Publicaciones etiquetadas ‘infraestructura’

Baja calidad educativa y gasto creciente

.

 México es uno de los países de la Organización para la Cultura y el Desarrollo Económico (OCDE) que destina mayor proporción de su gasto programable a educación, 23% (OCDE, 2007).

Según datos del estudio «Gasto en Educación: La eficiencia del financiamiento educativo en México», de fundación IDEA, el gasto educativo como proporción del PIB ha crecido considerablemente en los últimos 20 años, al pasar de 4.1% en 1990 a 6.7% en 2010.

Tan sólo entre 1995 y 2004 el gasto en educación en México se incrementó en un 47% en términos reales (OCDE, 2007); aunque en términos absolutos la situación es diferente, en el 2006, México gastó por alumno $1,650 dólares en primaria y en secundaria gastó $1,500. Esto contrasta con los $5,450 y $6,600 que se gastan en promedio los países de la OCDE en estos mismos niveles.

En educación media, México gastó $2,800 por alumno y en educación superior $5,800. En comparación con $7,582 y $11,200 que se invierten en promedio, en los países de la OCDE (OCDE, 2007).

La diferencia entre el gasto por alumno en México y en otros países desarrollados es notoria, si un alumno estudiara el ciclo educativo completo en escuelas públicas (incluyendo educación superior), el país gastaría $19,200 dólares en su educación, monto menor a lo que gasta Estados Unidos en un solo año de educación universitaria por alumno.

De esta manera, aunque en términos relativos el gasto público educativo podría ser considerado como alto, en términos absolutos México requiere todavía mayores inversiones en el sector educativo.

 

El estudio en mención centra su atención en la eficiencia del gasto educativo. La preocupación radica en que: si el gasto educativo en el país presenta importantes ineficiencias, aún a mayores niveles de gasto no se consigan los resultados esperados y destaca varias razones que podrían explicar eta situación:

1 Que casi la totalidad del gasto educativo está atado al gasto corriente, principalmente en sueldos de docentes y personal administrativo.

Este factor constituye un problema porque no existen mecanismos para sancionar o despedir a un maestro incompetente. Además de que un importante aumento en el gasto educativo tendería a ser absorbido por un incremento salarial el cual no está atado a ningún mecanismo de resultados que pudiera comprobar la eficiencia de dicho aumento.

2 El gasto remanente, el que se destina a inversión física, equipamiento, materiales, programas educativos, etc., está sujeto a reglas y procedimientos desarticulados y a una deficiente coordinación entre las distintas dependencias que lo ejercen.

No existe en el país una clara asignación de atribuciones y responsabilidades de los gobiernos federal, estatal y municipal en cuanto a la gestión y el uso de recursos. Además de que las acciones son aisladas, sin planificación ni coordinación entre ellas; lo que lleva a una desarticulación entre objetivos, actores y funciones que afecta negativamente el flujo de recursos y su potencial impacto. Y por último,

3 el país no tiene una cultura fuerte de rendición de cuentas y transparencia. Además, la gestión de recursos educativos no está orientada a resultados.

Las escuelas reciben algunos de sus insumos primordiales como infraestructura y materiales didácticos de manera inestable y son de baja calidad. Lo anterior aunado a una desinformación generalizada sobre el estado de los principales recursos educativos (docentes, infraestructura, equipamiento, etc.) tiene como consecuencia que no se pueda determinar la efectividad del gasto ni su impacto sobre la equidad del sistema.

Programas para la atención infantil en América Latina

.

En México una gran proporción de familias, casi 3 de cada 10 (27%), con niños en edad preescolar dejan a sus hijos al cuidado de otros niños (hermanitos). 35% de esos niños reportaron problemas de comportamiento o desarrollo físico y cognitivo (contra 17% de los que iban a una guardería formal). Y más del 66% reportaron haber sufrido accidentes u otras situaciones de emergencia, contra 45% de los que iban a una guardería formal (datos tomados de la nota de Lucrecia Santibáñez, Reforma, 29 de noviembre 2009).

Durante la primera infancia (0 a 6 años) tiene lugar gran parte del desarrollo de los individuos. Una adecuada atención en esa edad puede darles a los niños la posibilidad de alcanzar su máximo potencial, mientras que una formación deficiente tendrá secuelas a lo largo de su vida.

En el informe “Primera infancia en América Latina: la situación actual y las respuestas desde el Estado. Informe sobre tendencias sociales y educativas en América Latina 2009”, del Sistema de Información y Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL); se abordan aspectos importantes de la atención a los niños menores de los seis años en esta región.

