero de 2011) de los puntajes obtenidos por México y otros países en las áreas evaluadas por PISA 2009.

En los datos que se muestran destaca la provincia de Shanghái, en China, quien es la primera vez que participa en PISA y cuyos resultados son notablemente altos: 556 en lectura, 600 en matemáticas y 575 en ciencias, aún superiores de Finlandia que tradicionalmente obtiene los puntajes más elevados.

En tanto que los estudiantes mexicanos que participaron fueron 38,250 de 1,535 escuelas, y contabilizaron 425 puntos en lectura, 419 en matemáticas y 416 en ciencias. Estos resultados son superiores a los de Brasil, aunque inferiores a los de Chile, en América Latina, y a los de países como Estados Unidos y el promedio de la OCDE.

Por otra parte, se tienen las cifras dadas a conocer por el diario Reforma (14 de enero de 2011), de lo que ha costado el programa de Enciclomedia:

  • El Gobierno ha pagado $18,925,244,000 por 109 mil equipos y su mantenimiento.

  • Cada uno ha costado $173,000.

  • La SEP podría pagar $1,814,900,000 para que esos equipos no se queden a la deriva.

  • En promedio, la SEP estaría pagando otros $16,650 por el mobiliario, que tiene cinco años.

Según la nota, la falta de previsión de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en los contratos del programa Enciclomedia le costará al ciudadano 2 mil millones de pesos.

Así que tan sólo el principio de administrar bien los recursos para tener un sistema exitoso está muy lejos de alcanzarse.

Bajos desempeños pero satisfechos

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Mientras 85% de los costarricenses y 84% de los venezolanos están satisfechos con sus sistemas de educación pública, sólo 66% de los alemanes y 67% de los estadounidenses están conformes con los suyos, según la encuesta “Calidad de vida: Más allá de los hechos“.

Esta encuesta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con base en datos de la Organización Gallup (realizadas a 40,000 personas en 24 países de la región y complementadas con entrevistas en profundidad en cinco países), revela que los latinoamericanos están mucho más satisfechos con sus sistemas educativos que los estadounidenses, los alemanes o los japoneses, a pesar de que los países latinoamericanos figuran entre los últimos puestos en desempeños educativos, a nivel internacional.

El estudio muestra que la calidad de vida (en las que se incluye la educación) no es sólo el producto de las condiciones “objetivas”, es decir los aspectos de la vida de los individuos que son observables externamente. La forma como los individuos perciben esas condiciones y la evaluación que hacen de sus propias vidas también son dimensiones centrales de la calidad de vida.

De esta manera se explica que los resultados en educación que tienen los países no correspondan con niveles altos de desempeños. Por ejemplo si se revisan los resultados de PISA, se encuentra que mientras los estudiantes de Hong Kong, China, sacan un promedio de 550 puntos en matemáticas, los de Corea del Sur 542 puntos y los de Estados Unidos 483 puntos, los estudiantes de Brasil, México, Argentina, Chile y Perú sacan un promedio de 400 puntos, y en otros países latinoamericanos mucho menos.

En la opinión de los latinoamericanos algunas de las cosas que más importantes para su satisfacción con la vida son: poder costearse los alimentos, tener amigos a quienes poder acudir, tener buena salud y tener creencias religiosas.

El valor que asignan a estas condiciones subjetivas, en algunos casos, puede ser mucho mayor que su propio ingreso. Por ejemplo, si un latinoamericano se queda sin amigos a quienes poder acudir, tendría que recibir un ingreso de 7,6 veces el que tenía originalmente para poder recuperar su nivel inicial de satisfacción con la vida. Y si pierde su empleo, no bastaría con reponerle su ingreso: tendría que recibir un 60% adicional, pues el empleo no es sólo una fuente de ingreso, sino también de realización personal.

 

Estas opiniones llevan a la conclusión de que las percepciones están influidas por la realidad, pero no son su reflejo. De esta manera, las poblaciones más pobres y menos educadas tienen mejor opinión de las políticas sociales que los individuos más ricos o con mejor educación de sus mismos países.

