Dos de cada diez jóvenes en México no estudian ni trabajan

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México es el segundo país, dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con mayor inactividad juvenil. 16.8% de los jóvenes mexicanos no estudian ni trabajan. De estos jóvenes el caso más alarmante es el de las mujeres jóvenes  en edades de entre 15 y 19 años, quienes representan el 26.3%, en tanto que los hombres inactivos de la misma edad representan el 4.6%, lo cual es una gran desproporción.

De acuerdo con datos del Factbook 2008, la inactividad juvenil presenta una tendencia descendente debido a una menor deserción escolar principalmente de las mujeres. Por otra parte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que dado que, por voluntad propia o no, cada vez más jóvenes hoy en día están posponiendo su entrada al mercado laboral hasta después de los 25 años, cuando ya no clasifican como “jóvenes” según las normas internacionales, las tasas de inactividad juvenil han disminuido. De la manera en que se quiera tomar, estos índices siguen siendo una preocupación internacional.

Las consecuencias de la inactividad se ven reflejadas en dos factores al menos: su bienestar actual y sus perspectivas a futuro.

Algunas de las principales consecuencias de la inactividad de estos jóvenes se encuentran en la falta de acumulación de educación formal y de experiencia, lo que les imposibilita conseguir trabajo. Una mayor educación no sólo aumenta el salario, sino que además la probabilidad de trabajar cuando se terminen los estudios.

Algunos de los factores que propician la inactividad son las características de las familias de origen de los jóvenes, la residencia en zona rural, las condiciones del área geográfica de residencia (como tasa de desempleo de la región y la tasa de inactividad juvenil).

Debido a los escasos logros educativos de esta población inactiva resulta complicada su integración laboral; como consecuencia, este sector se convierte en personas socialmente excluidas con ingresos mínimos y con escasas destrezas para mejorar su condición económica.

De esta manera, en las economías con bajos ingresos, muchos jóvenes no tienen la opción de seguir estudiando por los altos costos educativos (relativos al ingreso familiar) o porque valoran que los costos de oportunidad de hacerlo son demasiado altos, es decir que se considera que no siempre beneficia permanecer en la escuela: una mayor educación no es garantía de tener un buen trabajo.

El destino de estos jóvenes probablemente será tomar cualquier trabajo para mantener, aunque sea, un apoyo a nivel de subsistencia para ellos y sus familias. La participación de los jóvenes que viven en hogares pobres en la fuerza laboral no es opcional sino necesaria.

Abia una ves un niño… *

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La acentuación es el error ortográfico más frecuente de los estudiantes de educación básica en México, 99 de cada 100 niños lo cometen, según el estudio “La Ortografía de los Estudiantes de Educación Básica en México” elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y presentado el mes de octubre.

El estudio fue realizado con los resultados de 13 mil 797 estudiantes evaluados en los Exámenes de Calidad y Logro Educativo (EXCALE) de español, que en 2005 se aplicaron a estudiantes de 6º de primaria y de 3º de secundaria y en 2006 a los de 3º de primaria. Como parte de la evaluación, se pidió a los estudiantes redactar textos, los cuales fueron analizados y se ubicaron los principales errores que en ortografía se comenten.

Como es de esperarse, los casos más graves son los detectados en el 3º de educación primaria, en donde el 100 por ciento de los alumnos tienen problemas al acentuar.

Los porcentajes de palabras escritas incorrectamente son mayores para los estudiantes de escuelas rurales públicas (25.9%), seguidos de quienes estudian escuelas indígenas (23.8%), después en planteles públicos (23.3%) y, finalmente, en escuelas privadas (16.4%).

Cuando se comparan los resultados por sexo–tomando en consideración la modalidad educativa-, las diferencias son significativamente marcadas entre hombres y mujeres para quienes estudian en la modalidad urbana pública; sin embargo, en el resto de las modalidades se puede apreciar una diferencia menor. En la educación privada la diferencia no es significativa.

