Archiv para abril, 2008

Ofrecen ingenierías y ciencias mejores expectativas laborales

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Mientras el mayor crecimiento de la matrícula en educación superior se observa en las carreras económico-administrativas (95%), en comparación con las ciencias físico matemáticas (11%), estas últimas ofrecen a sus egresados las mejores posibilidades de laborales, con ingresos mensuales promedio superiores a 11 mil pesos, esto último de acuerdo con cifras del Observatorio Laboral y la Encuesta Nacional de Empleo y Ocupación (ENOE).

En México, durante la última década, aumentó en 40% el número de estudiantes de educación superior. Y durante los últimos cinco años han egresado, aproximadamente, 270 mil estudiantes de licenciatura al año.

Las estimaciones indican que en los próximos diez años esta cifra llegará a cerca de cinco millones de jóvenes.

El incremento en la matrícula de educación superior ha sido desigual. Se concentra en las disciplinas económico-administrativas y en las ciencias sociales, con incrementos de 95% y 66% respectivamente. En cambio las ingenierías y las ciencias físico-matemáticas han tenido incrementos inferiores en su matrícula, con apenas 33% y 11% respectivamente.

Incluso, carreras como ingeniería pesquera o forestal captan apenas el 2% de los 2.2 millones de estudiantes de nivel superior existentes en el país, a diferencia de derecho, contaduría o administración, que concentran al 25%.

Paradójicamente, las percepciones salariales de los egresados de carreras económico administrativas o de ciencias sociales se encuentran por debajo de aquellas obtenidas por quienes cursaron estudios de las áreas físico-matemáticas o ingenierías, que cuentan con los salarios más elevados.

 

Incluso, datos del mismo Observatorio Laboral revelan que el porcentaje de profesionistas ocupados en actividades acordes a su formación es mayor entre las áreas científicas que entre las económico-administrativas:

Más de 30 de cada 100 de los profesionistas ocupados en las áreas Económico Administrativas, Ciencias Biológicas y en las Ingenierías, trabajan en ocupaciones que no son acordes con su formación profesional.

Las carreras con el mayor porcentaje de profesionistas ocupados en actividades no acordes con sus estudios son: Biomédicas con 61 de cada 100, Enfermería con 61 de cada 100 y Mercadotecnia con 54 de cada 100.

En contraste, en las áreas de Educación, Ciencias de la Salud, Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Humanidades, Artes y Ciencias Físico-Matemáticas la proporción de quienes si trabajan en ocupaciones acordes con sus estudios es superior al 70 de cada 100.

Las carreras que mostraron una mayor relación entre los estudios realizados y la ocupación desempeñada son: Formación Docente en Educación Preescolar y Primaria, Música y Danza, en donde 90 de cada 100 profesionistas están ocupados en actividades acordes con sus estudios, mientras que en Medicina, Terapia y Optometría, 80 de cada 100 profesionistas trabajan en ocupaciones afines con su formación profesional. 

Sólo cinco universidades de Puebla cuentan con carreras acreditadas

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En Puebla, sólo cinco universidades cuentan con programas de licenciatura cuya calidad es acreditada por organismos oficiales. Y entre éstas, la orientación predominante son las áreas de Educación y Humanidades, así como la de Ciencias Económico-Administrativas, a pesar de que las tendencias mundiales en educación superior apuntan hacia el desarrollo de las Ciencias Naturales y Exactas, así como Ingeniería y Tecnología.

Organismos como el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), así como de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES) tienen dentro de sus registros de buena calidad a las licenciaturas ofrecidas por la Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la Universidad de las Américas (UDLA), la Iberoamericana, campus Golfo (UIA), Universidad Madero (UMAD) y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Pero, de acuerdo con un estudio realizado por Consultoría Contracorriente, a pesar de su calidad, los programas ofrecidos por estas instituciones no siguen las tendencias mundiales.

Tendencias nacionales

Tanto a nivel local como estatal, la mayoría de las universidades, tanto públicas como privadas, tienden a favorecer las carreras en las áreas de Ciencias Sociales y Administrativas (Derecho, Contaduría, Administración, etc.)

