Archiv para noviembre, 2008

Factores que influyen en los buenos o malos resultados*

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Primera parte

Alrededor del 65% de las diferencias en el logro educativo, según los especialistas del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), se explican por las condiciones familiares y sociales de los estudiantes.

Esta afirmación no es nueva, ya desde el informe de Coleman y colaboradores (1966) se sabía que la distribución del aprendizaje depende del nivel socioeconómico de las familias de los estudiantes y que la escuela reproduce las inequidades sociales y económicas del país.

Lo que sí es novedoso es que en la evaluación PISA (por sus iniciales en inglés, Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con el fin de encontrar algunas de las principales características asociadas al éxito escolar, tiene en cuenta el rendimiento de los alumnos junto con las características de sus centros de enseñanza y sus entornos familiares.

Generalidades de PISA

Número de países participantes

                  

Población objetivo

Debido a las diferencias de los sistemas educativos, la población objetivo es definida en referencia a una edad determinada: estudiantes de entre 15 años tres meses y 16 años dos meses de edad al momento de la evaluación, que estén inscritos en una institución educativa a partir del séptimo grado.

Instrumentos

Se aplican dos tipos de instrumentos escritos: los cuadernillos de conocimiento y los cuestionarios de contexto.

Los primeros son las pruebas, que como ha sido ampliamente difundido en el país, México ocupa una de las últimas posiciones en rendimiento académico:

Los segundos, los cuestionarios de contexto, ofrecen datos importantes sobre factores culturales, económicos y sociales que influyen en el desempeño de los alumnos.

Información de contexto de PISA

A continuación se presentan los resultados considerados claves, los cuales se agrupan en positivos, es decir que tuvieron una influencia en los alumnos que ayuda a mejorar su desempeño, y negativos, cuando los factores influyen de manera perjudicial para el desempeño. Adicionalmente se resaltan los resultados de la tecnología. El objetivo es mostrar cómo ciertas variables tienen una relación estrecha con el desempeño de los alumnos. No se pretende elaborar un análisis exhaustivo ya que existen variables que no han sido lo suficientemente evaluadas o porque su medición es difícil.

Resultados claves: factores que comprobaron ser positivos

Género

Existe, en los resultados, una disparidad de género en matemáticas y de ciencias, ya que una alumna obtendrá entre 15 y 18 puntos menos en promedio que un estudiante varón. Sin embargo, en el área de lectura sucede lo inverso, una estudiante mujer tendrá 15 puntos adicionales en promedio que un estudiante varón. Estos resultados son similares, y ambos son estadísticamente significativos. En los resultados a nivel estatal existen algunas brechas de género mayor, como en el caso de Campeche, Coahuila y Tlaxcala, entre los más significativos, en donde esta diferencia es más marcada; mientras que en el caso de Nayarit los resultados se invierten.

Nivel de escolaridad

Hay una relación positiva entre la escolaridad1 y el puntaje obtenido en PISA. Como es de esperarse a mayor escolaridad, mejor desempeño. Por lo que los alumnos que obtuvieron buenos resultados estudiaban el primer grado del nivel medio superior.

Tipo de sostenimiento de la escuela: privado

El desempeño de los estudiantes de escuelas privadas es relativamente mayor, 40 puntos por arriba, al de los alumnos de escuelas públicas. Una explicación podría ser que la diferencia en el desempeño entre estudiantes en escuelas públicas y particulares se debe a las diferencias en sus índices socioeconómicos. Aunque cuando se va avanzando en el sistema educativo, acercándose más al nivel superior, las diferencias se van acortando.

Índice socioeconómico

El índice socioeconómico utilizado en el análisis de PISA calcula factores económicos, sociales y culturales. En este sentido, los resultados positivos de los alumnos estuvieron directamente relacionados con que los alumnos con mejor posición socioeconómica destinan más tiempo a estudiar (tareas en casa) sin necesidad de salir a trabajar. Quien sólo estudia tuvo mejor desempeño.

