Que siempre no se dejará de vender comida chatarra en las escuelas

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En los últimos años ha surgido el tema de la comida que se vende en las escuelas, esto no es gratuito, obedece al problema que enfrenta el país de salud pública, pues como ya es sabido, somos líderes en obesidad y diabetes en el mundo. Además, la obesidad infantil va en aumento debido, en parte, a la ingesta de alimentos chatarra que los niños tienen a su disposición en las escuelas.

La infancia es un sector vulnerable, y si bien es responsabilidad de los padres cuidar los aspectos de la salud, lo cierto es que están a la merced de la red de intereses de las cooperativas y las empresas que venden alimentos chatarra.

Hace unos meses nos sorprendió la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Salud (SSA) al anunciar que iban a regular los alimentos chatarra, haciendo lo que parecía una lista de buenos propósitos. Ante ello, un amplio sector de la población se congratuló.

Posteriormente entró en acción la Comisión Federal de Mejoras Regulatorias (COFEMER), conformado por un consejo de sector público y empresas privadas, así como algunos pocos organismos como la Barra de Abogados.

El 22 de julio, la COFEMER emitió su dictamen preliminar sobre los «Lineamientos generales para el expendio o distribución de alimentos y bebidas en los establecimientos de consumo escolar de los planteles de educación básica». Al respecto este organismo señaló:

La regulación es promovida de manera conjunta por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Salud (SSA). Entre sus objetivos, se destaca la necesidad de promover que se preparen y expendan alimentos que contribuyan a lograr una alimentación correcta en los establecimientos de consumo escolar de los planteles de educación básica, así como impulsar una cultura de hábitos alimentarios saludables y una educación alimentaria.

El dictamen preliminar de COFEMER no contiene su posicionamiento definitivo respecto a la regulación, puesto que los principales objetivos de este dictamen son obtener mayor información respecto a los impactos regulatorios y solicitar algunas precisiones o aclaraciones a la propia regulación. Una vez que la SEP y la SSA den respuesta al dictamen preliminar, la COFEMER tendrá 5 días hábiles para emitir su posicionamiento definitivo, a través del dictamen final.

El dictamen preliminar consta de las siguientes secciones:

I. Consideraciones generales.- En esta sección se comenta de manera general los principales aspectos de la regulación.

II. Objetivos regulatorios y problemática.- En esta sección se analiza a profundidad la situación que da origen la regulación propuesta, así como sus antecedentes.

III. Alternativas a la regulación.- En esta sección se describen y comparan algunas opciones de política pública que pueden sustituir o complementar la política pública, así como las mejores prácticas internacionales.

IV. Impacto de la regulación.- En esta sección se analizan las estimaciones de los costos y beneficios sociales, lo cual incluye la revisión de fuentes de datos y metodologías.

V. Otros comentarios generales.- En esta sección se analizan comentarios vertidos por agencias gubernamentales, entre ellos, aspectos de competencia y libre concurrencia.

VI. Acciones regulatorias identificadas por la SEP.- En esta sección se analiza la respuesta de la SEP de acciones regulatorias específicas identificadas.

VII. Comentarios particulares a la regulación propuesta.- Esta sección contiene comentarios y recomendaciones respecto a las regulaciones específicas, a fin de brindar una mejor comprensión y garantizar su adecuada implementación y cumplimiento, así como reducir los costos de cumplimiento.

VIII. Consulta pública.- En esta sección se informa a la SEP sobre comentarios de particulares recibidos en la COFEMER y se le solicita valorar la conveniencia atender las recomendaciones o, en caso contrario, manifestar por escrito las razones por las que no estima procedente efectuarlas. Hasta el día de hoy, la COFEMER ha recibido 860 comentarios en total, 687 de la sociedad civil, 163 de la industria y 10 de agencias de gobierno. (http://www.cofemer.gob.mx)

Sin embargo y a pesar de los señalamientos que hace, en las recomendaciones que emite este organismo, se observa que sólo toma en consideración las opiniones de las empresas que se oponen a la prohibición de las comidas chatarras en las escuelas, señalando que los ajustes no son pertinentes para el inicio de este ciclo escolar, sino que se debe esperar uno o dos años.

La COFEMER en lugar de atender las diversas opiniones, que incluyen a los críticos, se va por el lado de las empresas y saca una recomendación, que pone en evidencia el control que tienen sobre esta institución las empresas.

El problema no es que las empresas vean amenazados sus intereses y que por ello reaccionen para tratar de detener esas políticas públicas, sino el observar nuevamente que el gobierno no tiene la capacidad y/o la voluntad de tomar medidas para frenar las leyes antimonopolio y no se atreva a enfrentar a las empresas.

De esta manera, cuando se pensaba que las políticas educativas iban por buen camino, en materia de regulación alimentaria dentro de sus instalaciones, nos da la «sorpresa» de que siempre no.

Está claro que en este país hay que propiciar los incentivos y dejar muy claras las prohibiciones, con el fin de que el problema de la obesidad siga adelante.

Lo peor es que la niñez mexicana está a la expensa no sólo a las empresas en materia alimentaria sino en muchas otras cosas.

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