México, país con mayor pobreza infantil: OCDE

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De cada cuatro niños mexicanos, para el 2008, más de uno (25.8%) vivían en hogares pobres, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mientras que el promedio de los países miembros de la organización (30 Estados) es uno por cada ocho infantes (Apro y El Universal).

Según el estudio anual «Haciendo lo mejor por las familias», México es el país que tiene la tasa más alta de pobreza infantil y uno de los que menos gasto público destina a este sector de la población.

México sólo canaliza 39 mil 600 pesos, mientras que el promedio de la OCDE destina 274 mil 700 pesos anuales por niño, es decir 235 mil 100 pesos menos para atender las necesidades de la niñez.

Según el estudio, Israel y México tienen la tasa más alta de pobreza infantil, en tanto que Corea y Chile son los que gasta menos del 1% del Producto Interno Bruto (PIB) en apoyo para familias con niños. El promedio de la OCDE es de 2.2%.

Según El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en su estudio «La pobreza infantil: un desafío prioritario», la pobreza infantil es distinta de la que afecta a los adultos porque tiene diferentes causas y efectos, en especial por sus consecuencias de larga duración en los niños y adolescentes.

El concepto de pobreza infantil va más allá de los parámetros tradicionales que se usan para medir la pobreza -como los bajos niveles de ingreso o de consumo de los hogares-, porque existen aspectos de la pobreza de los niños que son muy difícil de medir como la inseguridad, falta de libertad por hostigamiento o abuso y exclusión social.

En el caso de la pobreza que experimentan los niños y adolescentes, la pobreza es una experiencia que se da en forma relacional y relativa, dinámica y multidimensional, no son sólo beneficiarios de manera proporcional del ingreso o consumo del hogar donde viven.

Los niños y adolescentes constituyen uno de los grupos más vulnerables y perjudicados por la pobreza. Ser pobres en las primeras edades deja secuelas: niños sin educación, desnutridos y pobres se convierten, casi inevitablemente, en adultos sin educación, desnutridos y pobres.

La pobreza infantil es una expresión de la exclusión social y el mecanismo por medio del cual esta se reproduce.

Aunque los niños que están en situación de pobreza moderada no sufren un deterioro serio en sus condiciones de vida, ven disminuidas sus oportunidades futuras. La mala nutrición, el rezago y el abandono escolar y la discriminación dejarán a la mayoría en la escala social baja, haciendo que en la edad adulta reproduzcan la precariedad en su bienestar y, por tanto, afecten a las generaciones siguientes.

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