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Mayor presupuesto federal por alumno de educación básica

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A partir del 2008, las entidades más favorecidas, al aumentar sus recursos reales asignados por la federación, fueron el estado de México, Nuevo León, Guanajuato y Puebla, entre 4.1 y 5.6%, lo cual elevó su participación en la estructura de reparto entre 0.06 y 0.26 puntos porcentuales, según datos incluidos en el Panorama Educativo de México, Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2009 elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Las transferencias federales al gasto educativo de los estados se radican a través del ramo 33 Aportaciones federales para entidades federativas y municipios, del presupuesto de egresos de la federación, mientras que al Distrito Federal se hace mediante el ramo 25 Previsiones y aportaciones para los sistemas de educación básica, normal, tecnológica y de adultos.

El componente educativo del ramo 33 se integra por tres fondos: el más importante (9.6% del gasto público total) es el Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (Faeb); los otros dos son el Fondo de Aportaciones para la Educación Tecnológica y de Adultos (FAETA) y la parte del Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM) destinada a infraestructura de educación básica y superior.

La mayor parte de los recursos del Faeb y del FAETA (99.6 y 100%, respectivamente) son destinados a gasto corriente: servicios personales, particularmente sueldos y salarios, creación de plazas, transferencia de horas y plazas docentes a las entidades federativas, estímulos y apoyos de reconocimiento docente, y mejoras en prestaciones como ISSSTE, Fovissste y SAR.

Durante muchos años se estuvo cuestionando la proporción del Faeb en los estados, debido a que se desconocían los criterios de distribución, solamente se mencionaba que se tomaría en cuenta el registro común de escuelas, la plantilla de personal federal y el monto de los recursos asignados en el presupuesto de egresos del ejercicio inmediato anterior.

A partir de 2008 se aplica la nueva forma de repartición. La fórmula aprobada asegura que cada estado recibirá al menos las transferencias nominales del Faeb del ciclo anterior, y distribuye el incremento anual premiando el aumento de la matrícula. Esta forma promueve la competencia entre los estados por aumentar la cobertura y el gasto; aunque ello no garantiza la equidad en la educación.

Al tener la meta de igualar a los estados en el gasto educativo federal por alumno, no se tiene en cuenta que son mayores los costos para atender a la población indígena, rural y a la vulnerable. Así que con el tiempo esta forma de distribución puede agravar la desigualdad.

En esta nueva fórmula, se observa que las entidades menos desarrolladas son las que muestran más pérdidas, en favor de entidades desarrolladas que tienen un gasto educativo estatal significativo.

 

En 2008 la Federación transfirió a las entidades el equivalente a 199 mil 912 millones de pesos del 2003, de los cuales 191 mil 472.2 (95.8%) correspondieron al Faeb, 3 mil 260.4 (1.6%) al FAETA y 5 mil 179.5 al FAM (2.6%).

Las siete entidades con los mayores financiamientos reales fueron el Distrito Federal (17 mil 917.9 millones), estado de México (17 mil 842.9 millones), Veracruz (13 mil 421.4 millones) Oaxaca (9 mil 562.4 millones), Jalisco (9 mil 468.1 millones), Chiapas (9 mil 193.1 millones) y Guerrero (8 mil 967.3 millones). Las matrículas en educación pública básica de estas entidades, con excepción de Oaxaca y Chiapas, fueron las más elevadas al iniciar el ciclo escolar 2008-2009.

Mientras que las siete entidades con las menores transferencias federales, fueron Baja California Sur (mil 681.6 millones), Colima (mil 702.8 millones), Campeche (2 mil 374.2 millones), Tlaxcala (2 mil 387 millones), Aguascalientes (2 mil 541 millones), Quintana Roo (2 mil 559.3 millones) y Nayarit (2 mil 736.4 millones).

Como se mencionó al inicio, las entidades que aumentaron sus recursos reales fueron el estado de México, Nuevo León, Guanajuato y Puebla quienes además de recibir los mayores incrementos reales, entre 4.1 y 5.6% (lo cual elevó su participación en la estructura de reparto entre 0.06 y 0.26 puntos porcentuales), también incrementaron su Faeb por alumno de escuela pública entre 2.9 y 5.1%.

El resultado favorable del reparto presupuestal para estas entidades contrastó con las reducciones sufridas por entidades que se encuentran entre las de mayor rezago social y con las mayores poblaciones indígenas.