Dimensiones educativas en el diseño de los programas

El estudio hace un análisis de los programas que atienden a la infancia, identificando tres líneas de trabajo: mejoramiento de la infraestructura, la organización y la gestión y la formación docente.

Primera línea de trabajo: mejoramiento de la infraestructura. Cinco programas tienen esta orientación: el Programa de Apoyo a la Política de Mejoramiento de la Equidad Educativa (PROMEDU) de Argentina (2008); el Programa “Grado cero” de Colombia (1992); Desarrollo Infantil y Educación Inicial de Colombia (2006-2016); el Programa de Desarrollo de la Administración Escolar (PROESCOLAR) de Guatemala (2004); y el extendido y reconocido Programa para Abatir el Rezago Escolar en Educación Inicial y Básica (PAREIB) de México (1998).

Segunda línea de trabajo: la organización y la gestión. Tres programas se centran en estos componente: el Programa de Educación con Participación de la Comunidad (EDUCO) de El Salvador, “Escuelas bolivarianas” de Venezuela (1999) y el Programa para el Desarrollo de la Administración Escolar (PROESCOLAR) de Guatemala.

Tercera línea: la formación docente. Hay pocos programas con esta orientación (y algunos de éstos ya han sido mencionados): el Programa de formación inicial para profesores en ejercicio de educación Infantil (“Proinfantil”) de Brasil; el Programa Familia Brasileña Fortalecida por la Educación Infantil; el Plan Decenal de Educación, mediante su Proyecto de Fortalecimiento para el nivel inicial, de la República Dominicana; y el Programa de Renovación Curricular y Pedagógica de la Educación Preescolar (PRONAE) de México.

Propósitos de los programas

De acuerdo con el propósito central de cada programa, se puede diferenciar los que plantean acciones de desarrollo específico de la primera infancia de aquellos que plantean el rol propedéutico de la formación, es decir que consideran a esta educación como anterior a la “formal”.

En el primer caso están aproximadamente la mitad de los programas, entre ellos se encuentran: el Programa de formación inicial para profesores en ejercicio de educación infantil (“Proinfantil”) de Brasil, el programa “Educa a tu hijo” de Cuba, el Programa de Mejoramiento de la Infancia de Chile y el programa “Simoncito” de Venezuela.

En el segundo grupo se encuentran programas como las iniciativas Programa para Abatir el Rezago en Educación Inicial y Básica (PAREIB) de México, el programa diseñado por Nicaragua en el marco de la iniciativa Educación Para Todos de la Unesco y las “Escuelas bolivarianas” de Venezuela.

Un tercer grupo de programas centra su accionar en las familias, en la formación de sus hijos durante los primeros años de vida. Entre ellos se encuentran: el Programa Familia Brasileña Fortalecida por la Educación Infantil; Familia educadora: “Educando en los primeros años” de Chile; el programa “Conozca a su hijo” de Chile; y “Ventanas en el mundo infantil” de Costa Rica.

En síntesis, el conjunto de programas destinados a la primera infancia plantea un panorama variado y diferenciado. En las últimas dos décadas ha habido un crecimiento significativo de los programas destinados a la atención educativa de la primera infancia, sin embargo, las lógicas de construcción son diferentes, así como sus logros.

En el caso específico de México, existen además del programa que menciona el informe, algunos otros como Estancias Infantiles y Oportunidades, además de educación inicial y preescolar incluidos en educación básica general e indígena (diferentes del PAREIB), educación básica para niñas y niños de familias jornaleras agrícola migrantes, programas de atención a familias y población vulnerable.

Para garantizar el adecuado desarrollo de la niñez mexicana se necesita, además de extender los programas públicos de atención a la niñez, que ellos sean de buena calidad.

Se ubica Puebla entre los 10 peores estados en educación básica

.

Ocho estados de la República figuran como los peores en educación básica, entre los que se encuentran Puebla, Tlaxcala y Oaxaca, según el estudio “Índice Compuesto de Eficacia de los Sistemas Escolares” elaborado por la Fundación Implementación, Diseño, Evaluación y Análisis de Políticas Públicas (IDEA) y Mexicanos Primero Visión 2030.

La muestra del estudio abarcó a estudiantes de 3º de secundaria a los que se aplicaron los Exámenes de Calidad y Logro Educativo (EXCALE) en matemáticas, realizados por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE).

