¿Qué escuela elegir?

.

Una de las decisiones más importantes y complejas a la que se enfrentan los padres es saber a qué escuela enviarán a sus hijos. La disyuntiva más simple se plantea al seleccionar una escuela pública o privada.

A diferencia de Finlandia, Singapur y Hong Kong, en donde la calidad de la educación es tan elevada que el único criterio para elegir es la cercanía; en México la elección está en función de la situación económica de las familias y/o de la ubicación.

En caso de que la situación económica lo permita, casi sin dudarlo, las familias eligen a los colegios particulares. Si no se tienen los medios económicos, las escuelas públicas serán la única posibilidad que se presente y la cercanía preferentemente.

Más allá de la elección, las evaluaciones educativas muestran que la educación en México es mala y que la privada tiene menos deficiencias que la pública.

Los colegios particulares son las que obtienen los resultados más favorables en habilidades matemáticas y en español, según el estudio “Panorama Educativo de México. Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2006”, publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Si bien estos resultados muestran que los estudiantes de los colegios particulares tienen más altos logros de competencias (51% y 72% en 2000 y 2005 en el nivel avanzado) que los de las escuelas públicas, esto se debe a que estos alumnos provienen de familias cuyos contextos socioculturales (relacionados con el nivel educativo de los padres, particularmente de las madres) y económicos son más elevados.

Por otra parte, no hay datos concretos que informen a los padres de familia sobre la relación que tiene la calidad de la educación que ofrecerá un colegio particular, del nivel que sea, y el costo que se deberá pagar por ella.

En referencia al costo, el delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor en Puebla (Profeco), señaló a La Jornada de Oriente, el primero de agosto del presente, que en este año el incremento en las colegiaturas de las escuelas particulares fue de entre el 4 y el 5%, pero los porcentajes de aprovechamiento no se incrementan en la misma proporción.

A nivel nacional, en matemáticas, 77.7 % y en español 75.4 % de primaria tuvieron deficientes grados de desempeño. Los resultados fueron similares en secundaria, en donde 94.4 %, se clasificó en los peores grados de rendimiento en matemáticas, y 81.1%, en los de español. En Puebla, los alumnos de primaria en español obtuvieron una puntuación de 497.55 lo que los coloca 10.23 puntos abajo de la media nacional (507.78); en matemáticas obtuvieron 501.8, situándolos 7.5 puntos por debajo de la media nacional (509.3); en secundaria se observa el mismo comportamiento al colocarse en español 14.2 puntos por debajo de la media nacional (513.7) con un promedio de 499.5 y en matemáticas a 9.5 por debajo de la media nacional (511.3) al obtener 501.8 puntos; según los datos reportados por la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (Enlace) 2007.

El auge de los colegios particulares, casi sin control, es un problema. El preescolar a partir del 2004 (ciclo del inicio de su obligatoriedad para el tercer grado) registró el más alto crecimiento (116%, 130% en su planta docente y 92 % en su matrícula) debido a la gran cantidad de colegios particulares que ya operaban antes de esta medida para obtener el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (Rvoe) por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo anterior contrasta con los datos de los estados de México, Jalisco, Yucatán y Morelos quienes presentaron las pérdidas más importantes en participación de los servicios de enseñanza oficiales, hasta con 30 puntos porcentuales, según el estudio “La Calidad de la Educación Básica en México 2006”, del INEE.

En el mismo periodo la matrícula y el número de planteles del sector particular crecieron a la par, mientras que en el sostenimiento público, el alumnado tiende a crecer más que la cantidad de escuelas.

Las primarias particulares y sus maestros aumentaron en más de 15 % la matrícula, en tanto que las públicas disminuyeron 2 %.

En secundaria y media superior, las proporciones de estudiantes en colegios particulares disminuyeron ligeramente durante los últimos seis años. Los datos indican que su cobertura se amplió fundamentalmente a través de una oferta pública.

En lo que respecta a la calidad de la educación media-superior y superior, no contamos con mediciones tan rigurosas del desempeño académico como las de básica, sin embargo, se pueden mencionar algunos indicadores como el que reporta el INEE de que 759 mil 29 personas entre 15 a 29 años no sabe leer y escribir un recado. Es decir, la educación superior no mejora con respecto a la educación básica.