Así, Chiapas, Oaxaca y Guerrero, al haber recibido incrementos reales muy por debajo del promedio nacional, fueron las entidades con las mayores disminuciones en su participación dentro de la estructura de reparto del Faeb, entre 0.06 y 0.1 puntos porcentuales de pérdida, a la vez que formaron quienes menos incrementos reales del Faeb recibieron, por debajo de la media nacional.

Con estos datos se ejemplifica lo que ya se preveía con la nueva fórmula de cálculo, que las entidades más desfavorecidas, quienes atienden a una mayor cantidad de población indígena y en condiciones de mayor vulnerabilidad, son las que menos reciben.

Alta concentración de población infantil entre 3 y 14 años en Puebla

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En 2008 siete entidades federativas concentraban casi la mitad de la población en edad escolar normativa básica, es decir para cursar preescolar, primaria y secundaria, del país (48.7%): estado de México, Distrito Federal, Veracruz, Jalisco, Puebla, Guanajuato y Chiapas -entidades que también tienen la mayor población del país-; según datos incluidos en el Panorama Educativo de México, Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2009 elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Aunque este dato indicaría que en estas entidades es en donde se debe destinar mayores recursos para atender a la educación básica nacional, este estudio también muestra que las entidades federativas que atienden al mayor número de alumnos en condiciones de vulnerabilidad, 24.4% lo que equivale en números absolutos a 6 240 173 niños, se concentran principalmente en el sur de México: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Puebla, Tabasco y Yucatán; que viven en condiciones de pobreza y desigualdad. Con esto se demuestra que no se han destinado los recursos suficientes para atender a esta población.

Estas entidades registran, desde hace tiempo, las mayores tasas de rezago educativo a nivel nacional. En 2008 el estado de México concentraba la mayor población en edad escolar básica (3.4 millones), lo que equivale a 13.3% de esta población a nivel nacional. Mientras que los estados de Veracruz, Jalisco y Distrito Federal contaban con menos de 2 millones de niños cada uno (1.7, 1.7 y 1.6 millones, respectivamente).

Puebla, Guanajuato, Chiapas y Michoacán con población escolar básica entre 1 y 1.5 millones.

Esta situación no parece tener una tendencia diferente, pues según las proyecciones, para el 2020, hechas por el Consejo Nacional de Población (CONAPO). Puebla se seguirá manteniendo como una de las entidades con mayor concentración de población infantil, como se aprecia en la gráfica:

 

En el extremo opuesto se encuentran los estados de Baja California Sur, Colima y Campeche con menos de 200 mil niños entre los 3 y 14 años.

De 2007 a 2008 ocho entidades presentaron tasas de crecimiento negativas con valores inferiores a -2% de la población en edad de 3 a 14 años: Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Zacatecas, Distrito Federal, Sinaloa, Veracruz y Nayarit.

Según las estimaciones hechas para el periodo 2008-2020 Guerrero, Michoacán, Zacatecas y Oaxaca presentarán las tasas de crecimiento más negativas cercanas, para acercarse al -3%, es decir que estas entidades tenderán a reducir su población en edad de cursar el preescolar, la primaria y la secundaria.

Una de las principales causas a la que obedece este fenómeno, a excepción del Distrito Federal es la emigración internacional, señala el INEE retomando información de CONAPO, 2006.

Gasto corriente absorbe 99% de presupuesto educativo

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A pesar de que el gobierno federal destina 25% de su gasto total a la educación (519 mil millones de pesos en 2007), la mayor parte de estos recursos (el 99.6%) se utiliza para sueldos y prestaciones del magisterio y la burocracia, por lo que los gastos de operación e inversión, las innovaciones pedagógicas y de investigación se quedan prácticamente sin presupuesto.

Esto explicaría que, a pesar del monto destinado a educación por el gobierno federal (que supera incluso a los de Canadá y España), el rendimiento de los alumnos mexicanos resulte insatisfactorio, como lo mostraron los últimos resultados de la prueba PISA o los obtenidos por las evaluaciones del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y la propia Secretaría de Educación Pública (SEP).

A esto se agregaría la falta de criterios objetivos del propio gobierno federal para asignar las partidas presupuestales a los estados, pues no existe correspondencia entre los fondos destinados a cada entidad federativa y su población escolar, lo que implica una distribución discrecional de los recursos.

