Archiv para mayo, 2009

¿Cuánto dinero destinan las familias mexicanas a la educación?

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Las familias mexicanas sólo destinan el 9% de su ingreso anual a gastos relacionados con la educación, mientras que el 18% lo invierten en comida; 11% en vivienda y 11% adicional en el pago de deudas, según lo revela la Primera Encuesta sobre Cultura Financiera en México, que realizaron Banamex y la UNAM en el 2008.

El trabajo se llevó a cabo sobre una muestra de dos mil 49 hogares mexicanos (76.5% en zonas urbanas y 23.5 % en zonas rurales) y recopiló información sobre las características del hogar, la percepción del dinero y los gastos del hogar, el conocimiento de productos y el ahorro, el crédito y las fuentes de ingreso.

De acuerdo con la encuesta, en el país existe una prioridad en las necesidades inmediatas como alimento y vivienda, a la par de que las familias carecen de una visión de mediano a largo plazo y no saben planear financieramente.

Esta información es complementada con los datos de la encuesta de Seguros Monterrey New York Life y la firma Alduncín y Asociados, realizada en el mismo año. Según esta encuesta el 92.1% de los entrevistados piensa que los gastos de la educación profesional es responsabilidad de los padres. El 5.2% opina que este pago corresponde a los propios hijos, mientras que 2.7% piensa que es responsabilidad de otros miembros de la familia.

La educación es la mejor herencia que los padres pueden dejar a los hijos, según el 79.2% de los encuestados por Seguros Monterrey. En consideración, siguen las propiedades (11.5%) y el dinero (6.1%).

Las mujeres piensan más en la preparación académica que los hombres, ya que 8 de cada 10 lo considera una prioridad, contra el 7 de cada 10 de ellos.

Esta encuesta revela que el 49% considera que los padres de hoy ahorran para pagar la universidad de sus hijos cuando éstos sean grandes.

El 88% de los mexicanos considera que una carrera universitaria es un factor muy importante para el futuro, aunque sólo 6.3% tiene un seguro educativo.

El 77% de los mexicanos cree que un seguro educativo brinda el apoyo necesario para cubrir estos gastos; sin embargo no cuentan con él. Esta información es corroborada en la Encuesta realizada por Banamex-UNAM, en ella se muestra que a un considerable número de mexicanos (25% de los encuestados) piensa que, idealmente, es necesario tener un seguro en educación.

La inversión sigue siendo poca, ante los requerimientos de esta sociedad y en cuanto al aspecto del seguro de educación, es difícil en un país en donde hay que considerar primero en satisfacer las necesidades básicas inmediatas (alimentación y vivienda).

Libros vs televisión

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El 48 % de su tiempo libre los mexicanos lo dedican a ver la televisión

En México se vive en una cultura que privilegia la televisión sobre la lectura. Por cada hora de lectura, las familias de este país ven 10 horas de televisión, como su entretenimiento favorito.

En promedio el 40% de tiempo libre, en los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo dedican a ver la TV o el escuchar la radio. México es el país que tiene el un máximo porcentaje, 48, de tiempo libre dedicado a la TV, mientras que el mínimo, del 25%, lo tiene Nueva Zelanda.

Estos datos que se pueden encontrar en el estudio “La sociedad en un vistazo” (Society at a Glance) y en la nota de México de la OCDE.


Fuente: OCDE

El tiempo libre se agrupa en cinco categorías: entretenimiento multimedia en casa (TV o radio), otros pasatiempos (uso recreacional de internet, conversaciones telefónicas, juegos de computadora, artes y manualidades, paseo de mascotas, y cosas así por el estilo), el visitar y/o salir con los amigos (tanto en lugares públicos como privados), participar y/o asistir a eventos (tales como conciertos, cine, museos, etc.), y los deportes (participación en actividades físicas regulares, individual o en equipo).

En un ambiente de este tipo ¿qué hace la diferencia entre lectores y no lectores?

La afición por la lectura empieza, casi siempre, desde el nacimiento o incluso antes, cuando se está expuesto a ambientes que propician esta actividad. Estudios al respecto señalan que las familias que tienen libros clásicos, literatura o poesía (es decir, más allá de los libros de texto o religiosos), desarrollan mejores ambientes de aprendizaje y, por tanto, mejores lectores (y por tanto educandos).

El número de libros en casa es un indicador que se ha señalado en los resultados de pruebas como PISA o EXCALE (exámenes estandarizados) como significativo para el aprendizaje. Desde luego que el número de libros en casa por sí mismo no produce a los lectores ni los aprendizajes. Más bien, se trata de identificar los ambientes en donde es más probable leer, en donde se refleja que los padres poseen un nivel educativo más elevado y en donde leen.

La lectura es una habilidad, que sólo se vuelve competencia cuando existe la interpretación de la lectura, la indagación y la asociación de lectura con escritura (fundamental para la producción de nuevos escritos). No se puede convertir la habilidad en competencia si no se le da valor a la lectura.

El placer de la lectura

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Es común escuchar que la clave para que los niños lean es inculcar, promover o estimular el hábito de la lectura.