Las diferencias entre estudiantes de distinta edad son remarcadas para los estudiantes de escuelas públicas urbana y rural. En la educación privada la tendencia de los estudiantes en extraedad (los que han reprobado o que por alguna otra razón que se han retrasado en grado escolar) tienden a obtener un mayor porcentaje de palabras incorrectamente escritas.

Otro error muy común es el de la omisión, adición y sustitución de letras; así como la hiposegmentación (“poreso” en lugar de “por eso”) e hipersegmentación (“a probar el examen” en lugar de “aprobar el examen”).

Cuando se revisan los resultados en 6º de primaria y en 3º de secundaria, en acentuación, se puede apreciar que las mejorías no son muy marcadas o no son las que se podrían esperar después de transitar por toda la primaria y llegar a la secundaria (se pasa del 100 a 98, es decir hay una reducción de apenas 2 puntos porcentuales), aunque en uso de la “h” o mp, mb y nv, sí hay mejores resultados:

En resumen, la frecuencia de errores ortográficos es muy alta en los tres grados, debido principalmente a problemas de desatención y falta de revisión de lo que se escribe.

¿Qué se puede aconsejar ante este panorama poco alentador? Básicamente reflexionar y hacer ver a los niños y adolescentes sobre el cambio de sentido de las palabras con error ortográfico: no es lo mismo paso que pasó.

Promover estrategias de autorregulación, revisión y corrección de lo que se escribe.

Dudar sobre la escritura de una palabra puede ser la clave para resolver el problema. Siempre hay que resolver las dudas ortográficas, preguntarse cuál es la forma correcta, auxiliarse de diccionarios o en algunas otras herramientas últiles.

Trabajar con las palabras difíciles en su conjugación y en sonidos.

Atender las palabras que se escriben incorrectamente, siempre en contexto, dentro de una situación significativa.

* Parte del texto de un alumno de tercero de primaria.

NUEVAS CARRERAS

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Abarrotan 75 % de estudiantes matrícula de 20 carreras de nivel superior

Casi tres cuartas partes de la matrícula de estudiantes de nivel superior están concentradas en sólo 20 carreras, entre las que destacan derecho, administración y medicina; en tanto, hay otras poco conocidas en México y cuya demanda es mínima, de reciente creación y ofrecidas por una sola universidad.

Con frecuencia, las carreras más saturadas registran un abismo entre la oferta educativa y las necesidades laborales, lo que ha llevado a varias instituciones, públicas y privadas, a proponer carreras inéditas; no tratan sólo de crear un catálogo especial de carreras para satisfacer a los nuevos giros industriales o de negocios, sino también de crear conceptos innovadores de la educación superior en México.

Las nuevas carreras están orientadas a la solución de problemas sociales, culturales y tecnológicos, y se especializan en aspectos concretos; por ello, lo que se estudiaba en ingeniería civil en general ahora se puede recibir una formación especializada en ingeniería geomática, las ciencias genómicas ofrecen un área específica de la medicina convencional. No todas las carreras son completamente nuevas, algunas son transformaciones de anteriores como desarrollo de zonas costeras, ciencias ambientales y genómicas.

Varias de estas carreras implican un nuevo modelo educativo basado en la compactación de los años de estudio. El concepto es que en tres años un estudiante aprenderá lo básico, para posteriormente poder estudiar lo especializado de la profesión, de esta manera se ofrecen en tres años de licenciatura, dos de maestría y tres de doctorado. Así, a los 8 años obtiene el doctorado con dos salidas terminales. Este modelo es conocido como 3-2-3, tres años de licenciatura, con la posibilidad de titularse al cursar la maestría en dos años, la cual a su vez puede cubrir el requisito de titulación con la inscripción al doctorado de tres años.

En gasto acumulado por estudiante, México tiene el 2 más bajo de la OCDE

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México tiene el segundo gasto por estudiante, entre 6 y 15 años, más bajo de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) con un promedio de 17 mil 535 dólares, colocándose sólo por arriba de Turquía donde la inversión es de 12 mil 575 dólares.