Así, aunque las puntuaciones que logran los latinoamericanos en las pruebas internacionales de competencias académicas son muy bajas, entre la población predomina una opinión favorable sobre los sistemas educativos. Quienes tienen opiniones más críticas sobre los sistemas educativos de sus países son los más educados, cuyas aspiraciones y expectativas son mayores.

En general las opiniones de los padres de familia sobre la calidad del sistema educativo no dependen del desempeño académico sino de la apariencia de los planteles educativos, la puntualidad de los maestros o la seguridad de la zona en que están ubicadas las escuelas.

 

Si los latinoamericanos estamos satisfechos con la educación que recibimos -como lo muestra la encuesta- sin duda estamos en problemas. Nos vendría bien ser más críticos y humildes para aceptar que estamos mal.

Brechas educativas

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Bajo nivel de escolaridad, profundas desigualdades, dificultades adicionales por estudiar en una escuela pública indígenas y telesecundaria son algunos de los elementos que se analizan en Brechas publicación presentada en estos días por la asociación “Mexicanos Primero” sobre el estado de la educación en México en el 2010.

Este concepto de brecha es definido en el diccionario de la Real academia de la lengua española como “1. Rotura o abertura irregular, especialmente en una pared o muralla. 2. Rotura de un frente de combate. 3. Resquicio por donde algo empieza a perder su seguridad. Hacer brecha en algo. 4. Herida, especialmente en la cabeza”, define muy bien la situación de la educación en este país.

Las brechas, según la organización, son las diferencias en el acceso, trayectoria, egreso y resultados educativos que separan a distintos grupos de población.

El tipo de desigualdades prevalecientes en el país son:

  • La que divide a minorías con trayectorias completas y exitosas, y mayorías sin ellas.

  • La que divide estratos educativos: por condición de salud, pertenencia étnica, densidad y aislamiento de la población, modalidad, sostenimiento… no hay resultados equivalentes.

  • La que divide las prácticas, por un lado, y el logro, por otro: entre estados, entre transferencias condicionadas y éxito educativo, entre condición vigente y tareas asignadas a los maestros.

  • La que divide a México del mundo.

Aquí revisaremos las diferencias que dividen a los estratos, particularmente la que se refiere a la pertenencia al sistema público e indígena.

Según los datos más relevantes encontrados: 

  • 55% de los adultos indígenas no asistieron a la escuela o no completaron la primaria (vs. 29%, nacional).
  • Sólo 3% de ellos completó al menos un año de universidad (vs. 15%, nacional).

 

  • 4 de cada 10 mujeres indígenas son analfabetas (vs. 1 de cada 10, nacional).
  • Su escolaridad promedio es de 4 años (vs. 8 años, nacional).
  • Una de cada dos jóvenes indígenas de 15 a 24 años se dedican de tiempo completo a labores domésticas; sólo una de cada cinco sigue estudiando.

 

Cabe señalar que los estados en los que se encuentran mayores proporciones de población indígena en el país son Oaxaca (16%), Chiapas (10.9%), Veracruz (0.3%), Yucatán (9.6%) y Puebla (9.3), en total suman 56.1 % de la población indígena.

Si se pretende mejorar la equidad educativa, sin duda hay que revisar la oferta que se está haciendo a los pueblos indígenas. El aprendizaje de esos niños es fundamental para lograr ese objetivo.

Alumnos mexicanos son de los que más tiempo pasan en las aulas

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México forma parte de los 10 países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) cuyos alumnos pasan más horas en las escuelas, con alrededor de 7 mil 500 horas en el salón de clases.

Para hacer la medición de los ciclos escolares, la OCDE hace la siguiente clasificación: por semanas, días, y horas de enseñanza. A su vez, cada una de estas categorías se divide por grupos de edades que están comprendidas de 7 a 14 años y 14 y más.

En medición de semanas, los países que presentaron los valores máximos (en el 2008) fueron Dinamarca (con 42 semanas) y México (con 40 semanas -en educación primaria y secundaria con 42 respectivamente y 36 de educación post-secundaria). En tanto que el promedio de la organización fue de 38 (en primaria y secundaria) y 37 en post-secundaria.

