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Factores que influyen en los buenos o malos resultados*

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Segunda Parte

Los resultados de contexto considerados claves de los reportes de PISA (por sus iniciales en inglés, Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes), se agrupan en positivos y negativos.

Estos últimos influyen de manera perjudicial para el desempeño académico de los alumnos, de los cuales se hace referencia.

Resultados claves: factores que comprobaron ser negativos

Modalidad

En cuanto a estudiantes de secundaria, la mayoría de los estudiantes se encuentran inscritos en la modalidad general, y sólo un tercio en la modalidad técnica. El promedio de los estudiantes de la modalidad general en las tres pruebas de PISA es más alto en todos los casos que los de la modalidad técnica, y en otro tipo de secundarias. Esto también refleja la relativa baja calidad de la escuela técnica o de la telesecundaria con respecto a la modalidad general.

La modalidad está directamente relacionada con el estatus socioeconómico de los alumnos, ya que la mayoría de los alumnos evaluados de las secundarias técnicas son personas de menores recursos y un estudiante de telesecundaria está en un nivel mucho menor (casi tres veces por abajo del nivel socioeconómico de un estudiante promedio de bachillerato general).

Estas diferencias son estadísticamente significativas, por ello se puede decir que entre menor sea el índice socioeconómico son peores los resultados obtenidos.

Tipo de sostenimiento de la escuela: público

Respecto a las escuelas públicas hay un impacto negativo en las tres áreas que fueron evaluados. El impacto es de 19 puntos en promedio. Este resultado hay que tomarlo con precaución en tanto que hay resultados estatales en donde la proporción de estudiantes de escuelas privadas es muy baja, por lo que la comparación no siempre es adecuada.

Estrategia de aprendizaje: memorización

Los alumnos que tuvieron resultados inferiores demostraron que su principal estrategia de aprendizaje estaba relacionada con la memorización, aunque también estos mismos alumnos aceptaron que éste es el peor método empleado si se quiere obtener un mejor aprendizaje.

Posición socioeconómica baja de los alumnos

Éste tiene un impacto negativo en el desempeño de los estudiantes cuando los alumnos pertenecen a niveles socioeconómicos bajos pues están asociados con variables como el empleo de la madre que se traduce en un descuido para la revisión de la realización de tareas en casa y otras actividades educativas. El elevado número de hermanos pareció influir en el desempeño de los alumnos en tanto que se les representó menos atención, por parte de los padres, para el desarrollo de las actividades extraescolares.

Número de estudiante por profesor

Una variable que influyó negativamente en el desempeño de los alumnos fue el número de estudiantes por profesor, a mayor número de alumnos el rendimiento fue menor. Esta relación no ha sido suficientemente documentada en las pruebas de PISA por lo que habrá que hacer análisis adicionales.

Efectos de la tecnología

Como un elemento agregado se documentó los efectos del empleo de la tecnología en el desempeño de los alumnos, las conclusiones más relevantes fueron las siguientes:

Número de computadoras por profesor

Esta variable no demostró tener algún impacto positivo en el aprendizaje de los alumnos.

Número de computadoras por alumnos

El número de computadoras por estudiante no tiene algún impacto claro, no se pudo demostrar que influye positiva o negativamente, aunque los elementos con que se cuenta hasta el momento impiden tener una posición a este respecto, es necesario hacer análisis adicionales. Lo que sí se pudo documentar es que los estudiantes que utilizaron las computadoras con eficacia en la escuela alcanzaron más altos resultados en todos los temas.

Equipo y laboratorios

Estos elementos se asociaron con resultados más altos en materias de ciencias, es decir, a mayor cantidad y calidad de recursos disponibles para los alumnos hubo un mejor desempeño.

*La nota ha sido construida con base en los reportes de PISA de las 3 ediciones y los análisis adicionales del INEE.