Según la definición del Diccionario de la Lengua Española (Vigésima segunda edición, consultada en línea), el hábito es el modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.

Nada más lejano al placer que un hábito. La lectura es un placer, una diversión, una distracción y no un hábito.

Cuando los padres o la gente que rodea a los niños, no asocian la lectura con la diversión, el placer y el entretenimiento, surge el verdadero problema. Para muchos adultos, la lectura es una obligación. En casa se refuerza la idea de que hay que leer, aunque sea aburrido.

El resultado de esta concepción sobre la lectura es evidente, según la Encuesta Nacional de Lectura (CONACULTA, 2006), 43.6% de los entrevistados reportan no leer libros. De éstos, menos de la tercera parte (30.4%) los ha leído en algún momento de su vida, mientras que el 12.7% dijo nunca haber leído libros.

A la pregunta de para qué sirve la lectura, tres cuartas partes asocian la lectura con el aprendizaje y uno de cada 10 para ser culto. Como se consideraron hasta 2 respuestas por cada entrevistado, al considerar a ambas, la opción de divertirse pasó del 5.4% al 21.4%, pero esta opción sigue siendo la tercera en importancia:

Afortunadamente, aun existen casos en donde se ha entendido que a los niños hay que dejarlos leer lo que les interesa, lo que les preocupa, lo que les gusta. “El pueblo en el que los chicos prefieren los libros a la computadora” es el título de un artículo publicado el 18 de mayo en La Voz.com.ar (http://www.lavoz.com.ar).

En Los Matorrales, un pueblo de apenas mil habitantes, ubicado a 100 kilómetros de Córdoba, Argentina, los niños prefieren pasar las tardes en la biblioteca para leer cuentos o revistas infantiles, que estar en la computadora.

En el artículo se puede leer “Para calmar a quienes creen que está llegando el fin del libro de papel o que los niños ya no leen fuera de la escuela, en este pueblo los tres cybers que abrieron debieron cerrar al poco tiempo y el encanto que a muchos chicos suele causarles un nuevo juego en la computadora parece ser reemplazado por el asombro de dar vuelta la página de un libro de cuentos”.

Una prueba que parece confirmar que los niños han encontrado la lectura como forma de recreación, es el hecho de que hace casi dos años no hay ni un cyber en la localidad. Aunque es cierto que muchas familias tienen conexión a internet en sus casas, las computadoras no le han quitado espacio a los libros.

La responsable de la biblioteca relata: “Los chicos vienen todos los días a leer a la biblioteca, incluso antes que abramos ya nos están esperando. Tenemos dos computadoras pero las utilizan muy poco y a nadie se le ocurre preguntar si pueden usarlas para jugar. Prefieren los libros; en serio”.

Una psicóloga que vive en Los Matorrales, explica la asistencia de los niños a la biblioteca: “Los chicos van a leer, pero también a pedir contención, ya que algunos de ellos tienen problemas de conducta. Por eso es muy importante que las personas que estén a cargo del lugar les presten mucha atención y les dediquen tiempo, de lo contrario no volverían. Además, les es grato llegar a un lugar donde hay mucho material dedicado exclusivamente a ellos, que sienten como propio. Sin embargo, y de todos modos, me sorprende la gran motivación que tienen por los libros”.

En México, es en la infancia y la adolescencia cuando se lee más, es por esta razón que es importante no obligar a los niños a leer, sino a fomentar el principio de que la lectura es ante todo un placer.

Aumenta la participación privada en educación superior

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México es uno de los países donde más se incrementó la inversión privada en educación superior en un periodo de 5 años (2000 a 2005), según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La educación pública aumentó 19 % y la privada 106 % en el mismo periodo.

Estos datos se puede leer en el informe Panorama de la educación 2008, publicado por la OCDE este año. En él se destaca que México destina más dinero a universitarios -6 mil 402 dólares anuales y 21 mil 816 dólares en toda la formación- que a los alumnos de primaria o secundaria, sin embargo la inversión representa sólo poco más de la mitad del promedio que los países miembros del organismo destinan a este mismo nivel (11 mil 512 dólares anuales). Mientras que Estados Unidos destinan 24 mil 370 dólares.

El estudio también señala que a pesar del aumento que ha registrado esta inversión privada, el promedio sigue siendo mayoritariamente público del 86%.

Los recursos privados invertidos en las instituciones de educación superior (IES) representan, en México, 27 % del gasto total. En Australia, Japón, Estados Unidos e Israel, es de al menos 50 %, mientras que en Corea y Chile es de más de 75 %.

En el informe se puede leer que la inversión privada es tan alta que se puede poner entre comillas la afirmación de que la educación superior es primordialmente responsabilidad del Estado.

En el caso de Puebla, este hecho no resulta ajeno, según los datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) estatal, del total de 198 instituciones que tienen registradas en las estadísticas de inicio de cursos 2008-2009, 8 de cada 10 instituciones son de sostenimiento privado.

