Escuela de las víctimas

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En el medio escolar, los niños agredidos por sus compañeros son los futuros agresores: agresividad engendra agresividad. Desde temprana edad el fenómeno de la agresión es aprendido, señala Renée Larochelle, en su artículo titulado L’école des victimes, publicado el pasado mes de noviembre, por la Universidad Laval de Québec, Canadá, el cual se basa en un estudio sobre las agresiones que sufren los niños dentro de la escuela.

Según un estudio reciente dirigido por Michel Boivin, profesor en la Escuela de psicología (publicado en Archives of General Psychiatry bajo el título “Predictive Validity and Early Predictors of Peer-Victimization Trajectories in Preschool”), sobre el desarrollo social del niño –y que es el centro del artículo de Larochelle–, un porcentaje considerable (3 de cada 10) de niños cuando ingresan a la escuela son objeto de agresiones recurrentes por parte de sus compañeros (a lo que los investigadores llaman modelos crónicos de victimización*).

Según Boivin, los niños que muestran un índice elevado de agresividad cuando son pequeños, cuyos padres utilizan comportamientos punitivos y cuyo nivel económico es bajo, son los más susceptibles de ser el blanco de los comportamientos negativos por parte de otros niños, ya sea físicamente o verbalmente. Esta agresividad puede formar parte del carácter del niño y puede ser consecuencia del comportamiento agresivo de sus padres.

Los investigadores estudiaron el comportamiento de mil 970 niños nacidos en Québec entre octubre de 1997 y julio de 1998, entre los que el 51 % eran niños. Los niños han sido evaluados en ocho etapas, de la edad de 4 meses y medio a 7 años. En cada una de las etapas de la evaluación, las madres debían dar informaciones sobre el contexto familiar, sus propias conductas como padres, las correcciones físicas aplicadas al niño, así como sobre los diferentes síntomas de malestares observables en sus hijos, como la tristeza y la ansiedad.

Posteriormente, durante el primer año de primaria, la victimización entre los compañeros fue evaluada por los profesores y los compañeros de clase. Los resultados muestran que las dificultades comienzan desde la primera infancia.

Con el curso de los años, la victimización puede estabilizarse o aumentar y proseguir en la escuela, de ahí la gran importancia de estudiar el desarrollo de estos comportamientos dentro del contexto escolar.

Tres trayectorias diferentes de victimización han sido identificadas por el equipo de investigadores:

Baja y creciente,
Moderada y creciente y
Elevada y crónica.

Como era de esperarse, la inmensa mayoría de los niños (71 %) siguen una trayectoria baja y creciente, mientras que el 25 % de los niños viven victimización moderada y creciente y el 4 % en elevada y crónica.

Las consecuencias potencialmente asociadas con una victimización elevada y crónica son múltiples: sentimientos de soledad, autoestima baja, problemas de salud, dificultades escolares e incluso pueden llegar a ideas suicidas.

Los niños que siguen las trayectorias tanto moderada y creciente como la elevada y crónica, durante la primera infancia, también tienden a conocer niveles de victimización más alta en el momento de su entrada a la escuela.

Para el caso mexicano, según el estudio “Disciplina, Violencia y Consumo de Sustancias Nocivas a la Salud en Escuelas Primarias y Secundarias de México”, del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), se tienen los siguientes datos relacionados a la victimización:

1. La proporción de alumnos de primaria que han sido lastimados físicamente por sus compañeros, es menor al 25 %.

2. Al menos 10 % de los alumnos de educación secundaria ha recibido amenazas por parte de otros estudiantes.

3. Los hombres son más agredidos que las mujeres.

4. Los alumnos que se reconocen con alguna dificultad física o de aprendizaje son más agredidos.

5. Los alumnos con calificaciones reprobatorias o bajas son objeto de violencia en mayor grado que los alumnos con calificaciones más altas.

6. Es distinta la magnitud de violencia que reciben los alumnos que asisten a diferentes modalidades del servicio educativo.

7. Son más agredidos los alumnos que reportan una menor vigilancia de sus padres.

Las soluciones al problema de la victimización, están relacionadas con una intervención preventiva de los padres, hacia los niños que están en riesgo, con el fin de ayudarles a superar sus dificultades.

Hay niños que todavía no han pisado la escuela y que ya vivieron las cosas muy difíciles en el plano interpersonal y familiar. Sobre todo con ellos hay que intervenir tempranamente para que en el momento de llegar a la escuela no se vean confrontados con el fenómeno de la victimización.

*El europeo Dan Olweus (pionero de estudios sobre este tema), ha definido la victimización como una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza el alumno contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques.

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