Archiv para noviembre, 2009

Atención educativa en la primera infancia en América Latina

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En los países del sur del continente el acceso a la educación para los niños de 5 años se encuentra cerca de ser universal, en tanto sólo abarca a la mitad de los niños en la región conformada por Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador. En países como México o Brasil, se observa una diferencia menor entre las áreas urbanas y rurales. Estos son algunos de los datos que se pueden encontrar en el informe sobre tendencias sociales y educativas en América Latina, publicación anual elaborada por el Sistema de Información y Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL).

En el informe titulado “Primera infancia en América Latina: la situación actual y las respuestas desde el estado. Informe sobre tendencias sociales y educativas en América Latina 2009”, dado a conocer en noviembre del presente año, se realiza un análisis de la información sobre la oferta educativa destinada a la primera infancia (niños de 0 a antes de los 6 años), observando sus características y tendencias.

El acceso de los niños a la escuela antes de los 6 años responde a un patrón social (ricos y pobres) y geográfico (rural y urbano) muy pronunciado: las probabilidades que tienen los niños y las niñas de 5 años de asistir a la escuela cuando nace en hogares mejor posicionados en la estructura social son mayores que las de los niños y las niñas pobres.

Mientras que la expansión de la escolarización entre los niños de 5 años en las áreas urbanas es muy superior al de las zonas rurales. A esta edad, ocho de cada diez niños se encuentran escolarizados; esta proporción supera al 85% en las áreas urbanas y no alcanza a siete de cada diez niños en las zonas rurales o entre aquellos que provienen de los sectores socialmente rezagados.

Otro de los hallazgos del informe es el referente al clima educativo del hogar, como mayor educación de los padres: según el origen de los niños, se observa que casi el 30% tiene mayores probabilidades de ser escolarizados cuando sus padres tienen un mayor nivel de instrucción. De esta manera, en los países centroamericanos, la asistencia a la escuela de los niños más pobres representa menos de la mitad que la de los niños provenientes de hogares con mayor capital educativo.

En cuanto a los datos relacionados con la asistencia a escuelas públicas o privadas se tiene que siete de cada diez niños asisten a una institución pública. Nuevamente se observan diferencias muy pronunciadas según el área geográfica y el hogar de origen.

En las áreas rurales, la prevalencia del sector público entre los niños escolarizados es mucho mayor que en las áreas urbanas. A la vez, la proporción de niños escolarizados provenientes de los hogares mejor posicionados en la estructura social en el sector privado es el doble que entre los niños más pobres.

México, Brasil, Costa Rica y Panamá son los países donde la escolarización en el sector privado es menor. Apenas dos de cada diez niños de 5 años escolarizados asisten a una institución privada, en contraste con los países centroamericanos, donde esta relación asciende a cinco de cada diez.

Cualquiera sea el país en que un niño nace, si forma parte de los sectores más acomodados de la sociedad obtendrá una oferta educativa adecuada. En cambio, si un niño es pobre, su situación educativa variará en función del país donde le tocó nacer o vivir su infancia, pues no todos los países pueden garantizarle una oferta educativa adecuada.

El papel que cumple la oferta pública o privada es distinto según el país del que se trate. En aquellos países donde el sector público logró una oferta adecuada que llega a cubrir al conjunto de la sociedad, la oferta privada no constituye más que una opción de aquellos que puedan pagarla.

Destacan los casos de México, Brasil y Costa Rica, quienes presentan elevadas tasas de escolarización en el nivel inicial, con un porcentaje muy alto de niños en el sector público, y con un sector privado al que sólo recurren los sectores medios y altos de la sociedad. Fenómeno que en México se explica debido a la obligatoriedad de la educación de los niños a partir de los 3 años.

Crisis económica y sus efectos en la niñez

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En México, 60% de los niños vive en la pobreza, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), razón por la cual se prevé que más niños y adolescentes abandonen la escuela para incorporarse al mercado laboral.