La OCDE señala que aunque exista una mayor presencia de la inversión privada en la educación superior, esto no se traduce en educación eficiente: más dinero no basta para mejorar la calidad, las inversiones deben ser en aspectos estratégicos.

Según el organismo multinacional, se tiene un potencial para mejorar 22 % los resultados del aprendizaje, aunque se mantenga el mismo nivel de recursos, lo que se necesita es hacer mejor uso de los recursos.

Uso de psicotrópicos en el aula

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El Senado aprobó, el pasado 3 de marzo, la modificación a la Ley General de Educación para sancionar a profesores y autoridades que durante la jornada escolar, sin prescripción médica ni autorización de los padres de familia, administren medicamentos psicotrópicos a niños considerados con problemas de conducta o de atención.

La reforma que ahora pasó al Ejecutivo federal, además propone sanciones a las autoridades educativas que condicionen la asistencia a clases a los alumnos que no se sometan a tratamientos médicos específicos, derivados de problemas de aprendizaje relacionados con la conducta.

La iniciativa, que en varias ocasiones se detuvo y se devolvió a ambas cámaras, quedó expresada de la siguiente manera:

“PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE ADICIONAN LAS FRACCIONES XIII, XIV Y XV AL ARTÍCULO 75 Y UNA FRACCIÓN III AL ARTÍCULO 76 DE LA LEY GENERAL DE EDUCACIÓN
ARTÍCULO ÚNICO.- Se adicionan las fracciones XIII, XIV y XV al artículo 75 y una fracción III al artículo 76 de la Ley General de Educación, para quedar como sigue:
Artículo 75.- Son infracciones de quienes prestan servicios educativos:
l. a XII.-…..
XIII.- Administrar a los educandos, sin previa prescripción médica y consentimiento informado de los padres o tutores, medicamentos que contengan sustancias psicotrópicas o estupefacientes;
XIV.- Promover en los educandos, por cualquier medio, el uso de medicamentos que contengan sustancias psicotrópicas o estupefacientes, y
XV.- Expulsar o negarse a prestar el servicio educativo a niñas, niños y adolescentes que presenten problemas de aprendizaje, condicionar su aceptación o permanencia en el plantel a someterse a tratamientos médicos específicos; presionar de cualquier manera a los padres o tutores para que acudan a médicos o clínicas específicas para la atención de problemas de aprendizaje de los educandos.

Artículo 76.-…
I. y ll.-…
III.- En el caso de incurrir en las infracciones establecidas en las fracciones XIII y XIV del artículo anterior, se aplicarán las sanciones establecidas en las fracciones I y II de este artículo, sin perjuicio de las penales y de otra índole que resulten.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), órgano encargado de aplicar las Convenciones y Convenios de las Naciones Unidas relativos a las drogas, ha advertido del aumento en el consumo mundial de metilfenidato, sustancia activa del “Ritalín”, que pasó a menos de 3 toneladas en 1990 a 8.5 toneladas en 1994, y de 1997 a 2001 de 11.6 toneladas a 15.4 toneladas. La JIFE señala que el incremento, se debe a la difusión masiva para la utilización de la sustancia en el tratamiento del “Trastorno de la concentración” en los niños.

En México, aunque no hay datos del consumo de este tipo de fármacos se tienen referencias del abuso del fármaco. En el 2004 aparece en la gaceta parlamentaria de los diputados una nota señalando que hubo denuncias públicas de que en las escuelas particulares se les administraba Ritalín a los niños sin que éstos lo requirieran y sin que se contara con receta médica ni el diagnóstico de personal especializado (Gaceta Parlamentaria. Noviembre 2004; 1636, año VIII. Disponible en: http://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/59/2004/nov/20041129.html).

La práctica de medicación es contraria al espíritu de la Ley General de Educación que prohíbe expresamente la realización de actividades que pongan en riesgo la salud de los educandos. La administración de fármacos sin la prescripción médica adecuada, el conocimiento y consentimiento de los padres de familia y fuera del protocolo que debe cumplir el consumo de ciertos medicamentos atenta contra la integridad de los niños.

La Agencia para la Administración de Drogas y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés), emitió una alerta oficial (FDA ALERT [09/2005]) respecto de los riesgos del medicamento conocido como Strattera, el cual fue utilizado para tratar problemas de déficit de atención.

Algunos de los efectos del Ritalín son:

-Incrementa la ansiedad, tensión, depresión, agitación y la hipertensión.
-Produce rebote, el cual se presenta entre 5 y 15 horas después de administrado el fármaco y se manifiesta en síntomas como irritabilidad excesiva, melancolía, plática excesiva, euforia, desobediencia, hiperactividad e insomnio.
Inhibe el apetito, con lo puede haber pérdida de peso.
Dolor de estómago y de cabeza.
-Produce letargo, tics, alteraciones en el estado de ánimo.

De esta manera, un medicamento prescrito para “controlar” el comportamiento, tiene efectos secundarios que parecen empeorar el estado inicial del alumno, etiquetado con problemas de conducta, déficit de atención o niños problema.