Si bien la calidad no aumentó, el auge de los colegios particulares en este nivel sí lo hizo. Ante este fenómeno, organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), recomiendan la construcción de marcos normativos estrictos y pertinentes, para generar estándares mínimos de calidad académica.

Las escuelas particulares representan más de la mitad de las instituciones que conforman el sistema general y atienden a casi una tercera parte de la matrícula total, por lo que la OCDE recomienda establecer mecanismos más estrictos para la obtención del Rvoe, según su estudio “Análisis temático de la educación terciaria” de noviembre de 2006.

Una de las causas del creciente número de instituciones privadas pequeñas y de calidad deficiente es la falta de requisitos que sean respetados por gobiernos estatales y por universidades autónomas, pese al acuerdo 279 (del 10 de julio de 2000), de la SEP, para la entrega del Rvoe para la educación superior.

En el caso de Puebla, a pesar de la deficiente calidad en la educación, los costos son muy elevados, resulta más caro estudiar en este estado que en Universidades de Estados Unidos, como se demostró en un estudio presentado por Consultoría Contracorriente.

Este muestra que un estudiante de la carrera de Administración de Empresas con carga normal de materias y que ingrese en este momento al Tecnológico de Monterrey Campus Puebla pagará poco más de $549 mil por la realización de la licenciatura en dicha institución (los cálculos fueron realizados sin considerar el aumento en las colegiaturas que seguramente tendrán a lo largo de sus estudios).

Si lo hace en la Universidad de las Américas-Puebla pagará un total de $539 mil 850; a la Universidad Anáhuac de Puebla alrededor de $340 mil; a la Universidad del Valle de México Campus Puebla, $263 mil; a la Universidad Iberoamericana Puebla, alrededor de $320 mil; a la Universidad Madero, $225 mil; y a la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, una cantidad cercana a los $188 mil. Ello sin contemplar los gastos de libros, materiales de trabajo, gastos de renta y alimentación. A lo anterior, hay que agregar que según el Panorama Laboral, el ingreso promedio mensual en Puebla es de $3,280.00, lo que equivale a $ 39,360.00 anuales.

En suma: no existe la escuela ideal, muchas de las que presumen ser las mejores, lo deben al origen de sus estudiantes, tal es el caso de los colegios particulares, que tienen procesos selectivos. Si ese fuera el caso de las públicas, quienes por norma nacional no deben serlo, seguramente la calidad de la educación se elevaría de manera inmediata, aunque se quedaría sin recibir educación, una buen parte de la población mexicana.

Quién es quién en el ranking mundial de universidades

.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encuentra en el lugar 151-202 del World University Ranking, elaborado por el Instituto de Educación Superior de la Universidad Jiao Tong, de Shanghai (UJTS), de acuerdo con su última actualización, publicada durante la primera semana de este mes.

La UJTS evaluó a más de dos mil universidades en todo el mundo y, dentro de los resultados, ninguna universidad latinoamericana se encuentra entre las cien primeras posiciones. Sólo tres se colocaron entre las posiciones 100 y 200, siendo la mejor evaluada la Universidad de Sao Paulo, Brasil, seguida por la Universidad de Buenos Aires, Argentina. La UNAM aparece como la tercera mejor institución a nivel superior en América Latina.

Según el World University Ranking, la mayoría de las universidades mejor posicionadas se encuentran en Estados Unidos, país que concentra al 53.5% de las primeras cien del ranking y al 32.7% de la lista de 500.

El segundo país con el mayor número de universidades dentro de esta selección es el Reino Unido: 10.9% de las primeras cien instituciones se encuentran en este país, así como 8.1% de las 500.

Las 10 mejores universidades del mundo, según el listado de la UJTS, son Harvard (con la máxima calificación de 100 puntos), Stanford (73.7), Berkeley (71.9), Cambridge (71.6), Massachusetts (70), California (66.4), Columbia (63.2), Princeton (59.5), Chicago (58.4) y Oxford (56.4).

Para elaborar este ranking, la UJTS tomó como criterio las publicaciones en revistas científicas, los premios recibidos tanto por alumnos como por profesores, la difusión de sus investigaciones —medida por la cantidad de artículos o publicaciones en ciencias, ciencias naturales y ciencias sociales—, además del funcionamiento académico con respecto al tamaño de cada institución.