Mejores los alumnos de preescolar que los de primaria

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Los estudiantes mexicanos presentan retrocesos en sus habilidades en español y matemáticas conforme avanzan dentro del sistema educativo, como se desprende de los resultados de las evaluaciones aplicadas por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). Mientras nueve de cada 10 alumnos de preescolar alcanzan el nivel básico en lenguaje y comunicación, así como pensamiento matemático, en primaria lo logran 8 de cada 10. Y en secundaria esta proporción se reduce a 7 de cada 10.

Lo anterior, según el estudio «El aprendizaje en tercero de preescolar en México«, dado a conocer por el INEE durante el mes de agosto y basado en los Exámenes para la Calidad y el Logro Educativo (Excale). Dicho documento constituye el primero en su tipo para evaluar a gran escala el conocimiento que adquieren los alumnos. Para ello se aplicaron 10 mil 305 exámenes a estudiantes en todo el país, a 12% de niños de Cursos Comunitarios, a 23% de Escuelas Rurales públicas, 39% de escuelas Urbanas Públicas y 26% de Preescolares Privados.

Comparativo de las aplicaciones de Excale para preescolar, primaria y secundaria

Si bien las evaluaciones Excale no son totalmente equivalentes entre los tres niveles, el hecho de todas que midieran los dominios de español y matemáticas permite comparar los resultados.

Se observa, así, que 91% de los alumnos de preescolar alcanzan el nivel básico en español. En cambio, sólo 82% de los estudiantes de primaria logró este resultado y en secundaria el porcentaje se redujo a 67%.

En matemáticas, el fenómeno se repite: 91% de alumnos de preescolar alcanzan el básico, mientras que en primaria lo logran el 83 % y en secundaria sólo el 51%.

Aunque los alumnos de preescolar tienen mejores resultados que los de primaria y secundaria, en ese nivel ya se observan grandes brechas que caracterizan al Sistema Educativo Nacional, y son las que existen entre las escuelas privadas y las públicas; y dentro de esta segunda categoría, entre quienes estudian en escuelas urbanas y los que lo hacen en rurales y comunitarias.

Esta prueba midió qué tanto saben los alumnos y cuánto pueden aplicarlo respecto de dos de los seis campos formativos que contiene el Programa Nacional de Educación Preescolar establecido en 2004: lenguaje y comunicación, y pensamiento matemático.

Para evaluar lo anterior, se diseñaron reactivos acordes a la edad, que fueron contestados en forma verbal y escrita. Los evaluadores fueron educadoras en formación o en ejercicio, quienes interactuaron con reducidos grupos de alumnos, para responder a una variedad de reactivos.

Se aplicaron las pruebas en mil 91 escuelas de preescolar, de los estratos rural público, cursos comunitarios, urbano público y privado. No se incluyó a los alumnos de educación indígena ni de los Centros de Desarrollo Infantil (CENDI), porque el INEE consideró que no tiene las condiciones que garanticen la equidad en la evaluación de niños cuya lengua materna no necesariamente es el español.

Las brechas entre los estudiantes empiezan desde el preescolar. Los pobres empiezan rezagados, como se observa al comparar la educación privada con la de las escuelas rurales o cursos comunitarios. Mientras en el preescolar privado el 42% alcanzó el nivel de excelencia en lenguaje y comunicación, apenas el 5 % de cursos comunitarios lo hizo.

Los mejores resultados de aprendizaje se concentran en los grupos de educandos cuyas condiciones sociales y escolares son las mejores: en orden decreciente, las escuelas de los estratos privado, urbano-público, rural-público y cursos comunitarios.

En lenguaje y comunicación, las mujeres salen mejores que los hombres. En pensamiento matemático salieron más equilibrados. La diferencia es mínima. El mismo fenómeno se constata en los resultados en primaria y secundaria para la asignatura de español.

El estudio confirma lo ya sabido: las condiciones socioculturales en que se desarrollaron los estudiantes y en las que operan los centros educativos, inciden de manera directa en el rendimiento académico.

