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Requerimientos para el éxito laboral

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La educación y la juventud son los requerimientos fundamentales para tener éxito laboral, según el estudio Income Gap Starters de la organización WageIndicator (con sede en Amsterdam).

El estudio fue realizado en el 2010 e incluyó 14 países: Argentina, Bélgica, Brasil, Bielorrusia, Colombia, Francia, Alemania, Indonesia, Kazakstán, México, Países Bajos, España, el Reino Unido y los Estados Unidos.

Según los datos presentados, el salario está directamente relacionado con la experiencia de trabajo. Se compararon los salarios percibidos por los más jóvenes (18 a 25) en referencia a los de 32 a 40 y más de 50 años.

Los jóvenes, con frecuencia, comienzan trabajando en actividades diferentes a sus habilidades educativas y por ello sus salarios son muy bajos.

La situación cambia en los primeros años de carrera, en trabajos que demandan técnicas más desarrolladas; los salarios aumentan más rápido. En contraste, cuando la gente comienza a envejecer deja de tener aumentos salariales e incluso decrementos en muchas ocasiones.

Un dato relevante es el de que los salarios para los jóvenes y maduros doblan a los de edad más avanzada en Brasil, México e Indonesia. Los salarios tienden a aumentar en un paso lento (o aún disminuirse) entre la edad madura y el envejecimiento.

 

La primera gran conclusión se refiere a la comparación entre los países desarrollados y los emergentes, como era de esperarse, los jóvenes de países desarrollados de reciente incorporación al mercado laboral ganan dos o tres veces más que aquellos que viven en países emergentes.

Mientras el salario por hora (corregido por la paridad del poder adquisitivo, PPP por sus siglas en inglés) se extiende en los países emergentes de 1.85 dólares a 5.06 dólares, esto va de 8.78 dólares a 13.05 dólares en naciones desarrolladas.

De los catorce países, Bélgica paga los salarios más generosos: sobre promedio 13.05 dólares por hora, estrechamente seguida del Reino Unido. Por el contrario, Indonesia expone el sueldo medio por hora más bajo de la muestra: 1.85 dólares. Los jóvenes en los Estados Unidos ganan 11.88 dólares redondos por hora, dos a cuatro veces más que en América Latina, Kazakstán y Bielorrusia, y seis veces más que en Indonesia.

En México se observa que el salario con el que inician los jóvenes 4.62 dólares por hora es menor al promedio de los catorce países que es de 7.50 dólares. Sin embargo, el ritmo de crecimiento, conforme se va aumentando en edad y en experiencia es constante, llegando a representar el 154.76% de aumento de los jóvenes de 18 años a los de más de 50.

Pobres resultados en PISA 2009

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Casi 4 de cada 10 (39%) estudiantes mexicanos tiene resultados más bajos de aprendizaje en español, matemáticas y ciencias, según los resultados obtenidos en el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (Programme for International Student Assessment, PISA), aplicada en 2009 en México por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Cada 3 años la OCDE realiza un estudio comparativo, con el propósito de determinar en qué medida los estudiantes, que están por concluir o han concluido la educación secundaria o iniciando el bachillerato, han adquirido los conocimientos y habilidades relevantes para participar activa y plenamente en la sociedad.

El rango de edad de los estudiantes que va de los 15 años tres meses a 16 años dos meses.

En el año 2000, el estudio se realizó en 43 países, en el 2003 en 41, en el 2006 en 57 y 65 participaron en 2009. Algunos de estos países son miembros de la organización y otros invitados.

Resultados nacionales relevantes

México promedió en total, en las tres áreas, 420 puntos, por lo cual se ubica en el lugar 48 entre los 65 países evaluados.

En cuanto a los niveles de competencias, en los que se clasifican los resultados, el 39% de los estudiantes mexicanos se ubica en los inferiores, 54% en los intermedios y sólo 6% en los superiores.

En comparación con el promedio de América Latina, México tiene 9% menos alumnos en los niveles inferiores y 9% más de estudiantes en los niveles intermedios

El promedio de desempeño más alto en español (lectura) de todos los países participantes lo obtuvo Shanghái-China. México ocupa el lugar 46 con resultados semejantes a los obtenidos por Bulgaria, Uruguay, Rumania y Tailandia, en tanto que está por arriba de 16 países.