Durante el mes de septiembre la UNICEF y el Consejo Nacional de Evaluación (CONEVAL) realizaron el foro “El impacto de la crisis económica en los niños y adolescentes”, en donde se tocaron aspectos importantes como el impacto de la crisis en la educación de esa población.

Los expertos señalaron que la crisis afecta el ingreso familiar, lo que supone que más miembros de la familia tienen que salir a compensarlo, y en muchos de los casos son los niños quienes cumplen esta tarea.

Fuente: Estimaciones de CONEVAL con base en las ENIGH 1992-2008

Cuando los niños ingresan al mercado laboral abandonan la escuela o reducen sus horas de estudio, lo que perjudica sus posibilidades de formación y si su nivel educativo no es bueno las posibilidades de tener buenos empleos y remuneración se reducen. Se trata de uno de los sectores de la población más vulnerable.

En México, la pobreza en la población adulta es de 47 %, lo que aumenta a casi 60 % en los niños.

En América Latina y particularmente en México uno de los aspectos que ha afectado en la economía son las remesas que van a la baja y las economías pequeñas son las más vulnerables a esta variación:

Según datos de la ONU, entre 1990 y 1995 murieron 55 millones de niños por situaciones que podrían haberse prevenido con acciones que costaban menos de un dólar.

Aunque no se han cuantificado los efectos que la crisis económica tendrá en la infancia mundial, se considera que si en periodos regulares millones de niños mueren a causa de la pobreza, con la crisis, el panorama se verá más afectado.

Con la caída en empleo, ingresos y remesas las consecuencias esperadas son:

  • Inasistencia escolar
  • Deserción escolar y trabajo infantil
  • Desnutrición
  • Mortalidad infantil

Se pronostica que habrá mayor deserción escolar, ya que las familias los sacarán para ponerlos a trabajar.

Fuente: “Características socioeconómicas e impacto de la crisis económica global sobre la niñez en México” John Scott, CIDE 2009

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha dado a conocer que en el mundo trabajan 218 millones de niños, de los cuales, 6 millones viven en América Latina y 3 y medio millones son mexicanos.

Presupuesto para la educación

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La educación en el presupuesto de egresos 2010, aprobado por la Cámara de Diputados a la 1:54 a.m. del martes 17 de noviembre, presenta un incremento del 2.5% con respecto al año anterior.

Felipe Enríquez Hernández (del PRI) afirmó que “… se aumentan los recursos para educación, infraestructura carretera, recurso hidráulicos, salud, seguridad pública, además de que garantiza el seguro popular”.

Aunque se reconoce que el presupuesto autorizado a la educación es prioritario, también hay que señalar que en la distribución no todos los sectores salieron beneficiados: Para las escuelas normales la asignación no llega a 500 millones de pesos, en tanto que las universidades interculturales sólo recibirán 50 millones y para infraestructura educativa se destinó 2 mil 845 millones de pesos.

El problema no sólo está en la baja asignación de recursos para algunas instancias educativas, también se refleja en el destino que tienen estos recursos, por ejemplo una cantidad considerable de la reasignación de educación básica, 3 mil 954 millones de pesos, estará dirigido a becas del programa Oportunidades, que hasta el momento no ha demostrado su eficacia.

Otro de los organismos más afectados es la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), según expresó Romualdo López Zárate (La Jornada, 19 de noviembre) la reducción de recursos extraordinarios otorgados a esa institución afectará los diversos proyectos, se pasó de 600 millones a 67 millones de pesos.

Por su parte la Secretaría de Hacienda aseguró que en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo año tiene diversos mecanismos que transparentará la rendición de cuentas del ejercicio del gasto público.

Cabe destacar que el presupuesto había sido afectado desde que la comisión encargada de distribuir gastos no aprobó las asignaciones adicionales, por 21 mil 441 millones de pesos, solicitada por la Comisión de Educación y Servicios Educativos de la Cámara de Diputados.

