Archiv para octubre, 2010

Asignación de presupuesto a la SEP

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Al finalizar el 2010 la educación en México habrá gastado más de 850 mil millones de pesos, lo que representa casi el 7% del Producto Interno Bruto (PIB), uno de los más altos los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Según los datos más recientes de la OCDE en esa materia, el gasto de México en educación (privada y la pública) como porcentaje del PIB, es del 6.3%, por lo que se ubica entre los países que más invierten en educación, sólo después de Islandia, Dinamarca, Corea, Estados Unidos y Nueva Zelanda. Según cifras del último informe de gobierno el PIB destinado a la educación es del 7.1. Cualquier dato que se tome representa un alto porcentaje (aunque en la Ley General de Educación se establece como meta al 8%).

Para tener una idea de las cantidades que se manejan, se hace referencia a que en 2010, el Congreso federal destinó a los estados, por la vía del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB) casi 234 mil millones de pesos.

De este recurso, cerca del 95% se destina a servicios personales (salarios, honorarios y prestaciones), mientras que arriba del 4% a gastos de operación, quedando únicamente el 0.03% para invertirlos.

La pregunta evidente ante tal situación es ¿qué se puede hacer con esa distribución?

En ella se observa la inequidad y el desperdicio que hasta el momento no se ha podido frenar. En esos gastos personales no se aclaran los montos destinados a comisionados al sindicato, a partidos políticos y muchos más generados por la burocracia y el sindicato.

Haciendo referencia a los datos de la misma organización (OCDE), se observa que México es de los que más invierten pero es de los países más ineficaces en términos de resultados en los alumnos, al posicionarse muy por debajo del promedio del resto de países.

Con todo esto queda claro que México gasta mucho en educación pero no se invierte bien.

Los contrastes del SNI en Puebla. Tercera y última parte

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Mientras que en el país la mayoría de investigadores pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), se dedican al área de biología y química (17%), en Puebla los investigadores pertenecientes a este sistema están en la investigación de las humanidades y la ciencia de la conducta (33%), según datos incluidos en el padrón del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT).

Áreas de conocimiento

Los científicos del sistema nacional se distribuyen en las siete áreas del conocimiento reconocidas por este organismo:

I: Físico-Matemáticas y Ciencias de la Tierra.

II: Biología y Química.

III: Medicina y Ciencias de la Salud.

IV: Humanidades y Ciencias de la Conducta.

V: Ciencias Sociales.

VI: Biotecnología y Ciencias Agropecuarias.

VII: Ingenierías.

La distribución es la siguiente: 2 mil 708 en las físico matemáticas y ciencias de la Tierra; 2 mil 904 en biología y química; mil 592 en medicina y ciencias de la salud; en humanidades y ciencias de la conducta se ubican 2 mil 466 investigadores, en ciencias sociales suman 2 mil 616; mil 864 en biotecnología y ciencias agropecuarias, y 2 mil 448 en ingenierías

Fuente: Elaboración propia con datos del SNI 2010

En Puebla, la principal institución que concentra a los investigadores es la BUAP. A diferencia de la tendencia nacional, aquí el área de conocimiento más socorrida es la IV (Humanidades y Ciencias de la Conducta); mientras que la que tiene menos investigadores es la Medicina y Ciencias de la Salud (5%).

Desigualdad de género

Otra disparidad en el sistema es el número de plazas para mujeres dentro de la investigación mexicana, pues sólo 31.38 %, es decir, 4 mil 707, de los miembros del SNI lo son, contra una gran mayoría masculina (9 mil 852).

Fuente: Elaboración propia con datos del SNI 2010

No hay jóvenes

La edad del investigador mexicano promedio es de 40 a 49 años, donde se concentra casi 35 por ciento total (5 mil 116 integrantes), mientras la presencia de científicos jóvenes es prácticamente inexistente: sólo 18 hombres y 14 mujeres menores de 30 años tienen un grado en el SNI, esto es, 0.21 por ciento. Además, hay 3 mil 357 investigadores de 30 a 39 años, 4 mil 130 de entre 50 y 59 años, mil 451 de 60 a 69 años y 473 mayores de 70 años.