El Programa Internacional de Evaluación de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) es una evaluación trianual de las capacidades de los estudiantes de 15 años y del sistema educativo de los países que integran al organismo. Cada año se pone énfasis en un dominio diferente, en 2000 se evaluó comprensión lectora, en 2003 matemáticas y en 2006 ciencias.

La gráfica muestra un comparativo entre el gasto acumulado por estudiante entre los 6 y los 15 años y el resultado promedio en la escala de ciencias en PISA 2006. El promedio de puntos de los países integrantes de la OCDE es de 500 puntos.

México, siendo el penúltimo en el gasto por alumno, tuvo un promedio en la prueba PISA 2006 de 410, mientras que Turquía obtuvo resultados ligeramente mejores que México al obtener 424 puntos; es decir que con un gasto por estudiante menor obtuvo mejores resultados.

Este fenómeno se repite si se observa el caso de la República Eslovaca, la cual con un gasto de 23 mil 392 dólares obtuvo un puntaje promedio de 488, mientras que los Estados Unidos con un gasto de 91 mil 770 dólares sólo obtuvo un punto por arriba de la República Eslovaca con 489 puntos.

Con estos resultados se demuestra que en educación aunque la inversión es importante no es lo único importante, hay muchos factores asociados al alto rendimiento.

Referencias importantes:
Página de PISA
Nota de País de México sobre los resultados de PISA 2006.
Mensaje del Secretario General de la OCDE, Dr. Ángel Gurría, durante la presentación de los resultados de PISA 2006.
Vea el video sobre las escuelas mexicanas que participaron en PISA (sólo inglés)

La comida chatarra en las escuelas

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La Secretaría de Educación Pública (SEP), bajo el argumento de mejoras en los planteles educativos, ha permitido a las compañías refresqueras permanecer en las escuelas con programas como Vive saludable escuelas de Pepsico y Movimiento bienestar de Coca-Cola, los cuales han sido presentados para fomentar las actividades físicas y los buenos hábitos alimenticios.


Ante las constantes presiones de organismos nacionales como El Poder del Consumidor, el pasado mes de agosto, la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, reiteró que no prohibirá la venta de comida chatarra al interior de los planteles. A pesar de que se ha establecido que en la obesidad y el sobrepeso se debe, en gran medida, al consumo de comida chatarra, alimentos y bebidas no recomendables para los niños.

La mayor parte de países desarrollados han establecido criterios nutricionales para los alimentos que se sirven y venden en las escuelas, siendo obligatoria la leyenda de los contenidos nutrimentales en cada uno de ellos. Se parte del principio de que las escuelas son centros educativos y por tanto la alimentación que proporcionan forma parte de esa educación. Principio que en México parece no importar.

El Instituto Nacional de Salud Pública señala que en las escuelas públicas existe un “ambiente obesigénico”, es decir, en el que se promueve la obesidad. Destaca que la situación entre los niños de 5 a 11 años de edad es alarmante. En sólo 7 años (1999-2006), el sobrepeso subió de 11.5% a 16.5%, y la obesidad se duplicó al pasar de 4.5% a 9.4%. De esta manera México, se ha convertido en el país donde el sobrepeso y la obesidad crecen más rápidamente y los niños son uno de los blancos más vulnerables.

También la Secretaría de Salud ha señalado enfáticamente el problema que tiene México, publica que de los 10 millones de mexicanos con diabetes (aproximadamente 8% de la población), mil niños cada año desarrollan diabetes tipo II (“diabetes de adulto”), enfermedad relacionada con el sobrepeso y la obesidad.

Durante el tiempo de recreo, los niños consumen una cantidad de calorías superiores a la mitad del total recomendable para todo el día, debido al tipo de alimentos y bebidas que se venden en las cooperativas escolares, según estudios realizados por el Instituto Nacional de Salud Pública y el Instituto Nacional de la Nutrición.