En esta petición se contemplaba que para el nivel básico se destinaría una ampliación de 3 mil 662 millones de pesos. La instancia más afectada es la Comisión Nacional de Libros de Textos Gratuitos (CONALITEG), así como algunos programas como Fortalecimiento a la Educación Temprana y el Desarrollo Infantil, entre otros (información de La Jornada, 15 de noviembre).

De esta manera, una de las áreas más descuidadas en la asignación de recursos es la educación básica, que sin duda tendrá consecuencias en todos los niveles educativos.

Urge mejorar la gestión educativa en Puebla

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Puebla ocupa el lugar veintiuno a nivel nacional en cuanto a extensión territorial y es la quinta entidad más poblada con 5 millones 538 mil 621 habitantes. El estado se ubica en el lugar 25 de acuerdo a la proporción de personas de entre los 15 y los 64 años que cuentan con su educación básica concluida, son algunos de los datos a los que se hace referencia el reporte de la asociación Mexicanos Primero, denominado “Contra la pared, Estado de la Educación en México 2009”.

Lo que revela el estudio es que existe una relación directa entre las limitaciones en los resultados educativos de los alumnos y sus posibilidades a futuro de tener empleos bien remunerados, productivos, un mejoramiento en las condiciones de bienestar en general.

El estudio hace un comparativo nacional, basado en el Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI), que como se mencionó en la pasada nota (“Cuesta mucho, pero rinde poco”), se basa en:

Resultados en los alumnos

  • Aprendizaje
  • Eficacia
  • Permanencia

Procesos de gestión educativa

  • Profesionalización de los docentes
  • Supervisión
  • Participación de los padres en la escuela

Este índice compara el desempeño de los estados para tratar de ofrecer una educación incluyente y de calidad. Adicionalmente, a los resultados obtenidos por entidad los contrasta con lo que deberían alcanzar, basados en su contexto socioeducativo.

Los niveles de desempeño que se marcan en el estudio son: muy alto, alto, esperado, bajo y muy bajo.

En los resultados de la comparación el caso de Aguascalientes es notable, en cada uno de los criterios utilizados esa entidad se separa del resto, logrando tener, tanto en primaria como en secundaria, un nivel muy alto. Mientras que en el otro extremo también destacan pero por su baja calidad, las entidades de Michoacán y Oaxaca.

Los resultados de primaria y secundaria pueden ser muy diferenciados, es decir que se puede tener algún estado con muy buenos resultados en primaria y con regulares o malos resultados en secundaria o viceversa.

Así en el caso de Puebla, en primaria apenas se hace lo que es esperado de ella colocándose en la posición 12, mientras que en secundaria tiene un desempeño alto, logrando la cuarta posición.

El mejoramiento de un nivel a otro no necesariamente refleja que la educación se vaya mejorando conforme se avance en el sistema educativo, también puede deberse a que una alta deserción en primaria hace que en secundaria esté los alumnos seleccionados y por tanto sus resultados sean mejores.

¿Cuáles son los elementos que han llevado a Puebla a esos resultados?

Resultados en los alumnos

En los resultados de aprendizaje, es decir del nivel de conocimientos y capacidades conseguidos por los alumnos, el ordenamiento se basa en los elementos arrojados por las pruebas como ENLACE y PISA. En primaria Puebla se ubica en la posición 9, en tanto que en secundaria se ubica en la sexta, es decir que se encuentran con un buen resultado.

La eficacia se refiere a la capacidad del sistema educativo local por conseguir que todos los alumnos culminen su educación básica y que lo hagan en los tiempos que marca la norma. En este rubro se observa que los resultados de Puebla en primaria son buenos, colocándose en la quinta posición, en tanto que en secundaria el desempeño sólo es el esperado y su ubicación es en el puesto 12.

La permanencia se define como la capacidad del sistema educativo de lograr que tanto niños como adolescentes se mantengan en la escuela. Aquí Puebla, en primaria, se encuentra entre las entidades que hacen sólo lo que se espera de ella, se ubica en la posición 12, mientras que en secundaria se incrementa notablemente su desempeño, logrando ubicarse en el segundo lugar, logrando con ello un alto desempeño.

