Archiv para noviembre, 2010

Uso de la tecnología en la educación: HDT vs. Enciclomedia

.

El programa Enciclomedia pasó de un presupuesto de 4 mil 708 millones de pesos del año pasado a 596 millones para el 2011, es decir que tuvo una reducción de casi el 90 % (Reforma, 29 de noviembre de 2010).

Este programa fue uno de los más importantes durante la administración del presidente Fox, aunque desde sus inicios fue ampliamente criticado por los recursos invertidos y la poca efectividad en la educación.

En este año, Alonso Lujambio, secretario de Educación Pública, aseguró que este proyecto ha tenido sus logros pero la nueva tecnología obliga a introducir nuevas herramientas para que los alumnos de primaria y secundaria tengan acceso a internet y reciban clases a través de una computadora para que obtengan un mejor rendimiento escolar: “Queremos que no solamente exista una pantalla en los salones, especialmente en secundaria, queremos que todos los niños tengan acceso a la computadora, no sólo con la pantalla que maneja el maestro, sino la pantalla que tiene enfrente conectada a internet genere nuevas condiciones pedagógicas” (Excélsior, 7 de mayo de 2010).

El programa original contempló una computadora, un proyector, un pizarrón electrónico, una fuente de poder, una mesa de cómputo y una impresora para cada aula de quinto y sexto de primaria.

Para este equipamiento se otorgaron recursos económicos millonarios, tan sólo durante el 2004, en el inicio del programa se le transfirieron 78 millones de pesos adicionales a los aprobados inicialmente, para quedar en mil 78 millones de pesos (La razón, 6 de octubre de 2010).

Para 2005, el objetivo de Enciclomedia era instalar 18 mil 464 de las aulas del modelo multianual de servicios, el cual no se cumplió ya que la Dirección General de Tecnología de la Información (DGTI) sólo justificó la instalación de siete mil 287, quedando pendiente de aclarar las restantes 11 mil 177, según la Auditoria Superior de la Federación.

La actual apuesta, impulsada por el subsecretario de Educación Básica, Fernando González Sánchez, y avalada por Lujambio, es impulsar el Programa de Habilidades Digitales para Todos (HDT) con recursos económicos de la federación, pero con la participación de las secretarías de educación estatales.

El programa HDT pretende conectar, en su fase inicial, por medio de la red electrónica a 160 mil aulas de educación básica en toda la República, tarea que inició con un presupuesto de 5 mil millones de pesos en el presente año.

En Puebla se tendrá que avanzar en el equipamiento y conectividad de las escuelas primarias, ya que según las cifras de la Secretaría de Educación Pública (SEP), aunque se tiene al 83.24% de escuelas con al menos una computadora, el nivel de conectividad a internet sigue siendo muy bajo al alcanzar apenas el 33.46%.

Fuente: Principales cifras 2008-2009. SEP

El HDT en secundaria plantea que no sólo el maestro tenga una computadora, sino que los alumnos puedan usar computadoras portátiles con acceso a internet que se enlacen con el equipo del profesor.

En esta entidad los números revelan que el 92.04% de secundarias tienen computadora, sin embargo tan sólo el 26.86% están conectados a internet.

Fuente: Principales cifras 2008-2009. SEP

Brechas educativas

.

Bajo nivel de escolaridad, profundas desigualdades, dificultades adicionales por estudiar en una escuela pública indígenas y telesecundaria son algunos de los elementos que se analizan en Brechas publicación presentada en estos días por la asociación “Mexicanos Primero” sobre el estado de la educación en México en el 2010.

Este concepto de brecha es definido en el diccionario de la Real academia de la lengua española como “1. Rotura o abertura irregular, especialmente en una pared o muralla. 2. Rotura de un frente de combate. 3. Resquicio por donde algo empieza a perder su seguridad. Hacer brecha en algo. 4. Herida, especialmente en la cabeza”, define muy bien la situación de la educación en este país.

Las brechas, según la organización, son las diferencias en el acceso, trayectoria, egreso y resultados educativos que separan a distintos grupos de población.

El tipo de desigualdades prevalecientes en el país son:

  • La que divide a minorías con trayectorias completas y exitosas, y mayorías sin ellas.

  • La que divide estratos educativos: por condición de salud, pertenencia étnica, densidad y aislamiento de la población, modalidad, sostenimiento… no hay resultados equivalentes.

  • La que divide las prácticas, por un lado, y el logro, por otro: entre estados, entre transferencias condicionadas y éxito educativo, entre condición vigente y tareas asignadas a los maestros.

  • La que divide a México del mundo.

Aquí revisaremos las diferencias que dividen a los estratos, particularmente la que se refiere a la pertenencia al sistema público e indígena.

Según los datos más relevantes encontrados: 

  • 55% de los adultos indígenas no asistieron a la escuela o no completaron la primaria (vs. 29%, nacional).
  • Sólo 3% de ellos completó al menos un año de universidad (vs. 15%, nacional).

 

  • 4 de cada 10 mujeres indígenas son analfabetas (vs. 1 de cada 10, nacional).
  • Su escolaridad promedio es de 4 años (vs. 8 años, nacional).
  • Una de cada dos jóvenes indígenas de 15 a 24 años se dedican de tiempo completo a labores domésticas; sólo una de cada cinco sigue estudiando.