Posición socioeconómica alta de los alumnos

Éste tiene un impacto positivo en el desempeño de los estudiantes, por lo general los individuos que pertenecen a niveles socioeconómicos más altos cuentan con mayores oportunidades de asistir a la escuela y de tener accesos a mayores recursos (mayor cantidad de libros, utilización de computadoras, uso de internet). Sin embargo, el efecto de este índice no es tan grande como otras variables asociadas a factores culturales.

Mayor nivel de educación de la madre

En los resultados, hay un efecto positivo de 15 puntos en aquellos alumnos que estuvieron en un nivel alto del índice socioeconómico y cultural. Por ejemplo, el 66 % de los estudiantes que tuvieron los resultados más altos, al menos uno de sus padres cuenta con estudios de nivel licenciatura, esta variable fue más significativa cuando es la madre quien tiene el nivel de licenciatura, elemento que seguramente está relacionado con la atención que la madre brinda a los hijos para revisar las tareas y la atención del desarrollo educativo en general.

Localización de la escuela

Con respecto al grado de urbanidad el impacto es positivo, como es de esperarse. Un estudiante que proviene de una escuela ubicada en una ciudad mediana (hasta un millón de habitantes) obtendrá en matemáticas 14 puntos en promedio por arriba de aquel estudiante que su escuela se encuentre en una localidad de entre 15 mil y 100 mil habitantes.

Se puede suponer que al haber mejores recursos en comunidades urbanas, como en infraestructura escolar, hay una mayor probabilidad de que en estas zonas urbanas se cuente con mejores maestros y directivos, o que inclusive las familias tuviesen un mayor nivel educativo lo cual afectaría positivamente el desempeño de los estudiantes.

Clima escolar

Una variable que no ha sido suficientemente analizada, por su dificultad para medir, es la que se refiere al clima escolar, pero que según los alumnos evaluados está relacionada con su buen desempeño, es el clima escolar general de “armonía”.

Percepción sobre las materias

Cabe destacar que los estudiantes anotaron que la ciencia y las matemáticas se asociaron a mejores oportunidades de trabajo y seguridad financiera futura, por lo que es necesario tener un buen desempeño en ellas. Esta variable sólo fue de percepción y no comprobó tener algún efecto positivo más allá de esperar tener un buen desempeño.

*La nota ha sido construida con base en los reportes de PISA de las 3 ediciones y los análisis adicionales del INEE.

Mejores los alumnos de preescolar que los de primaria

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Los estudiantes mexicanos presentan retrocesos en sus habilidades en español y matemáticas conforme avanzan dentro del sistema educativo, como se desprende de los resultados de las evaluaciones aplicadas por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). Mientras nueve de cada 10 alumnos de preescolar alcanzan el nivel básico en lenguaje y comunicación, así como pensamiento matemático, en primaria lo logran 8 de cada 10. Y en secundaria esta proporción se reduce a 7 de cada 10.

Lo anterior, según el estudio “El aprendizaje en tercero de preescolar en México“, dado a conocer por el INEE durante el mes de agosto y basado en los Exámenes para la Calidad y el Logro Educativo (Excale). Dicho documento constituye el primero en su tipo para evaluar a gran escala el conocimiento que adquieren los alumnos. Para ello se aplicaron 10 mil 305 exámenes a estudiantes en todo el país, a 12% de niños de Cursos Comunitarios, a 23% de Escuelas Rurales públicas, 39% de escuelas Urbanas Públicas y 26% de Preescolares Privados.

Comparativo de las aplicaciones de Excale para preescolar, primaria y secundaria

Si bien las evaluaciones Excale no son totalmente equivalentes entre los tres niveles, el hecho de todas que midieran los dominios de español y matemáticas permite comparar los resultados.

