Archiv para abril, 2011

México, país con mayor pobreza infantil: OCDE

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De cada cuatro niños mexicanos, para el 2008, más de uno (25.8%) vivían en hogares pobres, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mientras que el promedio de los países miembros de la organización (30 Estados) es uno por cada ocho infantes (Apro y El Universal).

Según el estudio anual “Haciendo lo mejor por las familias”, México es el país que tiene la tasa más alta de pobreza infantil y uno de los que menos gasto público destina a este sector de la población.

México sólo canaliza 39 mil 600 pesos, mientras que el promedio de la OCDE destina 274 mil 700 pesos anuales por niño, es decir 235 mil 100 pesos menos para atender las necesidades de la niñez.

Según el estudio, Israel y México tienen la tasa más alta de pobreza infantil, en tanto que Corea y Chile son los que gasta menos del 1% del Producto Interno Bruto (PIB) en apoyo para familias con niños. El promedio de la OCDE es de 2.2%.

Según El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en su estudio “La pobreza infantil: un desafío prioritario”, la pobreza infantil es distinta de la que afecta a los adultos porque tiene diferentes causas y efectos, en especial por sus consecuencias de larga duración en los niños y adolescentes.

El concepto de pobreza infantil va más allá de los parámetros tradicionales que se usan para medir la pobreza -como los bajos niveles de ingreso o de consumo de los hogares-, porque existen aspectos de la pobreza de los niños que son muy difícil de medir como la inseguridad, falta de libertad por hostigamiento o abuso y exclusión social.

En el caso de la pobreza que experimentan los niños y adolescentes, la pobreza es una experiencia que se da en forma relacional y relativa, dinámica y multidimensional, no son sólo beneficiarios de manera proporcional del ingreso o consumo del hogar donde viven.

Los niños y adolescentes constituyen uno de los grupos más vulnerables y perjudicados por la pobreza. Ser pobres en las primeras edades deja secuelas: niños sin educación, desnutridos y pobres se convierten, casi inevitablemente, en adultos sin educación, desnutridos y pobres.

La pobreza infantil es una expresión de la exclusión social y el mecanismo por medio del cual esta se reproduce.

Aunque los niños que están en situación de pobreza moderada no sufren un deterioro serio en sus condiciones de vida, ven disminuidas sus oportunidades futuras. La mala nutrición, el rezago y el abandono escolar y la discriminación dejarán a la mayoría en la escala social baja, haciendo que en la edad adulta reproduzcan la precariedad en su bienestar y, por tanto, afecten a las generaciones siguientes.

En Puebla persiste la baja asistencia escolar femenina

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Pese a que en los últimos años se ha incrementado el nivel de inserción de las mujeres en la educación superior, en Puebla siguen teniendo mayor presencia los hombres que las mujeres, según los datos del estudio “La situación actual de los jóvenes en México” publicado por el Consejo Nacional de Población (Conapo).

Un aspecto importante el análisis de la situación educativa de la población joven es conocer si los individuos que están en edad de estudiar efectivamente asisten a la escuela.

La asistencia escolar muestra un panorama desfavorable en México. En 2009, cuatro de cada diez jóvenes asistían a la escuela, en proporciones prácticamente idénticas para hombres y mujeres (43.5 y 43.7%, respectivamente). Un porcentaje significativamente bajo, a pesar de haberse incrementado hasta en un 40% durante las últimas dos décadas. De 1990 al año 2000 el nivel de asistencia escolar aumentó tan sólo 1.5 puntos porcentuales, al pasar de 30.2 a 31.7%; en cambio de 2000 a 2009 tuvo un incremento más alto, de 13.1 puntos.

Aunque el nivel de asistencia escolar ha aumentado durante las últimas décadas (especialmente del año 2000 en adelante), persiste la baja proporción de jóvenes con participación activa en el sistema educativo.

Lo más significativo del escaso avance que se ha tenido en la asistencia escolar es el aumento de la participación de las mujeres. Durante la última década del siglo pasado, las mujeres tenían un porcentaje de asistencia hasta cuatro puntos porcentuales debajo de los hombres. En la actualidad esta tendencia tiende a igualarse, con una ligera predominancia femenina. Es decir, las mujeres asisten con mayor intensidad que los hombres a la escuela.

El periodo crítico para la deserción escolar se encuentre entre los 12 y 13 años, aunque de manera menos rápida que en años anteriores. A la edad de 15 años, 8 de cada 10 jóvenes continúan en el sistema educativo y 4 de cada 10 de 20 años.

La disminución de la deserción escolar entre las mujeres y los adultos jóvenes ha sido la más significativa. Actualmente las mujeres tienen un mayor nivel de asistencia en prácticamente todas las edades.

Los datos por entidad federativa reflejan que en el año 2009, el Distrito Federal era la de mayor nivel de asistencia escolar en el país, tanto para hombres como mujeres (54.1% y 53.5%, respectivamente). Le siguen Colima, Sonora, Tamaulipas y Chihuahua, con porcentajes cercanos o por arriba de 50%.

