La transformación del INEE

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A casi una década de su creación, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) será, a partir del 14 de agosto próximo, un organismo descentralizado no sectorizado.

El INEE fue creado mediante Decreto Presidencial el 8 de agosto de 2002, como un organismo público descentralizado, de carácter técnico, para apoyar en la función de evaluación del Sistema Educativo Nacional. Organismo sectorizado a la SEP, con una Junta Directiva presidida por el secretario de Educación Pública, en donde el nombramiento del Director General quedó a criterio del Secretario. Estas características hicieron que algunos críticos argumentaban que por su naturaleza jurídica (dependiente de la Secretaría de Educación Pública-SEP), podría ser juez y parte, situación que debía evitarse.

La creación del INEE no sólo coincidió con el inicio de un nuevo gobierno (de Vicente Fox), sino con un proceso de transición, con altas expectativas para lograr cambios y reformas en todos los ámbitos, particularmente en el educativo.

El INEE empezó con la realización de evaluaciones en la educación básica, extendiéndose a la media superior; además de procurar la consolidación de un Sistema Nacional de Indicadores Educativos, integrando los resultados del aprendizaje de los alumnos, con la gestión de escuelas, el subsistema y el sistema educativo; tarea que realiza de manera conjunta con la SEP.

El propio INEE ha señalado que sus aportaciones para mejorar la educación en México pueden resumirse en tres puntos:

• En primer lugar, las difusión de los resultados de las evaluaciones han crecido en impacto en la opinión pública, mejorado el conocimiento que se tiene sobre la propia educación y esto significa una mayor “tensión” a la mejora de los resultados de calidad;

• En segundo lugar, la presencia del INEE ha aumentado la credibilidad sobre los resultados comunicados;

• Y en tercer lugar, se observan avances en la calidad metodológica y técnica de las evaluaciones aplicadas. Por su imparcialidad, el INEE es un actor clave para que México siga sometiéndose a las evaluaciones internacionales.

Durante la década de trabajo el instituto ha logrado tener relativa independencia, que produce resultados confiables y comunicables; abrió un nuevo nivel de debate y acción en política educativa. Generó sinergias positivas que no se esperaban.

Poco a poco el INEE se ha ido posicionando en la opinión pública, realizando no sólo de las pruebas e indicadores nacionales a través de sus publicaciones anuales (a partir de 2003) Panorama Educativo de México; así como análisis de evaluaciones internacionales como el caso de la prueba PISA.

A pesar de todos los logros que el instituto ha tenido cabe cuestionarnos sobre la incidencia de las evaluaciones en la mejora del sistema educativo. Al respecto no hay una sola respuesta, aunque las múltiples vías coinciden la necesidad de mejorar los procedimientos de evaluación, y particularmente abonar a que sean equitativos y transparentes. Aspectos que pueden mejorarse con el nuevo modelo organizacional del INEE: descentralizado no sectorizado.

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