A pesar de que el gobierno federal destina 25% de su gasto total a la educación (519 mil millones de pesos en 2007), la mayor parte de estos recursos (el 99.6%) se utiliza para sueldos, prestaciones del magisterio y la burocracia, por lo que los gastos de operación e inversión, las innovaciones pedagógicas y de investigación se quedan prácticamente sin presupuesto.

Aportaciones federales y estatales vs. calidad en el desempeño

En 2007, el 5.44 % del Producto Interno Bruto (PIB) se destinó a la educación con 519,023 millones de pesos, del cual 63.1% corresponde a educación básica, 19.2 % a la educación superior y 10.2% al nivel medio superior, el porcentaje restante (7.5) se destina a otros servicios educativos (según información del INEE. En las cifras estimadas a partir del 1er informe de gobierno de Felipe Calderón el porcentaje es de 6.9).

Si se compara el gasto de inversión que hace México con otros países, para el año 2004 (última información disponible en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, Indicadores 2006-2007) es equiparable al de Chile, superior al de Canadá y España e inferior al de Corea y Estados Unidos (todos estos países con resultados de aprovechamiento escolar superiores a los obtenidos por México).

El gasto público educativo de cada entidad federativa se compone por recursos federales, a través del FAEB, así como estatales y municipales. En el periodo 2000-2006, el grueso de recursos de origen federal fue de 77.9%, mientras que la participación promedio de las entidades fue de 22.1% (fuente: a-regional).

Tanto la asignación de recursos federales como la participación son diferenciadas. Las cinco entidades que mayores recursos recibieron de la Federación, en el ciclo escolar 2006-2007, fueron:


 

Las entidades con la mayor aportación al gasto educativo fueron el estado de México, Baja California, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco, Sonora, Tabasco, Sinaloa, Guanajuato, Yucatán, Durango, Puebla y Michoacán (superior a 35%). Oaxaca no participó y Baja California Sur aportó menos del 2 por ciento.

Pese a las inversiones en educación, no se ha logrado elevar la calidad. Los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (PISA) 2006 que realizó la OCDE muestran que el Distrito Federal, Querétaro, Aguascalientes, Nuevo León, Coahuila, Colima, Chihuahua, Sonora y estado de México son las entidades del país mejor evaluadas al ocupar las primeras posiciones. Los estados con peores desempeños fueron Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Guerrero, los cuales permanecen en ese orden en los últimos lugares de la prueba PISA 2006 en lo que se refiere a ciencias.

De los datos anteriores es posible clasificar a las entidades en cuatro grupos:

1.- Con promedios altos de asignación y resultados deficientes en las pruebas PISA, como es el caso de Veracruz, quien ocupa el tercer lugar en asignación federal y ocupa el lugar 29 en las pruebas PISA. En este grupo, Puebla se encuentra en el noveno puesto de asignación federal, con una participación estatal por arriba del promedio, pero ocupa el lugar 21 en el desempeño en PISA.

2.- Entidades en donde hay correspondencia entre recursos y buenos desempeños. Es el caso del Distrito Federal, con la puntuación más alta en PISA, además de tener la asignación más alta de recursos federales, aunque sus aportaciones estatales son bajas. El estado de México, que tiene una de las aportaciones federales más altas y cuya participación estatal está por arriba del promedio, obtuvo resultados superiores al promedio nacional.

3.- Las entidades en donde la participación estatal es baja y los resultados también. En este grupo sobresale Oaxaca, en donde no hay participación estatal y los resultados también son bajos. Baja California Sur posee aportación estatal baja y resultados que están por abajo del promedio nacional.

4.- Las entidades que tienen bajo recursos y buenos resultados: Aguascalientes, Colima, Nuevo León y Quintana Roo. Estos estados han tenido innovaciones pedagógicas e inversiones que van más allá del gasto corriente, factores que pueden explicar sus mejores resultados.

Matrícula vs. recursos

Sin fórmulas ni criterios objetivos para la asignación de los recursos, existen algunas incongruencias, como en el caso del estado de México que tiene la mayor matrícula del país con 2,557,116 alumnos y recibió un presupuesto de 17,290,483,689 pesos, es decir, que por cada alumno recibió 6,761.71 pesos, mientras que el Distrito Federal con una matrícula de 1,784,037 alumnos recibió 17,902,800 000 pesos, es decir 10,034.99 por alumno. En el caso de Puebla, recibió por alumno 5,876.83 pesos.