Los resultados también se ven afectados por el contexto familiar de los alumnos. La educación de la madre es un factor determinante en los buenos resultados: si una madre tiene estudios de licenciatura o posgrado, sus hijos tendrán más probabilidades de estar en la excelencia (38%), mientras que el 24% de los hijos de las madres que no fueron a la escuela no logran adquirir los mínimos aprendizajes. También fue evaluada la frecuencia con que los papás relatan historias a sus hijos. Esto mostró que a mayor interacción del padre o la madre, es mayor el aprendizaje de los estudiantes.

Un aspecto del contexto escolar que influye de manera negativa es la frecuencia con que la educadora falta a la escuela, independientemente de las razones que existan para tal conducta:

Las brechas de aprendizaje entre los alumnos de los diferentes estratos educativos, que se observan desde muy temprana edad, propician que, con el paso del tiempo, las distancias en el logro educativo se amplíen considerablemente, factor que debe ser considerado en el caso de los estados con mayor cantidad de población vulnerable.

Esta evaluación ratifica los hallazgos encontrados por sus antecesoras: que en los estados en donde hay alto nivel de población vulnerable (marcada en oscuro) —es decir en donde su matrícula registra un alto índice de población rural, comunitaria e indígena—, la educación se encuentra más rezagada.

No debe de extrañar, por tanto, que Puebla —que registra nivel medio alto de población vulnerable— tenga resultados de aprendizaje menores a los de aquellos estados en condiciones de menor desigualdad social.

Abia una ves un niño… *

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La acentuación es el error ortográfico más frecuente de los estudiantes de educación básica en México, 99 de cada 100 niños lo cometen, según el estudio “La Ortografía de los Estudiantes de Educación Básica en México” elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y presentado el mes de octubre.

El estudio fue realizado con los resultados de 13 mil 797 estudiantes evaluados en los Exámenes de Calidad y Logro Educativo (EXCALE) de español, que en 2005 se aplicaron a estudiantes de 6º de primaria y de 3º de secundaria y en 2006 a los de 3º de primaria. Como parte de la evaluación, se pidió a los estudiantes redactar textos, los cuales fueron analizados y se ubicaron los principales errores que en ortografía se comenten.

Como es de esperarse, los casos más graves son los detectados en el 3º de educación primaria, en donde el 100 por ciento de los alumnos tienen problemas al acentuar.

Los porcentajes de palabras escritas incorrectamente son mayores para los estudiantes de escuelas rurales públicas (25.9%), seguidos de quienes estudian escuelas indígenas (23.8%), después en planteles públicos (23.3%) y, finalmente, en escuelas privadas (16.4%).

Cuando se comparan los resultados por sexo–tomando en consideración la modalidad educativa-, las diferencias son significativamente marcadas entre hombres y mujeres para quienes estudian en la modalidad urbana pública; sin embargo, en el resto de las modalidades se puede apreciar una diferencia menor. En la educación privada la diferencia no es significativa.

Las diferencias entre estudiantes de distinta edad son remarcadas para los estudiantes de escuelas públicas urbana y rural. En la educación privada la tendencia de los estudiantes en extraedad (los que han reprobado o que por alguna otra razón que se han retrasado en grado escolar) tienden a obtener un mayor porcentaje de palabras incorrectamente escritas.

Otro error muy común es el de la omisión, adición y sustitución de letras; así como la hiposegmentación (“poreso” en lugar de “por eso”) e hipersegmentación (“a probar el examen” en lugar de “aprobar el examen”).

Cuando se revisan los resultados en 6º de primaria y en 3º de secundaria, en acentuación, se puede apreciar que las mejorías no son muy marcadas o no son las que se podrían esperar después de transitar por toda la primaria y llegar a la secundaria (se pasa del 100 a 98, es decir hay una reducción de apenas 2 puntos porcentuales), aunque en uso de la “h” o mp, mb y nv, sí hay mejores resultados:

En resumen, la frecuencia de errores ortográficos es muy alta en los tres grados, debido principalmente a problemas de desatención y falta de revisión de lo que se escribe.

