Investigación científica en México

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Según datos dados a conocer en abril de este año por el director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Enrique Villa Rivera, México aún no pasa del 0.4 % del producto interno bruto (PIB) destinado a la investigación y el desarrollo tecnológico. Uno de los porcentajes más bajos de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Uno de los temas centrales que explica el por qué México se ha quedado estancado, respecto a otros países en desarrollo científico, es el porcentaje de dinero que gasta en su educación superior y en la formación de científicos y tecnólogos, además de que en este país no ha sido planificado el crecimiento de investigadores, como se observaba en las notas anteriores del “Perfil del SNI en Puebla”.

Para tratar de ejemplificar esto, se toma el caso de la influenza AH1N1. Durante algún tiempo se dijo que la enfermedad se generó en México y hasta recibimos reconocimientos por la forma correcta de tratar la enfermedad (según autoridades nacionales); sin embargo a varios meses del brote de la enfermedad, algunos países están ya en condiciones de aplicar la vacuna a sus ciudadanos. Mientras que México ha tenido que ejercer presión internacional para obtener vacunas.

Según lo mencionado en los medios, se empezará a vacunar a trabajadores del sector salud y un millón de ciudadanos en diciembre de este año y se prevé que para febrero próximo se tendrán el resto de vacunas que originalmente se habían planteado.

Se puede observar en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) que una de las áreas menos atendidas es la de medicina y ciencias de la salud.

Considerando las áreas 3 de medicina y ciencias de la salud y 2 que incluye las disciplinas de Biofísica, Biología Celular, Biología Molecular, Bioquímica, Farmacología, Fisiología Humana, Genética, Inmunología, Medicina Clínica, Microbiología, Tecnología de la alimentación y Virología, del SIN; apenas se contabilizan 168 investigadores de un padrón de 15 mil, lo que equivale a decir que de cada 100 investigadores 1 se dedica a estas áreas en mención.

Los países del mundo han demostrado que, a pesar de que se consideró que en México se originó el virus, en el desarrollo de la vacuna impera la lógica de primero nosotros. Mientras que México no ha sido capaz de tener una comunidad científica y tecnológica suficiente para generar conocimiento y aplicaciones prácticas para defender sus propios intereses.

Continuando con el tema del SNI y agregado a lo anterior, hay que subrayar que sigue persistiendo el centralismo. No es casualidad que la mayor cantidad de investigadores se encuentren en el Distrito Federal (44 de 168), mientras que en el estado de Puebla tan sólo hay 6 y que en Baja California Sur y Quintana Roo no se cuente con algún investigador en el área 3.

Algunas de las conclusiones inminentes después de ver estos datos son: que el país necesita la formación de científicos como una política de Estado, que como tal se sostenga a lo largo de los años, es decir que sea sistemática. Se necesita una formación de científicos en los temas más importantes del país.

Un programa a largo plazo que pueda planificar con claridad que se necesitan científicos en genética, por ejemplo, o los suficientes biólogos y médicos para que temas como el control de nuevos virus, brotes epidemiólogos, etc., se tengan cubiertos.

Hace falta además que, en esta política de Estado, se redistribuya regionalmente las oportunidades y que no se sigan concentrando en el Distrito Federal.

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