 

Cabe señalar que los estados en los que se encuentran mayores proporciones de población indígena en el país son Oaxaca (16%), Chiapas (10.9%), Veracruz (0.3%), Yucatán (9.6%) y Puebla (9.3), en total suman 56.1 % de la población indígena.

Si se pretende mejorar la equidad educativa, sin duda hay que revisar la oferta que se está haciendo a los pueblos indígenas. El aprendizaje de esos niños es fundamental para lograr ese objetivo.

Alumnos mexicanos son de los que más tiempo pasan en las aulas

.

México forma parte de los 10 países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) cuyos alumnos pasan más horas en las escuelas, con alrededor de 7 mil 500 horas en el salón de clases.

Para hacer la medición de los ciclos escolares, la OCDE hace la siguiente clasificación: por semanas, días, y horas de enseñanza. A su vez, cada una de estas categorías se divide por grupos de edades que están comprendidas de 7 a 14 años y 14 y más.

En medición de semanas, los países que presentaron los valores máximos (en el 2008) fueron Dinamarca (con 42 semanas) y México (con 40 semanas -en educación primaria y secundaria con 42 respectivamente y 36 de educación post-secundaria). En tanto que el promedio de la organización fue de 38 (en primaria y secundaria) y 37 en post-secundaria.

El promedio de días de la OCDE fue 187, 185 y 183 en primaria, secundaria y posterior a la secundaria, respectivamente. Los países que registraron los mayores tiempos fuero Corea con 204 días en los tres niveles, Dinamarca con 200 días en primaria y secundaria y 172 en niveles posteriores.

Según los datos recopilados por esta organización, en la medición del tiempo de enseñanza en horas (en 2010), Israel, Italia, Países Bajos, Australia, Francia, Bélgica, México, Irlanda, Luxemburgo e Inglaterra encabezan la lista en esta categoría al promediar más tiempo de estancia de los alumnos en las aulas, en tanto que Polonia, Estonia y Finlandia son los que menos horas permanecen en ellas.

Los estudiantes de países pertenecientes a la OCDE (datos del 2010), por lo general pasan 6 mil 777 horas de instrucción en las edades de entre 7 y 14 años, de los cuales mil 554 la suman los niños de entre 7 y 8 años, 2 mil 467 de entre 9 y 11 años, y 2 mil 755 entre 12 y 14 años.

Los alumnos mexicanos en las 7 mil 500 horas que pasan en el aula estudian principalmente materias relacionadas con las matemáticas, la lectura y la escritura, y la ciencia.

El problema en estas cifras es que no se corresponde el tiempo que los alumnos pasan en el aula con los resultados de aprendizaje. En México aunque pasen tanto tiempo en el aula, los resultados siguen siendo lamentables.

Puebla, entidad con más escuelas particulares de educación superior

.

En 2010 Puebla se coloca como la entidad que tiene más escuelas privadas de educación superior en el país con 355 escuelas, según los datos de la estadística 911 de la Secretaría de Educación Superior (SEP).

Los reportes de la SEP se clasifican en instituciones y escuelas, considerando que una institución puede estar conformada, a su vez por varias escuelas o que existen únicamente escuelas. Además las instituciones de educación superior están clasificadas por cuatro tipos de sostenimiento: federal, estatal, autónomo y particular.

A nivel general la entidad que tiene más instituciones es el estado de México con 241 instituciones y 381 escuelas, con una matrícula a 309 mil 25 alumnos; seguida por Puebla con 239 instituciones y 462 escuelas, con una matrícula de 189 mil 377 alumnos. En tercera posición está el D.F. con 234 instituciones y 441 escuelas, pero además es la entidad que atiende a la matrícula más grande del país con 484 mil 146 alumnos.

Si se toma como referencia el número de escuelas, la entidad federativa que tiene mayor cantidad es Puebla (462), sitio que había sido ocupado por el Distrito Federal hasta hace unos ciclos escolares. El D.F. es la entidad que concentra la mayor matrícula, seguida por el estado de México, Veracruz y Puebla.

Mientras que los estados que tienen menos escuelas son Baja California Sur y Quintana Roo, ambas con 36 y 48 respectivamente. También ambas entidades con la matrícula más baja del país.

El Distrito Federal tiene 120 escuelas de sostenimiento federal, seguida por Jalisco y Michoacán, ambas con 15 escuelas. En tanto que Colima y Zacatecas sólo tiene 1 escuela con estas características. El D.F., Tamaulipas y Veracruz tienen la matrícula más elevada y Colima la más baja.

El estado de México encabeza la lista de entidades con mayor número de escuelas de sostenimiento estatal con 97, mientras que Puebla tiene 64 escuelas y el estado de Chiapas con 54. En contraparte, el Distrito Federal no cuenta con escuelas de este sostenimiento, mientras Colima sólo tiene 5. El estado de México y Veracruz son las entidades que concentran la mayor matrícula.