Si los resultados se comparan con los países latinoamericanos, México está en el mismo nivel que Uruguay y por arriba de Argentina, Brasil, Colombia, Panamá y Perú, así como del promedio de América Latina; sin embargo, está por debajo del promedio de Chile.

En el área de matemáticas México obtuvo un promedio de 419 puntos. En ella se observa un incremento de puntos desde la aplicación 2000; sin embargo estos datos ubican al país por debajo de los países asiáticos. En el caso de América Latina, Uruguay es el país mejor posicionado. Tanto Chile como México lograron promedios de desempeño similares. Las naciones con un bajo desempeño fueron Perú y Panamá.

En Ciencias, de los 65 países participantes, México ocupa el lugar 50, con un promedio semejante al de Jordania. En Latinoamérica México es superado únicamente por Chile y Uruguay. Mientras que Brasil, Colombia, Argentina, Panamá y Perú tienen promedios inferiores al de México. Chile es el país con el mejor nivel de desempeño. Perú y Panamá son los países con los promedios más bajos en Ciencias.

Resultados estatales relevantes

Además de la muestra señalada por la OCDE, en México el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) aplica una muestra ampliada para poder tener datos representativos de las entidades federativas.

Las entidades que lograron un desempeño superior al promedio nacional son el Distrito Federal, Nuevo León, Chihuahua y Aguascalientes. Los estados con desempeños más bajos son San Luis Potosí, Oaxaca, Tabasco, Guerrero y Chiapas.

Las entidades con la mayor proporción de alumnos en los niveles altos son el Distrito Federal, Nuevo León, Aguascalientes, Chihuahua y México.

La mayoría de las entidades concentra más de 50% de los alumnos en los niveles intermedios.

A nivel nacional, 54% de ellos se encuentra en los niveles intermedios. Por otra parte, Oaxaca, San Luis Potosí, Tabasco, Guerrero y Chiapas tienen más de 50% de los estudiantes en los niveles bajos.

Puebla se ubica 8 puntos porcentuales por arriba del promedio nacional y se observa un avance de 38 puntos de la evaluación 2003 a la 2009; teniendo a la mayoría (59.9%) de sus estudiantes en los niveles intermedios.

Cabe señalar que Michoacán no participó en la evaluación realizada en 2003.

 

En matemáticas las entidades con mayor porcentaje de alumnos en niveles altos son el Distrito Federal, Nuevo León y Aguascalientes con 11%, 16% y 10%, respectivamente. Éstas presentan al menos el doble del porcentaje que se registra a nivel nacional (5%).

Por el contrario, los estados con más de 70% de estudiantes en los niveles inferiores son Guerrero, Chiapas y Tabasco.

 

Puebla con 424 puntos de promedio de desempeño en esta área se ubica arriba del promedio nacional (419), sin embargo sigue teniendo a la mayoría de sus alumnos en los niveles de desempeño bajos e intermedios con 48.5% y 46.9% respectivamente.

México entre los países de América Latina con más deserción en bachillerato

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Sólo tres de cada diez jóvenes de entre 20 y 22 años cursan estudios superiores en Costa Rica, Ecuador, Bolivia, Panamá, México y Colombia; esto debido al abandono que los jóvenes hacen de la escuela en el nivel medio superior. Estas cifras colocan a México entre los países con problemas más graves de deserción en los niveles superiores; según lo dado a conocer por el Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL). Metas educativas 2021: desafíos y oportunidades. Informe 2010.

El estudio clasifica a los países con base en los diferentes logros que éstos alcanzan respecto de garantizar la graduación en el nivel primario, en la escuela secundaria, en el medio superior y superior

La lista la encabezan aquellos países y grupos sociales en los que el acceso y el egreso de la educación básica, junto con el pasaje de la escuela primaria a la escuela media, se encuentran garantizados con altos niveles de eficiencia interna. En estos casos, el problema fundamental se encuentra en la capacidad de retención del nivel secundario, especialmente durante el último tramo.

El segundo grupo está conformado por aquellos en el cual el acceso y la graduación en el nivel primario están ampliamente extendidos pero a expensas de un mayor nivel de reprobación que sobrecarga a la escuela primaria. En estos casos, el acceso a la educación media es más tardío que en el grupo anterior, más extendido, pero con niveles de terminalidad más bajos. Esto significa que ingresan más jóvenes al nivel medio pero también que la deserción del sistema se produce justamente en ese nivel.

