Puebla, quinto lugar en el país con población en edad escolar básica

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A pesar de que en México la población en edad escolar para asistir a la educación básica (3-14 años) ha disminuido desde 2005, hay entidades que siguen presentando una gran cantidad de niños en este rango de edad, entre las que destaca Puebla, según datos del Panorama Educativo 2008, publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Según el estudio, en 2007 la población de 3 a 14 años, edad en la que deben estar inscritos en preescolar, primaria o secundaria (educación básica), representaba 24.5% de la población nacional (con una cantidad de 25 millones 899 mil 056 niños), y según las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo) se estima que para 2020 la población disminuya a 18.6% (21 millones 515 mil 452 niños).

El nivel que concentra a la mayoría de los niños es el de primaria (6-11 años), quienes representan poco más de la mitad de la población en edad escolar básica, seguido por los de secundaria y preescolar.

El estudio señala que la población total en México se mantuvo en crecimiento desde mediados de los años cuarenta y hasta la década de los setenta, cuando alcanzó su máximo histórico con una tasa de crecimiento de 3.4%. De 1974 a 2000 se inició una fase de desaceleración.

Entre 2000 y 2005 la tasa de crecimiento media anual de la población era de 1%. En el 2007 la población nacional era de 105 millones 790 mil 725 mexicanos, lo que significó una tasa de crecimiento media anual de 0.9% con respecto de 2006.

La población infantil (0-14 años), a partir del año 2000, inició su disminución al pasar de 33 millones 241 mil 843 niños a 31 millones 739 mil 142 en 2007, lo que significa 1 millón 502 mil 701 niños menos. En 2007 los niños en edad escolar básica representaban 24.5% de la población nacional, el mayor número corresponde al grupo en edad de cursar la primaria (12.5%).

Se estima que en el año 2020 la población en edad escolar básica representará sólo 18.6% de la población total nacional (21 millones 515 mil 452 niños), es decir, menos de una quinta parte de la población nacional.

En 2007 un poco menos de 26 millones de niñas y niños debieron estar asistiendo a la escuela, en cualquiera de los tres niveles: preescolar, primaria o secundaria. Sin embargo, según datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el ciclo escolar 2007-2008 se encontraban inscritos 25 millones 066 mil 522 niños, es decir, el 3.4% de este grupo de edad no asistía a la escuela.

A pesar de las tendencias nacionales, el cambio demográfico, ha sido diferente entre grupos sociales y entidades federativas del país, de manera que aquellas entidades de mayor pobreza y marginación son las que enfrentan en general los mayores rezagos.

En 2007 siete entidades federativas concentraban casi la mitad de la población del país de 3 a 14 años (48.7%): estado de México, Distrito Federal, Veracruz, Jalisco, Puebla, Guanajuato y Chiapas. Estas entidades también tienen la mayor población del país.

De acuerdo con diversas investigaciones del INEE, las entidades federativas que atienden el mayor número de alumnos en condiciones de vulnerabilidad se concentran en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Puebla, por lo que al menos 24.6% de la población en edad escolar básica, en 2007, vivía en las entidades de mayor pobreza y rezago social (6 millones 366 mil 551 niños).

En el ciclo escolar 2006-2007 estas mismas entidades registraron las mayores tasas de rezago educativo a nivel nacional.

En la última década la población mexicana, a pesar de tener una población joven, ha comenzado un proceso de envejecimiento. De 2007 a 2020 se estima (Conapo) que la población presente una tasa de crecimiento anual de 0.7% a nivel nacional y de -1.4% para la población en edad escolar básica (3-14 años), destacándose el grupo de edad 6 a 11 años.

Puebla, 5º lugar en el país por su número de investigadores reconocidos

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De casi 15 mil miembros registrados en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), en el estado de Puebla se encuentran 559 investigadores, lo que coloca a la entidad en la quinta posición a nivel nacional, según el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).

Los datos se del padrón del SNI perteneciente al CONACYT se ordenan en las categorías: a) Candidato a Investigador Nacional, y b) Investigador Nacional. Esta última, a su vez, está dividida en tres niveles: I, II y III, dependiendo del impacto de sus investigaciones.