A partir de este análisis, se deduce que la mayor asignación de recursos no es condición suficiente para mejorar la calidad educativa. Primero se tienen que resolver los problemas del sistema a fondo y a continuación destinar los recursos.

Por otra parte, a mayor inversión debiera corresponder una mayor exigencia en cuanto a calidad, evaluación, rendición de cuentas y transparencia. Para mejorar la educación, el gobierno federal tendrá que optar por una fórmula transparente y criterios objetivos que no continúen con las inercias de temas financieros, además de soslayar una serie de trabas jurídicas que impiden hacer un gasto eficiente.

Puebla, sin mejoras en aprovechamiento escolar desde el 2003

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El estado de Puebla se ubica en los últimos lugares de aprovechamiento en matemáticas, lectura y ciencias, por lo que se encuentra junto con las entidades de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Tabasco como las peores entidades en desempeño escolar.

En materia de aprovechamiento, Puebla ocupó el lugar 27 en matemáticas, el 22 en lectura y el 21 en ciencias.

Por debajo de Puebla en aprovechamiento de matemáticas se encuentra Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Tabasco que se situaron en los lugares 28, 29, 30 y 31, respectivamente.

Sobre el punto anterior, el estado de Puebla prácticamente mantuvo su nivel puntuación (387) logrado en el 2003, por lo que en tres años no registró ninguna mejora.

Los anteriores resultados se obtuvieron del Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (PISA) 2006 que realizó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Las evaluaciones de PISA revelan que el Distrito Federal, Nuevo León, Aguascalientes, Querétaro, Coahulia, Sonora, Chihuahua y Jalisco son las entidades del país mejor evaluadas al ocupar las primeras posiciones.

En la evaluación sobre ciencias el Distrito Federal ocupó el primer sitio y el segundo en lectura. Nuevo León obtuvo el primer lugar en lectura y el cuarto en ciencias.

Los peores estados de México que resultaron evaluados fueron Guerrero Chiapas y Oaxaca, los cuales permanecen en ese orden en los últimos lugares de la prueba PISA en lo que se refiere a ciencias y lectura.

Otro dato señala que si bien los alumnos del Estado de México (Edomex) se ubican por arriba de la media nacional en las áreas de ciencia, lectura y matemáticas, éstos salen reprobados.

Por ejemplo, en ciencias la media nacional es de 410 puntos, mientras la del Edomex es de 418, pero entre Finlandia, el país mejor evaluado con 563 puntos en esta área, y México hay una diferencia de 153 puntos.

La prueba PISA se hace para comparar conocimientos y rendimiento escolar de alumnos de 15 años. En el ejercicio del año pasado participaron 57 países, es decir, 16 más de los que fueron evaluados en el 2003.

Los países que sacaron lo más altos puntajes fueron Finlandia, Canadá, Japón, Australia y Corea. Ahí no sólo se destacó el alto rendimiento de los alumnos, sino también la política educativa que ofrece un acceso equitativo a las oportunidades de aprendizaje.

De ese total de naciones que formaron parte de la prueba PISA, México ocupó el lugar 49 en ciencias, el 48 en matemáticas y el 43 en lectura y su puntaje general como país fue de 410 puntos.

Asimismo, el examen indica que en materia de educación, México ocupa el último lugar de los 30 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

En ninguna materia de las evaluadas se superó el nivel 2, de los 8 niveles que conforman la prueba de PISA.

Los datos revelados indican que el 50% de los jóvenes tienen un nivel de cero y uno en habilidades científicas, matemáticas y de lectura.

La información también confirma que México mejoró su nivel de puntuación en tres años, al pasar de 385 a 410 puntos. Donde se detectó una mejora en los indicadores, fue que las jóvenes disminuyeron la brecha de puntuación que había con los varones en lo que se refiere a las habilidades en matemáticas y de lectura.

La posición del SNTE

Ante ese panorama, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se deslindó de la baja calificación que obtuvo México en el Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes, que ubicó al país en el sitio 49 de 57 naciones participantes.