El tercer grupo está conformado por países donde la repitencia es una situación muy frecuente y extendida, y donde la capacidad de retención del sistema primario es tan pronunciada que llega a garantizar el acceso y la graduación en la escuela primaria, aunque lo hace al costo de que los estudiantes egresen, en alta proporción, al finalizar su adolescencia. En estos casos, el acceso a la educación media es más limitado y también lo es la posibilidad de completar los estudios. El acceso a la escuela media en estos países es una oportunidad reservada para unos pocos, quienes una vez que ingresan en el sistema, generalmente logran transitarlo con éxito.

Esta clasificación permite ilustrar situaciones muy diferentes dentro de la región y, al mismo tiempo, rescatar ciertas similitudes entre aquellos países que presentan algunos rasgos comunes.

Al interior de cada grupo el panorama también es diverso. Es decir que, aun compartiendo aspectos relevantes para su diagnóstico, las trayectorias educativas de los niños y adolescentes de cada uno de los países, en su interior adquieren particularidades (y hasta subnacionales, ya sea por variables socioeconómicas o por áreas geográficas).

En el segundo grupo, en el que se encuentra México, el rasgo común es el alto grado de egreso en el nivel primario y una graduación no tan extendida en el nivel secundario. La incorporación masiva de niños y niñas en la escuela se da a partir de los 7 años, dato que acerca a este grupo de países al anterior y lleva a pensar que el ingreso tardío no representa un problema relevante. No obstante, el acceso al nivel inicial es considerablemente más bajo que en el caso del primer grupo y debe destacarse que estos países presentan una situación extremadamente variable respecto de este indicador. En México y Ecuador, nueve de cada diez niños de 5 años asisten a la escuela.

En el acceso a este nivel, las desigualdades más pronunciadas entre estratos se observan en México y en Panamá; y entre áreas geográficas urbanas y rurales, en Colombia. Ya en la graduación, las desigualdades por estrato socioeconómico -excepto para los casos de Colombia y de Bolivia- son más importantes que las diferencias originadas en razones geográficas.

En todos los países -con excepción de Bolivia- las características de las trayectorias educativas de las mujeres en relación con el acceso, la terminalidad y el rezago escolar, las ubican en mejor situación que los varones. En Bolivia los varones presentan niveles de acceso y de graduación, tanto en la escuela primaria como en la secundaria, mayores que las mujeres.

La pérdida de alumnos en el nivel superior es de alrededor del 10% de la matrícula, lo que se refleja, para este grupo de países, en un nivel de graduación del orden del 20% de la población de entre 30 y 33 años, con excepción de Brasil, donde esta variable es más reducida.

En el mundo aumenta la violencia en las escuelas

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Entre enero de 2007 y julio de 2009, se registró un aumento de la violencia política o religiosa en contra estudiantes, maestros y funcionarios escolares, según lo reportó este día la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en su publicación “Educación bajo ataque 2010” (Notimex, publicado: 12/02/2010 13:30).

El autor del estudio, Brendan O’Malley, subrayó que entre los países en los que se produjeron ataques de gran intensidad incluyen Afganistán, Colombia, la República Democrática del Congo, Haití, India, Irán, Iraq, Nepal, Pakistán, Tailandia, Somalia, Sudán y Zimbabwe, entre un total de 32 naciones.

En lo que se refiere a México, los ataques están perpetrados por grupos ligados al narcotráfico, al igual que en otros países de América Latina como son Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras y Venezuela

En aquellos lugares en los que se libran guerras contra los traficantes de drogas, con frecuencia las fuerzas de seguridad invaden las escuelas controladas por pandillas de narcotraficantes y se desarrollan allí su batalla. Ese es el caso particularmente de México y Brasil.

El caso es alarmante, tanto que en algunos países ir a la escuela es una actividad en la que la vida corre peligro.

El autor del informe también señaló que las actividades sindicalistas son peligrosas en algunos países como Colombia y Honduras, en donde ocurren asesinatos de profesores y alumnos debidos a sus actividades sindicalistas.

El autor del estudio señaló que una de las causas por las que se registran ataques es el reclutamiento de niños para usarlos como soldados y niñas para explotarlas sexualmente. Para señalar algunos datos, la cifra de niños soldados, se estiman en 250.000 en todo el mundo. El intento de reclutamiento de menores cuando iban a la escuela ocurrió en 18 países.

