Archiv para marzo, 2011

Problemas de lectura

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En México la lectura sigue siendo una actividad de poco dominio entre los estudiantes de secundaria y bachillerato, según el estudio México en PISA 2009. ¿Qué le dice PISA a la educación? del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), al obtener una media de 425 puntos, aunque este puntaje les dé para superar el promedio de América Latina que consiguió 408 puntos.

Los resultados se ordenan por niveles: bajos (1a, 1b y debajo del 1b), medios (2 y 3) y altos (4, 5 y 6). Los niveles bajos se refieren a la insuficiencia en las competencias, mientras que el nivel 2 es la competencia mínima para desempeñarse en la sociedad contemporánea.

Bajo este esquema, el principal problema que enfrentan los alumnos es la interpretación de las lecturas: 72% de ellos presenta habilidades insuficientes o mínimas, en tanto que el sólo el 6% se encuentra en un alto nivel de competencia.

En los datos desagregados por entidades federativas, a pesar de que Puebla se coloca por encima del promedio nacional al contabilizar una media de 433 puntos, 72% de sus estudiantes evaluados cuentan con apenas las habilidades mínimas y sólo el 5% están en los niveles altos de competencias.

La problemática inicia con la búsqueda, selección y recuperación de información, pasando por la capacidad de integrar e interpretar. Reflexionar y evaluar es el nivel más alto de competencia.

A pesar de que los resultados no son los óptimos, Puebla se encuentra por encima de los estados vecinos: Veracruz con una media de 421, Tlaxcala 414 puntos, Oaxaca 395. Sólo superada por el estado de México con 440 puntos y el Distrito Federal que ocupa la posición más alta con 469 puntos.

Las entidades que se encuentran en las posiciones más bajas son Oaxaca 395 puntos, San Luis Potosí tiene 399, Tabasco 391, Guerrero 374 y Chiapas con 364.

La educación en el Censo 2010

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La escolaridad del mexicano se ha elevado lentamente: en 1990 el promedio era de 6.5 años cursados, 7.5 en 2000 y 8.6 en 2010; según los datos definitivos del Censo de Población y Vivienda de 2010.

El 3 de marzo se dieron a conocer los datos definitivos del Censo. De acuerdo con él, la población mexicana es de 112.3 millones, de los cuales 57.4 son mujeres y 54.8 son hombres.

La edad mediana del mexicano se ha elevado rápidamente: en 1990 era de 19 años, en 2000 de 22, subiendo ahora hasta 26 años.

En lo que se refieren a los indicadores educativos, la escolaridad del mexicano se ha elevado hasta llegar a 8.6 en 2010 es decir, que se tiene en promedio prácticamente hasta tercero de secundaria.

El promedio de escolaridad se refiere al promedio de años aprobados de las personas de 15 años y más dentro del sistema educativo nacional. El promedio de años de escolaridad aprobados en el período señalado es mayor para los hombres, aunque la diferencia a través del tiempo entre los sexos ha disminuido.

En lo referente al grado promedio de escolaridad por estado, 17 de las 32 entidades federativas del país es superior al promedio nacional (8.6 años).

En Chiapas y Oaxaca el número de años promedio de escolaridad (de la población de 15 años y más) equivale a haber aprobado el primer grado de secundaria; mientras que en el Distrito Federal, Nuevo León y Coahuila el promedio es el primer grado de educación media superior.

Otros indicadores como el analfabetismo, que en el año 1990 alcanzaba a 12.4% de la población, se redujo en 2000 a 7.5%, para llegar en 2010 a 6.9%.

De los alumnos en edad escolar, entre seis y 14 años, están matriculados 96%; de los comprendidos entre 15 y 24 años lo hacen 40 por ciento.

Entre los matriculados comprendidos entre 6 y 14 años, la mayoría (por medio punto porcentual) son mujeres.

Según los datos del Censo la población infantil disminuye y el de las personas de la tercera edad se incrementa: la pirámide poblacional se ensancha en el centro y se reduce en la base, aspecto que la educación debe tomar en consideración para la atención de la población.

Puebla con escasos recursos para educación de adultos

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Puebla contará, para este 2011, con un promedio de mil 313 pesos para la atención de 67 mil 819 personas mayores de 15 años que presentan algún grado de analfabetismo; monto por debajo del promedio nacional que es de mil 375 pesos.