¿Qué se puede aconsejar ante este panorama poco alentador? Básicamente reflexionar y hacer ver a los niños y adolescentes sobre el cambio de sentido de las palabras con error ortográfico: no es lo mismo paso que pasó.

Promover estrategias de autorregulación, revisión y corrección de lo que se escribe.

Dudar sobre la escritura de una palabra puede ser la clave para resolver el problema. Siempre hay que resolver las dudas ortográficas, preguntarse cuál es la forma correcta, auxiliarse de diccionarios o en algunas otras herramientas últiles.

Trabajar con las palabras difíciles en su conjugación y en sonidos.

Atender las palabras que se escriben incorrectamente, siempre en contexto, dentro de una situación significativa.

* Parte del texto de un alumno de tercero de primaria.

Las escuelas, fábricas de obesos

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Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE en su publicación Factbook 2008), el 69.2% de la población mexicana tiene sobrepeso u obesidad, este porcentaje representa un incremento de 6.9 puntos porcentuales por encima de los datos del año pasado (Factbook 2007).

El promedio de los países que integran la organización es del 48% de su población con sobrepeso u obesidad, y de los treinta miembros, nueve superan el 50%.

En obesidad, el primer lugar lo ocupa los Estados Unidos con 32.2% de su población con este problema, en tanto que México ocupa el segundo lugar con 30.2%.

En sobrepeso, México encabeza la tabla con 39.1%, seguido por Estados Unidos con 34.1%. Sólo en México y Turquía, es mayor la tendencia en sobrepeso y obesidad en mujeres que en hombres.

La obesidad y el sobrepeso representan un problema de salud mundial, ya que de ellos derivan enfermedades como la diabetes, la hipertensión, las anomalías cardiovasculares, los problemas respiratorios y la artritis.

Entre los factores asociados a estos problemas se encuentran el consumo excesivo de calorías, la falta de actividad física y la predisposición genética.

La tasa de sobrepeso y obesidad son bajas en países asiáticos y en algunos países europeos, sin embargo, sólo en Estados Unidos, la taza de obesidad se ha duplicado en 20 años, triplicado en Australia y más que triplicado en Reino Unido, lo que indica el incremento a nivel mundial.

En México las escuelas se han convertido en fábricas de obesos, dijo Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, en una entrevista para el periódico La Jornada (23 de septiembre de 2008). Los niños en la escuela no están a salvo de este problema. Destacó que una causa principal es la venta de comida chatarra.

Las empresas de alimentos y bebidas chatarra se han “comprometido” a realizar publicidad responsable dirigida a niños, siempre y cuando no quiten sus productos de las cooperativas escolares.

La Secretaría de Educación Pública finge estar realizando una cruzada en favor de la alimentación saludable en las escuelas, mientras el futuro ya nos alcanzó. Según datos de El Poder del Consumidor:

1) 25% de los niños mexicanos entre los 5 y los 12 años presentan sobrepeso y obesidad.

2) Entre 1999 y 2006, la obesidad en niños entre 5 y 11 años creció 39%.

3) Entre 1988 y 2002 el consumo de frutas y verduras descendió en un 30%, y el consumo de refrescos se incrementó en 40%, entre los más pobres, cifra que representó un 60 % de aumento.

4) No existe reglamentación federal alguna para el tipo de alimentos y bebidas que se sirven y venden al interior de las escuelas. Veinte entidades –entre las que no se encuentra Puebla-  han decidido prohibir la comida chatarra en planteles escolares, pero su aplicación es variable, diferenciada y sin claro sustento científico.

5) Tanto la Constitución como la Ley General correspondiente garantizan el derecho a la salud, mismo que se tiene en el olvido.

En una de cuatro escuelas la prueba Enlace falló en Puebla

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Una de cada cuatro escuelas de la entidad incumplieron con el requisito de aplicar la prueba Enlace a más del 80% de sus alumnos, como lo establece la Secretaría de Educación Pública (SEP), lo que afecta la validez de los resultados de la misma, pues no es representativa de la situación de los planteles educativos.