Se observa, así, que 91% de los alumnos de preescolar alcanzan el nivel básico en español. En cambio, sólo 82% de los estudiantes de primaria logró este resultado y en secundaria el porcentaje se redujo a 67%.

En matemáticas, el fenómeno se repite: 91% de alumnos de preescolar alcanzan el básico, mientras que en primaria lo logran el 83 % y en secundaria sólo el 51%.

Aunque los alumnos de preescolar tienen mejores resultados que los de primaria y secundaria, en ese nivel ya se observan grandes brechas que caracterizan al Sistema Educativo Nacional, y son las que existen entre las escuelas privadas y las públicas; y dentro de esta segunda categoría, entre quienes estudian en escuelas urbanas y los que lo hacen en rurales y comunitarias.

Esta prueba midió qué tanto saben los alumnos y cuánto pueden aplicarlo respecto de dos de los seis campos formativos que contiene el Programa Nacional de Educación Preescolar establecido en 2004: lenguaje y comunicación, y pensamiento matemático.

Para evaluar lo anterior, se diseñaron reactivos acordes a la edad, que fueron contestados en forma verbal y escrita. Los evaluadores fueron educadoras en formación o en ejercicio, quienes interactuaron con reducidos grupos de alumnos, para responder a una variedad de reactivos.

Se aplicaron las pruebas en mil 91 escuelas de preescolar, de los estratos rural público, cursos comunitarios, urbano público y privado. No se incluyó a los alumnos de educación indígena ni de los Centros de Desarrollo Infantil (CENDI), porque el INEE consideró que no tiene las condiciones que garanticen la equidad en la evaluación de niños cuya lengua materna no necesariamente es el español.

Las brechas entre los estudiantes empiezan desde el preescolar. Los pobres empiezan rezagados, como se observa al comparar la educación privada con la de las escuelas rurales o cursos comunitarios. Mientras en el preescolar privado el 42% alcanzó el nivel de excelencia en lenguaje y comunicación, apenas el 5 % de cursos comunitarios lo hizo.

Los mejores resultados de aprendizaje se concentran en los grupos de educandos cuyas condiciones sociales y escolares son las mejores: en orden decreciente, las escuelas de los estratos privado, urbano-público, rural-público y cursos comunitarios.

En lenguaje y comunicación, las mujeres salen mejores que los hombres. En pensamiento matemático salieron más equilibrados. La diferencia es mínima. El mismo fenómeno se constata en los resultados en primaria y secundaria para la asignatura de español.

El estudio confirma lo ya sabido: las condiciones socioculturales en que se desarrollaron los estudiantes y en las que operan los centros educativos, inciden de manera directa en el rendimiento académico.

Los resultados también se ven afectados por el contexto familiar de los alumnos. La educación de la madre es un factor determinante en los buenos resultados: si una madre tiene estudios de licenciatura o posgrado, sus hijos tendrán más probabilidades de estar en la excelencia (38%), mientras que el 24% de los hijos de las madres que no fueron a la escuela no logran adquirir los mínimos aprendizajes. También fue evaluada la frecuencia con que los papás relatan historias a sus hijos. Esto mostró que a mayor interacción del padre o la madre, es mayor el aprendizaje de los estudiantes.

Un aspecto del contexto escolar que influye de manera negativa es la frecuencia con que la educadora falta a la escuela, independientemente de las razones que existan para tal conducta:

Las brechas de aprendizaje entre los alumnos de los diferentes estratos educativos, que se observan desde muy temprana edad, propician que, con el paso del tiempo, las distancias en el logro educativo se amplíen considerablemente, factor que debe ser considerado en el caso de los estados con mayor cantidad de población vulnerable.

Esta evaluación ratifica los hallazgos encontrados por sus antecesoras: que en los estados en donde hay alto nivel de población vulnerable (marcada en oscuro) —es decir en donde su matrícula registra un alto índice de población rural, comunitaria e indígena—, la educación se encuentra más rezagada.

