Ineficiente gasto en la educación Segunda parte

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La inversión en la educación en México en términos relativos es alta, sin embargo en términos absolutos continúa siendo baja, lo que pone en evidencia la ineficiencia del gasto educativo, como se muestra en el estudio “Gasto en Educación: La eficiencia del financiamiento educativo en México” difundido por fundación IDEA.

Algunas de las razones de estas ineficiencias en el gasto educativo en México son:

1) Que casi la totalidad del gasto educativo está destinado al gasto corriente, principalmente en sueldos de docentes y personal administrativo. Esto no sería un problema si hubiesen mecanismos fuertes de exigencia hacia los docentes y el personal educativo. En este estudio se puede leer claramente que en México, dichos mecanismos son débiles. Por ejemplo, resulta prácticamente imposible sancionar o despedir a un maestro incompetente.

Fuente: Gasto en Educación: La eficiencia del financiamiento educativo en México, con datos de la OCDE

Para ir más lejos, se señala que resulta difícil detectar a un maestro incompetente, dados los pobres mecanismos de evaluación docente que existen en el país.

2) El gasto remanente, el que se destina a inversión física, equipamiento, materiales, programas educativos, etc.; está sujeto a reglas y procedimientos desarticulados y a una deficiente coordinación entre las distintas dependencias que lo ejercen.

En general, las escuelas mexicanas operan en un sistema rígido y jerárquico, con políticas educativas con acciones aisladas, sin planificación ni coordinación. Aunado a esto, no hay una clara asignación de atribuciones y responsabilidades de los gobiernos federal, estatal y municipal en cuanto a la gestión y el uso de recursos. Esto conlleva a una desarticulación entre objetivos, actores y funciones que afecta negativamente el flujo de recursos y su potencial impacto.

3) falta de rendición de cuentas y transparencia. Además, la gestión de recursos educativos no está orientada a resultados. Estos elementos tienen como consecuencia, según se aprecia en el estudio, que las escuelas funcionan en un medio de alta fragilidad institucional, pues algunos de sus insumos primordiales como infraestructura y materiales didácticos, los reciben de manera inestable y son de baja calidad. Lo anterior aunado a una desinformación generalizada sobre el estado de los principales recursos educativos (docentes, infraestructura, equipamiento, etc.) tiene como consecuencia que no se pueda determinar a ciencia cierta la efectividad del gasto ni su impacto sobre la equidad del sistema.

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