Archiv para enero, 2011

Síndrome de la corrupción

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México tiene un sistema cacicazgo en la educación, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Instituto Internacional para la Planeación Educacional (IIEP, por sus siglas en inglés).

Estas organizaciones, en su estudio titulado Corrupt Schools, corrupt universities: What can be done? (Escuelas corruptas, Universidades corruptas ¿Qué se puede hacer?) presenta una clasificación de cuatro tipos de instituciones: abiertas, autónomas, clientelismo fragmentado y mecanismo de cacicazgo.

En el caso de los países como México en los que prevalece el mecanismo de cacicazgo es porque cuentan con grupos que limitan la competencia mediante políticas monopólicas, jerarquías altamente controladas y partidos poderosos.

En las estrategias contra la corrupción se encuentran agencias nacionales y los bancos de desarrollo, organizaciones internacionales, la radiodifusión y las organizaciones civiles.

Escuelas corruptas, Universidades corruptas

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En México la corrupción en el sistema educativo está estimada en el 15% de Producto Interno Bruto (PIB), según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Instituto Internacional para la Planeación Educacional (IIEP, por sus siglas en inglés).

Estas organizaciones publicaron, en 2007, el estudio Corrupt Schools, corrupt universities: What can be done? (Escuelas corruptas, Universidades corruptas ¿Qué se puede hacer?) que comprendió a 25 países.

Las prácticas como oferta, dádiva, recibimiento o requerimiento de algún valor o también manipular la acción pública para obtener alguna exclusión, es la definición que el Banco Mundial (BM) hace de la corrupción.

La definición que en el estudio de la UNESCO y la IIEP se hace de corrupción educativa es el abuso sistemático de un cargo público relacionado con este sector para beneficio privado, lo que tiene un impacto en la disponibilidad y calidad de los bienes y servicios educativos.

Bajo este enfoque, la corrupción puede ser el robo de recursos públicos, de fondos o materiales, así como la asignación de plazas magisteriales con retribución salarial pero sin el trabajo correspondiente.

El estudio distingue entre pequeña y gran corrupción. La primera, la pequeña, se encuentra en todo el sistema con bajas cantidades de dinero pero en perjuicio de la sociedad (puede tipificarse con el dinero que se da a algún maestro para que acepte alumnos). El fraude de los maestros en altos niveles se refiere a la gran corrupción.

Existe una íntima relación entre ética en la educación y educación ética. Según el estudio para crear un ambiente favorable de enseñanza de la ética es necesario asegurar la integridad de los maestros y limitar el ambiento no ético.

Resulta difícil dimensional el nivel de corrupción, el BM estimó que el costo de la corrupción que ella cuesta desde 1 trillón de dólares hasta 30 trillones de dólares al año:

Estimaciones de corrupción:

África: 25% del PIB

India: 20%

México: 15%

Aunque los datos son contundentes, cuando se analiza las conductas corruptas en los diferentes países la gente no percibe que en la educación exista mucha corrupción, los sobornos pueden ser vistos como simples regalos que se dan a los maestros a cambio de algún favor.

 

Ciencias sociales, las favoritas de estudiantes mexicanos

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En México los promedios de graduación es claramente dominado por las carreras pertenecientes al área de “Ciencias sociales, negocios, leyes y servicios” al registrar el 45.1%, mientras que tan sólo el 4.8% se graduaron en carreras relacionadas con la “Agricultura y ciencias físicas”.

De acuerdo con las estadísticas 911, de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para el periodo 2009-2010, México cuenta con 2813 instituciones de educación superior, 4906 escuelas, 323,110 docentes y 2’847,376 de alumnos en el sistema escolarizado, mientras que en el no escolarizado suman 3’107,713. De los cuales la mayoría se encuentran inscritos en las áreas de ciencias sociales.

En cuanto al estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y en el que se calcula la tasa de graduación universitario por campo de estudio, se observó que la orientación vocacional en su mayoría, se dirigió al área de ciencias sociales, negocios, leyes y servicios que concentró en promedio 37.1% de los egresados, seguida de las áreas de humanidades, artes y educación con 24.9% y salud y bienestar con 13-3%. En dichas áreas se concentra el 75.3% de los graduados.

Por orden de preferencias, las áreas que registraron los mayores porcentajes por países son:

Salud y bienestar: Dinamarca con 27.7%

Agricultura y ciencias físicas: Irlanda con 14.8%

Matemáticas y ciencias de la computación: Austria con 9.1%

Humanidades, artes y educación: Islandia con 35.3%

Ciencias sociales, negocias, leyes y servicios: Hungría con 48.5%

Ingeniería, manufacturas y construcción: Corea con 26.0%

En el campo de estudio de matemáticas y ciencias de comunicación destacan México (8.2%), Australia (8.2%) y Austria (9.1); quienes se encuentran aún por arriba del promedio de todos los países de la OCDE (5.2%).

Sistemas escolares exitosos

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Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) una escuela y un sistema educativo exitosos son aquellos que tienen estudiantes con altos niveles de aprendizaje y donde el contexto socioeconómico tiene un impacto limitado en el desempeño de los alumnos.