El padrón fue creado en 1984, para reconocer la labor de las personas dedicadas a producir conocimiento científico y tecnología. El reconocimiento se otorga a través de la evaluación y consiste en otorgar el nombramiento de investigador nacional y se otorgan incentivos económicos –becas- cuyo monto varía con el nivel asignado.

El 78 % de los investigadores se encuentran en 10 entidades federativas: el Distrito Federal, cuenta con 6 mil 208 investigadores, sigue el Estado de México con 876; Morelos, 792; Jalisco, 771; Puebla, 559; Nuevo León, 511; Guanajuato, 471; Baja California, 468; Michoacán, 422 y Veracruz, 343 investigadores.

El SNI reconoce investigadores de educación pública y privada, en este último sector, se ha incrementado la participación. En 2008, 66 instituciones privadas firmaron convenio de colaboración con el SNI. En el primer semestre de 2008 se renovó un convenio y se firmaron 12 nuevos.

El crecimiento del SNI es acelerado, tan sólo del año 2000 al 2008 se duplicó el número de registros de investigadores, pasando de 7,466 a 14,681.

En el caso de Puebla, el 93% de investigadores con registro del SNI se encuentra en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), la Universidad de las Américas-Puebla (UDLAP), la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP) y el Colegio de Posgraduados (COLPOS).

Los investigadores miembros del SNI, por el trabajo de que realizan, se clasifican en siete áreas del conocimiento: 1. Ciencias físico-matemáticas y ciencias de la tierra; 2. Biología y química; 3. Medicina y ciencias de la salud; 4. Humanidades y ciencias de la conducta; 5. Ciencias sociales; 6. Biotecnología y ciencias agropecuarias, y 7. Ingeniería.

En Puebla el área de conocimiento dominante es Físico-matemáticas que sobrepasa el 32%, seguida por Ingeniería con el 21%.

En contraste, el área en donde menos se tienen investigadores afiliados al SNI es Medicina que apenas alcanza el 3% del total de investigadores, seguida de Biotecnología con el 4%.

Educación y pobreza en México

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México puede reducir sus niveles de pobreza alimentaria en un 18 % si la población tuviera acceso a la educación primaria, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Este dato aparece en el estudio “México: impacto de la educación en la pobreza rural” de Juan Luis Ordaz, dado a conocer en el mes de enero por la Cepal.

En este estudio se evalúa el impacto de la educación primaria y de la secundaria en la población nacional, con énfasis en el sector rural de México, en los tres niveles de pobreza oficialmente reconocidos: pobreza alimentaria, de capacidades y de patrimonio.

La “pobreza alimentaria”, identifica a la población cuyo ingreso es inferior al necesario para adquirir una canasta suficiente de alimentos. La “pobreza de capacidades” se refiere al ingreso que permite cubrir las necesidades mínimas de alimentación, pero que es insuficiente para la educación y la salud de cada miembro del hogar. La “pobreza de patrimonio” se refiere a la población que cuenta con el ingreso suficiente para cubrir sus necesidades mínimas de alimentación, educación y salud, pero que no les permite adquirir los mínimos aceptables de vivienda, vestido, calzado y transporte, para cada uno de los miembros del hogar.

Según el estudio en mención, el acceso generalizado de la población a la educación primaria, a nivel nacional, disminuiría la pobreza de capacidades en un 15 % y la de patrimonio en 4 %.

En México la pobreza alimentaria, afecta al 13.2 % de la población. La pobreza de capacidades, en la que se encuentra el 20.7 % de mexicanos. Mientras que en pobreza patrimonial, se encuentran el 42.6 %.

La información demuestra que la educación por sí misma es un instrumento efectivo para ayudar a las personas a salir de la pobreza.

La educación primaria reduce la probabilidad de encontrarse en pobreza alimentaria en aproximadamente 5.5 puntos porcentuales, en la de capacidades en 5.9 puntos porcentuales, y en la de patrimonio en 2.6 puntos porcentuales. Lo que representa una disminución de alrededor de 18%, 16%, y 4%, en las correspondientes tasas de pobreza para las personas que han concluido la primaria en comparación con quienes no lo han hecho.

La educación secundaria tiene un mayor efecto en la disminución de la pobreza que la primaria. A nivel nacional se encontró que como consecuencia de llegar a la secundaria, las personas bajan en promedio las tazas de pobreza en 30% alimentaria, 27% de capacidades y 15% de patrimonio.