De acuerdo con los resultados dados a conocer por la SEP, se registraron casos —incluso a nivel nacional— donde la prueba se aplicó, incluso, a menos de diez alumnos (como el Colegio de Idiomas, donde sólo lo presentaron tres estudiantes), lo que impide conocer realmente el nivel de las escuelas.

Enlace, realizada por tercera vez en México, es una prueba de carácter censal, por lo que debe ser aplicada, por lo menos, al 80% de los estudiantes de primaria de tercero a sexto grado, así como a tercero de secundaria.

Este requisito está especificado dentro de los lineamientos establecidos por la SEP, a nivel nacional, para la aplicación de Enlace. Incluso, especifica que tal disposición obedece a que se trata de obtener un diagnóstico de la situación de cada plantel, lo que no se lograría si se aplicara a unos cuantos alumnos, pues en tal caso la prueba reflejaría la situación de esos estudiantes en particular y no de toda la escuela.

A pesar de la obligatoriedad de este requisito, y de que la SEP envió recordatorios oficiales, a todos los planteles del país, mil 258 escuelas poblanas (de un total de 4 mil 445 evaluadas) hicieron caso omiso y aplicaron la prueba sólo a un puñado de sus estudiantes.

Gracias a ello, las escuelas públicas, por primera vez desde que empezó a aplicarse Enlace, consiguieron colocarse entre las diez mejores tanto a nivel nacional como estatal, pero si se revisa el grado de participación de alumnos, se descubre que en algunos casos, ese resultado se debe a cinco o siete estudiantes destacados de esos planteles, y en modo alguno al total de su matrícula.

En esta emisión de Enlace por primera vez se encuentran escuelas públicas entre las diez con más alto puntaje, sin embargo ninguna de ellas tiene un número de alumnos evaluados que pueda darle representatividad.

Una constante observada entre las “mejores” escuelas de educación básica, tanto a nivel nacional como a nivel estatal, es que registraron un mínimo número de alumnos evaluados: trece en el mejor de los casos y, en el peor, sólo tres.

Esto muestra que hubo anomalías en la aplicación de la prueba, al seleccionarse sólo a aquellos estudiantes que garantizarían un buen resultado para el plantel, irregularidad que, al parecer, fue tolerada por la SEP a nivel federal.

El escenario en secundarias no fue diferente, como se observa en los siguientes cuadros:

En Puebla fueron evaluadas 2 mil 23 escuelas secundarias, de las cuales 375 no tienen representatividad.

Entre las 10 mejores escuelas secundarias, la única pública que figura evaluó a un reducido número de alumnos, de tal manera que no se tiene ninguna seguridad sobre la buena calidad de la institución.

Por otra parte, en días pasados durante una conferencia de prensa, Darío Carmona García, secretario de Educación Pública en el estado, resaltó que el estado subió del lugar 26 al 18 de aprovechamiento escolar a nivel nacional, sin embargo no tomó en consideración que en el caso de primaria, no se cumplió con el requisito de que por arriba del 80% de las escuelas evaluadas tuvieran resultados confiables (representativos), por tanto tampoco se puede hablar de representatividad de Enlace en Puebla.

En educación, mucha lana y pocos resultados

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México, con un gasto educativo similar al promedio de los países integrantes de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), ocupa el lugar 30 dentro de esa organización, según los resultados de las pruebas de calidad educativa aplicadas a estudiantes.

 

Como se puede apreciar en los siguientes datos, México tiene mayores promedios de gasto, aunque es poco el dinero que realmente se destina a los alumnos:

De los 57 países participantes en las pruebas PISA 2006 (Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes, aplicadas a los alumnos de 15 años en materia de ciencias), México ocupó el lugar 49 en ciencias, el 48 en matemáticas, el 43 en lectura y su puntaje general fue de 410 puntos. Finlandia, Canadá, Japón, Australia y Corea tuvieron los puntajes más altos.