No debe de extrañar, por tanto, que Puebla —que registra nivel medio alto de población vulnerable— tenga resultados de aprendizaje menores a los de aquellos estados en condiciones de menor desigualdad social.

Dos de cada diez jóvenes en México no estudian ni trabajan

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México es el segundo país, dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con mayor inactividad juvenil. 16.8% de los jóvenes mexicanos no estudian ni trabajan. De estos jóvenes el caso más alarmante es el de las mujeres jóvenes  en edades de entre 15 y 19 años, quienes representan el 26.3%, en tanto que los hombres inactivos de la misma edad representan el 4.6%, lo cual es una gran desproporción.

De acuerdo con datos del Factbook 2008, la inactividad juvenil presenta una tendencia descendente debido a una menor deserción escolar principalmente de las mujeres. Por otra parte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que dado que, por voluntad propia o no, cada vez más jóvenes hoy en día están posponiendo su entrada al mercado laboral hasta después de los 25 años, cuando ya no clasifican como “jóvenes” según las normas internacionales, las tasas de inactividad juvenil han disminuido. De la manera en que se quiera tomar, estos índices siguen siendo una preocupación internacional.

Las consecuencias de la inactividad se ven reflejadas en dos factores al menos: su bienestar actual y sus perspectivas a futuro.

Algunas de las principales consecuencias de la inactividad de estos jóvenes se encuentran en la falta de acumulación de educación formal y de experiencia, lo que les imposibilita conseguir trabajo. Una mayor educación no sólo aumenta el salario, sino que además la probabilidad de trabajar cuando se terminen los estudios.

Algunos de los factores que propician la inactividad son las características de las familias de origen de los jóvenes, la residencia en zona rural, las condiciones del área geográfica de residencia (como tasa de desempleo de la región y la tasa de inactividad juvenil).

Debido a los escasos logros educativos de esta población inactiva resulta complicada su integración laboral; como consecuencia, este sector se convierte en personas socialmente excluidas con ingresos mínimos y con escasas destrezas para mejorar su condición económica.

De esta manera, en las economías con bajos ingresos, muchos jóvenes no tienen la opción de seguir estudiando por los altos costos educativos (relativos al ingreso familiar) o porque valoran que los costos de oportunidad de hacerlo son demasiado altos, es decir que se considera que no siempre beneficia permanecer en la escuela: una mayor educación no es garantía de tener un buen trabajo.

El destino de estos jóvenes probablemente será tomar cualquier trabajo para mantener, aunque sea, un apoyo a nivel de subsistencia para ellos y sus familias. La participación de los jóvenes que viven en hogares pobres en la fuerza laboral no es opcional sino necesaria.

Abia una ves un niño… *

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La acentuación es el error ortográfico más frecuente de los estudiantes de educación básica en México, 99 de cada 100 niños lo cometen, según el estudio “La Ortografía de los Estudiantes de Educación Básica en México” elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y presentado el mes de octubre.

El estudio fue realizado con los resultados de 13 mil 797 estudiantes evaluados en los Exámenes de Calidad y Logro Educativo (EXCALE) de español, que en 2005 se aplicaron a estudiantes de 6º de primaria y de 3º de secundaria y en 2006 a los de 3º de primaria. Como parte de la evaluación, se pidió a los estudiantes redactar textos, los cuales fueron analizados y se ubicaron los principales errores que en ortografía se comenten.

Como es de esperarse, los casos más graves son los detectados en el 3º de educación primaria, en donde el 100 por ciento de los alumnos tienen problemas al acentuar.

Los porcentajes de palabras escritas incorrectamente son mayores para los estudiantes de escuelas rurales públicas (25.9%), seguidos de quienes estudian escuelas indígenas (23.8%), después en planteles públicos (23.3%) y, finalmente, en escuelas privadas (16.4%).