El estudio muestra con evidencias que la educación básica en México es un mecanismo importante para ayudar a los individuos a salir de la pobreza extrema y moderada. Además, el impacto es mayor cuando se trata de llegar a más altos niveles educativos y es más marcado en el medio rural que en el urbano.

La cantidad de la educación es un elemento fundamental en este estudio pero no la calidad, sin embargo es lógico concluir que es probable que cuando es mayor calidad educativa, ella sea un medio aún más efectivo en el combate a la pobreza en México.

México es el país con ingresos de los hogares más desigual, según la OCDE

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La desigualdad en la distribución de los ingresos disponibles de los hogares es México es dos veces más grande que en el país con la mayor igualdad de los ingresos de sus hogares: Dinamarca, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En la publicación ¿Crecimiento Desigual? Distribución del ingreso y pobreza en los países de la OCDE, se analizan los efectos de la globalización en las poblaciones de los países pertenecientes a la organización.

El país con mayores diferencias (inequidades), según el coeficiente de Gini en el año 2000, es México, como se puede apreciar en la gráfica:

ingresos desiguales en México

El problema de la desigualdad es de por sí alarmante en varios de estos países, y a ello hay que agregar que la pobreza infantil ha aumentado; y ya está por encima del promedio para la población en su totalidad.

Este fenómeno se observa aún cuando se ha demostrado que el bienestar infantil es un factor determinante sobre la manera en que una persona vivirá como adulto: cuánto ganará, que tan sanos será, cuántos años estudiará, entre otros.

El aumento de la pobreza infantil requiere que México la atienda más de lo que ahora ha sido tratada. Se debe prestar más atención a los problemas del desarrollo infantil para garantizar que ningún niño se rezague.

Una de las primeras observaciones que se hacen en este análisis de la OCDE es que el ingreso de los hogares, y sobre todo, los servicios públicos como la educación y la salud pueden ser instrumentos eficaces para reducir la desigualdad.

Se parte de la premisa de que los servicios públicos como la educación y la salud se distribuyen de manera más equitativa que el ingreso; así que al incluirlos en un concepto más amplio de recursos económicos se reduce la desigualdad, aunque con pocos cambios en la clasificación de los países.

El informe muestra que algunos países han tenido aumentos más pequeños —o incluso disminuciones— en la desigualdad que otros. Demuestra que la razón de las diferencias en todos los países se debe, al menos en parte, a distintas políticas gubernamentales, ya sea mediante una redistribución más eficaz o mediante una mejor inversión en las aptitudes de la población para mantenerse ellas mismas.

El mensaje fundamental que deja el informe es que —independientemente de si es la globalización o alguna otra razón por la que la desigualdad ha estado aumentando— una buena política gubernamental puede lograr el cambio.

Efectos inflacionarios de la evaluación

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Del año 2006 al 2008, los alumnos de primaria del país, aumentaron 48.515 puntos en matemáticas y 48.388 puntos en español, según la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE). Pero ¿ha habido incremento en las competencias de los alumnos, se ha avanzado efectivamente en los resultados educativos o los alumnos han aprendido a contestar los exámenes?

ENLACE es una prueba que se aplica en todas las escuelas del país a estudiantes de 3º a 6º de primaria y 3º de secundaria. Esta evaluación fue realizada por primera vez en 2006 (en las áreas de español, matemáticas y, en 2008, se agregó ciencias naturales) y es anual. La Dirección General de Evaluación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) es la encargada de ella.

El aumento de puntos observado de 2006 a 2008 no necesariamente implica una mejora en las habilidades lectoras y matemáticas, puede ser que se presente un efecto inflacionario de los resultados. Una explicación es que la recurrencia de estas evaluaciones enseña a los alumnos a contestar los exámenes (cuando de manera repetitiva se les presentan un determinado tipo de prueba), además de que se incentiva a las escuelas para que sus estudiantes obtengan buenas calificaciones, independientemente de que esto vaya o no asociado con el aprendizaje real. Por tanto, los resultados obtenidos hacen parecer que ha habido un aumento de conocimientos sobre los ámbitos evaluados, cuando en realidad ha habido un incremento en la disposición y el aprendizaje para responder a las pruebas: se ven cambios en los números, pero no cambios en los aprendizajes reales.