Un recorrido rápido por la OCDE

No se pueden establecer patrones similares para los países de alto ni de bajo rendimiento porque no existen coincidencias entre sus políticas educativas y sus resultados.

Corea y México tienen políticas educativas muy centralizadas (el Estado concentra las decisiones y existe un currículo único para todos los estados o provincias) pero sus niveles de desempeño son diferentes. Estos dos países tenían hace 40 años promedios de desempeño similares. Sin embargo, Corea ha tenido un desarrollo vertiginoso en los últimos 30 años al ocupar el lugar 11 de la lista general de PISA 2006, en tanto México no ha mejorado sus resultados en ninguna de las tres emisiones de esas pruebas: ocupa el lugar 48 de la lista general.

Finlandia, Suecia y Bélgica tienen un sistema muy abierto: los alumnos tienen posibilidad de elección para algunas materias optativas, además de que las decisiones se encuentran a nivel de las municipalidades. Pero los primeros dos países tienen resultados muy altos, mientras Bélgica se encuentra en un lugar poco decoroso. La diferencia en el desempeño no parece depender de que el sistema sea centralizado o muy abierto.

Finlandia y Suecia decidieron conservar la educación privada pero se empeñaron en evitar una educación desigual, así que nacionalizaron el financiamiento de la educación privada básica sin expropiar las escuelas, que podían seguir siendo propiedad privada, pero sin cobrar colegiatura. Con esta medida se intentó salvar las ineficiencias de las escuelas públicas.

El gobierno otorga un subsidio por estudiante; de tal manera que el dinero sigue al niño: si se va a una escuela pública, el recurso va a la misma institución; si cambia de la pública a la privada, el dinero lo hace de la misma manera. Así que las escuelas privadas se empeñan en mantener una buena calidad educativa para atraer más alumnos y, en lugar de cobras las colegiaturas a los padres, las cobra al Estado.

En Corea, Japón o Hong Kong no sucede lo mismo. Los padres de familia deben hacer una solicitud de inscripción donde incluyen 30 escuelas, en orden descendente, para que el niño sea admitido y, mediante un programa complejo, el Estado decide a qué plantel ingresa el alumno.

Las condiciones materiales tampoco explican las diferencias. Los checos, con una economía débil (que en 2003 destinó 85 mil 438 millones de dólares de PIB a la educación, mientras en el mismo año México destinó 626 mil 080 millones de dólares), tienen algunos planteles donde las condiciones son muy malas y sus resultados en la evaluación de 2003 es realmente sorprendente, pasaron de su promedio de 510 puntos, en 2000, a 527 en 2003; es decir, subieron 17 puntos en tres años, conservándose en 513 en 2006 (la media de la OCDE, en las tres emisiones, ha sido de 500 puntos).

Contrario a lo que se piensa, los países asiáticos como Japón, Corea y China, no invierten alta tecnología en las escuelas. Tienen algunos planteles para sus estudiantes sobresalientes pero, en general, las escuelas son muy similares a las que existen en México: carentes de alta tecnología (sólo después del 2005 empezaron a equipar las aulas con computadoras), muy inferiores en este sentido a los niveles medios de las escuelas europeas, y los grupos escolares tienen alrededor de 40 a 45 estudiantes. Esto tampoco explica la diferencia.

Países que invierten lo mismo que México y Brasil, como la República Checa, Polonia y Hungría, tuvieron altos resultados, lo que comprueba que no hay una relación directa entre inversiones y buenos resultados.

La calidad educativa tampoco depende de las evaluaciones, como se puede constatar en Irlanda e Inglaterra, que examinan y evalúan todo lo evaluable y, sin embargo, no están entre los mejores lugares.

La segmentación y la calidad educativa tampoco están directamente asociadas. Hay países como Alemania y Suiza que dividen a sus estudiantes desde edades muy tempranas. Los suizos tienen un examen terminal de primaria para asignarlos a tres diferentes categorías de secundaria: regular, real y de trabajo. Los alumnos son clasificados de acuerdo con los resultados y predeterminados para el resto de su vida. Sin embargo, si vemos sus resultados, Suiza tuvo un avance de 17 puntos entre 2000 y 2003 (pasaron de 496 a 513), mientras Alemania se mantiene apenas alrededor de la media de la OCDE: alcanzó en 2003 507 puntos.

