Archiv para enero, 2009

México es el país con ingresos de los hogares más desigual, según la OCDE

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La desigualdad en la distribución de los ingresos disponibles de los hogares es México es dos veces más grande que en el país con la mayor igualdad de los ingresos de sus hogares: Dinamarca, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En la publicación ¿Crecimiento Desigual? Distribución del ingreso y pobreza en los países de la OCDE, se analizan los efectos de la globalización en las poblaciones de los países pertenecientes a la organización.

El país con mayores diferencias (inequidades), según el coeficiente de Gini en el año 2000, es México, como se puede apreciar en la gráfica:

ingresos desiguales en México

El problema de la desigualdad es de por sí alarmante en varios de estos países, y a ello hay que agregar que la pobreza infantil ha aumentado; y ya está por encima del promedio para la población en su totalidad.

Este fenómeno se observa aún cuando se ha demostrado que el bienestar infantil es un factor determinante sobre la manera en que una persona vivirá como adulto: cuánto ganará, que tan sanos será, cuántos años estudiará, entre otros.

El aumento de la pobreza infantil requiere que México la atienda más de lo que ahora ha sido tratada. Se debe prestar más atención a los problemas del desarrollo infantil para garantizar que ningún niño se rezague.

Una de las primeras observaciones que se hacen en este análisis de la OCDE es que el ingreso de los hogares, y sobre todo, los servicios públicos como la educación y la salud pueden ser instrumentos eficaces para reducir la desigualdad.

Se parte de la premisa de que los servicios públicos como la educación y la salud se distribuyen de manera más equitativa que el ingreso; así que al incluirlos en un concepto más amplio de recursos económicos se reduce la desigualdad, aunque con pocos cambios en la clasificación de los países.

El informe muestra que algunos países han tenido aumentos más pequeños —o incluso disminuciones— en la desigualdad que otros. Demuestra que la razón de las diferencias en todos los países se debe, al menos en parte, a distintas políticas gubernamentales, ya sea mediante una redistribución más eficaz o mediante una mejor inversión en las aptitudes de la población para mantenerse ellas mismas.

El mensaje fundamental que deja el informe es que —independientemente de si es la globalización o alguna otra razón por la que la desigualdad ha estado aumentando— una buena política gubernamental puede lograr el cambio.

Efectos inflacionarios de la evaluación

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Del año 2006 al 2008, los alumnos de primaria del país, aumentaron 48.515 puntos en matemáticas y 48.388 puntos en español, según la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE). Pero ¿ha habido incremento en las competencias de los alumnos, se ha avanzado efectivamente en los resultados educativos o los alumnos han aprendido a contestar los exámenes?

ENLACE es una prueba que se aplica en todas las escuelas del país a estudiantes de 3º a 6º de primaria y 3º de secundaria. Esta evaluación fue realizada por primera vez en 2006 (en las áreas de español, matemáticas y, en 2008, se agregó ciencias naturales) y es anual. La Dirección General de Evaluación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) es la encargada de ella.

El aumento de puntos observado de 2006 a 2008 no necesariamente implica una mejora en las habilidades lectoras y matemáticas, puede ser que se presente un efecto inflacionario de los resultados. Una explicación es que la recurrencia de estas evaluaciones enseña a los alumnos a contestar los exámenes (cuando de manera repetitiva se les presentan un determinado tipo de prueba), además de que se incentiva a las escuelas para que sus estudiantes obtengan buenas calificaciones, independientemente de que esto vaya o no asociado con el aprendizaje real. Por tanto, los resultados obtenidos hacen parecer que ha habido un aumento de conocimientos sobre los ámbitos evaluados, cuando en realidad ha habido un incremento en la disposición y el aprendizaje para responder a las pruebas: se ven cambios en los números, pero no cambios en los aprendizajes reales.

Cada año en ENLACE se observa: a) los rankings de escuelas publicados en los medios de comunicación, b) se han asociado consecuencias monetarias para los docentes de acuerdo con las puntuaciones de sus estudiantes, y c) se premia, públicamente, a los estudiantes con las puntuaciones más altas. Todos estos elementos han provocado que las escuelas quieran aparecer como las mejores.

