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Requerimientos para el éxito laboral

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La educación y la juventud son los requerimientos fundamentales para tener éxito laboral, según el estudio Income Gap Starters de la organización WageIndicator (con sede en Amsterdam).

El estudio fue realizado en el 2010 e incluyó 14 países: Argentina, Bélgica, Brasil, Bielorrusia, Colombia, Francia, Alemania, Indonesia, Kazakstán, México, Países Bajos, España, el Reino Unido y los Estados Unidos.

Según los datos presentados, el salario está directamente relacionado con la experiencia de trabajo. Se compararon los salarios percibidos por los más jóvenes (18 a 25) en referencia a los de 32 a 40 y más de 50 años.

Los jóvenes, con frecuencia, comienzan trabajando en actividades diferentes a sus habilidades educativas y por ello sus salarios son muy bajos.

La situación cambia en los primeros años de carrera, en trabajos que demandan técnicas más desarrolladas; los salarios aumentan más rápido. En contraste, cuando la gente comienza a envejecer deja de tener aumentos salariales e incluso decrementos en muchas ocasiones.

Un dato relevante es el de que los salarios para los jóvenes y maduros doblan a los de edad más avanzada en Brasil, México e Indonesia. Los salarios tienden a aumentar en un paso lento (o aún disminuirse) entre la edad madura y el envejecimiento.

 

La primera gran conclusión se refiere a la comparación entre los países desarrollados y los emergentes, como era de esperarse, los jóvenes de países desarrollados de reciente incorporación al mercado laboral ganan dos o tres veces más que aquellos que viven en países emergentes.

Mientras el salario por hora (corregido por la paridad del poder adquisitivo, PPP por sus siglas en inglés) se extiende en los países emergentes de 1.85 dólares a 5.06 dólares, esto va de 8.78 dólares a 13.05 dólares en naciones desarrolladas.

De los catorce países, Bélgica paga los salarios más generosos: sobre promedio 13.05 dólares por hora, estrechamente seguida del Reino Unido. Por el contrario, Indonesia expone el sueldo medio por hora más bajo de la muestra: 1.85 dólares. Los jóvenes en los Estados Unidos ganan 11.88 dólares redondos por hora, dos a cuatro veces más que en América Latina, Kazakstán y Bielorrusia, y seis veces más que en Indonesia.

En México se observa que el salario con el que inician los jóvenes 4.62 dólares por hora es menor al promedio de los catorce países que es de 7.50 dólares. Sin embargo, el ritmo de crecimiento, conforme se va aumentando en edad y en experiencia es constante, llegando a representar el 154.76% de aumento de los jóvenes de 18 años a los de más de 50.

Bajos desempeños pero satisfechos

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Mientras 85% de los costarricenses y 84% de los venezolanos están satisfechos con sus sistemas de educación pública, sólo 66% de los alemanes y 67% de los estadounidenses están conformes con los suyos, según la encuesta «Calidad de vida: Más allá de los hechos«.

Esta encuesta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con base en datos de la Organización Gallup (realizadas a 40,000 personas en 24 países de la región y complementadas con entrevistas en profundidad en cinco países), revela que los latinoamericanos están mucho más satisfechos con sus sistemas educativos que los estadounidenses, los alemanes o los japoneses, a pesar de que los países latinoamericanos figuran entre los últimos puestos en desempeños educativos, a nivel internacional.

El estudio muestra que la calidad de vida (en las que se incluye la educación) no es sólo el producto de las condiciones «objetivas», es decir los aspectos de la vida de los individuos que son observables externamente. La forma como los individuos perciben esas condiciones y la evaluación que hacen de sus propias vidas también son dimensiones centrales de la calidad de vida.