Cada año en ENLACE se observa: a) los rankings de escuelas publicados en los medios de comunicación, b) se han asociado consecuencias monetarias para los docentes de acuerdo con las puntuaciones de sus estudiantes, y c) se premia, públicamente, a los estudiantes con las puntuaciones más altas. Todos estos elementos han provocado que las escuelas quieran aparecer como las mejores.

El Dr. Eduardo Backhoff, en el “Estudio comparativo del aprendizaje en sexto de primaria en México 2005-2007: Español y Matemáticas” del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), es de los primeros en México en señalar este efecto y cita a Kortez y Hamilton (2006):

  • Las evaluaciones de gran escala, cuando se utilizan de manera repetida producen una inflación en los resultados de aprendizaje.
  • El tamaño de la inflación de los resultados de logro educativo es muy difícil calcularlo, por lo que es complicado conocer el rendimiento real en un lapso de tiempo.
  • La familiaridad de los estudiantes con las demandas de las evaluaciones explican en gran parte dichas ganancias.
  • En algunas ocasiones, la familiaridad con las evaluaciones pueden incrementar la validez de las puntuaciones, pero a su vez decrementar la validez del beneficio.
  • En periodos cortos de tiempo (menos de cuatro años) no es creíble observar ganancias reales en los aprendizajes en un sistema educativo.
  • Es importante que el Estado no invierta recursos económicos en premiar a las escuelas o a los docentes por resultados espurios, ya que desperdicia el recurso y manda mensajes equivocados a la comunidad educativa y al país en general.
  • Es importante que se descuenten las ganancias observadas en los primeros años de evaluación y evitar que se utilicen como evidencia de logros educativos.

Las evaluaciones de gran escala, no solamente ENLACE, también los Exámenes de Calidad y Logro Educativo (EXCALE) del INEE, el Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), el SERCE coordinado por el Laboratorio Latinoamericano para la Evaluación de la Calidad Educativa (LLECE), entre otras; definitivamente tienen un efecto inflacionario, sin embargo es muy difícil determinar el efecto real del aprendizaje con respecto al inflacionario. No se puede afirmar categóricamente que no ha habido avances en los aprendizajes, aunque tampoco se puede saber con exactitud cuáles han sido.

Con lo que tienen que pasar los niños (con todas estas pruebas) no es extraño pensar que ha habido un aprendizaje en el sentido real de habilidades, sino en llenar bolitas.

Para poder determinar el valor inflacionario y el real es necesario hacer estudios transversales, de tendencias y, sobre todo, longitudinales, que den información más veraz.

Televisión e internet con fines educativos

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Segunda parte

A pesar de la creciente disponibilidad de las nuevas tecnologías, los adolescentes prefieren usarlas para fines que no son necesariamente educativos. En México, el 77 % de los adolescentes reconocen que casi nunca visitan sitios de internet relacionados con las ciencias, mientras, el 23 % lo hace a veces, según el informe del SITEAL 2008.

A diferencia de la televisión, internet todavía tiene una distribución desigual entre diferentes países y clases sociales.

La distribución de las nuevas tecnologías es muy distinta a la de la televisión, aunque su acceso tienda a generalizarse, en América Latina está muy lejos de ser universal. Por tratarse de medios recientes y que exigen una infraestructura específica para su utilización, es caro para la mayoría de las familias, acceder a conexiones de internet.

Un elemento que condiciona el acceso a las nuevas tecnologías es la posesión de computadoras. De acuerdo con los datos de la prueba PISA, sólo el 39.7% de los adolescentes de la región acceden a una computadora para hacer sus tareas escolares. Además, una de las características centrales de este recurso es que la distribución cambia mucho según el país: Colombia tiene un 31% y Brasil, un 36%, con lo cual se ubican en la parte más baja de la escala. Argentina y Chile llegan a un porcentaje mucho mayor, con un 48% y un 54%, respectivamente.

Como se mencionó arriba, la posibilidad de conectarse a internet está condicionada por la posesión del equipo de cómputo. Por lo tanto, la conexión es menos frecuente que la posesión de computadoras. El 30.4% del total de la población que accesa a este medio lo hace desde la propia casa, lo que muestra que un porcentaje considerable lo hace desde conexiones públicas.