El promedio de días de la OCDE fue 187, 185 y 183 en primaria, secundaria y posterior a la secundaria, respectivamente. Los países que registraron los mayores tiempos fuero Corea con 204 días en los tres niveles, Dinamarca con 200 días en primaria y secundaria y 172 en niveles posteriores.

Según los datos recopilados por esta organización, en la medición del tiempo de enseñanza en horas (en 2010), Israel, Italia, Países Bajos, Australia, Francia, Bélgica, México, Irlanda, Luxemburgo e Inglaterra encabezan la lista en esta categoría al promediar más tiempo de estancia de los alumnos en las aulas, en tanto que Polonia, Estonia y Finlandia son los que menos horas permanecen en ellas.

Los estudiantes de países pertenecientes a la OCDE (datos del 2010), por lo general pasan 6 mil 777 horas de instrucción en las edades de entre 7 y 14 años, de los cuales mil 554 la suman los niños de entre 7 y 8 años, 2 mil 467 de entre 9 y 11 años, y 2 mil 755 entre 12 y 14 años.

Los alumnos mexicanos en las 7 mil 500 horas que pasan en el aula estudian principalmente materias relacionadas con las matemáticas, la lectura y la escritura, y la ciencia.

El problema en estas cifras es que no se corresponde el tiempo que los alumnos pasan en el aula con los resultados de aprendizaje. En México aunque pasen tanto tiempo en el aula, los resultados siguen siendo lamentables.

Puebla, entidad con más escuelas particulares de educación superior

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En 2010 Puebla se coloca como la entidad que tiene más escuelas privadas de educación superior en el país con 355 escuelas, según los datos de la estadística 911 de la Secretaría de Educación Superior (SEP).

Los reportes de la SEP se clasifican en instituciones y escuelas, considerando que una institución puede estar conformada, a su vez por varias escuelas o que existen únicamente escuelas. Además las instituciones de educación superior están clasificadas por cuatro tipos de sostenimiento: federal, estatal, autónomo y particular.

A nivel general la entidad que tiene más instituciones es el estado de México con 241 instituciones y 381 escuelas, con una matrícula a 309 mil 25 alumnos; seguida por Puebla con 239 instituciones y 462 escuelas, con una matrícula de 189 mil 377 alumnos. En tercera posición está el D.F. con 234 instituciones y 441 escuelas, pero además es la entidad que atiende a la matrícula más grande del país con 484 mil 146 alumnos.

Si se toma como referencia el número de escuelas, la entidad federativa que tiene mayor cantidad es Puebla (462), sitio que había sido ocupado por el Distrito Federal hasta hace unos ciclos escolares. El D.F. es la entidad que concentra la mayor matrícula, seguida por el estado de México, Veracruz y Puebla.

Mientras que los estados que tienen menos escuelas son Baja California Sur y Quintana Roo, ambas con 36 y 48 respectivamente. También ambas entidades con la matrícula más baja del país.

El Distrito Federal tiene 120 escuelas de sostenimiento federal, seguida por Jalisco y Michoacán, ambas con 15 escuelas. En tanto que Colima y Zacatecas sólo tiene 1 escuela con estas características. El D.F., Tamaulipas y Veracruz tienen la matrícula más elevada y Colima la más baja.

El estado de México encabeza la lista de entidades con mayor número de escuelas de sostenimiento estatal con 97, mientras que Puebla tiene 64 escuelas y el estado de Chiapas con 54. En contraparte, el Distrito Federal no cuenta con escuelas de este sostenimiento, mientras Colima sólo tiene 5. El estado de México y Veracruz son las entidades que concentran la mayor matrícula.

El estado de Veracruz cuenta con 106 escuelas de sostenimiento autónomo, seguido por el estado de México y Sinaloa con 49 y 46 escuelas, respectivamente; en tanto que Quintana Roo no tiene escuelas de este sostenimiento. En tanto que el D.F. y el Estado de México concentran la mayor cantidad de alumnos.