La diferencia entre los sistemas públicos y privados radica, fundamentalmente, en el número de carreras ofrecidas: mientras que en las universidades privadas se ofrecen 40, en las universidades públicas existen 526 opciones disponibles.

 

 

Tendencias internacionales:

A diferencia de lo ocurrido dentro del país, a nivel mundial las áreas administrativas pierden presencia ante el auge de las carreras de áreas de ciencias exactas, así como de ingeniería y tecnología.

Sólo los casos de Australia y España son similares a México en el sentido de que sus ofertas académicas se centran en las áreas sociales y administrativas.

Tendencias en el estado de Puebla:

Como se mencionó al principio, sólo cinco universidades poblanas cuentan con programas de licenciatura reconocidos como de buena calidad por organismos internacionales. Y la orientación de éstos es similar a la del resto del país:

En Finlandia: ni tan ricos, ni tan pobres pero aplicados

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En los resultados educativos de los países que participaron en las pruebas PISA 2006 (de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE), Finlandia se coloca en la primera posición. Pese a que su índice de Estatus Económico, Social y Cultural (ESCS por sus siglas en inglés) no es de los más altos a nivel mundial, sus logros educativos sí lo son.

El ESCS se calcula utilizando diversas variables al preguntar a los alumnos el nivel educativo alcanzado por sus padres, su prestigio profesional, el espacio que tienen los jóvenes para estudiar, los libros y recursos diversos. Los resultados de los jóvenes finlandeses se colocan encima de lo esperado en relación con su ESCS. Por otra parte, los mexicanos se ubicaron dentro de lo esperable a partir de éste índice.

Las pruebas PISA han demostrado que Finlandia ha obtenido los lugares más altos de los países participantes:

En la primera evaluación de PISA, 2000, Finlandia logró el primer lugar en lectura entre los 43 países participantes; 4to lugar en matemática y 3ro en ciencias. Mejoró su posición en PISA 2003 y 2006 al obtener el primer lugar en las tres materias evaluadas.

Algunos de los factores que explican sus resultados son:

La diferencia de puntajes entre hombres y mujeres es mucho menor que en cualquier otro de los países participantes.

Con excepción de Islandia, los resultados de los finlandeses se comportan en forma similar que todos los países: las mujeres responden mejor a lectura, mientras que los hombres lo hacen en matemáticas. En Finlandia, en ciencias las mujeres responden tan bien como los hombres, a diferencia de los demás países.

Por otra parte, el impacto de las diferencias sociales de Finlandia sobre los resultados de los alumnos es el más bajo, pueden ser pobres pero no analfabetas. Los resultados no ponen en evidencia las diferencias socioeconómicas al situarse casi todos los alumnos en los niveles de aprovechamiento más altos.

Finlandia obtuvo la media de desempeño más alta; es el único país en el que los jóvenes de 15 años consiguen situarse en promedio en el Nivel 4. Esto significa que son capaces de explicar un fenómeno recurriendo a la ciencia y la tecnología; pueden seleccionar e integrar explicaciones de varias disciplinas y vincularlas a la vida cotidiana; además pueden reflexionar sobre sus acciones y comunicar decisiones mediante el uso del conocimiento y la evidencia científica.

La proporción de alumnos que obtuvieron bajos resultados en lectura es mucho menor en Finlandia que en cualquier otra parte (5 de cada 100, contra 20 de cada 100 que es la media de países de la OCDE). Este dato se relaciona con el hecho de que los alumnos finlandeses tienen una gran confianza en sus competencias y en su potencial de aprendizaje. El nivel de ansiedad relacionado con el aprendizaje de matemáticas aparece más bajo que en los otros países.

En el porcentaje de gasto respecto al PIB es notorio que Finlandia destina al menos 2% del PIB en el área de Investigación y Desarrollo Experimental (IDE). En promedio los países de la OCDE han invertido alrededor del 2.3% de su PIB. En México su inversión en IDE, no alcanza el 0.5 %, es la mitad de lo que gasta Portugal, Brasil o España y cinco o seis veces menor que los países con mayor nivel de gasto comparado. De hecho, es el país miembro de la OCDE que tiene el menor nivel de inversión: un porcentaje que es 4.5 veces menor que la inversión promedio de la OCDE.