El Dr. Eduardo Backhoff, en el “Estudio comparativo del aprendizaje en sexto de primaria en México 2005-2007: Español y Matemáticas” del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), es de los primeros en México en señalar este efecto y cita a Kortez y Hamilton (2006):

  • Las evaluaciones de gran escala, cuando se utilizan de manera repetida producen una inflación en los resultados de aprendizaje.
  • El tamaño de la inflación de los resultados de logro educativo es muy difícil calcularlo, por lo que es complicado conocer el rendimiento real en un lapso de tiempo.
  • La familiaridad de los estudiantes con las demandas de las evaluaciones explican en gran parte dichas ganancias.
  • En algunas ocasiones, la familiaridad con las evaluaciones pueden incrementar la validez de las puntuaciones, pero a su vez decrementar la validez del beneficio.
  • En periodos cortos de tiempo (menos de cuatro años) no es creíble observar ganancias reales en los aprendizajes en un sistema educativo.
  • Es importante que el Estado no invierta recursos económicos en premiar a las escuelas o a los docentes por resultados espurios, ya que desperdicia el recurso y manda mensajes equivocados a la comunidad educativa y al país en general.
  • Es importante que se descuenten las ganancias observadas en los primeros años de evaluación y evitar que se utilicen como evidencia de logros educativos.

Las evaluaciones de gran escala, no solamente ENLACE, también los Exámenes de Calidad y Logro Educativo (EXCALE) del INEE, el Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), el SERCE coordinado por el Laboratorio Latinoamericano para la Evaluación de la Calidad Educativa (LLECE), entre otras; definitivamente tienen un efecto inflacionario, sin embargo es muy difícil determinar el efecto real del aprendizaje con respecto al inflacionario. No se puede afirmar categóricamente que no ha habido avances en los aprendizajes, aunque tampoco se puede saber con exactitud cuáles han sido.

Con lo que tienen que pasar los niños (con todas estas pruebas) no es extraño pensar que ha habido un aprendizaje en el sentido real de habilidades, sino en llenar bolitas.

Para poder determinar el valor inflacionario y el real es necesario hacer estudios transversales, de tendencias y, sobre todo, longitudinales, que den información más veraz.

Televisión e internet con fines educativos

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Segunda parte

A pesar de la creciente disponibilidad de las nuevas tecnologías, los adolescentes prefieren usarlas para fines que no son necesariamente educativos. En México, el 77 % de los adolescentes reconocen que casi nunca visitan sitios de internet relacionados con las ciencias, mientras, el 23 % lo hace a veces, según el informe del SITEAL 2008.

A diferencia de la televisión, internet todavía tiene una distribución desigual entre diferentes países y clases sociales.

La distribución de las nuevas tecnologías es muy distinta a la de la televisión, aunque su acceso tienda a generalizarse, en América Latina está muy lejos de ser universal. Por tratarse de medios recientes y que exigen una infraestructura específica para su utilización, es caro para la mayoría de las familias, acceder a conexiones de internet.

Un elemento que condiciona el acceso a las nuevas tecnologías es la posesión de computadoras. De acuerdo con los datos de la prueba PISA, sólo el 39.7% de los adolescentes de la región acceden a una computadora para hacer sus tareas escolares. Además, una de las características centrales de este recurso es que la distribución cambia mucho según el país: Colombia tiene un 31% y Brasil, un 36%, con lo cual se ubican en la parte más baja de la escala. Argentina y Chile llegan a un porcentaje mucho mayor, con un 48% y un 54%, respectivamente.

Como se mencionó arriba, la posibilidad de conectarse a internet está condicionada por la posesión del equipo de cómputo. Por lo tanto, la conexión es menos frecuente que la posesión de computadoras. El 30.4% del total de la población que accesa a este medio lo hace desde la propia casa, lo que muestra que un porcentaje considerable lo hace desde conexiones públicas.

La conexión a internet está derivada de la posesión de computadoras en los hogares y depende del nivel socioeducativo y socioeconómico de la familia. Según datos de PISA, Chile es el país con mayor proporción de hogares con adolescentes que disponen de acceso a internet, con un total del 22.9%; le sigue Brasil con el 17.7%, Uruguay con el 15%, México con el 9,6% y Colombia con el 8%. Estos promedios nacionales están fuertemente concentrados en los sectores de mayor nivel socioeducativo, con un claro predominio de las zonas urbanas.

Los usos que se pueden dar a las nuevas tecnologías son muy variados: lúdicos, informativos, de entretenimiento, de comunicación, etc., por tanto se constituyen en una herramienta fundamental de acceso a datos, fuentes de información y conocimientos que no son tan diferentes a los encontrados en una biblioteca tradicional.

