La comida chatarra en las escuelas

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La Secretaría de Educación Pública (SEP), bajo el argumento de mejoras en los planteles educativos, ha permitido a las compañías refresqueras permanecer en las escuelas con programas como Vive saludable escuelas de Pepsico y Movimiento bienestar de Coca-Cola, los cuales han sido presentados para fomentar las actividades físicas y los buenos hábitos alimenticios.


Ante las constantes presiones de organismos nacionales como El Poder del Consumidor, el pasado mes de agosto, la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, reiteró que no prohibirá la venta de comida chatarra al interior de los planteles. A pesar de que se ha establecido que en la obesidad y el sobrepeso se debe, en gran medida, al consumo de comida chatarra, alimentos y bebidas no recomendables para los niños.

La mayor parte de países desarrollados han establecido criterios nutricionales para los alimentos que se sirven y venden en las escuelas, siendo obligatoria la leyenda de los contenidos nutrimentales en cada uno de ellos. Se parte del principio de que las escuelas son centros educativos y por tanto la alimentación que proporcionan forma parte de esa educación. Principio que en México parece no importar.

El Instituto Nacional de Salud Pública señala que en las escuelas públicas existe un «ambiente obesigénico», es decir, en el que se promueve la obesidad. Destaca que la situación entre los niños de 5 a 11 años de edad es alarmante. En sólo 7 años (1999-2006), el sobrepeso subió de 11.5% a 16.5%, y la obesidad se duplicó al pasar de 4.5% a 9.4%. De esta manera México, se ha convertido en el país donde el sobrepeso y la obesidad crecen más rápidamente y los niños son uno de los blancos más vulnerables.

También la Secretaría de Salud ha señalado enfáticamente el problema que tiene México, publica que de los 10 millones de mexicanos con diabetes (aproximadamente 8% de la población), mil niños cada año desarrollan diabetes tipo II (“diabetes de adulto”), enfermedad relacionada con el sobrepeso y la obesidad.

Durante el tiempo de recreo, los niños consumen una cantidad de calorías superiores a la mitad del total recomendable para todo el día, debido al tipo de alimentos y bebidas que se venden en las cooperativas escolares, según estudios realizados por el Instituto Nacional de Salud Pública y el Instituto Nacional de la Nutrición.

De esta manera la SEP, aún en contra de las recomendaciones de la Secretaría de Salud (quien ha recomendado, por ejemplo, evitar el consumo de refrescos), sigue empeñada en sostener que las existencia de comida chatarra dentro de sus planteles no es una causa de los problemas de obesidad y sobrepeso en los niños mexicanos y que su prohibición no remediará el problema. Sin duda la medida no resuelve el problema pero puede ayudar a reducirlo.

Otras fuentes de “información”: la televisión

No sólo la escuela es responsable de este ambiente obesigénico, la televisión también lo es. Y si se considera que la actividad favorita de los niños es ver televisión, la exposición a información sobre comida chatarra es alarmante.

En México el 97.9% de los hogares tienen televisión y solamente el 25% la tiene de paga, por ello se puede decir que la televisión comercial es predominante y sin duda su publicidad determinante.

En cuanto a las empresas televisoras, Televisa posee el 56% (257) de las concesiones de canales de televisión abierta, mientras Tv Azteca el 39% (189) y el 5% otras. El 70% de la audiencia nacional en la televisión abierta es captada por Televisa. De la misma manera, 71.2% del gasto publicitario en televisión abierta es captado también por esta empresa.

El 19% del tiempo total de la televisión mexicana es dirigido a público infantil, siendo superado solamente por rubros de ficción (31%) y de información (24%).

En cada hora de programación infantil en Televisa se trasmiten más de 15 anuncios de comida chatarra, el mayor índice en el mundo.

Si se considera que en México, el 99% de los niños miran televisión entre sábado y domingo, 97% de lunes a viernes y sábado, 96% los domingos, se estima que los mexicanos pasamos un promedio de 216 minutos al día frente al televisor, es decir más de 3 horas y media diariamente. Entre los niños preescolares el promedio llega a superar las 4 horas al día, pudiendo llegar a una exposición a más de 24 mil 800 anuncios de comida chatarra al año y ninguno de orientación nutricional, en una edad determinante para la formación de los hábitos alimenticios.

La Organización Mundial de la Salud ha demostrado el impacto negativo de la publicidad dirigida a los niños de alimentos y bebidas con altos contenidos de azúcar, grasas y sal sobre sus hábitos alimenticios y su contribución a la epidemia de sobrepeso y obesidad.

Después de todos estos datos uno se pregunta ¿cómo se puede regular a la(s) televisora(s) si en la escuela no se ha podido prohibir la venta de comida chatarra?

* La nota fue elaborada con información de la organización El Poder del Consumidor. A excepción de las mediciones de cantidad de anuncios por hora de televisión infantil, los datos expuestos sobre concesiones, audiencia, monto de la publicidad, etc. provienen de la presentación del Mtro. Gabriel Sosa Platas, “Situación actual de la radio y la televisión” presentada en el Diplomado en Industrias Culturales, Política y Comunicación”, UAM, Unidad Cuajimalpa.

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