Emilio Zebadúa, director de la Fundación para la Cultura del Maestro, sostuvo, a pocos días de que fueran dados a conocer los resultados de PISA, que los responsables últimos del desempeño del sistema educativo son las autoridades federales y estatales.

“No hay una explicación favorable por parte del gobierno de por qué tenemos estos resultados en PISA, y es responsabilidad de la SEP explicar qué no se hizo en materia de política educativa en los últimos siete años, para no llegar a los niveles que PISA y la OCDE nos exigen”, explicó.

Frente a las recomendaciones que entregó a México la OCDE tras la publicación de los resultados de la prueba —que revelan que no hubo avances en los últimos 6 años para elevar la calidad de la educación—, Zebadúa reiteró que corresponde a la SEP trazar la ruta para mejorar el aprendizaje de los alumnos.

“Ligar el desempeño del maestro como trabajador, a una productividad, en este caso denominada calidad educativa, cuando sabemos que está asociada a una multiplicidad de causas, es pensar que porque le subes el 4 por ciento de salario a un maestro, tiene que elevarse la calidad educativa en 4 por ciento; en ningún modelo del mundo se ha demostrado que funciona y nadie lo propone, son ámbitos diferenciados”, expresó.

Las recomendaciones de la OCDE

En su informe Un Análisis del Sistema Escolar Mexicano a la Luz de PISA 2006, el organismo le asignó al país una serie de desafíos, cuando menos 12, para que salga del bache en materia de educación, reformando de raíz el sistema nacional.

La propuesta se planteó luego de que el mismo organismo difundió los resultados de PISA, en el que más de 50 por ciento de los alumnos mexicanos se ubicó en los niveles de logro más bajos.

La OCDE señaló que es urgente que el país trace un camino para aumentar el aprovechamiento escolar de los alumnos, estableciendo estándares claros, públicos y monitoreables sobre lo que se espera que aprendan al final de cada grado escolar en todas las asignaturas.

Otras recomendaciones son someter a concurso las plazas de maestros, directores, vacantes y de nuevo ingreso, además de revisar el balance del modelo de financiamiento educativo, en el que poco más de 90 por ciento del gasto se va al pago de salarios y personal.

En concreto, la OCDE propone desarrollar mecanismos de medición para evaluar y monitorear el logro de los estándares fijados para los alumnos, además de alinear los planes de estudio a las principales áreas de conocimiento.

También pidió garantizar que los cursos a los maestros tengan altos estándares de calidad y pertinencia, además de que estén alineados con las necesidades curriculares de los planes y programas de estudio.

Propuso producir materiales de alta calidad para apoyar el trabajo del magisterio y hacer una mayor inversión de recursos para sus programas de formación continua.

Otra tarea que propone es realizar acciones inmediatas para fortalecer el liderazgo en la escuela y en los diferentes niveles al interior del sistema educativo nacional, así como dotar a los centros escolares de autonomía y brindar apoyo a los alumnos en riesgo de fracaso escolar.

Generan Normales poblanas exceso de docentes

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Ante el reducido número de nuevas plazas creadas por la Secretaría de Educación Pública (SEP), cada año, de los 2 mil 152 docentes egresados en promedio de las escuelas normales de la entidad, la mayor parte se queda sin posibilidades de empleo, por lo que tienen que recurrir a escuelas privadas u otras alternativas laborales.

Este año, el SNTE solicitó la creación de 500 nuevas plazas de nivel básico y preescolar, petición rechazada por la SEP, según lo publicó el diario Síntesis el pasado 7 de octubre.
A esta escazes de posibilidades laborales, los nuevos docentes de Puebla se enfrentan a uno de los salarios más bajos del país dentro del ramo.

Según la Encuesta Nacional de Empleo (ENOE), el salario nominal (sin contar prestaciones ni bonos compensatorios) de los profesores poblanos recién egresados de las Normales (es decir, aquellos de entre 20 y 26 años de edad) es de 4 mil 262 pesos, mientras que el promedio nacional de los profesionistas es de 10 mil 200 pesos.

Los profesores de nuevo ingreso mejor pagados son los de Tabasco (7 mil 542 pesos mensuales en promedio) y los peor pagados son los de Jalisco (3 mil 529 pesos).