De esta manera la SEP, aún en contra de las recomendaciones de la Secretaría de Salud (quien ha recomendado, por ejemplo, evitar el consumo de refrescos), sigue empeñada en sostener que las existencia de comida chatarra dentro de sus planteles no es una causa de los problemas de obesidad y sobrepeso en los niños mexicanos y que su prohibición no remediará el problema. Sin duda la medida no resuelve el problema pero puede ayudar a reducirlo.

Otras fuentes de “información”: la televisión

No sólo la escuela es responsable de este ambiente obesigénico, la televisión también lo es. Y si se considera que la actividad favorita de los niños es ver televisión, la exposición a información sobre comida chatarra es alarmante.

En México el 97.9% de los hogares tienen televisión y solamente el 25% la tiene de paga, por ello se puede decir que la televisión comercial es predominante y sin duda su publicidad determinante.

En cuanto a las empresas televisoras, Televisa posee el 56% (257) de las concesiones de canales de televisión abierta, mientras Tv Azteca el 39% (189) y el 5% otras. El 70% de la audiencia nacional en la televisión abierta es captada por Televisa. De la misma manera, 71.2% del gasto publicitario en televisión abierta es captado también por esta empresa.

El 19% del tiempo total de la televisión mexicana es dirigido a público infantil, siendo superado solamente por rubros de ficción (31%) y de información (24%).

En cada hora de programación infantil en Televisa se trasmiten más de 15 anuncios de comida chatarra, el mayor índice en el mundo.

Si se considera que en México, el 99% de los niños miran televisión entre sábado y domingo, 97% de lunes a viernes y sábado, 96% los domingos, se estima que los mexicanos pasamos un promedio de 216 minutos al día frente al televisor, es decir más de 3 horas y media diariamente. Entre los niños preescolares el promedio llega a superar las 4 horas al día, pudiendo llegar a una exposición a más de 24 mil 800 anuncios de comida chatarra al año y ninguno de orientación nutricional, en una edad determinante para la formación de los hábitos alimenticios.

La Organización Mundial de la Salud ha demostrado el impacto negativo de la publicidad dirigida a los niños de alimentos y bebidas con altos contenidos de azúcar, grasas y sal sobre sus hábitos alimenticios y su contribución a la epidemia de sobrepeso y obesidad.

Después de todos estos datos uno se pregunta ¿cómo se puede regular a la(s) televisora(s) si en la escuela no se ha podido prohibir la venta de comida chatarra?

* La nota fue elaborada con información de la organización El Poder del Consumidor. A excepción de las mediciones de cantidad de anuncios por hora de televisión infantil, los datos expuestos sobre concesiones, audiencia, monto de la publicidad, etc. provienen de la presentación del Mtro. Gabriel Sosa Platas, “Situación actual de la radio y la televisión” presentada en el Diplomado en Industrias Culturales, Política y Comunicación”, UAM, Unidad Cuajimalpa.

Las escuelas, fábricas de obesos

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Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE en su publicación Factbook 2008), el 69.2% de la población mexicana tiene sobrepeso u obesidad, este porcentaje representa un incremento de 6.9 puntos porcentuales por encima de los datos del año pasado (Factbook 2007).

El promedio de los países que integran la organización es del 48% de su población con sobrepeso u obesidad, y de los treinta miembros, nueve superan el 50%.

En obesidad, el primer lugar lo ocupa los Estados Unidos con 32.2% de su población con este problema, en tanto que México ocupa el segundo lugar con 30.2%.

En sobrepeso, México encabeza la tabla con 39.1%, seguido por Estados Unidos con 34.1%. Sólo en México y Turquía, es mayor la tendencia en sobrepeso y obesidad en mujeres que en hombres.

La obesidad y el sobrepeso representan un problema de salud mundial, ya que de ellos derivan enfermedades como la diabetes, la hipertensión, las anomalías cardiovasculares, los problemas respiratorios y la artritis.

Entre los factores asociados a estos problemas se encuentran el consumo excesivo de calorías, la falta de actividad física y la predisposición genética.