En contraparte, las entidades federativas con menor nivel de asistencia escolar entre los jóvenes son: Guanajuato, Michoacán, Zacatecas, Querétaro, Durango y Jalisco, con porcentajes entre 35 y 40%.

En el resto de los estados, el porcentaje de asistencia se encuentra entre 40 y 50%.

En San Luis Potosí, Querétaro, Estado de México, Chihuahua, Morelos y Aguascalientes, las mujeres reportan un nivel de asistencia más alto que los hombres.

En Hidalgo, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Colima, Quintana Roo, Tlaxcala, entre otros, los hombres siguen teniendo una mayor presencia. Es decir, en dónde existen precisamente mayores oportunidades educativas, las mujeres tienen un nivel de inserción escolar más alto que el de los hombres.

Discriminación a grupos étnicos

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En México las diferencias siguen siendo parte importante para el trato que se les da a las personas: el dinero y las el color de piel, son las principales causas de la división social en México. Al menos así lo muestran los resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2010 (Enadis), presentada este martes 12 de abril.

Dicha encuesta es realizada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). A los encuestados se les preguntó por qué han sido discriminados, a lo que la mayoría respondió que por “no tener dinero”. Seis de cada 10 mexicanos consideran que la riqueza es la principal causa de división social. La segunda causa es el color de piel. Otros factores de división social mencionados fueron: los partidos políticos, la educación, la repartición de apoyos del gobierno, las preferencias sexuales.

Según la definición presentada por la encuesta, se entiende por discriminación racial toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o disminuir el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.

Se deberá garantizar que todas las personas, independientemente de su origen nacional o étnico, su color o raza, goce de todos los derechos en igualdad de condiciones.

En lo educativo, se deben establecer programas educativos bilingües y que promuevan el intercambio cultural de las diversas etnias o razas, así como programas permanentes de capacitación para las y los servidores públicos sobre la diversidad cultural; llevar a cabo campañas de información en los medios de comunicación que promuevan el respeto a las diversas culturas; garantizar que durante los procesos legales sean asistidos por intérpretes y defensores que tengan conocimiento de su lengua.

Para obtener información se aplicó un cuestionario individual a personas que se identifican como parte de un grupo étnico, a fin para conocer sus percepciones sobre la discriminación.

 

El principal problema que perciben las minorías étnicas es la discriminación; seguido de la pobreza y el desempleo. Es importante destacar que este grupo opina que la lengua representa uno de sus principales problemas.

 

Es la península de Baja California donde casi 6 de cada 10 personas de minorías étnicas reconocen la discriminación como su principal problema. En Chiapas, Guerrero y Oaxaca, tres de cada diez opinaron lo mismo. En contraste, menos de una de cada diez personas, pertenecientes a un grupo étnico en el Distrito Federal o el Estado de México, compartieron esta opinión.

En el sistema educativo nacional, la mayoría de población perteneciente a algún grupo étnico es atendida en la modalidad indígena y cursos comunitarios. Los alumnos de preescolar y primaria forman el 18% del total.

Población que, a juzgar por la encuesta, sufren algún tipo de discriminación.

Educación para la convivencia

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Con el reconocimiento de que sólo 10 de cada 100 de los estudiantes de segundo de secundaria “demostró comprender integralmente los conceptos cívicos y ciudadanos”, inició ayer el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, el Encuentro Educación y Valores para la Convivencia del Siglo XXI.

Los datos anteriores fueron sacados del Estudio Internacional de Evaluación Cívica y Ciudadana de 2009, en el que participó México junto con 37 países de Europa, Asia y América Latina.

En la conferencia magistral de Lujambio, titulada “Educación cívica y ética en el México del siglo XXI”, reconoció además que uno de cada tres estudiantes de secundaria no tiene el conocimiento ni los principios básicos de educación cívica y ciudadana, lo que los imposibilita para identificar claramente situaciones de justicia e injusticia, así como su importancia en el contexto social.

El encuentro tiene como objetivo realizar un diálogo abierto sobre los contenidos curriculares de la formación cívico-ética que la Secretaría de Educación Pública (SEP) imparte para la formación de valores en el ciudadano del siglo XXI, e identificar a cuáles de ellos debemos darles un mayor impulso todos y, en particular, el sistema educativo en los próximos años.

Se trata de generar un gran acuerdo nacional sobre los valores que todos los mexicanos debemos impulsar en este siglo y con ello obtener un valioso insumo para determinar los nuevos contenidos educativos en la materia.

Este espacio de discusión se realiza del 4 al 9 de abril y el programa se divide en actividades académicas (conferencias magistrales, páneles) y actividades lúdicas y culturales. De manera paralela las actividades se desarrollan en el Auditorio Nacional y en el Centro Cultural del Bosque.

Las conferencias están dirigidas a estudiantes, maestros, académicos, investigadores, servidores públicos, padres de familia y público en general. Los cuatro ejes temáticos son:

•Educación y valores para la vida.

•Educación y valores para el desarrollo.

•Educación y valores para la democracia.

•Educación y valores para la convivencia pacífica.

Se puede consultar las versiones estenográficas de las actividades académicas y seguir en vivo el evento a través del portal de Educación a Debate: www.educacionadebate.org