Cuando se comparan los resultados por sexo–tomando en consideración la modalidad educativa-, las diferencias son significativamente marcadas entre hombres y mujeres para quienes estudian en la modalidad urbana pública; sin embargo, en el resto de las modalidades se puede apreciar una diferencia menor. En la educación privada la diferencia no es significativa.

Las diferencias entre estudiantes de distinta edad son remarcadas para los estudiantes de escuelas públicas urbana y rural. En la educación privada la tendencia de los estudiantes en extraedad (los que han reprobado o que por alguna otra razón que se han retrasado en grado escolar) tienden a obtener un mayor porcentaje de palabras incorrectamente escritas.

Otro error muy común es el de la omisión, adición y sustitución de letras; así como la hiposegmentación (“poreso” en lugar de “por eso”) e hipersegmentación (“a probar el examen” en lugar de “aprobar el examen”).

Cuando se revisan los resultados en 6º de primaria y en 3º de secundaria, en acentuación, se puede apreciar que las mejorías no son muy marcadas o no son las que se podrían esperar después de transitar por toda la primaria y llegar a la secundaria (se pasa del 100 a 98, es decir hay una reducción de apenas 2 puntos porcentuales), aunque en uso de la “h” o mp, mb y nv, sí hay mejores resultados:

En resumen, la frecuencia de errores ortográficos es muy alta en los tres grados, debido principalmente a problemas de desatención y falta de revisión de lo que se escribe.

¿Qué se puede aconsejar ante este panorama poco alentador? Básicamente reflexionar y hacer ver a los niños y adolescentes sobre el cambio de sentido de las palabras con error ortográfico: no es lo mismo paso que pasó.

Promover estrategias de autorregulación, revisión y corrección de lo que se escribe.

Dudar sobre la escritura de una palabra puede ser la clave para resolver el problema. Siempre hay que resolver las dudas ortográficas, preguntarse cuál es la forma correcta, auxiliarse de diccionarios o en algunas otras herramientas últiles.

Trabajar con las palabras difíciles en su conjugación y en sonidos.

Atender las palabras que se escriben incorrectamente, siempre en contexto, dentro de una situación significativa.

* Parte del texto de un alumno de tercero de primaria.

NUEVAS CARRERAS

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Abarrotan 75 % de estudiantes matrícula de 20 carreras de nivel superior

Casi tres cuartas partes de la matrícula de estudiantes de nivel superior están concentradas en sólo 20 carreras, entre las que destacan derecho, administración y medicina; en tanto, hay otras poco conocidas en México y cuya demanda es mínima, de reciente creación y ofrecidas por una sola universidad.

Con frecuencia, las carreras más saturadas registran un abismo entre la oferta educativa y las necesidades laborales, lo que ha llevado a varias instituciones, públicas y privadas, a proponer carreras inéditas; no tratan sólo de crear un catálogo especial de carreras para satisfacer a los nuevos giros industriales o de negocios, sino también de crear conceptos innovadores de la educación superior en México.

Las nuevas carreras están orientadas a la solución de problemas sociales, culturales y tecnológicos, y se especializan en aspectos concretos; por ello, lo que se estudiaba en ingeniería civil en general ahora se puede recibir una formación especializada en ingeniería geomática, las ciencias genómicas ofrecen un área específica de la medicina convencional. No todas las carreras son completamente nuevas, algunas son transformaciones de anteriores como desarrollo de zonas costeras, ciencias ambientales y genómicas.

Varias de estas carreras implican un nuevo modelo educativo basado en la compactación de los años de estudio. El concepto es que en tres años un estudiante aprenderá lo básico, para posteriormente poder estudiar lo especializado de la profesión, de esta manera se ofrecen en tres años de licenciatura, dos de maestría y tres de doctorado. Así, a los 8 años obtiene el doctorado con dos salidas terminales. Este modelo es conocido como 3-2-3, tres años de licenciatura, con la posibilidad de titularse al cursar la maestría en dos años, la cual a su vez puede cubrir el requisito de titulación con la inscripción al doctorado de tres años.