Se trata de un recurso que puede ser utilizado para la formación de los adolescentes, especialmente de los que no tienen libros en sus casas. A diferencia de la televisión, las nuevas tecnologías permiten, a través de otros formatos, el acceso a los bienes culturales letrados.

De esta manera, el informe 2008 del SITEAL, muestra que la utilización de las nuevas tecnologías no sólo pueden percibirse como distractores de los adolescentes de las tareas escolares, sino que pueden funcionar como un acceso a la cultura ilustrada. El inconveniente es que el acceso a estas herramientas no está al alcance de las familias más pobres.

Televisión e internet con fines educativos

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En México sólo 1 de cada 100 adolescentes ven programas televisivos orientados a las ciencias sociales de manera muy regular, según datos presentados en el Informe 2008 del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), realizado por el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

El informe indica que, a diferencia de la cultura letrada, la televisión se afianzó en Latinoamérica al ser el medio de información y de entretenimiento más difundido en la región.

Según datos de las encuestas de hogares, la televisión abierta es el sistema que se encuentra presente con mayor frecuencia en los hogares con adolescentes, abarcando prácticamente a todos los hogares. En México alcanza el 95.6% de cobertura, en tanto en Brasil se llega al 93.4% y en Uruguay al 92.2%. A diferencia de los países centroamericanos, donde el alcance de la televisión abierta es menor. Guatemala registra el 67%, Honduras 64% y El Salvador 83% de cobertura del total de la población.

La televisión por cable tiene un alcance mucho menor, su cobertura es de la mitad de los hogares que poseen televisión abierta. El tipo de audiencias que genera esta variante de la televisión tiende a ser segmentada, poder encontrar propuestas divididas en temáticas: infantiles, juveniles, mujeres, culturales, noticieros, películas, deportes, musicales, etc. Además de que sólo puede ser pagada en familias con más poder adquisitivo.

Aunque como se mencionó, la televisión es un medio prácticamente universal en los países más grandes de la región y que no se cuenta con datos sobre sus usos más frecuentes, cuando se conjugan los datos de las encuestas en hogares con los mostrados en el Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aplicado a los alumnos de quince años de edad en seis países de la región; se tienen aproximaciones sobre el uso específico que se hace de la televisión con fines educativos.

La oferta limitada de la televisión abierta condiciona las posibilidades que los adolescentes  como receptores; al no encontrar programación adecuada al contenido educativo que buscan, los jóvenes decidan ver otras señales vinculadas con otras temáticas como el entretenimiento y la ficción, orientada a la distracción.

Los datos obtenidos de las respuestas de los adolescentes evaluados en PISA permiten hacer proyecciones interesantes para la escuela y la educación. Más allá de la cobertura y las diferencias en la programación, para la totalidad de los países, los adolescentes que declaran ver televisión orientada a la difusión de las ciencias llega al 42,3%, incluyendo a los que lo hacen regular y muy regularmente.

Colombia tiene el promedio más alto, 59.5 %. En los promedios más bajos se ubican Argentina con el 34.8% y Uruguay con el 28.9%. En tanto que México alcanza el 56.8%. Esto muestra, de manera indirecta, que el uso de la televisión se orienta mayoritariamente hacia una programación relacionada con el entretenimiento y el pasatiempo, antes que con el aprendizaje y la divulgación del conocimiento científico.

Tendencias sociales y educativas en México

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Segunda parte

México tiene el promedio general más bajo, en América Latina, en cuanto a libros presentes en el hogar para consulta, con el 79,7%, según el SITEAL.

El Informe 2008 del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), realizado por la UNESCO y la Organización de Estados Iberoamericanos, referente a La infraestructura cultural letrada del hogar: la posesión de libros en el hogar, disposición de un espacio para estudiar y la adquisición de textos para las tareas escolares.
En el último aspecto, la disposición de libros de consulta para que los adolescentes realicen sus tareas escolares, la mayoría de los adolescentes de la región disponen de este tipo de libros. El promedio general es del 86,6%. Chile y Uruguay están por arriba del 92%; el resto de los países, en el promedio –Argentina, Brasil y Colombia–, en tanto que México está por debajo del promedio y tiene el porcentaje más bajo de la región, con el 79,7%.