La conexión a internet está derivada de la posesión de computadoras en los hogares y depende del nivel socioeducativo y socioeconómico de la familia. Según datos de PISA, Chile es el país con mayor proporción de hogares con adolescentes que disponen de acceso a internet, con un total del 22.9%; le sigue Brasil con el 17.7%, Uruguay con el 15%, México con el 9,6% y Colombia con el 8%. Estos promedios nacionales están fuertemente concentrados en los sectores de mayor nivel socioeducativo, con un claro predominio de las zonas urbanas.

Los usos que se pueden dar a las nuevas tecnologías son muy variados: lúdicos, informativos, de entretenimiento, de comunicación, etc., por tanto se constituyen en una herramienta fundamental de acceso a datos, fuentes de información y conocimientos que no son tan diferentes a los encontrados en una biblioteca tradicional.

Se trata de un recurso que puede ser utilizado para la formación de los adolescentes, especialmente de los que no tienen libros en sus casas. A diferencia de la televisión, las nuevas tecnologías permiten, a través de otros formatos, el acceso a los bienes culturales letrados.

De esta manera, el informe 2008 del SITEAL, muestra que la utilización de las nuevas tecnologías no sólo pueden percibirse como distractores de los adolescentes de las tareas escolares, sino que pueden funcionar como un acceso a la cultura ilustrada. El inconveniente es que el acceso a estas herramientas no está al alcance de las familias más pobres.

Televisión e internet con fines educativos

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En México sólo 1 de cada 100 adolescentes ven programas televisivos orientados a las ciencias sociales de manera muy regular, según datos presentados en el Informe 2008 del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), realizado por el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

El informe indica que, a diferencia de la cultura letrada, la televisión se afianzó en Latinoamérica al ser el medio de información y de entretenimiento más difundido en la región.

Según datos de las encuestas de hogares, la televisión abierta es el sistema que se encuentra presente con mayor frecuencia en los hogares con adolescentes, abarcando prácticamente a todos los hogares. En México alcanza el 95.6% de cobertura, en tanto en Brasil se llega al 93.4% y en Uruguay al 92.2%. A diferencia de los países centroamericanos, donde el alcance de la televisión abierta es menor. Guatemala registra el 67%, Honduras 64% y El Salvador 83% de cobertura del total de la población.

La televisión por cable tiene un alcance mucho menor, su cobertura es de la mitad de los hogares que poseen televisión abierta. El tipo de audiencias que genera esta variante de la televisión tiende a ser segmentada, poder encontrar propuestas divididas en temáticas: infantiles, juveniles, mujeres, culturales, noticieros, películas, deportes, musicales, etc. Además de que sólo puede ser pagada en familias con más poder adquisitivo.

Aunque como se mencionó, la televisión es un medio prácticamente universal en los países más grandes de la región y que no se cuenta con datos sobre sus usos más frecuentes, cuando se conjugan los datos de las encuestas en hogares con los mostrados en el Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aplicado a los alumnos de quince años de edad en seis países de la región; se tienen aproximaciones sobre el uso específico que se hace de la televisión con fines educativos.

La oferta limitada de la televisión abierta condiciona las posibilidades que los adolescentes  como receptores; al no encontrar programación adecuada al contenido educativo que buscan, los jóvenes decidan ver otras señales vinculadas con otras temáticas como el entretenimiento y la ficción, orientada a la distracción.

Los datos obtenidos de las respuestas de los adolescentes evaluados en PISA permiten hacer proyecciones interesantes para la escuela y la educación. Más allá de la cobertura y las diferencias en la programación, para la totalidad de los países, los adolescentes que declaran ver televisión orientada a la difusión de las ciencias llega al 42,3%, incluyendo a los que lo hacen regular y muy regularmente.

Colombia tiene el promedio más alto, 59.5 %. En los promedios más bajos se ubican Argentina con el 34.8% y Uruguay con el 28.9%. En tanto que México alcanza el 56.8%. Esto muestra, de manera indirecta, que el uso de la televisión se orienta mayoritariamente hacia una programación relacionada con el entretenimiento y el pasatiempo, antes que con el aprendizaje y la divulgación del conocimiento científico.

Tendencias sociales y educativas en México

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Segunda parte

México tiene el promedio general más bajo, en América Latina, en cuanto a libros presentes en el hogar para consulta, con el 79,7%, según el SITEAL.