Los salarios de los maestros tampoco tienen incidencia directa en los buenos desempeños de los alumnos. En México, éstos son bajos con respecto a los estándares absolutos (un poco más de la mitad del promedio de la OCDE) pero se encuentran dentro de los más altos de la organización cuando se comparan a partir del PIB per capita. El rango de los salarios de un profesor con 15 años de experiencia comparados con el PIB per capita, para México, en la educación primaria y en la secundaria se encuentran respectivamente en 1.58 y 2.01, por encima del promedio de la OCDE de 1.28 y 1.30.

Además, desde 1996 los maestros mexicanos han recibido el segundo aumento de salarios más significativo, con percepciones, para un profesor con 15 años de experiencia, del 34% en el nivel de primaria y del 40% en secundaria. Los ingresos de los profesores mexicanos, en dólares, están más o menos en los niveles de los de Finlandia, de Nueva Zelanda y de Suecia, pero los resultados son muy diferentes.

¿Qué escuela elegir?

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Una de las decisiones más importantes y complejas a la que se enfrentan los padres es saber a qué escuela enviarán a sus hijos. La disyuntiva más simple se plantea al seleccionar una escuela pública o privada.

A diferencia de Finlandia, Singapur y Hong Kong, en donde la calidad de la educación es tan elevada que el único criterio para elegir es la cercanía; en México la elección está en función de la situación económica de las familias y/o de la ubicación.

En caso de que la situación económica lo permita, casi sin dudarlo, las familias eligen a los colegios particulares. Si no se tienen los medios económicos, las escuelas públicas serán la única posibilidad que se presente y la cercanía preferentemente.

Más allá de la elección, las evaluaciones educativas muestran que la educación en México es mala y que la privada tiene menos deficiencias que la pública.

Los colegios particulares son las que obtienen los resultados más favorables en habilidades matemáticas y en español, según el estudio «Panorama Educativo de México. Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2006», publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Si bien estos resultados muestran que los estudiantes de los colegios particulares tienen más altos logros de competencias (51% y 72% en 2000 y 2005 en el nivel avanzado) que los de las escuelas públicas, esto se debe a que estos alumnos provienen de familias cuyos contextos socioculturales (relacionados con el nivel educativo de los padres, particularmente de las madres) y económicos son más elevados.

Por otra parte, no hay datos concretos que informen a los padres de familia sobre la relación que tiene la calidad de la educación que ofrecerá un colegio particular, del nivel que sea, y el costo que se deberá pagar por ella.

En referencia al costo, el delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor en Puebla (Profeco), señaló a La Jornada de Oriente, el primero de agosto del presente, que en este año el incremento en las colegiaturas de las escuelas particulares fue de entre el 4 y el 5%, pero los porcentajes de aprovechamiento no se incrementan en la misma proporción.

A nivel nacional, en matemáticas, 77.7 % y en español 75.4 % de primaria tuvieron deficientes grados de desempeño. Los resultados fueron similares en secundaria, en donde 94.4 %, se clasificó en los peores grados de rendimiento en matemáticas, y 81.1%, en los de español. En Puebla, los alumnos de primaria en español obtuvieron una puntuación de 497.55 lo que los coloca 10.23 puntos abajo de la media nacional (507.78); en matemáticas obtuvieron 501.8, situándolos 7.5 puntos por debajo de la media nacional (509.3); en secundaria se observa el mismo comportamiento al colocarse en español 14.2 puntos por debajo de la media nacional (513.7) con un promedio de 499.5 y en matemáticas a 9.5 por debajo de la media nacional (511.3) al obtener 501.8 puntos; según los datos reportados por la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (Enlace) 2007.