La tasa de sobrepeso y obesidad son bajas en países asiáticos y en algunos países europeos, sin embargo, sólo en Estados Unidos, la taza de obesidad se ha duplicado en 20 años, triplicado en Australia y más que triplicado en Reino Unido, lo que indica el incremento a nivel mundial.

En México las escuelas se han convertido en fábricas de obesos, dijo Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, en una entrevista para el periódico La Jornada (23 de septiembre de 2008). Los niños en la escuela no están a salvo de este problema. Destacó que una causa principal es la venta de comida chatarra.

Las empresas de alimentos y bebidas chatarra se han “comprometido” a realizar publicidad responsable dirigida a niños, siempre y cuando no quiten sus productos de las cooperativas escolares.

La Secretaría de Educación Pública finge estar realizando una cruzada en favor de la alimentación saludable en las escuelas, mientras el futuro ya nos alcanzó. Según datos de El Poder del Consumidor:

1) 25% de los niños mexicanos entre los 5 y los 12 años presentan sobrepeso y obesidad.

2) Entre 1999 y 2006, la obesidad en niños entre 5 y 11 años creció 39%.

3) Entre 1988 y 2002 el consumo de frutas y verduras descendió en un 30%, y el consumo de refrescos se incrementó en 40%, entre los más pobres, cifra que representó un 60 % de aumento.

4) No existe reglamentación federal alguna para el tipo de alimentos y bebidas que se sirven y venden al interior de las escuelas. Veinte entidades –entre las que no se encuentra Puebla-  han decidido prohibir la comida chatarra en planteles escolares, pero su aplicación es variable, diferenciada y sin claro sustento científico.

5) Tanto la Constitución como la Ley General correspondiente garantizan el derecho a la salud, mismo que se tiene en el olvido.

México en penúltimo lugar en inversión para Investigación y Desarrollo

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A pesar de que la inversión en Investigación y Desarrollo (I-D) aumentó a nivel mundial, México únicamente le destina el 0.5% de su Producto Interno Bruto, según datos dados a conocer en junio por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en el FactBook 2008, esto lo ubica al país en el penúltimo lugar de los países miembros de la organización.

Los gastos de investigación y desarrollo ilustran los esfuerzos desplegados por los gobiernos y por el sector privado para obtener una ventaja competitiva en los campos científicos y tecnológicos. En 2005, que es el último dato que se maneja en este reporte el I-D, representaba el 2.3 % del PIB del conjunto de los países de la OCDE, en tanto que México tenía 1.8% menos, ubicándose solamente por arriba de Grecia y República Eslovaca.

El índice I-D comprende tres actividades: la investigación básica, la investigación aplicada y el desarrollo experimental. La primera consiste en trabajos experimentales o teóricos orientados a adquirir nuevos conocimientos. La investigación aplicada también consiste en trabajos originales emprendidos con vistas a adquirir conocimientos nuevos, con objetivos prácticos determinados. El desarrollo experimental consiste en trabajos sistemáticos basados en conocimientos existentes obtenidos por la investigación y\o la experiencia práctica, con vistas a lanzar la fabricación de nuevos materiales, productos o dispositivos, de establecer nuevos procedimientos, sistemas y servicios o de mejorar considerablemente a los que ya existen.

Durante el período considerado en este estudio (1981-2006 para los países de la OCDE y del 1993-2005 para México, debido a que eran los datos que el país tenía disponibles), varios países mejoraron sus actividades de I-D en el sector de servicios, entre los que se encuentran Estados Unidos, Japón, Noruega y Países Bajos; mientras que mejoraron en la enseñanza superior países como España, los Estados Unidos, Finlandia, Grecia, Japón, y Países Bajos.

Las tendencias mundiales desde el 2000, el gasto de I-D aumentó en Japón y ligeramente disminuyó en los Estados Unidos. En 2004 y en 2005, Suecia, Finlandia y Japón eran los únicos tres países de la OCDE que sobrepasaban el 3 %, colocándolos por arriba del promedio de la OCDE (2.3 %). Desde el medio de los años 90, los gastos de R-D (en términos reales) aumentan más rápidamente en Islandia y en Turquía, los dos con índices medios de crecimiento anual superiores al 10 %.