Procesos de gestión

La profesionalización docente básicamente mide el desempeño del sistema educativo para mantener a sus maestros con una actualización certificada. En este aspecto es en donde Puebla tiene los niveles más bajos de rendimiento, en primaria se va hasta la posición 27. Los maestros de secundaria ya están mejor actualizados, por lo que se ubican en la posición 10, aunque su rendimiento es sólo el esperado.

Supervisión se refiere al adecuado seguimiento de las necesidades de las escuelas. Cabe destacar que en ninguno de los niveles se ubican entidades con muy alto desempeño, además de que varias de ellas se ubican con características muy similares por lo que existen “empates” en la primera posición. Puebla tiene un nivel bajo de desempeño de la supervisión y se ubica en el lugar 24 en primaria, en tanto que en secundaria muestra una ligera recuperación y pasa a la posición 19. En Puebla el 88.21% de las zonas escolares de primaria se compone de menos de 20 escuelas y en secundaria el 92.90%.

La participación en la escuela, mide el esfuerzo del estado para activar el compromiso de padres de familia y comunidad con la educación de los niños. Este es uno de los aspectos en donde el estado está peor, tiene un nivel bajo de participación en primaria y se ubica en el lugar 25. En secundaria se observa una ligera recuperación pasando al nivel esperado de desempeño y ocupa la posición 19.

A pesar de los bajos niveles de desempeño en los indicadores de procesos de gestión, los alumnos poblanos de primara y sobre todo de secundaria alcanzan niveles altos de desempeño en aprendizaje, pero además también permanecen y acaban en tiempo cada uno de los niveles escolares.

Si las autoridades educativas lograran mejorar la gestión educativa es altamente probable que el logro en los aprendizajes de los alumnos serían todavía mejores. El reto para la entidad parece estar centrado en alcanzar en sus procesos de gestión al menos los niveles de desempeño que se espera de ellos (con relación a su contexto poblacional).

Cuesta mucho, pero rinde poco

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“Cuesta mucho, pero rinde poco” es una de las frases con la que Denise Dressser calificó a la educación de este país, durante la presentación del reporte de la asociación Mexicanos Primero, denominado “Contra la pared, Estado de la Educación en México 2009”. El estudio tiene la intención de ofrecer una visión de la situación que guarda actualmente la educación en el país. En una primera parte se presenta “Una generación herida. Los que perdemos”, referente al rezago educativo, que constituye la primera superficie de la pared con la que se topa una persona y que muchas de las veces termina en deserción.

A lo largo del reporte hay una clara demostración de que la prioridad para el sistema no es el niño que ingresa a la escuela, sino que los derechos de un gremio (a través de avances en prestaciones, de privilegios, etc.) están sobre los derechos de los niños. En este trabajo se puede encontrar el Índice de Desempeño Educativo Incluyente, que es un comparativo entre las entidades federativas, a partir de los resultados en los alumnos: aprendizaje, eficacia y permanencia (de reportes de pruebas como ENLACE y PISA); así como aspectos sobre gestión educativa: si los docentes están actualizados, si los supervisores hacen su trabajo y si hay participación de los padres en la escuela. En el primer aspecto, los resultados de los alumnos, es suficiente con revisar algunos datos de las principales pruebas de evaluación aplicadas en el país, para corroborar los resultados tan lamentables:

El trabajo aborda el aspecto sobre gestión educativa con un estudio sobre el Primer Concurso Nacional para el Otorgamiento de Plazas Docentes, que fue uno de los puntos fundamentales de la Alianza por la Calidad firmada entre el gobierno y el sindicato de trabajadores de la educación. Lo que se puede destacar del primer concurso es que no se pusieron a concurso las plazas que debieron haberse puesto. Y de las que se concursaron, los resultados del examen son lamentables. Uno de los parámetros que estableció el concurso fue una estandarización, a partir de la calificación más alta tomada como de cien y de ahí las calificaciones subsecuentes. Hubo aspirantes que alcanzaron una plaza con 16 aciertos en un examen de 80.