Puebla tiene 355 escuelas de sostenimiento particular, 73 más que el Distrito Federal que ocupa la segunda posición con 282 escuelas de ese sostenimiento, seguidos por el estado de México con 223. Las entidades con menos escuelas particulares son Baja California Sur y Colima con 12 y 18 respectivamente. En cuanto a matrícula, la entidad con más alumnos inscritos en este nivel es el D.F., seguido por el estado de México.
Estos datos muestran que a nivel general (todos los sostenimientos), la entidad que tiene más instituciones con más escuelas es el estado de México por cada instituciones hay mil 282 alumnos, mientras que si la distribución se hace por escuelas, entonces la correspondencia es de 811 por escuela.
Siguiendo esta misma lógica, en por Puebla cada institución hay 792 alumnos y por cada escuela hay aproximadamente 410 alumnos.
Para el D.F. las proporciones son: 2 mil 69 alumnos por institución y mil 98 alumnos por escuela.
En Puebla, sólo en el sostenimiento particular se tiene a 31 alumnos por escuela.

 

Asignación de presupuesto a la SEP

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Al finalizar el 2010 la educación en México habrá gastado más de 850 mil millones de pesos, lo que representa casi el 7% del Producto Interno Bruto (PIB), uno de los más altos los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Según los datos más recientes de la OCDE en esa materia, el gasto de México en educación (privada y la pública) como porcentaje del PIB, es del 6.3%, por lo que se ubica entre los países que más invierten en educación, sólo después de Islandia, Dinamarca, Corea, Estados Unidos y Nueva Zelanda. Según cifras del último informe de gobierno el PIB destinado a la educación es del 7.1. Cualquier dato que se tome representa un alto porcentaje (aunque en la Ley General de Educación se establece como meta al 8%).

Para tener una idea de las cantidades que se manejan, se hace referencia a que en 2010, el Congreso federal destinó a los estados, por la vía del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB) casi 234 mil millones de pesos.

De este recurso, cerca del 95% se destina a servicios personales (salarios, honorarios y prestaciones), mientras que arriba del 4% a gastos de operación, quedando únicamente el 0.03% para invertirlos.

La pregunta evidente ante tal situación es ¿qué se puede hacer con esa distribución?

En ella se observa la inequidad y el desperdicio que hasta el momento no se ha podido frenar. En esos gastos personales no se aclaran los montos destinados a comisionados al sindicato, a partidos políticos y muchos más generados por la burocracia y el sindicato.

Haciendo referencia a los datos de la misma organización (OCDE), se observa que México es de los que más invierten pero es de los países más ineficaces en términos de resultados en los alumnos, al posicionarse muy por debajo del promedio del resto de países.

Con todo esto queda claro que México gasta mucho en educación pero no se invierte bien.

Cuatro de cada 10 estudiantes en educación superior no se gradúan

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En México, Nueva Zelanda, Suecia y los Estados Unidos más del 40% de aquellos que ingresan a la educación superior no se gradúan, según datos de la Organización para la Cooperación el Desarrollo Económico (OCDE); mientras que el promedio de los países miembros de esa organización es del 31%.

Según el estudio realizado por la organización, las tasas de graduación varían mucho entre los países. Mientras que Estados Unidos y México se encuentran entre los países que tienen menos alumnos graduados; en contraparte en Bélgica (la comunidad flamenca), Dinamarca, Francia, Japón, Corea, España y la Federación Rusa la proporción es del 25%.

 

Además del estudio en mención, la OCDE realizó proyecciones para el año 2025 con tendencias a 30, 20 y 10 años; según las cuales Canadá pasará del 46% que tenía en 2005 a un máximo de 52% en sus tendencias a 30 y 20 años.

 

Las estimaciones para México indican que tendrá un crecimiento de 7% máximo; mientras que el promedio de la OCDE es del 10%, por lo que con los datos observados y las proyecciones se seguirá por debajo del promedio de la organización.