Estos datos se publicaron este 15 de marzo en el Diario Oficial de la Federación (DOF), en el aviso por el cual se da a conocer el monto asignado y la distribución de beneficiarios por entidad federativa del Programa Atención a la Demanda de Educación para Adultos (INEA).

El Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2011, quedó:

Según esta información, Baja California Sur es la entidad que recibe mayores recursos monetarios con respecto a la población que atiende, un total de promedio de 3 mil 718 pesos.

Por otra parte, los estados que enfrentan los mayores problemas como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, tienen bajos presupuestos. Chiapas, que tiene los índices más altos de analfabetismo y rezago escolar tiene el promedio más bajo del país con 864 pesos por persona atendida pero además es la que más población tiene que atender.

El promedio de población objetivo por entidad es de 41 mil 238 personas, en tanto que en Puebla se pretende atender a 67 mil 819 personas, sólo por debajo de Chiapas, Jalisco, Oaxaca y México.

Baja calidad educativa y gasto creciente

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 México es uno de los países de la Organización para la Cultura y el Desarrollo Económico (OCDE) que destina mayor proporción de su gasto programable a educación, 23% (OCDE, 2007).

Según datos del estudio “Gasto en Educación: La eficiencia del financiamiento educativo en México”, de fundación IDEA, el gasto educativo como proporción del PIB ha crecido considerablemente en los últimos 20 años, al pasar de 4.1% en 1990 a 6.7% en 2010.

Tan sólo entre 1995 y 2004 el gasto en educación en México se incrementó en un 47% en términos reales (OCDE, 2007); aunque en términos absolutos la situación es diferente, en el 2006, México gastó por alumno $1,650 dólares en primaria y en secundaria gastó $1,500. Esto contrasta con los $5,450 y $6,600 que se gastan en promedio los países de la OCDE en estos mismos niveles.

En educación media, México gastó $2,800 por alumno y en educación superior $5,800. En comparación con $7,582 y $11,200 que se invierten en promedio, en los países de la OCDE (OCDE, 2007).

La diferencia entre el gasto por alumno en México y en otros países desarrollados es notoria, si un alumno estudiara el ciclo educativo completo en escuelas públicas (incluyendo educación superior), el país gastaría $19,200 dólares en su educación, monto menor a lo que gasta Estados Unidos en un solo año de educación universitaria por alumno.

De esta manera, aunque en términos relativos el gasto público educativo podría ser considerado como alto, en términos absolutos México requiere todavía mayores inversiones en el sector educativo.

 

El estudio en mención centra su atención en la eficiencia del gasto educativo. La preocupación radica en que: si el gasto educativo en el país presenta importantes ineficiencias, aún a mayores niveles de gasto no se consigan los resultados esperados y destaca varias razones que podrían explicar eta situación:

1 Que casi la totalidad del gasto educativo está atado al gasto corriente, principalmente en sueldos de docentes y personal administrativo.

Este factor constituye un problema porque no existen mecanismos para sancionar o despedir a un maestro incompetente. Además de que un importante aumento en el gasto educativo tendería a ser absorbido por un incremento salarial el cual no está atado a ningún mecanismo de resultados que pudiera comprobar la eficiencia de dicho aumento.

2 El gasto remanente, el que se destina a inversión física, equipamiento, materiales, programas educativos, etc., está sujeto a reglas y procedimientos desarticulados y a una deficiente coordinación entre las distintas dependencias que lo ejercen.

No existe en el país una clara asignación de atribuciones y responsabilidades de los gobiernos federal, estatal y municipal en cuanto a la gestión y el uso de recursos. Además de que las acciones son aisladas, sin planificación ni coordinación entre ellas; lo que lleva a una desarticulación entre objetivos, actores y funciones que afecta negativamente el flujo de recursos y su potencial impacto. Y por último,

3 el país no tiene una cultura fuerte de rendición de cuentas y transparencia. Además, la gestión de recursos educativos no está orientada a resultados.

Las escuelas reciben algunos de sus insumos primordiales como infraestructura y materiales didácticos de manera inestable y son de baja calidad. Lo anterior aunado a una desinformación generalizada sobre el estado de los principales recursos educativos (docentes, infraestructura, equipamiento, etc.) tiene como consecuencia que no se pueda determinar la efectividad del gasto ni su impacto sobre la equidad del sistema.