Con base en estos elementos, entre los lugares 200 y 500 de la lista quedaron cuatro universidades de Brasil (Universidad Estatal Campinas, Universidad Federal de Río de Janeiro, la Universidad Estatal Paulista y la Universidad Federal Minas Gerais) y dos de Chile (la Pontificia Universidad Católica y la Universidad de Chile).

En el caso de México, la única universidad que figura dentro del ranking es la UNAM y su clasificación obedece a que obtuvo una puntuación de 23.5: 1 punto por alumnos acreedores de premios y reconocimientos, 15.6 por concesiones que otorga, 0 en publicaciones en ciencias, 7.4 por publicaciones en ciencias naturales, 14.3 por publicaciones en ciencias sociales y 48.5 por su funcionamiento respecto a su tamaño.

El 17 de agosto pasado se dio a conocer que la UNAM subió 13 posiciones, en relación con el año pasado, dentro del ranking del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de España, que mide el impacto de las universidades en la Web. De esta manera, la máxima casa de estudios del país se colocó en el lugar 68 y en el primero de América Latina, de acuerdo con este estudio, cuyos criterios de clasificación son la visibilidad de la página web, el número de vínculos recibidos y el tamaño de los archivos ricos en información.

La perversidad de las evaluaciones

.

La cobertura mediática hacia el tema de la evaluación educativa parece reflejar que, así como en el sexenio pasado, los grandes proyectos del área fueron Enciclomedia y Escuelas de Calidad, durante el presente lo será la evaluación.

Las evaluaciones que actualmente se hacen adolecen de falta de coordinación entre las diferentes áreas y “el modelo” aplicado es deficiente e incongruente: los reportes generados hasta el momento están basados en criterios poco claros y con propósitos de orden político más que académico.

Para poner sólo un ejemplo, es suficiente decir que a pesar de que desde el 2002 se definió “el modelo” de evaluación —expresado en un sistema nacional de indicadores que estableciera los criterios y los procedimientos para la evaluación— no es sino hasta el 2007 cuando se da a conocer la propuesta del sistema, que ahora sólo funcionará para la educación básica escolarizada, quedando pendientes los demás niveles, tipos y modalidades educativos que estaban incluidos en la propuesta original.

Las dos instituciones encargadas de evaluar la educación son el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y la Secretaría de Educación Pública (SEP), quienes han generado conjuntamente la propuesta del Sistema Nacional de Indicadores Educativos (Sininde), como modelo articulador y organizativo de las evaluaciones, entre cuyos componentes fundamentales está la medición del “logro de competencias y habilidades en educación básica”.

Anterior a la propuesta del Sininde se realizan dos tipos de pruebas para obtener esas mediciones: los Exámenes para la Calidad y el Logro Educativos (Excale) y la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (Enlace). Ambas pruebas miden niveles de aprendizaje de los alumnos en algunos aspectos de las asignaturas de español y matemáticas.

Por un lado, Excale (elaborada por el INEE) trabaja con muestras de estudiantes, pero con el universo del curriculum (el total de contenidos educativos) con pruebas que implican 500 preguntas, lo cual conduce a que se realicen en distintas ocasiones, y a partir de muestras de estudiantes y de escuelas.

Por otro lado tenemos a Enlace (elaborada por SEP), que a partir de una muestra del currículo (la selección de algunos contenidos) construye una prueba que aplica al universo de estudiantes. Los propósitos de ambas pruebas son diferentes: la SEP aporta datos sobre cada alumno, plantel, zona, estado y país. Excale aporta aproximaciones, por lo que no tiene que hacer reportes de los alumnos de la muestra.

Si bien, ambas pruebas pueden tener cuestionamientos Escale resulta la más confiable y pertinente. No ocurre lo mismo con Enlace.

¿Qué sucede con Enlace?

La primera aplicación fue realizada en junio de 2006 y la segunda del 23 al 27 de abril del 2007. En ella se pretende evaluar a alumnos de 3° a 6° grados de primaria (de escuelas privadas y públicas; en esta última categoría a escuelas rurales, urbanas, indígenas y cursos comunitarios) y 3º de secundaria (privadas, generales, técnicas y telesecundarias).

Las problemáticas que presenta esta prueba son múltiples y de diverso orden.

