LA CORTE DE LOS MILAGROS

Normales públicas: muchos maestros y pocos alumnos

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Algo raro pasa en las escuelas normales públicas de la entidad: con los años, el número de alumnos matriculados ha disminuido pero no así las plazas docentes de los encargados de formarlos.

Esta irregularidad no es un asunto menor: es resultado de la corrupción y la entrega discrecional de plazas docentes a profesionistas o líderes magisteriales que no tienen la formación ni la preparación correspondiente, pero sí padrinos o madrinas políticas.

Según el Sistema de Información Básica de Escuelas Normales (SIBEN) la matrícula escolar en los últimos diez años se ha reducido a la mitad: bajó de 11 mil 117 alumnos a 5 mil 803 en el ciclo escolar 2017-2018.

Las instituciones que más han perdido alumnos son las normales particulares. En el ciclo escolar 2007-2008 tenían inscritos a 4 mil 712 de un total de 11 mil 117, es decir tenían una cobertura del 42.38%.

Sin embargo en el ciclo escolar 2017-2018 sus matriculados cayeron a 1 mil 282, lo que bajó también su cobertura a un 22.09% de un total de 5 mil 803.

Paradójicamente, el personal académico que paga la Secretaría de Educación Pública (SEP) en las normales oficiales no disminuyó. Aumento en los últimos nueve ciclos de 511 a 761.

Esto quiere decir que mientras la matrícula en las normales públicas se redujo casi 30%, el número de formadores de maestros contratados por la SEP en estas mismas instituciones aumentó casi 50%.

Del ciclo escolar 2009-2010 al ciclo 2017-2018 las plazas de personal académico se han incrementado de la siguiente manera:

Las plazas de tiempo completo pasaron de 237 a 312; las de medio tiempo, de 113 a 130 y las de tres cuartos de tiempo, de 54 a 73.

Lamentablemente esta situación no se ha traducido en mejoras educativas sino en una obesa estructura académica desaprovechada o subutilizada.

Pese al excesivo número de plazas docentes en estas instituciones, en Puebla los alumnos que en ellas estudian salen mal evaluados en los exámenes que aplica el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) a la mitad y al término de la carrera.

Más de la mitad de los egresados de las normales de sostenimiento público del estado obtienen calificaciones insuficientes, lo que indica que no están siendo preparados adecuadamente para ejercer la docencia.

Y la culpa de esto la tienen los últimos secretarios de Educación de la entidad que han repartido plazas destinadas a formadores de maestros a líderes sindicales, políticos, operadores electorales y a familiares y amigos.

Un claro ejemplo es lo que aquí documentamos en torno a la directora de Formación de Docentes, Dulce María Flores Beltrán, quien en las gestiones de Mario Marín Torres, Rafael Moreno Valle y José Antonio Gali Fayad, favoreció a parientes suyos con plazas de titular C de tiempo completo.

Sólo en el sexenio del extinto gobernador Rafael Moreno Valle la referida funcionaria autorizó 260 plazas de educación superior, cuyos beneficiarios no fueron maestros o doctores de alguna disciplina, sino recomendados de dirigentes del SNTE, burócratas de medio pelo y familiares suyos.

Por lo anterior en varias escuelas normales hay docentes que teniendo una carga laboral de 40, 30 o 20 horas a la semana —dependiendo si son de tiempo completo, tres cuartos de tiempo o medio tiempo— sólo imparten 7 o 5 horas a la semana a un promedio de siete alumnos por grupo. 

En la Escuela Normal Rural “Carmen Serdán”, de Teteles, había hasta el ciclo escolar pasado 364 alumnos matriculados y 45 docentes, es decir 8.08 alumnos por profesor; en la Normal Oficial “Lic. Benito Juárez”, 381 matriculados y 61 profesores, es decir 6.24 alumnos por maestro; en el Benemérito Instituto Normal del Estado “General Juan Crisóstomo Bonilla” 1,623 matriculados y 285 docentes, es decir 5.69 alumnos por cada académico; y en la Escuela Normal Superior del Estado, 402 matriculados y 92 docentes, es decir 4.36 alumnos por profesor.

Ojalá y las nuevas autoridades educativas federales y estatales tomen cartas en el asunto y corrijan esta situación. Argumentos administrativos y legales para anular estas plazas sobran. Solo en cuestión que revisen el Acuerdo número 05/02/18 para el ingreso, promoción y otorgamiento de estímulos del personal académico en las escuelas normales y demás para la formación de maestros de educación básica dependientes de la Secretaría de Educación Pública y el Reglamento Interior de Trabajo del Personal Académico del Subsistema de Educación Normal de la Secretaría de Educación Pública.

La verdad es que muchos, por no decir la mayoría, ni siquiera cumplen con el perfil, ni con los requisitos que tuvieron que reunir para ser favorecidos con una plaza de educación superior. ¿O me equivoco?

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