Televisión e internet con fines educativos

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En México sólo 1 de cada 100 adolescentes ven programas televisivos orientados a las ciencias sociales de manera muy regular, según datos presentados en el Informe 2008 del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), realizado por el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

El informe indica que, a diferencia de la cultura letrada, la televisión se afianzó en Latinoamérica al ser el medio de información y de entretenimiento más difundido en la región.

Según datos de las encuestas de hogares, la televisión abierta es el sistema que se encuentra presente con mayor frecuencia en los hogares con adolescentes, abarcando prácticamente a todos los hogares. En México alcanza el 95.6% de cobertura, en tanto en Brasil se llega al 93.4% y en Uruguay al 92.2%. A diferencia de los países centroamericanos, donde el alcance de la televisión abierta es menor. Guatemala registra el 67%, Honduras 64% y El Salvador 83% de cobertura del total de la población.

La televisión por cable tiene un alcance mucho menor, su cobertura es de la mitad de los hogares que poseen televisión abierta. El tipo de audiencias que genera esta variante de la televisión tiende a ser segmentada, poder encontrar propuestas divididas en temáticas: infantiles, juveniles, mujeres, culturales, noticieros, películas, deportes, musicales, etc. Además de que sólo puede ser pagada en familias con más poder adquisitivo.

Aunque como se mencionó, la televisión es un medio prácticamente universal en los países más grandes de la región y que no se cuenta con datos sobre sus usos más frecuentes, cuando se conjugan los datos de las encuestas en hogares con los mostrados en el Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aplicado a los alumnos de quince años de edad en seis países de la región; se tienen aproximaciones sobre el uso específico que se hace de la televisión con fines educativos.

La oferta limitada de la televisión abierta condiciona las posibilidades que los adolescentes  como receptores; al no encontrar programación adecuada al contenido educativo que buscan, los jóvenes decidan ver otras señales vinculadas con otras temáticas como el entretenimiento y la ficción, orientada a la distracción.

Los datos obtenidos de las respuestas de los adolescentes evaluados en PISA permiten hacer proyecciones interesantes para la escuela y la educación. Más allá de la cobertura y las diferencias en la programación, para la totalidad de los países, los adolescentes que declaran ver televisión orientada a la difusión de las ciencias llega al 42,3%, incluyendo a los que lo hacen regular y muy regularmente.

Colombia tiene el promedio más alto, 59.5 %. En los promedios más bajos se ubican Argentina con el 34.8% y Uruguay con el 28.9%. En tanto que México alcanza el 56.8%. Esto muestra, de manera indirecta, que el uso de la televisión se orienta mayoritariamente hacia una programación relacionada con el entretenimiento y el pasatiempo, antes que con el aprendizaje y la divulgación del conocimiento científico.

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