Cholula: El derecho a la diferencia

Alejandro Bonilla G.

Si no reconstruimos el tejido social, todo seguirá roto, por siempre jamás.

El sentido común me indica que mientras se mantenga polarizada a la población con proyectos que están generando desconfianza, detenciones arbitrarias, persecuciones, hostigamiento y otra sarta de atropellos, la calma no vendrá, al contrario.

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Un estadio remodelado, ciclo vías, calles de concreto hidráulico, nuevas rutas de la Ruta, conciertos suntuosos y trolls pagados para promocionar la imagen de uno u otro personaje, no sirven para acallar voces que gritan y exigen, como debe ser, su derecho a ser escuchados.

 

No, no se trata de que aquellas personas que se oponen a ciertos proyectos tengan la verdad absoluta, no, pero Vox Populi Vox Dei.

 

¿Hasta cuándo seguiremos pensando que las obras monumentales son sinónimo de progreso? Continuamos pensando que hay que integrar a todas las personas de la sociedad a lo que la visión de unos cuantos encumbrados en el poder piensan que es desarrollo; pobres con ricos, indígenas con mestizos, estudiantes y campesinos, obreros, profesionistas, músicos, activistas, todos mezclados bajo una misma óptica.

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No. Debemos asimilar y respetar el derecho humano a ser diferentes.

 

¿Un gran parque con jardines, lagos, explanadas va a traer desarrollo? Tal vez sí, pero tal vez no. Lo único cierto es que la edificación del mismo está trayendo división entre pobladores y por otro lado, una unión pocas veces vista entre cholultecas y gente que ha hecho suya a las Cholulas porque ahí viven y la transpiran.

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Que las Universidades hagan las encuestas y estudios necesarios. Ahí tienen a la Universidad Iberoamericana o la Universidad de las Américas o la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, son ellas el verdadero reflejo de la universalidad de pensamientos, pero también son los campesinos que exigen, con razón, el respeto a sus tierras y sus ancestros y también lo es el turista que continua visitando la zona así, como está.

 

Un gran monumento de concreto y metal jamás podrá ser más hermoso que la voluntad de las personas.

 

Reconstruir el tejido social es una necesidad y una obligación. Crear proyectos productivos sociales en las colonias, los barrios, los campos de cultivo, sin que los funcionarios se lleven su tajada; asimilar e integrar, respetando siempre el derecho a ser diferentes, a discernir.

 

Si, podemos ser un mundo donde quepan muchos mundos.

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