El Índice Compuesto de Eficacia (ICE) se construyó a partir de tres factores: infraestructura, ausentismo de profesores y alumnos con profesores incorporados a Carrera Magisterial. La lista de posiciones del ICE es la siguiente:

¿Por qué Puebla ocupa el lugar 25 en el ICE?
La infraestructura de las escuelas es muy deficiente, lo que coloca a la entidad en la posición 31. Ocupa la posición 19 en alumnos cuyos profesores cuentan con carrera magisterial (36%) y el 50% de alumnos tienen profesores que no faltan o que casi no faltan. Si se promedia estos factores, la entidad ocupa esta posición:

 ¿Por qué Tlaxcala ocupa el lugar 26 en el ICE?
Su infraestructura es la más deficiente en el país, colocando a este estado en el lugar 32. Las variables de asistencia de profesores es también deficiente y aunque los profesores con carrera magisterial son el 38%, el puntaje promedio los ubica en este lugar:

 ¿Por qué Oaxaca ocupa el lugar 27 en el ICE?
Las tres variables tienen un promedio bajo, lo que hace que la entidad se coloque en el lugar 27:

 

El estudio, recientemente terminado y presentado por el presidente de la fundación Mexicanos Primero, David Calderón, durante el mes de junio, confirma que la educación básica en el país va en picada a ritmo acelerado, ello por la falta de infraestructura, el deterioro de las escuelas, el ausentismo de los profesores, entre otros.

Nivel de infraestructura de la escuela. Los alumnos de tercero de secundaria que asisten a escuelas con muy buena infraestructura aumentan 14.15 puntos su promedio, en la prueba de Excale, con respecto de aquellos que asisten a escuelas con infraestructura deficiente.

Haga clic aquí para ver la gráfica 

Profesores incorporados a carrera magisterial. Según el estudio, los alumnos aumentan su promedio en 5.02 puntos cuando sus profesores están incorporados a este programa. En educación primaria no se encontraron efectos observables de este programa, por lo que los resultados deben tomarse con precaución.

Haga clic aquí para ver la gráfica 

El ausentismo de los profesores. Influye de manera negativa. Por cada aumento de categoría en el ausentismo (nunca o casi nunca, a veces, frecuentemente, casi siempre), los alumnos obtienen en promedio 6.52 puntos menos. Un alumno con un profesor que falta “siempre o casi siempre”, obtiene en promedio casi 20 puntos menos.

Haga clic aquí para ver la gráfica

Michoacán es uno de los estados en donde el ausentismo es alarmante. Las pruebas de PISA 2003 no fueron aplicadas porque los profesores estaban en paro. En la prueba ENLACE 2007 las escuelas estaban vacías y sólo fueron evaluadas algunas (aunque debido a ello fueron anuladas). En abril de 2008 sucedió lo mismo, ENLACE no se aplicó porque los profesores lo impidieron. Los problemas sindicales son constantes debido a que en ese estado está la presencia de la facción opositora al SNTE, la CNTE.

Según el ICE, Michoacán muestra algunos de los indicadores más desfavorables del país: tiene el último lugar en aprovechamiento de Excale, el lugar 20 en inasistencia de profesores, 18 en infraestructura y 16 en maestros incorporados a Carrera Magisterial. La reprobación es elevada en primaria (5.20%) y secundaria (21.80%). La deserción en primaria decreció en los últimos seis años (1%), pero en secundaria se elevó (12%), por lo cual es la más alta del país.

Oaxaca muestra una situación parecida. Los resultados de ENLACE 2007 son evidentes, la entidad se ubicó entre las que obtuvieron los peores resultados. La ausencia de los profesores en Oaxaca es muy grave. La reprobación (14.20%) y la deserción (7.40%) en el ciclo escolar 2006-2007 son mayores a los observados en el promedio nacional. Pese a lo anterior Oaxaca recibe un presupuesto mayor al de la media nacional: 9 mil 600 pesos por alumno, cifra 21 % mayor al promedio transferido en toda la República.

Chiapas se consolida como el estado con mayor desigualdad educativa del país, aunque sus resultados promedio no sean los más bajos al ocupar el 3er lugar en profesores que no faltan nunca o casi nunca. El ausentismo escolar duplica al promedio nacional 111,136 personas de 5 a 14 años. Tiene la mayor cantidad de escuelas con muy bajo rendimiento. El 30% de los alumnos de educación básica son indígenas.

La situación es desfavorable en todo el país pues aun en los estados mejor posicionados en el ICE, como Colima y Nuevo León, los resultados de Excale están por debajo del promedio nacional.