Finlandia tiene el porcentaje más alto de personas que inician un doctorado y se gradúan. En el caso de México la tasa de graduados en doctorado es de 1 de cada 1,000, muy por debajo de la tasa de graduación de países como Brasil o España, que es casi 10 veces más alta.

El tamaño promedio de las escuelas primarias, en Finlandia, es de 300 a 400 alumnos y de 400 a 500 en las escuelas equivalentes a la preparatoria, lo que garantiza que el personal educativo conozca personalmente a todos los alumnos.

En Finlandia el niño empieza su aprendizaje de lectura a partir de 7 años. Antes de esto, en el jardín de niños (de 1 a 6 años) y en la educación preescolar (de 6 a 7 años) se pretende sobre todo despertar las aptitudes de los alumnos, sus habilidades, su curiosidad. Cada día es dedicado a una disciplina: música, deporte, actividades manuales o artísticas, lengua materna, matemáticas.

Así, los aprendizajes iniciales se logran sin violencia, sin tensión y sin presiones. Si un niño muestra disposiciones particulares, se le dará la oportunidad de aprender a leer precozmente (6 años). En contraparte se puede dejar a un alumno hasta los 8 años si no está listo para la lectura.

A los profesores finlandeses no les está permitido reprobar a los alumnos, aunque se organizan grupos de apoyo para los niños con dificultades de aprendizaje. Además de que se envía a un auxiliar para apoyarlos en la clase.

La jornada de trabajo se organiza cuidando respetar los ritmos biológicos del niño y de evitar todo cansancio inútil.

Se realiza una detección precoz de las desventajas y desórdenes del aprendizaje y se les proporciona ayudas específicas.

A partir del nivel 7 (13 años), los finlandeses empiezan a tener libertad de elección al introducir algunas materias opcionales, diferentes según los colegios.

Hasta los 9 años los alumnos no son calificados con notas. Sólo a esa edad son evaluados por primera vez, pero sin emplear cifras. Después se les vuelve a evaluar hasta los 11 años. Las notas expresadas en cifras aparecen en el 6º año, cuando los niños alcanzan la edad de 13 años.

En Finlandia se realiza una selección exigente para los candidatos a profesores. Todos los docentes deben titularse de una maestría, que es complementada con estudios de pedagogía. Tienen una formación continua claramente determinada.

En síntesis, los finlandeses han construido un sistema caracterizado por un alto grado de organización pero conservando flexibilidad en la aplicación del currículo, algo que no ocurre en México.

En educación, mucha lana y pocos resultados

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México, con un gasto educativo similar al promedio de los países integrantes de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), ocupa el lugar 30 dentro de esa organización, según los resultados de las pruebas de calidad educativa aplicadas a estudiantes.

 

Como se puede apreciar en los siguientes datos, México tiene mayores promedios de gasto, aunque es poco el dinero que realmente se destina a los alumnos:

De los 57 países participantes en las pruebas PISA 2006 (Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes, aplicadas a los alumnos de 15 años en materia de ciencias), México ocupó el lugar 49 en ciencias, el 48 en matemáticas, el 43 en lectura y su puntaje general fue de 410 puntos. Finlandia, Canadá, Japón, Australia y Corea tuvieron los puntajes más altos.

Un recorrido rápido por la OCDE

No se pueden establecer patrones similares para los países de alto ni de bajo rendimiento porque no existen coincidencias entre sus políticas educativas y sus resultados.

Corea y México tienen políticas educativas muy centralizadas (el Estado concentra las decisiones y existe un currículo único para todos los estados o provincias) pero sus niveles de desempeño son diferentes. Estos dos países tenían hace 40 años promedios de desempeño similares. Sin embargo, Corea ha tenido un desarrollo vertiginoso en los últimos 30 años al ocupar el lugar 11 de la lista general de PISA 2006, en tanto México no ha mejorado sus resultados en ninguna de las tres emisiones de esas pruebas: ocupa el lugar 48 de la lista general.

Finlandia, Suecia y Bélgica tienen un sistema muy abierto: los alumnos tienen posibilidad de elección para algunas materias optativas, además de que las decisiones se encuentran a nivel de las municipalidades. Pero los primeros dos países tienen resultados muy altos, mientras Bélgica se encuentra en un lugar poco decoroso. La diferencia en el desempeño no parece depender de que el sistema sea centralizado o muy abierto.