De acuerdo con los resultados y las conclusiones a las que se llegan del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) 2009 de la OCDE -programa que trianualmente evalúa las competencias de los alumnos de 15 años en tres áreas: lectura, matemáticas y ciencias-, una escuela y un sistema educativo exitosos tienen, entre otras, las siguientes características:

  • La comunidad educativa tiene altas expectativas del aprendizaje de todos los jóvenes, sin importar su contexto.
  • Cuentan con un sistema externo de evaluación que, en algunos casos, define las habilidades que se requieren para avanzar en el sistema educativo o ingresar al mercado de trabajo.
  • La autonomía de las escuelas importa, pero sólo si existen mecanismos de rendición de cuentas.
  • Importa más en qué se gasta y cómo se gasta que la cantidad total de recursos que se destina a la educación.
  • El ambiente escolar es favorable al proceso de enseñanza-aprendizaje, con medidas disciplinarias adecuadas, relaciones positivas entre maestros y entre ellos y alumnos.

En México, se tiene por una parte, los resultados presentados por la Fundación Este País (enero de 2011) de los puntajes obtenidos por México y otros países en las áreas evaluadas por PISA 2009.

En los datos que se muestran destaca la provincia de Shanghái, en China, quien es la primera vez que participa en PISA y cuyos resultados son notablemente altos: 556 en lectura, 600 en matemáticas y 575 en ciencias, aún superiores de Finlandia que tradicionalmente obtiene los puntajes más elevados.

En tanto que los estudiantes mexicanos que participaron fueron 38,250 de 1,535 escuelas, y contabilizaron 425 puntos en lectura, 419 en matemáticas y 416 en ciencias. Estos resultados son superiores a los de Brasil, aunque inferiores a los de Chile, en América Latina, y a los de países como Estados Unidos y el promedio de la OCDE.

Por otra parte, se tienen las cifras dadas a conocer por el diario Reforma (14 de enero de 2011), de lo que ha costado el programa de Enciclomedia:

  • El Gobierno ha pagado $18,925,244,000 por 109 mil equipos y su mantenimiento.

  • Cada uno ha costado $173,000.

  • La SEP podría pagar $1,814,900,000 para que esos equipos no se queden a la deriva.

  • En promedio, la SEP estaría pagando otros $16,650 por el mobiliario, que tiene cinco años.

Según la nota, la falta de previsión de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en los contratos del programa Enciclomedia le costará al ciudadano 2 mil millones de pesos.

Así que tan sólo el principio de administrar bien los recursos para tener un sistema exitoso está muy lejos de alcanzarse.

Bajos desempeños pero satisfechos

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Mientras 85% de los costarricenses y 84% de los venezolanos están satisfechos con sus sistemas de educación pública, sólo 66% de los alemanes y 67% de los estadounidenses están conformes con los suyos, según la encuesta “Calidad de vida: Más allá de los hechos“.

Esta encuesta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con base en datos de la Organización Gallup (realizadas a 40,000 personas en 24 países de la región y complementadas con entrevistas en profundidad en cinco países), revela que los latinoamericanos están mucho más satisfechos con sus sistemas educativos que los estadounidenses, los alemanes o los japoneses, a pesar de que los países latinoamericanos figuran entre los últimos puestos en desempeños educativos, a nivel internacional.

El estudio muestra que la calidad de vida (en las que se incluye la educación) no es sólo el producto de las condiciones “objetivas”, es decir los aspectos de la vida de los individuos que son observables externamente. La forma como los individuos perciben esas condiciones y la evaluación que hacen de sus propias vidas también son dimensiones centrales de la calidad de vida.

De esta manera se explica que los resultados en educación que tienen los países no correspondan con niveles altos de desempeños. Por ejemplo si se revisan los resultados de PISA, se encuentra que mientras los estudiantes de Hong Kong, China, sacan un promedio de 550 puntos en matemáticas, los de Corea del Sur 542 puntos y los de Estados Unidos 483 puntos, los estudiantes de Brasil, México, Argentina, Chile y Perú sacan un promedio de 400 puntos, y en otros países latinoamericanos mucho menos.

En la opinión de los latinoamericanos algunas de las cosas que más importantes para su satisfacción con la vida son: poder costearse los alimentos, tener amigos a quienes poder acudir, tener buena salud y tener creencias religiosas.

El valor que asignan a estas condiciones subjetivas, en algunos casos, puede ser mucho mayor que su propio ingreso. Por ejemplo, si un latinoamericano se queda sin amigos a quienes poder acudir, tendría que recibir un ingreso de 7,6 veces el que tenía originalmente para poder recuperar su nivel inicial de satisfacción con la vida. Y si pierde su empleo, no bastaría con reponerle su ingreso: tendría que recibir un 60% adicional, pues el empleo no es sólo una fuente de ingreso, sino también de realización personal.

 

Estas opiniones llevan a la conclusión de que las percepciones están influidas por la realidad, pero no son su reflejo. De esta manera, las poblaciones más pobres y menos educadas tienen mejor opinión de las políticas sociales que los individuos más ricos o con mejor educación de sus mismos países.

Así, aunque las puntuaciones que logran los latinoamericanos en las pruebas internacionales de competencias académicas son muy bajas, entre la población predomina una opinión favorable sobre los sistemas educativos. Quienes tienen opiniones más críticas sobre los sistemas educativos de sus países son los más educados, cuyas aspiraciones y expectativas son mayores.

En general las opiniones de los padres de familia sobre la calidad del sistema educativo no dependen del desempeño académico sino de la apariencia de los planteles educativos, la puntualidad de los maestros o la seguridad de la zona en que están ubicadas las escuelas.

 

Si los latinoamericanos estamos satisfechos con la educación que recibimos -como lo muestra la encuesta- sin duda estamos en problemas. Nos vendría bien ser más críticos y humildes para aceptar que estamos mal.