El organismo aceptó que hay pocos estudios respecto a temas como la forma en que la violencia afecta la educación, en qué medida los niños son disuadidos de asistir a la escuela o cuánto se dificulta reclutar nuevos maestros.

El reporte señala que durante la última década en Colombia han muerto 360 maestros, 342 han sido amenazados, 50 viven en el exilio y 25 han sido «desaparecidos».

La violencia y la educación

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Según los datos dados a conocer por la prensa en los últimos días, enero es el mes en que más asesinatos ha habido en México. Desde que empezó la llamada lucha contra el narcotráfico, se reportan 15 mil asesinatos en los últimos tres años, todos ellos relacionados con el crimen organizado.

En este ambiente de violencia, llama la atención un caso extremo: el de los asesinatos ocurridos en Ciudad Juárez (ciudad más peligrosa del mundo). Como es sabido, en una fiesta de cumpleaños en donde estaba un grupo de adolecentes celebrando, llegó un comando y simplemente abre fuego contra los presentes, matando a 16 adolescentes y 2 adultos.

En los periódicos hay relatos de lo sucedido, sin embargo no hay una explicación clara del por qué ocurrió. ¿Por qué los sicarios fueron a esa colonia? ¿Por qué se metieron a una fiesta de adolecentes?, sobre todo porque aparentemente los muchachos no tenían problema alguno con el narcotráfico, incluso se ha hablado de que eran estudiantes de excelencia.

Felipe Calderón, el 2 de febrero, señaló: “Probablemente fueron asesinados por otro grupo con el que tenían cierta rivalidad”. Y Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación, cuando se le preguntó “¿Qué mensaje les daría a los familiares de 16 jóvenes masacrados en Ciudad Juárez?”, respondió: “Lo he dicho y lo reitero, sólo sometiéndose a la ley encontrarán respeto a sus vidas y a sus familias. La lógica de matar para no morir es una lógica que está trayendo destrucción y dolor a la gente” (El Universal, 7 de febrero, 2010).

Por su parte, la madre de una víctima declaró durante el entierro: “A mi hijo lo mataron dos veces. La primera, los asesinos. La segunda, el gobierno de Calderón al declararlo culpable nomás porque se le antojó”.

En fin, se desconoce si el responsable de la masacre es el narcotráfico o hubo alguna otra cosa de por medio en los asesinatos en Juárez, hay múltiples interrogantes pero también una certeza, están habiendo fallas muy grandes del gobierno en múltiples sentidos.

En lo que se refiere a la educación, Miguel Ángel Martínez, subsecretario de Educación Media Superior, comentó que en el caso de Juárez “hay una identificación común de problemas en todo el gobierno federal. Hay un diagnóstico que tiene que ver con el conocimiento de los sistemas de reclutamiento y de los climas que favorecen el reclutamiento por parte del crimen organizado; hay una identificación del entorno, hay áreas prioritarias de atención, pero no me toca a mí anticiparme a la expresión de lo que se va a hacer”. (El Universal, 5 de febrero, 2010).

En este clima de violencia e indignación de la sociedad, Martínez dio a conocer el programa Construye T –creado durante la administración de Székely– como parte de la nueva estrategia contra la violencia, de la prevención de adicciones y de las oportunidades de empleo.

Durante la presentación de este programa, el subsecretario reconoció que en el gobierno federal existe una “desarticulación” de esfuerzos para atender las necesidades de educación, empleo y capacitación de los jóvenes, que evite que estén a disposición del narcotráfico y señaló que se requiere articularlos en una “línea política, darles importancia, peso y nivel” (El Universal, 5 de febrero, 2010)

Respecto a estos aspectos de violencia, narcotráfico y jóvenes, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) anunció que iniciará un estudio en México (y otros países) sobre los efectos de los conflictos violentos en la calidad de la educación.

La premisa de la que parte esa organización es que “los conflictos violentos constituyen uno de los mayores problemas planteados al desarrollo que debe afrontar la comunidad internacional”. Además de que ellos generan empobrecimiento, desigualdades y estancamiento económico.