De esta manera se explica que los resultados en educación que tienen los países no correspondan con niveles altos de desempeños. Por ejemplo si se revisan los resultados de PISA, se encuentra que mientras los estudiantes de Hong Kong, China, sacan un promedio de 550 puntos en matemáticas, los de Corea del Sur 542 puntos y los de Estados Unidos 483 puntos, los estudiantes de Brasil, México, Argentina, Chile y Perú sacan un promedio de 400 puntos, y en otros países latinoamericanos mucho menos.

En la opinión de los latinoamericanos algunas de las cosas que más importantes para su satisfacción con la vida son: poder costearse los alimentos, tener amigos a quienes poder acudir, tener buena salud y tener creencias religiosas.

El valor que asignan a estas condiciones subjetivas, en algunos casos, puede ser mucho mayor que su propio ingreso. Por ejemplo, si un latinoamericano se queda sin amigos a quienes poder acudir, tendría que recibir un ingreso de 7,6 veces el que tenía originalmente para poder recuperar su nivel inicial de satisfacción con la vida. Y si pierde su empleo, no bastaría con reponerle su ingreso: tendría que recibir un 60% adicional, pues el empleo no es sólo una fuente de ingreso, sino también de realización personal.

 

Estas opiniones llevan a la conclusión de que las percepciones están influidas por la realidad, pero no son su reflejo. De esta manera, las poblaciones más pobres y menos educadas tienen mejor opinión de las políticas sociales que los individuos más ricos o con mejor educación de sus mismos países.

Así, aunque las puntuaciones que logran los latinoamericanos en las pruebas internacionales de competencias académicas son muy bajas, entre la población predomina una opinión favorable sobre los sistemas educativos. Quienes tienen opiniones más críticas sobre los sistemas educativos de sus países son los más educados, cuyas aspiraciones y expectativas son mayores.

En general las opiniones de los padres de familia sobre la calidad del sistema educativo no dependen del desempeño académico sino de la apariencia de los planteles educativos, la puntualidad de los maestros o la seguridad de la zona en que están ubicadas las escuelas.

 

Si los latinoamericanos estamos satisfechos con la educación que recibimos -como lo muestra la encuesta- sin duda estamos en problemas. Nos vendría bien ser más críticos y humildes para aceptar que estamos mal.

Pobres resultados en PISA 2009

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Casi 4 de cada 10 (39%) estudiantes mexicanos tiene resultados más bajos de aprendizaje en español, matemáticas y ciencias, según los resultados obtenidos en el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (Programme for International Student Assessment, PISA), aplicada en 2009 en México por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Cada 3 años la OCDE realiza un estudio comparativo, con el propósito de determinar en qué medida los estudiantes, que están por concluir o han concluido la educación secundaria o iniciando el bachillerato, han adquirido los conocimientos y habilidades relevantes para participar activa y plenamente en la sociedad.

El rango de edad de los estudiantes que va de los 15 años tres meses a 16 años dos meses.

En el año 2000, el estudio se realizó en 43 países, en el 2003 en 41, en el 2006 en 57 y 65 participaron en 2009. Algunos de estos países son miembros de la organización y otros invitados.

Resultados nacionales relevantes

México promedió en total, en las tres áreas, 420 puntos, por lo cual se ubica en el lugar 48 entre los 65 países evaluados.

En cuanto a los niveles de competencias, en los que se clasifican los resultados, el 39% de los estudiantes mexicanos se ubica en los inferiores, 54% en los intermedios y sólo 6% en los superiores.

En comparación con el promedio de América Latina, México tiene 9% menos alumnos en los niveles inferiores y 9% más de estudiantes en los niveles intermedios

El promedio de desempeño más alto en español (lectura) de todos los países participantes lo obtuvo Shanghái-China. México ocupa el lugar 46 con resultados semejantes a los obtenidos por Bulgaria, Uruguay, Rumania y Tailandia, en tanto que está por arriba de 16 países.

Si los resultados se comparan con los países latinoamericanos, México está en el mismo nivel que Uruguay y por arriba de Argentina, Brasil, Colombia, Panamá y Perú, así como del promedio de América Latina; sin embargo, está por debajo del promedio de Chile.