El estudio destaca que en general apenas el 10 % de los sustentantes, tendría una calificación aprobatoria si se hubiera dejado el parámetro limpio del 70 %. Aunado a lo anterior, hay que destacar que, no se cuenta con una base de datos confiables para saber el número de maestros que hay en el país, cuándos de ellos tienen doble turno, quiénes están en comisión (en el sindicado o en áreas administrativas), cuántos años llevan laborando, cuál es su sueldo, entre los aspectos más relevantes. En resumen, lo que se observa con claridad en este reporte es que la educación en México, el aparato educativo del Estado, está al servicio, en primer lugar, de los profesores, luego de los políticos y al final de los estudiantes. La educación cuesta mucho (en aspectos que van más allá de lo económico) pero efectivamente está rindiendo poco.

Investigación científica en México

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Según datos dados a conocer en abril de este año por el director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Enrique Villa Rivera, México aún no pasa del 0.4 % del producto interno bruto (PIB) destinado a la investigación y el desarrollo tecnológico. Uno de los porcentajes más bajos de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Uno de los temas centrales que explica el por qué México se ha quedado estancado, respecto a otros países en desarrollo científico, es el porcentaje de dinero que gasta en su educación superior y en la formación de científicos y tecnólogos, además de que en este país no ha sido planificado el crecimiento de investigadores, como se observaba en las notas anteriores del “Perfil del SNI en Puebla”.

Para tratar de ejemplificar esto, se toma el caso de la influenza AH1N1. Durante algún tiempo se dijo que la enfermedad se generó en México y hasta recibimos reconocimientos por la forma correcta de tratar la enfermedad (según autoridades nacionales); sin embargo a varios meses del brote de la enfermedad, algunos países están ya en condiciones de aplicar la vacuna a sus ciudadanos. Mientras que México ha tenido que ejercer presión internacional para obtener vacunas.

Según lo mencionado en los medios, se empezará a vacunar a trabajadores del sector salud y un millón de ciudadanos en diciembre de este año y se prevé que para febrero próximo se tendrán el resto de vacunas que originalmente se habían planteado.

Se puede observar en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) que una de las áreas menos atendidas es la de medicina y ciencias de la salud.

Considerando las áreas 3 de medicina y ciencias de la salud y 2 que incluye las disciplinas de Biofísica, Biología Celular, Biología Molecular, Bioquímica, Farmacología, Fisiología Humana, Genética, Inmunología, Medicina Clínica, Microbiología, Tecnología de la alimentación y Virología, del SIN; apenas se contabilizan 168 investigadores de un padrón de 15 mil, lo que equivale a decir que de cada 100 investigadores 1 se dedica a estas áreas en mención.

Los países del mundo han demostrado que, a pesar de que se consideró que en México se originó el virus, en el desarrollo de la vacuna impera la lógica de primero nosotros. Mientras que México no ha sido capaz de tener una comunidad científica y tecnológica suficiente para generar conocimiento y aplicaciones prácticas para defender sus propios intereses.

Continuando con el tema del SNI y agregado a lo anterior, hay que subrayar que sigue persistiendo el centralismo. No es casualidad que la mayor cantidad de investigadores se encuentren en el Distrito Federal (44 de 168), mientras que en el estado de Puebla tan sólo hay 6 y que en Baja California Sur y Quintana Roo no se cuente con algún investigador en el área 3.

Algunas de las conclusiones inminentes después de ver estos datos son: que el país necesita la formación de científicos como una política de Estado, que como tal se sostenga a lo largo de los años, es decir que sea sistemática. Se necesita una formación de científicos en los temas más importantes del país.

Un programa a largo plazo que pueda planificar con claridad que se necesitan científicos en genética, por ejemplo, o los suficientes biólogos y médicos para que temas como el control de nuevos virus, brotes epidemiólogos, etc., se tengan cubiertos.

Hace falta además que, en esta política de Estado, se redistribuya regionalmente las oportunidades y que no se sigan concentrando en el Distrito Federal.