Los contrastes del SNI en Puebla. Segunda parte

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La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) se encuentra entre las primeras 6 instituciones que tiene más número de docentes pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Formar parte de este grupo privilegiado de investigadores significa un reconocimiento académico además garantizar estímulos económicos.

En esta serie de notas se presentan algunos de los principales contraste que este sistema presenta a nivel nacional y particularmente en el estado de Puebla.

Instituciones con más investigadores

En cuanto a las instituciones, las que captan el mayor número de investigadores son: la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y su Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV); así como las instituciones estatales como la Universidad de Guadalajara (U de G), la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), la Universidad Veracruzana (UV), la Universidad de Guanajuato (UG) y la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).

Mayoría de investigadores en el nivel I

Sin incluir al D. F., Puebla es la tercera entidad que cuenta con el mayor número de investigadores SNI nivel III, con 42 (2.98% con respecto al total nacional), solamente detrás de Morelos y Guanajuato.

En Puebla, se encuentra la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la cual destaca por ser de las 6 instituciones más importantes del país, por el número de investigadores SNI, en todos sus niveles (361), que laboran en ella. También en el estado están instituciones con reconocimiento nacional por su formación en investigación, INAOE y COLPOS:

Mientras en las instituciones públicas de educación superior se agrupa el mayor número de investigadores reconocidos por el SNI, 490 (83.90 %), en las instituciones privadas sólo labora 14.90%, es decir, 87 miembros del SNI.

Los contrastes del SNI en Puebla

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Primera parte

En México sólo 16 de cada 100 académicos (de tiempo completo) pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI). La presión por ser miembros de este sistema tiene que ver no solamente con el reconocimiento y prestigio que da pertenecer al grupo privilegiado de investigadores sino que además los estímulos económicos constituyen una poderosa razón para querer formar parte de él, ya que ellos representan hasta 57 % del ingreso promedio mensual de un científico.

Con la creación del SNI por el Gobierno Federal (Diario Oficial de la Federación el 26 de julio de 1984), se estimuló y diversificó la producción científica en el país, sin embargo también ha generado grandes contrastes y vicios que cada vez son más evidentes.

Ubicación: alta concentración
Desde su creación la mayoría de los investigadores desarrollan sus actividades en instituciones del Distrito Federal (D. F.), tan sólo en ese año representaron el 80.0 % del total. Aunque cada vez más miembros del SNI se encuentran trabajando en instituciones ubicadas en las entidades federativas.

En 2010 el D. F. tiene registrados al 38.40 % y las entidades federativas el 61.60 %.

 

La gran mayoría de los investigadores se concentran en seis estados del país y cinco instituciones públicas de educación superior, tan sólo en 2008, el 40 % se encontraba en el Distrito Federal, seis por ciento en el estado de México, 5.2 en Jalisco y Morelos, 3.7 en Puebla y 3.5 por ciento en Nuevo León.

Economía del conocimiento

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La Fundación Este País, ha diseñado el Índice de Economía del Conocimiento (IEC), para analizar en qué medida México cuenta con las características necesarias para transitar hacia una economía basada en el conocimiento y competir favorablemente en ella.

Este índice fue construido con base en la Metodología de Evaluación del Conocimiento (MEC) del Banco Mundial, el cual incluye 20 variables en cinco dimensiones:

 

Los valores que se establecen en el IEC van del 0 al 10, donde 0 es el más bajo y 10 el más alto.

Los diez mejores lugares fueron ocupados por países como Suecia, Finlandia, Canadá y Estados Unidos, mientras que México se ubicó en la posición 59 de un total de 140 países. En América Latina Chile y Brasil están mejor posicionados ocupando las posiciones 39 y 54, respectivamente.

El IEC también permite conocer las posiciones por entidades federativas:

Algunas de las principales conclusiones son, que a nivel nacional, es necesario participar activamente en la economía del conocimiento para generar nuevas fuentes de riqueza y desarrollo.

Se necesita producir más conocimiento en más lugares de mayor calidad y con estándares internacionales.

Además, la revaloración del conocimiento es tarea apremiante si se quiere remontar estos resultados.

A nivel estatal, los gobiernos necesitan tener sus propias estrategias vinculadas con sus oportunidades y vocación productiva.