Esto a pesar de que Puebla se encuentra entre las primeras siete entidades del país con el mayor número de escuelas Normales, tanto públicas como privadas, con el 7.30% de estos planteles y el 7.80% de la matrícula nacional.

Después del DF (que concentra el 59.49% de los planteles de todo el país), el estado de México cuenta con el mayor número de Normales (de las que 95.6% son particulares) y de estudiantes. Chiapas tiene un equilibrio en la proporción de escuelas estatales y particulares, aunque la matrícula que atienden es baja (sólo el 4.12% del total nacional). En Guanajuato y Puebla las escuelas particulares tienen una fuerte presencia: 70.45% y el 52.94% respectivamente, además de que concentran una buena parte de la matrícula del país, Guanajuato el 11.13 % y Puebla el 7.80 %.

Considerando estos dos indicadores (número de escuelas y matrícula), los estados con mayor concentración son el de México y Puebla. Pero en el caso del Estado de México, debido a su densidad de población, tienen también el mercado laboral más grande del país para las escuelas normales.

Pero Puebla concentra 34 normales y está generando egresados sin posibilidades de contratación. Así, al ya conocido problema de la mala calidad de la educación normal, se le agrega el de la cantidad.

Panorama nacional
En su mayoría, los profesionistas ocupados en el país son asalariados, es decir, 8 de cada 10 dependen de un patrón y la educación es el área con la mayor proporción de profesionistas ocupados asalariados (9 de cada 10).

 

Pero mientras el ingreso promedio mensual de los profesionistas del país es de $10,200 pesos, el de los profesionistas de la educación es de $ 8,000 pesos y de $3,022 si tomamos como referencia el salario promedio mensual ofrecido en las vacantes de trabajo (registradas el periodo 2001-2006 en la Bolsa de Trabajo del Servicio Nacional de Empleo). Es decir, sus salarios están por debajo del promedio de todos los profesionistas ocupados.

Panorama estatal
Según la Encuesta Nacional de Empleo (segundo trimestre de 2007), desde 2003 a la fecha, Puebla registra una disminución en el número de ocupados en estas carreras. De acuerdo con el comportamiento de la pirámide poblacional, al bajar los índices de natalidad disminuye también el número de alumnos en educación básica y, por ende la cantidad de maestros requerida. A esto se suma que la salida (por jubilaciones, etc.) es mayor que el de contrataciones de docentes.

Si el promedio de egresados de las escuelas normales al año es de 2 mil 152 y el promedio de plazas ofertadas al año por la SEP en Puebla no es mayor a 100, significa que al menos 2 mil egresados quedan sin empleo o son contratados por escuelas particulares o se emplean en otras ocupaciones. Este año, como ya se refirió, el SNTE solicitó al menos la creación de 500 plazas en Puebla, lo que no fue posible. Según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en el mes de noviembre no se registraron ofertas de trabajo para ejercer la docencia en la entidad.

En cuanto al promedio mensual de ingresos, resulta que en Puebla las personas que estudiaron la carrera de Formación Docente en Educación Preescolar y Primaria ganan 4 mil 262 pesos; los profesionistas que estudiaron carreras similares ganan 4 mil 703 y el promedio de todas las personas ocupadas en el estado que estudiaron una carrera profesional es de 4 mil 971, es decir que los docentes en preescolar y primaria ganan 709 pesos menos que el promedio del resto de los profesionistas poblanos y 3 mil 062 menos que el promedio de profesionistas en México.

Las tendencias que se observan en estas carreras durante los últimos 4 años en el mercado de trabajo, pueden medirse a partir de tres indicadores: a) El número de personas ocupadas que estudiaron esta carrera, b) el número de personas con trabajo que estudiaron carreras similares, y c) el total de personas ocupadas en el estado que estudiaron otra carrera profesional; es de destacar que se incluye únicamente a la población ocupada remunerada.

Al cruzarse estos indicadores, resulta que no conviene estudiar una carrera de formación docente, pues la tendencia obtenida es negativa y menos conviene estudiar educación y pedagogía ofertados por la Universidad Pedagógica Nacional si no se cuenta previamente con una plaza docente.

La pirámide poblacional en Puebla se está modificando y por ende la escolar. Como consecuencia de la reducción de la tasa poblacional, si no se limita la creación de escuelas normales públicas y privadas en el estado, no se podrá controlar el superávit que ya existe en profesores de educación básica.