En el área de matemáticas México obtuvo un promedio de 419 puntos. En ella se observa un incremento de puntos desde la aplicación 2000; sin embargo estos datos ubican al país por debajo de los países asiáticos. En el caso de América Latina, Uruguay es el país mejor posicionado. Tanto Chile como México lograron promedios de desempeño similares. Las naciones con un bajo desempeño fueron Perú y Panamá.

En Ciencias, de los 65 países participantes, México ocupa el lugar 50, con un promedio semejante al de Jordania. En Latinoamérica México es superado únicamente por Chile y Uruguay. Mientras que Brasil, Colombia, Argentina, Panamá y Perú tienen promedios inferiores al de México. Chile es el país con el mejor nivel de desempeño. Perú y Panamá son los países con los promedios más bajos en Ciencias.

Resultados estatales relevantes

Además de la muestra señalada por la OCDE, en México el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) aplica una muestra ampliada para poder tener datos representativos de las entidades federativas.

Las entidades que lograron un desempeño superior al promedio nacional son el Distrito Federal, Nuevo León, Chihuahua y Aguascalientes. Los estados con desempeños más bajos son San Luis Potosí, Oaxaca, Tabasco, Guerrero y Chiapas.

Las entidades con la mayor proporción de alumnos en los niveles altos son el Distrito Federal, Nuevo León, Aguascalientes, Chihuahua y México.

La mayoría de las entidades concentra más de 50% de los alumnos en los niveles intermedios.

A nivel nacional, 54% de ellos se encuentra en los niveles intermedios. Por otra parte, Oaxaca, San Luis Potosí, Tabasco, Guerrero y Chiapas tienen más de 50% de los estudiantes en los niveles bajos.

Puebla se ubica 8 puntos porcentuales por arriba del promedio nacional y se observa un avance de 38 puntos de la evaluación 2003 a la 2009; teniendo a la mayoría (59.9%) de sus estudiantes en los niveles intermedios.

Cabe señalar que Michoacán no participó en la evaluación realizada en 2003.

 

En matemáticas las entidades con mayor porcentaje de alumnos en niveles altos son el Distrito Federal, Nuevo León y Aguascalientes con 11%, 16% y 10%, respectivamente. Éstas presentan al menos el doble del porcentaje que se registra a nivel nacional (5%).

Por el contrario, los estados con más de 70% de estudiantes en los niveles inferiores son Guerrero, Chiapas y Tabasco.

 

Puebla con 424 puntos de promedio de desempeño en esta área se ubica arriba del promedio nacional (419), sin embargo sigue teniendo a la mayoría de sus alumnos en los niveles de desempeño bajos e intermedios con 48.5% y 46.9% respectivamente.

¿Qué prefieren los jóvenes mexicanos, carreras técnicas o universitarias?

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Al terminar la educación media superior las dos opciones básicas de estudio para los jóvenes son: carreras técnicas o universitarias, como lo señala el estudio “El tránsito del nivel medio al superior y acceso diferenciado a carreras terciarias y universitarias” del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL).

Las carreras técnicas (o terciarias como las nombra el SITEAL) son más cortas que las universitarias, y están orientadas a una rápida inserción laboral. Están diseñadas para estudiantes que trabajan.

La oferta de educación universitaria, tiene una duración más larga, los procesos de selección son más rigurosos y las instituciones están más dispersas geográficamente lo que obliga a los alumnos a tener mayor movilidad.

De esta manera, las carreras técnicas parecieran ser una opción para los de jóvenes que no tienen muchas posibilidades de continuar sus estudios en el sistema universitario, sobre todo en esta época cuando el bachillerato no es suficiente para una buena inserción en el mercado laboral.

Además de la posibilidad que ofrecen las carreras técnicas de estudiar y trabajar, existen otros factores que parecen ser determinantes para la selección de cualquiera de estos tipos de educación.