Cuatro de cada diez mexicanos finalizan sus estudios de bachillerato

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Cuatro de cada diez jóvenes de entre 18 y 24 años finalizaron sus estudios de bachillerato o preparatoria; de ellos la mitad cursa alguna carrera en el nivel superior, de acuerdo a la última información disponible en América Latina, publicada en el este mes de marzo por el Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), en el artículo “El tránsito del nivel medio al superior y acceso diferenciado a carreras terciarias y universitarias” (http://www.siteal.iipe-oei.org).

Relación entre el porcentaje de jóvenes que culminaron el nivel medio y la tasa específica de asistencia al nivel superior, América Latina. 2006 (13 países1)

En el gráfico se observan grupos de países. El primero de ellos lo conforman Chile y Colombia, se caracteriza por un alto nivel de graduación en el nivel medio y baja permanencia dentro del sistema educación formal. Es decir, en estos países en donde hay un alto número de alumnos inscritos en el nivel medio, el acceso al nivel superior es muy restringido: seis y siete de cada diez jóvenes terminan la preparatoria pero sólo cuatro de cada diez graduados inician una carrera en el nivel superior.

El siguiente grupo destacable es el de Uruguay y Costa Rica. En Uruguay se presenta el fenómeno que pocos alumnos culminan el nivel medio pero el ingreso al nivel superior es alto: un tercio de los jóvenes de entre 18 y 24 años finalizaron la preparatoria pero en contraste de quienes lo lograron siete de cada diez continúa estudiando.

El tercer grupo digno de mención se forma por Honduras, Guatemala y Nicaragua. Este grupo es de los más desfavorecidos pues el culminar el nivel medio es una excepción. En Nicaragua, menos del 30% y en Guatemala y Honduras menos del 20% de los jóvenes finalizaron sus estudios en el nivel medio superior, pero la proporción de los que continúa estudiando es considerablemente menor que la del grupo anterior.

México se encuentra en el grupo de los intermedios, está en el promedio de los países analizados, es decir, que cuatro de cada diez jóvenes finalizaron sus estudios de bachillerato o preparatoria y de ellos, casi el 50% continúa con los estudios superiores.

* Nivel medio en México constituye el nivel medio superior, es decir bachillerato o preparatoria.
La información de México fue tomada de la  ENIGH 2006 del INEGI.

Televisión e internet con fines educativos

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Segunda parte

A pesar de la creciente disponibilidad de las nuevas tecnologías, los adolescentes prefieren usarlas para fines que no son necesariamente educativos. En México, el 77 % de los adolescentes reconocen que casi nunca visitan sitios de internet relacionados con las ciencias, mientras, el 23 % lo hace a veces, según el informe del SITEAL 2008.

A diferencia de la televisión, internet todavía tiene una distribución desigual entre diferentes países y clases sociales.

La distribución de las nuevas tecnologías es muy distinta a la de la televisión, aunque su acceso tienda a generalizarse, en América Latina está muy lejos de ser universal. Por tratarse de medios recientes y que exigen una infraestructura específica para su utilización, es caro para la mayoría de las familias, acceder a conexiones de internet.

Un elemento que condiciona el acceso a las nuevas tecnologías es la posesión de computadoras. De acuerdo con los datos de la prueba PISA, sólo el 39.7% de los adolescentes de la región acceden a una computadora para hacer sus tareas escolares. Además, una de las características centrales de este recurso es que la distribución cambia mucho según el país: Colombia tiene un 31% y Brasil, un 36%, con lo cual se ubican en la parte más baja de la escala. Argentina y Chile llegan a un porcentaje mucho mayor, con un 48% y un 54%, respectivamente.

Como se mencionó arriba, la posibilidad de conectarse a internet está condicionada por la posesión del equipo de cómputo. Por lo tanto, la conexión es menos frecuente que la posesión de computadoras. El 30.4% del total de la población que accesa a este medio lo hace desde la propia casa, lo que muestra que un porcentaje considerable lo hace desde conexiones públicas.

La conexión a internet está derivada de la posesión de computadoras en los hogares y depende del nivel socioeducativo y socioeconómico de la familia. Según datos de PISA, Chile es el país con mayor proporción de hogares con adolescentes que disponen de acceso a internet, con un total del 22.9%; le sigue Brasil con el 17.7%, Uruguay con el 15%, México con el 9,6% y Colombia con el 8%. Estos promedios nacionales están fuertemente concentrados en los sectores de mayor nivel socioeducativo, con un claro predominio de las zonas urbanas.