China aumentó los gastos de I-D de 0.9 % en 2000 al 1.4 % en 2006, por lo que se colocó como el país con el crecimiento más rápido de intensidad de I-D.

México, por su parte, pasó de una inversión de 0.2% del PIB a 0.5%, de 1993 al 2005, lo que representa un crecimiento tan sólo del 0.3 puntos porcentuales en un periodo de 12 años, lo que no sólo lo coloca al final de la lista, sino que también lo hace aparecer como uno de los países de más lento crecimiento en este rubro, alejándose cada vez más del 1% que, como mínimo, han recomendado la UNESCO, y otros organismos internacionales.

El coeficiente de inventiva del mexicano, que se expresa en el número de patentes por cada 10 mil habitantes, fue en 2005, de 0.05, por debajo de Brasil con 1.8 y muy lejos del 30.69 de Japón. Consecuentemente, México es uno de los países con mayores índices de dependencia tecnológica, con 29.5 puntos, mientras que Brasil tiene 14.3 y Japón 0.25.

México con pocos doctores

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México, con una población de más de 105 millones de habitantes, a penas tiene 170 mil estudiantes inscritos en posgrado y se gradúan 2 mil doctores al año, según datos de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Lo anterior significa que se tiene una tasa de 2 doctores por cada millón de habitantes.

Brasil forma 12 mil doctores al año, España 9 mil, Alemania 24 mil y Estados Unidos casi 50 mil.

Es tal la brecha entre los egresados de doctorados de estos países en referencia y los de México que, para alcanzarlos se debe incrementar más de 10 veces el número actual de doctores en el país.

Es en el nivel de doctorado (desde luego en programas de calidad) donde se generan los aprendizajes complejos para las innovaciones tecnológicas y las aportaciones científicas, sin embargo el gasto de becas de doctorado es bajo en el país, ya que se gastan 0.4% de su Producto Interno Bruto (PIB) en este aspecto.

La falta de doctores no solamente se debe al poco impulso que se da al país a programas de calidad y al poco recurso destinado a becas, otro factor que ayudan a disminuir el número de egresados en este nivel es el campo laboral.

Tener un doctorado, con frecuencia, es un impedimento para encontrar trabajo, por la sobrecalificación para los puestos.

El campo laboral para un doctor en México se restringe a universidades o centros de investigación.

Faltan investigadores en México, apenas hay 1.2 por cada mil empleados

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La educación superior en México será relevante sólo cuando el gasto público sea adecuado y los científicos competentes, dice la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En el 2007 México se comprometió a aumentar el gasto en investigación y desarrollo a 1 % del producto interno bruto (PIB), sin embargo, según un reporte dado a conocer por la OCDE en septiembre de este año, se muestra el bajo número de investigadores con los que cuenta México, 1.2 por cada mil empleados, lo cual lo sitúa sólo por encima de India y Brasil, dentro de los países miembros de la organización. Esta cifra es 10 veces menor que el promedio de los países. A pesar de ello se aprecia un incremento a partir de 2003, cuando sólo se tenía 0.9 investigadores por cada mil.

Los investigadores se definen como profesionales vinculados a la concepción y creación de nuevo conocimiento, productos, procesos, métodos y sistemas. Con base en esto, el número de investigadores entre los países miembros de la OCDE, refleja la calidad de su sistema de investigación y desarrollo.

Fuente: Departamento de Investigación y Desarrollo de la OCDE

El Análisis temático de la educación terciaria – México, apunta que un gasto de 0.44 % del Producto Interno Bruto (PIB) como el que el país destinó en 2003 es muy desfavorable en relación con otros países de la OCDE cuyo promedio es cercano al 2.5 % del PIB en estas actividades. En tanto que Brasil y Chile gastaron 0.98 % y 0.60 % del PIB, respectivamente.