El estado de Veracruz cuenta con 106 escuelas de sostenimiento autónomo, seguido por el estado de México y Sinaloa con 49 y 46 escuelas, respectivamente; en tanto que Quintana Roo no tiene escuelas de este sostenimiento. En tanto que el D.F. y el Estado de México concentran la mayor cantidad de alumnos.

Puebla tiene 355 escuelas de sostenimiento particular, 73 más que el Distrito Federal que ocupa la segunda posición con 282 escuelas de ese sostenimiento, seguidos por el estado de México con 223. Las entidades con menos escuelas particulares son Baja California Sur y Colima con 12 y 18 respectivamente. En cuanto a matrícula, la entidad con más alumnos inscritos en este nivel es el D.F., seguido por el estado de México.
Estos datos muestran que a nivel general (todos los sostenimientos), la entidad que tiene más instituciones con más escuelas es el estado de México por cada instituciones hay mil 282 alumnos, mientras que si la distribución se hace por escuelas, entonces la correspondencia es de 811 por escuela.
Siguiendo esta misma lógica, en por Puebla cada institución hay 792 alumnos y por cada escuela hay aproximadamente 410 alumnos.
Para el D.F. las proporciones son: 2 mil 69 alumnos por institución y mil 98 alumnos por escuela.
En Puebla, sólo en el sostenimiento particular se tiene a 31 alumnos por escuela.

 

Situación escolar y laboral de los jóvenes en México

.

Según el estudio realizado por el Instituto Nacional de Evaluación para la Educación (INEE) en sus indicadores 2008, las trayectorias escolares y laborales entre los jóvenes son diferenciales de acuerdo con el grupo de edad al que pertenecen. La mayoría de los jóvenes de 15 a 17 años (grupo de edad que concentra al 24.1% de la población joven) se encontraba asistiendo a la escuela 65.8%, 18% únicamente laboraba y 16% no estudiaba ni trabajaba.

Estos datos se derivaron de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2006.

La situación es diferente entre los jóvenes de 18 a 29 años: sólo 19.3% se encontraba estudiando, la mayoría exclusivamente laboraba (55.8%) y el porcentaje de aquellos que no estudiaban ni trabajaban fue mayor que entre los más jóvenes (24.9%).

 

En cuanto al sexo, la distribución es muy semejante en ambos grupos de edad: (53% hombres y 47% mujeres entre los jóvenes de 15 a 17 años; y 47% y 53%, respectivamente, para el grupo de edad 18-29 anos).

Sólo 65.3% y 35.2% de los jóvenes entre 15 y 17 anos y entre 18 y 29, respectivamente, habían completado su educación básica; mientras que alrededor de 1 474 777 jóvenes de 15 a 17 años y 5 685 912 de jóvenes entre 18 y 29 años no contaban con dicha educación.

El porcentaje de jóvenes que sólo estudia es mayor entre las mujeres que en los hombres en el grupo de edad 15 a 17 años (60.4% respecto a 52.7%) y se vuelve muy semejante cuando se trata de los de 18 a 29 años.

En contraste, el porcentaje de hombres que sólo se desempeña laboralmente es casi del doble en comparación con las mujeres, independientemente del grupo de edad al que se haga mención: 24.4% hombres y 11.3% mujeres entre 15 y 17 años, y 70.7% y 42.7% del grupo 18-29.

De manera semejante, el porcentaje de jóvenes que estudian y trabajan simultáneamente se eleva al tratarse de los hombres en ambos grupos de edad. Es decir, la participación laboral es mayor entre los hombres que en las mujeres, lo que hace que éstos se alejen paulatinamente de la escuela; razón por la cual 12.7% de los hombres entre 15 y 17 años y 23.2% de los de 18 a 29 que sólo trabajaban no habían completado la educación básica.

El porcentaje de mujeres que no estudiaban ni trabajaban fue mucho mayor. 21.1% respecto a 11.3% en el grupo 15-17 años, y 40% y 7.7% en el grupo 18-29 años.

ENIGH confirman que casi 90% de ellas declaró que se dedicaba a quehaceres del hogar. Mientras que los hombres que no se encontraban estudiando ni laborando, más de 50% estaba buscando trabajo y un pequeño porcentaje realizaba trabajo doméstico (14% en el caso de los jóvenes entre 15 y 17 años).

El mayor porcentaje de los jóvenes que no estudiaban ni trabajaban en 2006, no había concluido su educación básica. Se observa que, conforme se incrementa la escolaridad, el porcentaje de jóvenes en esta situación disminuye, dando un indicio de que a mayor nivel educativo alcanzado menor probabilidad de que un joven se encuentre en inactividad tanto económica como escolar (patrón observado en ambos grupos de edad, así como entre hombres y mujeres).

 

A nivel internacional, en 2006 la mayoría de los más jóvenes (15 a 19 años) se encontraban únicamente estudiando (80%, OCDE), mientras que en México sólo 54.9% se encontraba en esta condición. Destacan dos fenómenos ya conocidos: la asistencia escolar de los jóvenes disminuye conforme se incrementa la edad y, paralelamente, se incrementa la participación laboral como única actividad (en la mayoría de los casos acompañada del abandono escolar).