Los usos que se pueden dar a las nuevas tecnologías son muy variados: lúdicos, informativos, de entretenimiento, de comunicación, etc., por tanto se constituyen en una herramienta fundamental de acceso a datos, fuentes de información y conocimientos que no son tan diferentes a los encontrados en una biblioteca tradicional.

Se trata de un recurso que puede ser utilizado para la formación de los adolescentes, especialmente de los que no tienen libros en sus casas. A diferencia de la televisión, las nuevas tecnologías permiten, a través de otros formatos, el acceso a los bienes culturales letrados.

De esta manera, el informe 2008 del SITEAL, muestra que la utilización de las nuevas tecnologías no sólo pueden percibirse como distractores de los adolescentes de las tareas escolares, sino que pueden funcionar como un acceso a la cultura ilustrada. El inconveniente es que el acceso a estas herramientas no está al alcance de las familias más pobres.

Tendencias sociales y educativas en México

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Primera parte

6 de cada 10 jóvenes de 15 años que asisten a la escuela en México, viven en hogares que tienen menos de 25 libros en su casa y de éstos, la mitad no tienen más de 10 libros; según datos incluidos en el Informe 2008 del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), realizado por el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

Aunque el estudio se ocupa únicamente en adolescentes escolarizados, lo que imprime a los datos un sesgo (por el origen social de los alumnos), lo que se revela es muy interesante. Por ejemplo, que un alto porcentaje de adolescentes disponen de un espacio para estudiar pero no cuentan con suficientes libros en sus casas.
La infraestructura cultural letrada del hogar se construyó a partir de tres factores vinculados al ambiente cultural de las familias: la posesión de libros en el hogar, disposición de un espacio para estudiar y la adquisición de textos para las tareas escolares.

En el primer aspecto, el entorno educativo de los adolescentes con la posibilidad de disponer en la casa de un espacio cómodo y tranquilo para estudiar, los datos –para los tres factores– se obtuvieron del Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aplicado a los alumnos de quince años de edad en seis países de la región.
Los datos revelan que este aspecto está prácticamente resuelto en los alumnos de los países participantes en el estudio. La mayoría de los adolescentes que contestaron el examen declaró contar con ese espacio en sus casas: el 77% del total de los adolescentes del estudio refiere disponer de esa comodidad.

Casi todos de los países Latinoamericanos participantes están muy cerca del promedio, mientras que México y Colombia se ubican en el lugar más bajo, con el 75,1%; y Uruguay, en el más alto, con el 87,7%.

Estos datos no permiten saber con exactitud si los espacios son objetivamente adecuados para el estudio, pero sugieren un clima favorable hacia la educación y la cultura.
El segundo aspecto, la posesión de libros en el hogar, a diferencia del anterior, no parece tener una presencia frecuente en la mayoría de los hogares de los adolescentes, en tanto el 66% de los hogares de adolescentes escolarizados poseen no más de 25 libros, sin duda un promedio bajo de acumulación para una familia.

Una posible interpretación de este dato es la desventaja heredada de los adolescentes de su familia de origen.

Lo anterior significa que dos tercios de los adolescentes provienen de familias con una escasa cantidad de libros, es decir de hogares en donde el capital cultural objetivado en libros no es apreciado.
Este dato no da cuenta de usos ni de disciplinas de estudio: tener libros no garantiza que se lean; tampoco se pueden tener una visión de los aspectos que la familia pueden resolver fuera del hogar recurriendo a las bibliotecas públicas y comunitarias, aunque sí evidencia un historial familiar y su relación con los libros, caracterizado por su debilidad y escaso interés, al menos en lo que se refiere a la apropiación de material para la lectura.

Esto no impide que una familia pueda acumular e incorporar capital cultural, sin acumular libros en el hogar. Tampoco se puede establecer una relación causal entre la posesión de grandes cantidades de libros y la predisposición a adquirir conocimientos e incorporar capital cognitivo. Sin embargo, el dato es relevante porque los libros construyen un ambiente y, dado sus costos, se puede inferir el valor que se les asigna (tienden a reemplazar a otros bienes).

En este sentido, dada la información, se concluye que la mayoría de las familias de los adolescentes escolarizados no reconocen un alto valor a los libros y es altamente probable que transmitan débilmente el valor de la cultura letrada y el amor por los libros.