El auge de los colegios particulares, casi sin control, es un problema. El preescolar a partir del 2004 (ciclo del inicio de su obligatoriedad para el tercer grado) registró el más alto crecimiento (116%, 130% en su planta docente y 92 % en su matrícula) debido a la gran cantidad de colegios particulares que ya operaban antes de esta medida para obtener el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (Rvoe) por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo anterior contrasta con los datos de los estados de México, Jalisco, Yucatán y Morelos quienes presentaron las pérdidas más importantes en participación de los servicios de enseñanza oficiales, hasta con 30 puntos porcentuales, según el estudio «La Calidad de la Educación Básica en México 2006», del INEE.

En el mismo periodo la matrícula y el número de planteles del sector particular crecieron a la par, mientras que en el sostenimiento público, el alumnado tiende a crecer más que la cantidad de escuelas.

Las primarias particulares y sus maestros aumentaron en más de 15 % la matrícula, en tanto que las públicas disminuyeron 2 %.

En secundaria y media superior, las proporciones de estudiantes en colegios particulares disminuyeron ligeramente durante los últimos seis años. Los datos indican que su cobertura se amplió fundamentalmente a través de una oferta pública.

En lo que respecta a la calidad de la educación media-superior y superior, no contamos con mediciones tan rigurosas del desempeño académico como las de básica, sin embargo, se pueden mencionar algunos indicadores como el que reporta el INEE de que 759 mil 29 personas entre 15 a 29 años no sabe leer y escribir un recado. Es decir, la educación superior no mejora con respecto a la educación básica.

Si bien la calidad no aumentó, el auge de los colegios particulares en este nivel sí lo hizo. Ante este fenómeno, organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), recomiendan la construcción de marcos normativos estrictos y pertinentes, para generar estándares mínimos de calidad académica.

Las escuelas particulares representan más de la mitad de las instituciones que conforman el sistema general y atienden a casi una tercera parte de la matrícula total, por lo que la OCDE recomienda establecer mecanismos más estrictos para la obtención del Rvoe, según su estudio «Análisis temático de la educación terciaria» de noviembre de 2006.

Una de las causas del creciente número de instituciones privadas pequeñas y de calidad deficiente es la falta de requisitos que sean respetados por gobiernos estatales y por universidades autónomas, pese al acuerdo 279 (del 10 de julio de 2000), de la SEP, para la entrega del Rvoe para la educación superior.

En el caso de Puebla, a pesar de la deficiente calidad en la educación, los costos son muy elevados, resulta más caro estudiar en este estado que en Universidades de Estados Unidos, como se demostró en un estudio presentado por Consultoría Contracorriente.

Este muestra que un estudiante de la carrera de Administración de Empresas con carga normal de materias y que ingrese en este momento al Tecnológico de Monterrey Campus Puebla pagará poco más de $549 mil por la realización de la licenciatura en dicha institución (los cálculos fueron realizados sin considerar el aumento en las colegiaturas que seguramente tendrán a lo largo de sus estudios).

Si lo hace en la Universidad de las Américas-Puebla pagará un total de $539 mil 850; a la Universidad Anáhuac de Puebla alrededor de $340 mil; a la Universidad del Valle de México Campus Puebla, $263 mil; a la Universidad Iberoamericana Puebla, alrededor de $320 mil; a la Universidad Madero, $225 mil; y a la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, una cantidad cercana a los $188 mil. Ello sin contemplar los gastos de libros, materiales de trabajo, gastos de renta y alimentación. A lo anterior, hay que agregar que según el Panorama Laboral, el ingreso promedio mensual en Puebla es de $3,280.00, lo que equivale a $ 39,360.00 anuales.

En suma: no existe la escuela ideal, muchas de las que presumen ser las mejores, lo deben al origen de sus estudiantes, tal es el caso de los colegios particulares, que tienen procesos selectivos. Si ese fuera el caso de las públicas, quienes por norma nacional no deben serlo, seguramente la calidad de la educación se elevaría de manera inmediata, aunque se quedaría sin recibir educación, una buen parte de la población mexicana.