El haber nacido en hogares con adultos que hayan cursado estudios superiores es fundamental para estudiar carreras universitarias, ya que no es frecuente que los integrantes de una familia cuyos padres tengan estudios universitarios tengan un menor nivel de instrucción.

Hay una diferencia muy marcada en la proporción de estudiantes con padres que accedieron al nivel superior y que se inclinaron por una carrera universitaria de aquellos que eligieron una carrera técnica.

En México, Perú y Chile sólo dos de cada diez estudiantes que cursan carreras técnicas tienen padres que también accedieron al nivel superior. En Argentina esta proporción es de tres de cada diez y en Bolivia sólo uno de cada diez.

El grupo de estudiantes universitarios con padres que superaron los estudios de bachillerato alcanza a la mitad en Perú. En México, Argentina y Chile la relación disminuye a cuatro de cada diez, y en Bolivia a tres de cada diez.

Otro factor influyente en la elección del tipo de carreras es el ingreso de las familias. Entre más ingresos tenga la familia es más factible que los jóvenes elijan carreras universitarias.

La proporción de estudiantes pertenecientes al estrato de mejores ingresos es considerablemente mayor entre los estudiantes universitarios.

Más de la mitad de los estudiantes universitarios de México, Argentina, Perú y Bolivia provienen de hogares con alto nivel de ingresos, y en Chile esta proporción alcanza a seis de cada diez.

La brecha más amplia en relación con el nivel técnico se encuentra en México, Bolivia y Perú. En estos países sólo tres de cada diez estudiantes de carreras técnicas provienen de hogares pertenecientes al estrato social mejor posicionado.

Televisión e internet con fines educativos

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Segunda parte

A pesar de la creciente disponibilidad de las nuevas tecnologías, los adolescentes prefieren usarlas para fines que no son necesariamente educativos. En México, el 77 % de los adolescentes reconocen que casi nunca visitan sitios de internet relacionados con las ciencias, mientras, el 23 % lo hace a veces, según el informe del SITEAL 2008.

A diferencia de la televisión, internet todavía tiene una distribución desigual entre diferentes países y clases sociales.

La distribución de las nuevas tecnologías es muy distinta a la de la televisión, aunque su acceso tienda a generalizarse, en América Latina está muy lejos de ser universal. Por tratarse de medios recientes y que exigen una infraestructura específica para su utilización, es caro para la mayoría de las familias, acceder a conexiones de internet.

Un elemento que condiciona el acceso a las nuevas tecnologías es la posesión de computadoras. De acuerdo con los datos de la prueba PISA, sólo el 39.7% de los adolescentes de la región acceden a una computadora para hacer sus tareas escolares. Además, una de las características centrales de este recurso es que la distribución cambia mucho según el país: Colombia tiene un 31% y Brasil, un 36%, con lo cual se ubican en la parte más baja de la escala. Argentina y Chile llegan a un porcentaje mucho mayor, con un 48% y un 54%, respectivamente.

Como se mencionó arriba, la posibilidad de conectarse a internet está condicionada por la posesión del equipo de cómputo. Por lo tanto, la conexión es menos frecuente que la posesión de computadoras. El 30.4% del total de la población que accesa a este medio lo hace desde la propia casa, lo que muestra que un porcentaje considerable lo hace desde conexiones públicas.

La conexión a internet está derivada de la posesión de computadoras en los hogares y depende del nivel socioeducativo y socioeconómico de la familia. Según datos de PISA, Chile es el país con mayor proporción de hogares con adolescentes que disponen de acceso a internet, con un total del 22.9%; le sigue Brasil con el 17.7%, Uruguay con el 15%, México con el 9,6% y Colombia con el 8%. Estos promedios nacionales están fuertemente concentrados en los sectores de mayor nivel socioeducativo, con un claro predominio de las zonas urbanas.