Finlandia y Suecia decidieron conservar la educación privada pero se empeñaron en evitar una educación desigual, así que nacionalizaron el financiamiento de la educación privada básica sin expropiar las escuelas, que podían seguir siendo propiedad privada, pero sin cobrar colegiatura. Con esta medida se intentó salvar las ineficiencias de las escuelas públicas.

El gobierno otorga un subsidio por estudiante; de tal manera que el dinero sigue al niño: si se va a una escuela pública, el recurso va a la misma institución; si cambia de la pública a la privada, el dinero lo hace de la misma manera. Así que las escuelas privadas se empeñan en mantener una buena calidad educativa para atraer más alumnos y, en lugar de cobras las colegiaturas a los padres, las cobra al Estado.

En Corea, Japón o Hong Kong no sucede lo mismo. Los padres de familia deben hacer una solicitud de inscripción donde incluyen 30 escuelas, en orden descendente, para que el niño sea admitido y, mediante un programa complejo, el Estado decide a qué plantel ingresa el alumno.

Las condiciones materiales tampoco explican las diferencias. Los checos, con una economía débil (que en 2003 destinó 85 mil 438 millones de dólares de PIB a la educación, mientras en el mismo año México destinó 626 mil 080 millones de dólares), tienen algunos planteles donde las condiciones son muy malas y sus resultados en la evaluación de 2003 es realmente sorprendente, pasaron de su promedio de 510 puntos, en 2000, a 527 en 2003; es decir, subieron 17 puntos en tres años, conservándose en 513 en 2006 (la media de la OCDE, en las tres emisiones, ha sido de 500 puntos).

Contrario a lo que se piensa, los países asiáticos como Japón, Corea y China, no invierten alta tecnología en las escuelas. Tienen algunos planteles para sus estudiantes sobresalientes pero, en general, las escuelas son muy similares a las que existen en México: carentes de alta tecnología (sólo después del 2005 empezaron a equipar las aulas con computadoras), muy inferiores en este sentido a los niveles medios de las escuelas europeas, y los grupos escolares tienen alrededor de 40 a 45 estudiantes. Esto tampoco explica la diferencia.

Países que invierten lo mismo que México y Brasil, como la República Checa, Polonia y Hungría, tuvieron altos resultados, lo que comprueba que no hay una relación directa entre inversiones y buenos resultados.

La calidad educativa tampoco depende de las evaluaciones, como se puede constatar en Irlanda e Inglaterra, que examinan y evalúan todo lo evaluable y, sin embargo, no están entre los mejores lugares.

La segmentación y la calidad educativa tampoco están directamente asociadas. Hay países como Alemania y Suiza que dividen a sus estudiantes desde edades muy tempranas. Los suizos tienen un examen terminal de primaria para asignarlos a tres diferentes categorías de secundaria: regular, real y de trabajo. Los alumnos son clasificados de acuerdo con los resultados y predeterminados para el resto de su vida. Sin embargo, si vemos sus resultados, Suiza tuvo un avance de 17 puntos entre 2000 y 2003 (pasaron de 496 a 513), mientras Alemania se mantiene apenas alrededor de la media de la OCDE: alcanzó en 2003 507 puntos.

Los salarios de los maestros tampoco tienen incidencia directa en los buenos desempeños de los alumnos. En México, éstos son bajos con respecto a los estándares absolutos (un poco más de la mitad del promedio de la OCDE) pero se encuentran dentro de los más altos de la organización cuando se comparan a partir del PIB per capita. El rango de los salarios de un profesor con 15 años de experiencia comparados con el PIB per capita, para México, en la educación primaria y en la secundaria se encuentran respectivamente en 1.58 y 2.01, por encima del promedio de la OCDE de 1.28 y 1.30.

Además, desde 1996 los maestros mexicanos han recibido el segundo aumento de salarios más significativo, con percepciones, para un profesor con 15 años de experiencia, del 34% en el nivel de primaria y del 40% en secundaria. Los ingresos de los profesores mexicanos, en dólares, están más o menos en los niveles de los de Finlandia, de Nueva Zelanda y de Suecia, pero los resultados son muy diferentes.