Los tres aspectos abordados ilustran una infraestructura cultural que, en términos de cultura tradicional letrada, resulta ambigua. Hay factores que parecen fortalecer el trabajo de la escuela, como los complementos que se expresan en los lugares para estudiar o en el acceso a los libros de consulta, que por las respuestas dadas por los adolescentes son los aspectos que están colocados como valores altamente positivos. En el otro extremo se encuentra la escasa presencia de libros en general en los hogares, que pone en evidencia el bajo valor que se le da a la lectura en las familias de los alumnos.

Facilitar a los hijos espacios y textos de consulta revela un determinado respeto por el estudio e indica que se da valor a la cultura escolar. El problema parece estar en que esta valoración funciona en un contexto cultural letrado débil, que parece no estar muy difundido entre las familias, tal como el estudio del SITEAL demuestra con los datos que resaltan una baja presencia de libros en el hogar.

Los adolescentes se encuentran entre la escuela, cuyas prácticas están organizadas fuertemente en torno a la cultura letrada, y su familia con una carencia en este aspecto, lo que los coloca en una controversia muchas veces no resuelta.

Tendencias sociales y educativas en México

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Primera parte

6 de cada 10 jóvenes de 15 años que asisten a la escuela en México, viven en hogares que tienen menos de 25 libros en su casa y de éstos, la mitad no tienen más de 10 libros; según datos incluidos en el Informe 2008 del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), realizado por el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

Aunque el estudio se ocupa únicamente en adolescentes escolarizados, lo que imprime a los datos un sesgo (por el origen social de los alumnos), lo que se revela es muy interesante. Por ejemplo, que un alto porcentaje de adolescentes disponen de un espacio para estudiar pero no cuentan con suficientes libros en sus casas.
La infraestructura cultural letrada del hogar se construyó a partir de tres factores vinculados al ambiente cultural de las familias: la posesión de libros en el hogar, disposición de un espacio para estudiar y la adquisición de textos para las tareas escolares.

En el primer aspecto, el entorno educativo de los adolescentes con la posibilidad de disponer en la casa de un espacio cómodo y tranquilo para estudiar, los datos –para los tres factores– se obtuvieron del Programa para la Evaluación para Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aplicado a los alumnos de quince años de edad en seis países de la región.
Los datos revelan que este aspecto está prácticamente resuelto en los alumnos de los países participantes en el estudio. La mayoría de los adolescentes que contestaron el examen declaró contar con ese espacio en sus casas: el 77% del total de los adolescentes del estudio refiere disponer de esa comodidad.

Casi todos de los países Latinoamericanos participantes están muy cerca del promedio, mientras que México y Colombia se ubican en el lugar más bajo, con el 75,1%; y Uruguay, en el más alto, con el 87,7%.

Estos datos no permiten saber con exactitud si los espacios son objetivamente adecuados para el estudio, pero sugieren un clima favorable hacia la educación y la cultura.
El segundo aspecto, la posesión de libros en el hogar, a diferencia del anterior, no parece tener una presencia frecuente en la mayoría de los hogares de los adolescentes, en tanto el 66% de los hogares de adolescentes escolarizados poseen no más de 25 libros, sin duda un promedio bajo de acumulación para una familia.

Una posible interpretación de este dato es la desventaja heredada de los adolescentes de su familia de origen.

Lo anterior significa que dos tercios de los adolescentes provienen de familias con una escasa cantidad de libros, es decir de hogares en donde el capital cultural objetivado en libros no es apreciado.
Este dato no da cuenta de usos ni de disciplinas de estudio: tener libros no garantiza que se lean; tampoco se pueden tener una visión de los aspectos que la familia pueden resolver fuera del hogar recurriendo a las bibliotecas públicas y comunitarias, aunque sí evidencia un historial familiar y su relación con los libros, caracterizado por su debilidad y escaso interés, al menos en lo que se refiere a la apropiación de material para la lectura.

Esto no impide que una familia pueda acumular e incorporar capital cultural, sin acumular libros en el hogar. Tampoco se puede establecer una relación causal entre la posesión de grandes cantidades de libros y la predisposición a adquirir conocimientos e incorporar capital cognitivo. Sin embargo, el dato es relevante porque los libros construyen un ambiente y, dado sus costos, se puede inferir el valor que se les asigna (tienden a reemplazar a otros bienes).

En este sentido, dada la información, se concluye que la mayoría de las familias de los adolescentes escolarizados no reconocen un alto valor a los libros y es altamente probable que transmitan débilmente el valor de la cultura letrada y el amor por los libros.