Primero:

Esta prueba no tiene sustento para establecer rankings.

Si fueron evaluados todos o cuando menos la mayoría de los alumnos de educación básica en México, la cifra supera a los 100 mil alumnos. Un conocimiento elemental de estadística nos indica que si una escuela ocupó el lugar número 10 y otra el 1500 la diferencia entre las dos no es significativa: están colocadas en el 2% de las mejores, aunque la cantidad entre ambas parezca enorme. Y lo mismo pasa entre la 1 y la 5000: forman parte del 5% de “los mejores planteles”, con todas las reservas del caso.

Pese a lo anterior, la percepción en la mayoría de la población es que ahora contamos con el top ten de escuelas que beneficia a las privadas como instrumento de mercado. Nos encontramos ahora con alumnos de primera, de segunda y de tercera; maestros que serán los chivos expiatorios de los malos resultados. Seguramente la SEP no ha valorado las repercusiones que puede desencadenar la prueba Enlace.

La actual administración de la SEP afirma que la evaluación no es comparativa, pero en los hechos se ha convertido en eso. Con ello se le ha otorgado al sistema privado un valor agregado, porque actualmente, además de anunciar que estas escuelas tienen infraestructura adecuada y que ofrecen idiomas, se presume que son las mejores de Enlace.

Resulta incorrecto e injusto hacer comparaciones, pues no puede tratarse como iguales a los desiguales: es como comparar peras con manzanas.

Estudios realizados por el INEE demuestran que en la primaria, entre 70 y 80 % del aprendizaje se debe a las condiciones socioculturales que viven los niños en su casa. Normalmente, los alumnos que acuden a escuelas privadas tienen mejores resultados que los de planteles públicos, pero no porque estos últimos sean de calidad inferior, sino porque los niños que van ahí tienen peores condiciones socioeconómicas, lo que repercute en el proceso de aprendizaje. No se pueden esperar los mismos resultados en un niño que acuda a una escuela en San Pedro de los Garza García en Nuevo León, que otro de San Nicolás de los Ranchos, Puebla. Con esta prueba lo que se hace es imponer una homogenización a realidades particulares.

Segundo:

Con Enlace se regresa a una situación que, según los múltiples discursos educativos, se pensaba superar: el conocimiento memorístico. Además se prepara a los alumnos para que sean capaces de responder todo tipo de exámenes, olvidando una parte importante de la evaluación: la formación. Se les prepara ahora para que identifiquen cuál es la respuesta correcta o cuál es la distractora. Si los alumnos logran identificar la lógica en la construcción de la prueba, ya ni siquiera hace falta estudiar. Con estos ejercicios se logra que los alumnos aprendan a resolver pruebas y no a adquirir conocimientos.

Tercero:

Errores de logística. En este sentido, hay que mencionar que la primera aplicación fue hecha en junio del año pasado, no en el 100 % de los planteles, como estaba anunciado. Como la misma SEP reportó, en el caso de Oaxaca, Michoacán, Nuevo León y Baja California Sur, no fue aplicada la prueba al 100 %. Y con una falta de rigor en el aula que pone en duda la credibilidad de los resultados

La fecha de aplicación del primer levantamiento, del 5 al 9 de junio, fue una falla relevante, pues además de que se empalmó con el fin de ciclo escolar, con otras evaluaciones y con los exámenes regulares, muchas escuelas, sobre todo privadas, no fueron examinadas, pues ya estaban de vacaciones, aunque la SEP estableció la prueba como obligatoria. Durante la segunda aplicación este error ha sido corregido, sin embargo hace falta esperar los resultados.

En algunos planteles fueron evaluados sólo uno o dos estudiantes. En casos extremos, incluso, los evaluados no pertenecían al grado que se calificó.

Además, los errores en los nombres fueron un problema mayor. La prueba estaba etiquetada con los nombres de los estudiantes, sin embargo cuando llegaron a los planteles estos no se correspondían, porque las listas de los alumnos no las tiene la SEP en el D. F., las tienen los estados, como lo explicó Lucrecia Santibáñez, integrante del comité técnico de Enlace, por lo que esto se convirtió en un gran problema para la aplicación.