El Informe 2008 del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), realizado por la UNESCO y la Organización de Estados Iberoamericanos, referente a La infraestructura cultural letrada del hogar: la posesión de libros en el hogar, disposición de un espacio para estudiar y la adquisición de textos para las tareas escolares.
En el último aspecto, la disposición de libros de consulta para que los adolescentes realicen sus tareas escolares, la mayoría de los adolescentes de la región disponen de este tipo de libros. El promedio general es del 86,6%. Chile y Uruguay están por arriba del 92%; el resto de los países, en el promedio –Argentina, Brasil y Colombia–, en tanto que México está por debajo del promedio y tiene el porcentaje más bajo de la región, con el 79,7%.

Los tres aspectos abordados ilustran una infraestructura cultural que, en términos de cultura tradicional letrada, resulta ambigua. Hay factores que parecen fortalecer el trabajo de la escuela, como los complementos que se expresan en los lugares para estudiar o en el acceso a los libros de consulta, que por las respuestas dadas por los adolescentes son los aspectos que están colocados como valores altamente positivos. En el otro extremo se encuentra la escasa presencia de libros en general en los hogares, que pone en evidencia el bajo valor que se le da a la lectura en las familias de los alumnos.

Facilitar a los hijos espacios y textos de consulta revela un determinado respeto por el estudio e indica que se da valor a la cultura escolar. El problema parece estar en que esta valoración funciona en un contexto cultural letrado débil, que parece no estar muy difundido entre las familias, tal como el estudio del SITEAL demuestra con los datos que resaltan una baja presencia de libros en el hogar.

Los adolescentes se encuentran entre la escuela, cuyas prácticas están organizadas fuertemente en torno a la cultura letrada, y su familia con una carencia en este aspecto, lo que los coloca en una controversia muchas veces no resuelta.

Tendencias sociales y educativas en México

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Primera parte

6 de cada 10 jóvenes de 15 años que asisten a la escuela en México, viven en hogares que tienen menos de 25 libros en su casa y de éstos, la mitad no tienen más de 10 libros; según datos incluidos en el Informe 2008 del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), realizado por el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

Aunque el estudio se ocupa únicamente en adolescentes escolarizados, lo que imprime a los datos un sesgo (por el origen social de los alumnos), lo que se revela es muy interesante. Por ejemplo, que un alto porcentaje de adolescentes disponen de un espacio para estudiar pero no cuentan con suficientes libros en sus casas.
La infraestructura cultural letrada del hogar se construyó a partir de tres factores vinculados al ambiente cultural de las familias: la posesión de libros en el hogar, disposición de un espacio para estudiar y la adquisición de textos para las tareas escolares.

En el primer aspecto, el entorno educativo de los adolescentes con la posibilidad de disponer en la casa de un espacio cómodo y tranquilo para estudiar, los datos –para los tres factores– se obtuvieron del Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aplicado a los alumnos de quince años de edad en seis países de la región.
Los datos revelan que este aspecto está prácticamente resuelto en los alumnos de los países participantes en el estudio. La mayoría de los adolescentes que contestaron el examen declaró contar con ese espacio en sus casas: el 77% del total de los adolescentes del estudio refiere disponer de esa comodidad.

Casi todos de los países Latinoamericanos participantes están muy cerca del promedio, mientras que México y Colombia se ubican en el lugar más bajo, con el 75,1%; y Uruguay, en el más alto, con el 87,7%.

Estos datos no permiten saber con exactitud si los espacios son objetivamente adecuados para el estudio, pero sugieren un clima favorable hacia la educación y la cultura.
El segundo aspecto, la posesión de libros en el hogar, a diferencia del anterior, no parece tener una presencia frecuente en la mayoría de los hogares de los adolescentes, en tanto el 66% de los hogares de adolescentes escolarizados poseen no más de 25 libros, sin duda un promedio bajo de acumulación para una familia.

Una posible interpretación de este dato es la desventaja heredada de los adolescentes de su familia de origen.