En la educación superior México destina poco presupuestos para actividades de investigación porque la mayor parte de los fondos se dedican a la docencia y al mantenimiento. A pesar de ello, entre 1996 y 2004, los aportes científicos aumentaron más del doble, de tal manera que los estudios mexicanos representan el 0.76 % de la OCDE.

En tanto en la industria, a diferencia de las tendencias internacionales, en el país cada vez hay menos financiamiento a la ciencia y la tecnología. Menos del 10 % de los investigadores mexicanos trabaja en el sector empresarial (incluidas las de propiedad del Estado), es decir, emplean una proporción insignificante de investigadores.

Si se considera, como la OCDE señala, que el número de investigadores refleja la calidad de su sistema de investigación y desarrollo, en México “estamos fritos”.

México es el país que menos gasta en recreación y cultura, según la OCDE

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En cifras dadas a conocer en agosto por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), resulta que México es el país cuya población gasta menos en recreación y cultura, destinando para ello el 2% del Producto Interno Bruto (PIB).

Pese a que en El Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, de Felipe Calderón señala que durante su gobierno se incluirían estrategias y líneas de acción para revertir esta situación, señalando al área como una de las principales, al dedicarle 3 objetivos, con sus correspondientes estrategias, los avances no son palpables:

El Gobierno de la República prestará especial atención a las políticas públicas que inciden en el arte, la cultura, el deporte y la recreación, al considerarlas actividades centrales para la salud y vitalidad de la sociedad.

Objetivo 21
Lograr que todos los mexicanos tengan acceso a la participación y disfrute de las manifestaciones artísticas y del patrimonio cultural, histórico y artístico del país como parte de su pleno desarrollo como seres humanos.

ESTRATEGIA 21.1 Impulsar la apreciación, reconocimiento y disfrute del arte y las manifestaciones culturales por parte de la población.

ESTRATEGIA 21.2 Apoyar a los centros comunitarios fortaleciendo su capacidad educativa y de difusión de las artes y la cultura, para que la educación artística y los bienes y servicios culturales alcancen a un mayor número de mexicanos.

ESTRATEGIA 21.3 Realizar un extenso programa cultural con motivo del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución que aliente la participación de artistas, intelectuales, científicos, instituciones culturales y educativas de toda la nación.

Objetivo 22
Impulsar la creación de múltiples opciones para la recreación y el entretenimiento para toda la sociedad mexicana.

ESTRATEGIA 22.1 Promover la apertura y operación de espacios de entretenimiento sano, en los que distintos grupos sociales y de edad encuentren actividades atractivas para su entretenimiento y recreación de acuerdo con gustos compartidos, para el uso de su tiempo libre.

Objetivo 23
Fomentar una cultura de recreación física que promueva que todos los mexicanos realicen algún ejercicio físico o deporte de manera regular y sistemática.

ESTRATEGIA 23.1 Estimular la formación y consolidación de una cultura deportiva entre todos los grupos sociales y de edad, en todas las regiones del país.

ESTRATEGIA 23.2 Propiciar el desarrollo de infraestructura deportiva y aprovechar espacios públicos abiertos para la construcción de canchas deportivas como un medio eficaz para promover la práctica de los deportes.

Entre los países pertenecientes a la organización, los porcentajes de PIB que se gastan en recreación y cultura se correlacionan positivamente con el ingreso per cápita: de esta manera, entre más rico el país, mayor es el gasto en cultura y recreación. Los gastos van desde las compras de equipo audiovisual, fotográfico e informático, instrumentos musicales, libros, campers, equipo deportivo, juguetes, mascotas, plantas e instrumentos de jardinería, entradas a eventos deportivos, cines, teatros, lotería, hasta paquetes vacacionales.

Este, junto con otros indicadores, explica los resultados que México obtiene en las evaluaciones académicas –que son las últimas posiciones- llevadas a cabo la organización ¿Cómo tener un país de lectores cuando no se destinan recursos para la compra de libros?