Cuarto:

El nivel de copia fue muy alto. Según Francisco Martínez, consultor en evaluación y ex-director adjunto del INEE, en 4 de cada 10 planteles , los alumnos tuvieron un nivel de copia muy alto. Las explicaciones a este fenómeno son diversas, destacando dos: por un lado, se atribuye a la falta de aplicadores externos que vigilaran el proceso. Por otro lado, la necesidad, por parte de los profesores, a que sus alumnos obtuvieran calificaciones elevadas.

Quinto:

Enlace esté asociada a Carrera Magisterial. Esta situación genera dos situaciones: por un lado, los profesores pueden convertirse en los chivos expiatorios, pero por el otro, hay que observar que el resultado que obtiene el grupo significa puntos adicionales para el profesor en el programa de Carrera Magisterial. Esto conduce a que el docente pueda alterar —al permitir conductas de “copia” o “ayuda” a su grupo—su aplicación. Está en juego el dinero y el prestigio. No hay, dada la magnitud del ejercicio, formas de control en la aplicación, como sería la de supervisores independientes en cada salón. El modo de aplicar Enlace disminuye su confiabilidad.

Sexto:

Hacer públicos los resultados. En este sentido podemos mencionar que algunos países que hacen evaluaciones censales semejantes no dan a conocer los resultados de manera pública. Por ejemplo, en Chile el material de la evaluación educativa es resguardado con alta seguridad, incluso en sus primeros años el ejército lo custodió y distribuyó a los planteles. Además, cuenta con aplicadores externos profesionales.

¿Enlace puede ser útil? A pesar de sus limitaciones, se pueden reorientar estas pruebas de tal manera que los resultados que se obtienen de ella sirvan para tratar de mejorar la educación básica.

No se exagera al decir que se trata de una de las pruebas más amplias aplicadas en el mundo, que incluyó a varios millones de estudiantes con el mismo instrumento y en tiempos simultáneos. Lo que arrojó un inmenso conjunto de datos que puede desagregarse –es decir, darnos información de cada alumno, grupo, plantel, sector, entidad, región y país, así como realizar distintas maneras de agruparlos por tipos de escuelas (públicas y privadas; urbanas y rurales; de organización completas y multigrado).

¿Cómo sacarle fruto a estos datos para comprender mejor el sistema educativo? Resulta fundamental alejarse, radicalmente, de una estratificación simple y burda de las mejores o las peores escuelas.

Si se logra esto y se atiende a los distintos agrupamientos o subconjuntos ya señalados, en lugar de ordenar escuelas o alumnos según sus resultados, se podrían detectar varios aspectos importantes. Por ejemplo, en el caso de primaria tenemos al menos cinco modalidades: privadas, públicas urbanas, públicas rurales, indígenas y cursos comunitarios. Su comportamiento en Enlace (que seguramente arrojan resultados variables) puede asociarse a sus contextos socioeconómicos y culturales lo que nos permitirá averiguar el impacto que las condiciones del entorno tienen en el aprendizaje.

Con lo anterior se podría evitar la comparación de las escuelas en abstracto, como si viviéramos en un país equitativo que otorga igualdad de oportunidades a todos los alumnos. Lo que a su vez traería como consecuencia la obviedad de diseñar políticas diferenciadas de apoyo para compensar el impacto de las condiciones de desigualdad.

Se podría, además, ubicar las áreas del conocimiento esperado con más deficiencia, para incluir en las políticas acciones específicas que impulsen su mejoría.

Otro aspecto que se podría atender son los subgrupos conformados por las escuelas o alumnos que destacan o se desvían de lo esperado por el impacto de las condiciones de contexto. Podrían generar investigaciones que ayuden a explicar qué ocurre en ellos para no estar determinados por su origen.

Así empleados los resultados, podría justificarse el costo –económico y de esfuerzo- de la aplicación de Enlace. A pesar de sus limitaciones, orientaría sus resultados de mejor manera.

En este momento resulta imperante la separación de Enlace con Carrera Magisterial, a pesar del descontento que genere en el sindicato de maestros. De esta manera cada profesor podría utilizar los reportes para mejorar su trabajo en aquellas áreas más débiles según el examen, y también para cada plantel, dejando de lado la “tabla de posiciones” que ahora se tienen. Para cumplir con esto, los profesores no deberían ni siquiera estar en el salón en el momento de la aplicación.