Lo anterior significa que dos tercios de los adolescentes provienen de familias con una escasa cantidad de libros, es decir de hogares en donde el capital cultural objetivado en libros no es apreciado.
Este dato no da cuenta de usos ni de disciplinas de estudio: tener libros no garantiza que se lean; tampoco se pueden tener una visión de los aspectos que la familia pueden resolver fuera del hogar recurriendo a las bibliotecas públicas y comunitarias, aunque sí evidencia un historial familiar y su relación con los libros, caracterizado por su debilidad y escaso interés, al menos en lo que se refiere a la apropiación de material para la lectura.

Esto no impide que una familia pueda acumular e incorporar capital cultural, sin acumular libros en el hogar. Tampoco se puede establecer una relación causal entre la posesión de grandes cantidades de libros y la predisposición a adquirir conocimientos e incorporar capital cognitivo. Sin embargo, el dato es relevante porque los libros construyen un ambiente y, dado sus costos, se puede inferir el valor que se les asigna (tienden a reemplazar a otros bienes).

En este sentido, dada la información, se concluye que la mayoría de las familias de los adolescentes escolarizados no reconocen un alto valor a los libros y es altamente probable que transmitan débilmente el valor de la cultura letrada y el amor por los libros.

Las evaluaciones educativas en México

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Mientras que por mucho tiempo no se hicieron evaluaciones en México, en la actualidad enfrentamos un fenómeno inverso: se evalúa todo, aunque sin un plan bien definido. Los alumnos de educación básica deben contestar hasta cinco pruebas en un ciclo escolar.

A partir de la creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en 2002, se inició el proceso para la elaboración de los Exámenes de Calidad y Logro Educativo (EXCALE), las cuales se empezaron a aplicar (de manera muestral) a partir de 2005. Actualmente se aplican a preescolar, 3º y 6º de primaria, así como a 3º de secundaria.

La Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE), es una prueba, censal, del Sistema Educativo Nacional que se aplica a estudiantes de 3º a 6º de primaria y 3º de secundaria, de todas las escuelas del país (incluyendo escuelas indígenas, cursos comunitarios y telesecundarias). Esta evaluación fue aplicada por primera vez en 2006 y es responsabilidad de la Dirección General de Evaluación de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Además de estas dos macro evaluaciones nacionales, se siguen aplicando otras pruebas como Instrumento de Diagnóstico para los Alumnos de Nuevo Ingreso a Secundaria (IDANIS), a todos los estudiantes que concluyen el sexto grado de educación primaria para su ingreso a secundaria.

La Prueba de Factor de Aprovechamiento Escolar de Carrera Magisterial evalúa, por medio de un examen aplicado a los alumnos de los maestros participantes en carrera magisterial, los aprendizajes que los alumnos han obtenido en su grado o asignatura.

En el plano internacional, dos son las evaluaciones que sobresalen: El Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aplicada a jóvenes de 15 años, independientemente del grado escolar que cursen, y el SERCE coordinado por el Laboratorio Latinoamericano para la Evaluación de la Calidad Educativa (LLECE), que es un proyecto desarrollado por la Oficina Regional de la Educación para América Latina y el Caribe de la UNESCO. El laboratorio funciona como una red de sistemas de medición y evaluación de la calidad de la educación. Se aplica pruebas de lectura, escritura y matemáticas a estudiantes de 3° y 6° de primaria, e identifica los factores asociados al aprendizaje mediante cuestionarios dirigidos a estudiantes, docentes y directivos.

De manera local, hay muchas entidades que aplican sus propias pruebas estatales, se aplican pre-pruebas para PISA y para ENLACE, así como otras con diferentes características y finalidades.

Además de que ahora se tiene el problema de aplicar pruebas a todas horas y con todo tipo de finalidades, hay que agregar los costos. Se conoce con claridad lo que se invierte en ENLACE que tiene un costo de 200 millones de pesos, así como el gasto que se genera con PISA, en donde el gobierno mexicano debe pagar un millón de dólares por el derecho a participar en la prueba. (Milenio, 11 de diciembre de 2008).

México no necesita más exámenes, ni conocer que el sistema educativo está mal. Se requiere una política evaluativa que integre todas estas tendencias, de tal manera que no se gaste tanto en exámenes que arrojan resultados muy semejantes. Se requiere igualmente una política educativa que efectivamente integre los resultados de estas pruebas, para que además los profesores las consideren en su quehacer pedagógico. De lo contrario, sin control, tanta evaluación se convierte en un problema.

http://www.inee.edu.mx