Los usos que se pueden dar a las nuevas tecnologías son muy variados: lúdicos, informativos, de entretenimiento, de comunicación, etc., por tanto se constituyen en una herramienta fundamental de acceso a datos, fuentes de información y conocimientos que no son tan diferentes a los encontrados en una biblioteca tradicional.

Se trata de un recurso que puede ser utilizado para la formación de los adolescentes, especialmente de los que no tienen libros en sus casas. A diferencia de la televisión, las nuevas tecnologías permiten, a través de otros formatos, el acceso a los bienes culturales letrados.

De esta manera, el informe 2008 del SITEAL, muestra que la utilización de las nuevas tecnologías no sólo pueden percibirse como distractores de los adolescentes de las tareas escolares, sino que pueden funcionar como un acceso a la cultura ilustrada. El inconveniente es que el acceso a estas herramientas no está al alcance de las familias más pobres.

Televisión e internet con fines educativos

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En México sólo 1 de cada 100 adolescentes ven programas televisivos orientados a las ciencias sociales de manera muy regular, según datos presentados en el Informe 2008 del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), realizado por el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

El informe indica que, a diferencia de la cultura letrada, la televisión se afianzó en Latinoamérica al ser el medio de información y de entretenimiento más difundido en la región.

Según datos de las encuestas de hogares, la televisión abierta es el sistema que se encuentra presente con mayor frecuencia en los hogares con adolescentes, abarcando prácticamente a todos los hogares. En México alcanza el 95.6% de cobertura, en tanto en Brasil se llega al 93.4% y en Uruguay al 92.2%. A diferencia de los países centroamericanos, donde el alcance de la televisión abierta es menor. Guatemala registra el 67%, Honduras 64% y El Salvador 83% de cobertura del total de la población.

La televisión por cable tiene un alcance mucho menor, su cobertura es de la mitad de los hogares que poseen televisión abierta. El tipo de audiencias que genera esta variante de la televisión tiende a ser segmentada, poder encontrar propuestas divididas en temáticas: infantiles, juveniles, mujeres, culturales, noticieros, películas, deportes, musicales, etc. Además de que sólo puede ser pagada en familias con más poder adquisitivo.

Aunque como se mencionó, la televisión es un medio prácticamente universal en los países más grandes de la región y que no se cuenta con datos sobre sus usos más frecuentes, cuando se conjugan los datos de las encuestas en hogares con los mostrados en el Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aplicado a los alumnos de quince años de edad en seis países de la región; se tienen aproximaciones sobre el uso específico que se hace de la televisión con fines educativos.

La oferta limitada de la televisión abierta condiciona las posibilidades que los adolescentes  como receptores; al no encontrar programación adecuada al contenido educativo que buscan, los jóvenes decidan ver otras señales vinculadas con otras temáticas como el entretenimiento y la ficción, orientada a la distracción.

Los datos obtenidos de las respuestas de los adolescentes evaluados en PISA permiten hacer proyecciones interesantes para la escuela y la educación. Más allá de la cobertura y las diferencias en la programación, para la totalidad de los países, los adolescentes que declaran ver televisión orientada a la difusión de las ciencias llega al 42,3%, incluyendo a los que lo hacen regular y muy regularmente.

Colombia tiene el promedio más alto, 59.5 %. En los promedios más bajos se ubican Argentina con el 34.8% y Uruguay con el 28.9%. En tanto que México alcanza el 56.8%. Esto muestra, de manera indirecta, que el uso de la televisión se orienta mayoritariamente hacia una programación relacionada con el entretenimiento y el pasatiempo, antes que con el aprendizaje y la divulgación del conocimiento científico.

Tendencias sociales y educativas en México

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Segunda parte

México tiene el promedio general más bajo, en América Latina, en cuanto a libros presentes en el hogar para consulta, con el 79,7%, según el SITEAL.

El Informe 2008 del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), realizado por la UNESCO y la Organización de Estados Iberoamericanos, referente a La infraestructura cultural letrada del hogar: la posesión de libros en el hogar, disposición de un espacio para estudiar y la adquisición de textos para las tareas escolares.
En el último aspecto, la disposición de libros de consulta para que los adolescentes realicen sus tareas escolares, la mayoría de los adolescentes de la región disponen de este tipo de libros. El promedio general es del 86,6%. Chile y Uruguay están por arriba del 92%; el resto de los países, en el promedio –Argentina, Brasil y Colombia–, en tanto que México está por debajo del promedio y tiene el porcentaje más bajo de la región, con el 79,7%.

Los tres aspectos abordados ilustran una infraestructura cultural que, en términos de cultura tradicional letrada, resulta ambigua. Hay factores que parecen fortalecer el trabajo de la escuela, como los complementos que se expresan en los lugares para estudiar o en el acceso a los libros de consulta, que por las respuestas dadas por los adolescentes son los aspectos que están colocados como valores altamente positivos. En el otro extremo se encuentra la escasa presencia de libros en general en los hogares, que pone en evidencia el bajo valor que se le da a la lectura en las familias de los alumnos.

Facilitar a los hijos espacios y textos de consulta revela un determinado respeto por el estudio e indica que se da valor a la cultura escolar. El problema parece estar en que esta valoración funciona en un contexto cultural letrado débil, que parece no estar muy difundido entre las familias, tal como el estudio del SITEAL demuestra con los datos que resaltan una baja presencia de libros en el hogar.

Los adolescentes se encuentran entre la escuela, cuyas prácticas están organizadas fuertemente en torno a la cultura letrada, y su familia con una carencia en este aspecto, lo que los coloca en una controversia muchas veces no resuelta.

¿Hábitos de lectura?

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Los adultos mexicanos suelen leer menos de 3 libros al año, según la Encuesta Nacional de Lectura, mientras que en Canadá, en ese periodo, se leen 17 libros o en Argentina 7.

La mediana, es decir el punto intermedio entre el valor más elevado y el más bajo es de 1 libro por año y la moda (la cifra más repetida) es 0 libros al año.

Los jóvenes son quienes leen más y ¿qué leen? 32% textos escolares, 23% novelas, 22% libros de historia, 19 superación personal y 11 cuentos.

En los últimos 10 años (según datos de la CAMIN) se han cerrado 40% de las librerías en México.

Poca gente acude a las bibliotecas públicas.

Estos y otra serie de datos muestran lo que ya sabemos: México está lejos de ser un país de lectores.

¿Por qué los niños no leen?

En materia educativa, la gente habla de inculcar, promover o estimular el hábito de la lectura y ese es justamente el problema.

Los hábitos nos producen beneficios como por ejemplo, masticar la comida treinta veces para tener una correcta digestión, sentarse correctamente para no lastimarse la espalda o lavarse los dientes para que no se le piquen. Pocas veces asociamos un hábito a un placer.

La lectura es un placer, una diversión, una distracción ¡no un hábito!

Los padres se preguntan qué se puede hacer para que los niños lean. Observan que aunque lean cuando son chiquitos, al llegar a los once o doce años, dejan de interesarse en los libros.

A partir de esa edad, hay que dejar a los adolescentes leer lo que les interese, lo que les preocupe, lo que les agrade.

Los docentes dicen nuestro trabajo nos obliga a leer muchos textos de pedagogía ¿pero qué hacen en las horas de ocio, en las vacaciones? Ven televisión, alquilan videos…

Libros leídos en los últimos 6 meses:

Entonces surge el verdadero problema: esos padres, esos maestros, no asocian la lectura con la diversión, el placer y el entretenimiento. Para ellos, para los adultos, la lectura es una obligación moral, un trabajo más. Y eso es lo que le transmiten a los niños: hay que leer, como hay que masticar la comida treinta veces o lavarse los dientes. Porque es bueno para la salud, aunque sea aburrido. El resultado, a la vista.